Gaviota ártica

De EcuRed
(Redirigido desde Sterna paradisaea)
Charrán ártico o gaviotín ártico (Sterna paradisaea )
Información sobre la plantilla
Clasificación Científica
Reino:Animalia
Clase:Aves

Charrán ártico. Conocido también como gaviotín ártico, el nombre científico es Sterna paradisaea. Es un ave marina pequeña marina de 2 a 4 dm. de largo y de 7 a 9 dm. de envergadura alar; de la familia de los estérnidos que tiene la migración más larga del reino animal, al recorrer de Polo a polo en busca de un mejor Clima y lugar de reproducción.

Contenido

Descripción de la Especie

Principalmente tienen un plumaje gris y blanco, con patas y pico rojos, nuca y corona negra, y mejillas blancas. Es un ejemplo migrador de larga distancia, efectuando movimientos regulares entre ambos polos, desde las zonas de cría en el Ártico, a las de invernada en el Antártico, cuantificadas en unos 15.000 km. Durante la migración, viajan saliendo desde Suecia, recorriendo toda Europa a través de España, Portugal pasando por la orilla de África, terminando desde Arica (Chile), hasta la Antártida en verano.

Puede llegar a vivir cerca de entre 15 y 20 años. Si cada año hace el recorrido de polo a polo dos veces (cada viaje de polo a polo dura 2 meses para esta ave), esta ave es la mayor atleta del reino animal, ya que siendo tan pequeña, viaja el equivalente de ir a la luna y regresar a la tierra. Ningún animal que hace emigración es capaz de superar a esta ave, por eso, se puede considerar como el mayor atleta de la Tierra.Son muy territoriales y agresivos con los intrusos.

Una vez terminada la época de cría volverán a la Antártida, donde seguirán disfrutando de otro verano, esta vez austral.

Es muy parecido al charrán común. Se distingue de éste, porque cuando el animal está posando, las plumas de la cola sobresalen por detrás de las primarias; sin embargo, la característica que mejor los diferencia, es que en época de cría el charrán ártico es totalmente rojo, al igual que las patas, que serán de color gris oscuro fuera de la época de reproducción. La parte dorsal es de color gris claro, excepto el píleo, que es de un color negro intenso. La parte ventral es de color blanco grisáceo.

Reproducción

Los charranes árticos son monógamos (se emparejan con la misma pareja toda la vida), y en muchos casos vuelven a la misma colonia cada año. Empiezan a emparejarse a los tres o cuatro años de edad. El cortejo es elaborado, especialmente en ejemplares que lo hacen por primera vez. Empieza con el que se denomina "alto vuelo", en el cual la hembra persigue el macho hasta una gran altitud y después desciende lentamente; este comportamiento es seguido por "vuelos de pesca", en qué el macho ofrece pescado a la hembra. Cuando llega el cortejo a tierra se erizan lentamente con la cola levantada y las alas bajadas; tras lo cual, las dos aves suelen volar en círculos el uno alrededor del otro.

Nidifica en colonias, que por lo general son pequeñas, y los nidos se encuentran alejados unos de otros unos 10-12 metros.

La puesta se produce entre mayo y junio, que consta de 2 huevos (en ocasiones 3 o 1) de unos 40 mm. de longitud, que serán incubados durante 20-21 días por ambos padres, tras lo cual nacen los pollos.

Alimentación

La Dieta, como cabe esperar de un ave marina frecuente en alta mar, se compone principalmente de peces que son capturados con bastante habilidad, realizando picados sobre el agua. Además de peces, captura insectos acuáticos y pequeños Crustáceos. Durante la época invernal en aguas antárticas, se alimenta exclusivamente de Krill.

Habitad

Está presente en el norte de Europa, en el Báltico, rodeando el Polo Norte.

Es nidificante en los territorios más al norte de los que nidifica el charrán común, si bien en ocasiones se solapan, llegando incluso a nidificar en colonias mixtas. La mayor población está en Islandia, con unas 300.000-400.000 parejas.

En general, los movimientos de los charranes en la Antártida se basan en el sistema de vientos dominantes. Cuando alcanzan el borde de los hielos, son empujados hacia el este. Los que han llegado bordeando las costas de América del Sur, siguen a las que han llegado bordeando el África occidental. Luego, el régimen de los vientos se invierte. En el verano austral, cuando los hielos retroceden, los charranes son empujados hacia el oeste. Observaciones realizadas en barcos, han puesto de manifiesto que bandadas de aves se posan sobre los hielos flotantes y devoran el krill de estas zonas de agua libre.

En marzo, después de haber mudado y engordado (uno de los preparativos fisiológicos necesarios para el viaje de regreso), emprenden el viaje hacia el Ártico siguiendo itinerarios próximos a los del viaje de ida. En mayo o junio, según la latitud del territorio de nidificación, ya están de regreso.

Es muy longevo. La colocación de anillos, ha revelado que la media está en torno a unos veinte años. Cuando los charranes, después de haber recorrido decenas de miles de kilómetros, con un sentido de la orientación fuera de lo común, llegan al Gran Norte, se dirigen al lugar que ocupaban el año anterior. Se reúnen luego en grandes colonias ruidosas y se aparean.

Muchas de estas aves viajeras vuelven a encontrar al cónyuge después de un largo periplo, pues, entre los charranes, las parejas suelen durar toda la vida.

En los machos, el apareamiento comienza con una especie de vuelo alto, una forma de parada nupcial magnífica por su virtuosismo. Los animales levantan el vuelo enérgicamente como para exhibir sus fuerzas, suben a varios cientos de metros de altura y las hembras los siguen. Al término de este ascenso, la pareja en potencia planea y zigzaguea hacia el suelo. Luego, para sellar la unión, los machos ofrecen peces a las hembras. Estas últimas eligen macho en función de este don. El gesto no es sólo simbólico, ya que las hembras sacan del alimento la energía que necesitan para la puesta. En general, es el macho quien construye un nido, poco profundo. Su compañera le ayuda decorándolo con vegetales y piedras.

Se saben pocas cosas acerca de la enseñanza dada a los jóvenes. Se supone que éstos aprenden los rudimentos de topografía que les permitirán volver a su lugar de nacimiento. ¿Se basa esta pedagogía en las estrellas nocturnas, en el Mapa magnético interno que les permitirá emprender a la vez la formidable migración? Cuando los adultos vuelven a marcharse, las crías raramente les acompañan. A veces, hacen la mitad del viaje. Sólo en la tercera primavera lo harán íntegro. El más viejo charrán ártico conocido, vivió veintiséis años. Esta ave, probablemente, recorrió un millón de kilómetros a lo largo de la existencia de una punta a otra de la Tierra.

Fuente