Transculturación en la cultura ganadera cautocristense

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Transculturación en la cultura ganadera cautocristense
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Transculturación en la cultura ganadera cautocristense. Al particularizar en el tema de los “ Cantos Vaqueros ” como proceso de formación cultural resulta imprescindible realizar un estudio científico del trabajo de campo ya desarrollado que abre las puertas al conocimiento de las expresiones de la formación económica y social de la ganadería en Cauto Cristo

Contenido

Características

Complejos componentes de integración propone el proceso que hoy se vislumbra en nuestra “Cultura popular tradicional” conceptualizándose el proceso de “Transculturación” que marca la actividad del hombre con un pensamiento de pertenencia hacia sus principales raíces originadas por un desarrollo ganadero desde pasados siglos.

Sus manifestaciones en la cultura material con su máxima expresión en las construcciones, en los mobiliarios, las comidas, los cantos de trabajo, en la talabartería, en el campo de la cultura espiritual, estudiamos sus fiestas, la música, la danza con particularidades muy bien marcadas desde el punto de vista músico danzaría.

Análisis histórico – cultural

Al desarrollarse las diferentes expresiones a la cual dirigimos nuestro estudio y análisis proponemos el contexto histórico – social donde se desarrollaron y se desarrollan cada una de estas manifestaciones para una mayor comprensión del porque existen elementos de “Transculturación” en nuestra cultura popular ganadera conceptualización geográfica e histórica de Cauto del Santo Cristo.

Para 1650 Cauto de Santo Cristo era uno de esos parajes boscosos al norte del territorio de la Villa de San Salvador de Bayamo; al Cabildo ordenar ocupar estos terrenos a sus vecinos, es un evangelizador el primer habitante que organiza una vecindad agrícola en este lugar, trayendo el Cristo del buen viaje, a su propiedad, lo sitúa en un altar de adobe (fango) junto a la ribera del caudaloso Cauto, nombran el lugar como: cauto del santo Cristo así cuenta la leyenda recogida por Don Diego Ávila del Monte en sus memorias del Hato de Holguín y mantenida por muchos de sus pobladores.

Para 1750 es construida una Ermita u oratorio dedicado al Santo Cristo, es esta la fecha que se toma como fundacional del primer asentamiento, que ya estaba habitado por grupos aborígenes.

Su crecimiento en el siglo XIX debió continuar, pues el 20 de Abril de 1853, el Excmo., e lltro. Obispo y Santo, Antonio María Claret y Clara por Real orden se S.M. La reina Isabel 2da; y después de una larga y fatigosa visita pastoral por toda la antigua diócesis y viendo la extensión, el crecido número del vecindario y la necesidad de erección de nuevas parroquias, manda que se erija: en la feligresía de … Isidoro de Holguín las parroquías de San José, en la misma ciudad, la de San Vicente, la de Sanm Pedro Mártir, la de Stmo Cristo de Cauto y la de San Andrés…

Pero todos sabemos los avatares que sufrió esta región durante la segunda mitad de este Siglo XIX, apenas quince años más tarde de este mandato, comenzarían las guerras por nuestra independencia y sabemos lo que significaron ara la iglesia; la ocupación militar de sus templos convertidos en cuarteles y hasta en establos, muchos de ellos destruidos en los combates y asedios o por la misma soldadesca española procurando subsistir

Se sabe lo que significó también en cuanto al traslado y movilización de poblaciones, sacerdotes y capellanes a veces forzadas, hacia otros lugares seguros, fuera de la zona de guerra. Por lo que los proyectos y planes de Mons. Claret quedaron truncados, a la espera de mejores momentos.

Apropiación de tierras

Generalizando en el contexto regional la apropiación de tierras que da origen a las haciendas nace de dos centros principales Santiago de Cuba ciudad importante, y Bayamo, realmente el proceso evidencia una expansión significativa desde fines del Siglo XVII y sobre todo a principios del Siglo XVIII, al surgir el centro demográfico (hacia el norte de la región oriental).

Desde el Siglo XVI y el siglo XVII las partes valorizadas son las zonas de Santiago – Bayamo (Llanura del Río Cauto y sus fluentes)… (Fin de la cita). De esta forma nos adentramos en un dato histórico sobre el desarrollo ganadero del período 18981958 donde se desarrolló el fenómeno del latifundio como característica fundamental donde estuvo el predominio sector ganadero y que tuvo una minoría de grandes extensiones de tierras en la que algunos casos sobrepasaban las 100 caballerías y se dedicaron a la cría del ganado vacuno fundamentalmente entre estos terratenientes se destacaron en el territorio familias de origen peninsulares Las Casas, Los Gómez, Los Infantes, Los Ramírez, Los Planas por citar algunos.

Cada año las propiedades latifundarias ganaderas aumentaban con ello el desarrollo de la ganadería y sus haciendas donde se desarrollaban los procesos culturales que hoy nos trae el análisis conceptual y objetivo desde e punto de vista étnico por integrarse las tradiciones y costumbres de los primeros pobladores por excelencias ganaderas llegados de otras latitudes y las tradiciones existentes en grupos de criollos establecidos que dieron paso a la integración de dos culturas sumándose la transculturación en el desarrollo económico y social.

La cultura de los pueblos de cuyo estudio es también la ciencia etnográfica constituye un factor fundamental de cualquier etnia tanto en el orden material y espiritual, cada pueblo tiene su peculiaridad fundamental que lo identifica como tal al extremo, que determinado elementos pasan a ser símbolo de su pertenencia étnicas así es el son en el orden artístico – musical par Cuba o el machete que de simple instrumento de trabajo ha convertido en un símbolo político – económico de echo citamos la particularidad y peculiaridad del canto de trabajo vaquero que se relaciona como canto pastoral transculturalizando ene. Ámbito ganadero siendo una herramienta de las faenas que se entrelaza con los valores materiales y espirituales creados por el hombre en su contexto económico – social.

Forma de manifestarse las tradiciones ganaderas

Industria artesanal del queso. Medios de producción

Para describir la producción del queso artesanal nos basamos en las investigaciones realizadas a la familia Ramírez y Arencibia productores con antecedentes históricos de profundas raíces en la producción de un queso para la no comercialización, que mantiene la tradición familiar desde pasado siglo dentro de los útiles para esta producción confeccionados con madera.

La talabartería

La formación talabartera forman parte de las manifestaciones transculturalizadas con un amplia aplicación en el desarrollo ganadero necesaria manifestación que genera un patrimonio material producto de la preparación del cuero como materia prima que hace posible las producciones de los aperos del ganadero con un nivel artístico dado por los artesanos llamados talabarteros dedicados a la construcción de monturas de diferentes tipos y estilos desde montura de trabajo para las labores ganaderas hasta monturas de lujo con vistosos adornos clasificadas como sillas tejanas, españolas de pico, entre otras, no solo la montura forma parte del patrimonio material también diferentes útiles como cabezones, cinchas, botines, alforjas y bisuterías generadas del cuero y de las hábiles manos del artesano que ennoblece el cuero.

Familias talabarteras del Cauto

Objetos hechos por la familia Reyes Vargas
Objetos hechos por la familia Reyes Vargas
La familia “Reyes Vargas” cultiva la tradición talabartera en repujado en piel desde 1935. Su historia se remonta a partir del desarrollo de la ganadería con su introducción en el valle del Cauto y su evolución progresiva, llevada a cabo por los peninsulares fundadores del Cauto del Santo Cristo.

Sus haciendas y fincas ganaderas dieron paso a una talabartería doméstica que ya conocía del curtido de la piel utilizando diversas cortezas de árboles propias para estos fines haciendo que muchas familias mantuvieran en secreto la calidad y color del curtido como máxima de esta manifestación, una piel ennoblecida era sinónimo de buen repujado, donde los troqueles utilizados eran el sello de exclusividad para el decorado.

Estas herramientas fueron fabricadas por los propios talabarteros, en el caso de la familia Calero, donde surgieron verdaderos maestros de la talabartería.

En el siglo XIX ya despuntaban los caleros: curtidores y fabricantes de monturas, criadores de ganado, que trasmitieron de generación en generación familiar los conocimientos, llegando a fundar la primera tala- bartería en el poblado en 1928. Ya en 1935 sus producciones habían trascendido a otros países como Estados Unidos y México.

De estos principales paradigmas de la talabartería, Orlando Calero y Miguel Osorio proponen un estilo y un sello de originalidad en su trabajo que hoy es mantenido por los descendientes, tal es el caso de la familia Reyes Vargas, los cuales conservan el curtido directo conocido por la familia fundadora, sus técnicas de troqueles y la visión estética de una obra que perdura con sus dibujos y diseños , en especial el curtido de la piel con cortezas de árboles propios para este fin , que sólo ellos conocen.

La calidad y diseño responde a viejas leyes del repujado conocido por la familia que hoy sostiene su obra en Cauto Cristo , habilidades de padres a hijos, sobrinos y nietos dejan la tradición en el seno familiar con una continuidad única de hacer el repujado , sus viejos troqueles demuestran la autenticidad de la talabartería familiar de Cauto Cristo.

La familia Reyes Vargas obtuvo sus conocimientos de esta fuerte tradición local por transmisión de los Caleros, cuyo principal paradigma en repujado en piel, Ramón Calero, adiestra en una pequeña industria talabartera a Amado Reyes, padre de esta familia, el cual prepara a sus hijos y esposa Marilín Morales Vargas, con su experiencia aprendida del repujado en piel trasmitido por su abuelo, trabajador de la talabartería de Monso Calero en 1935. En este proceso ha sido consolidado un estilo y forma de curtido propios.

En 1990 la familia se integra al Proyecto Sociocultural “Cantos Vaqueros” por su meritoria labor de mantener las tradiciones talabarteras de la localidad dentro del movimiento de artistas aficionados y representar con sus obras al municipio en eventos nacionales e internacionales.

Actualmente trabajan en la industria estatal de la piel en Cauto Cristo y su obra es representativa de la manifestación, destacándose sus diseños originales como artesanía utilitaria y decorativa.

La mística ganadera

Formas de realizar el Bautismo del Tarro

Fue costumbre de muchos hacendados preparar los fines de año místicamente su hacienda, para ello a comienzos de año seleccionaban un añojo que era designado por un brujo como un elemento viviente, que deambulaba a sus anchas sin ser molestado por todo el territorio perteneciente a ese dueño, bendecido este animal constituía una fuerza poderosa que debían con su sangre bautizar los tarros y cabezas que serían convertidas en un resguardo a través de la ceremonia realizada en el centro del corral, a las 12 de la noche daba inicio con la muerte del torete que permanecía colgado en el palo de achique frente a una fogata rodeada de tarros orientados según los puntos cardinales.

Ese 31 de diciembre llegaba el fin del animal, siendo descuartizado, recogiendo su sangre en cazuela, extrayéndole el corazón, una oreja, la punta del rabo que por orden iban a parar al fuego por las manos del brujo, persona encargada de realizar el servicio místico que desnudo ofrecía al patrón la ofrenda, al concluir la entrega realizada con una cabeza principal haciendo movimientos rituales corporales, ágiles y rítmicos que eran acompañados con golpes de espuelas al elevar los deseos de protección del dueño, cada elemento obtenido del animal tenía su significado y valor que en orden debían ir al fuego.

Durante el ritual, l médium iba pronunciando frases, oraciones y plegarias, algunas ininteligibles, dichas a través de un dialecto o lenguaje que no era entendido por los presentes a no ser por las mímicas realizadas, los movimientos circulares alrededor del fuego, acrobacia en cruz, saltos mortales por encima del fuego, los gestos de entrega de cada resguardo como canto solo las transmisiones orales escuchadas en los momentos de ver la sangre dentro de los tarros y a la hora de realizar una especie de baño sagrado con la sangre sobrante sobre el dueño frente al palo de achique y a la fogata con su torso desnudo.

Al entregar el resguardo utilitario o cabeza principal también eran entregados un gran cuerno como ofrenda a la bonanza y a la fortuna donde se pronunciaba la plegaria que sellaba la ceremonia siendo dotada de gran poder sobrenatural que tenía su efecto después de pronunciada.

Al conocer la realización del ritual percibimos los valores de esta costumbre mágico – religiosa que nos lega un folklor poco conocido por las nuevas generaciones de las comunidades ganaderas pero aún implícitas en decoraciones y figuraciones dentro de la sociedad actual.

Aunque sin conocimiento de origen es fundamental resaltar un dato histórico que justifica la presencia haitiana en los menesteres del bautismo del tarro, al inicio del período neocolonial 1902 año que marcó la entrada de 11986 inmigrantes que llegan por las zonas orientales trayendo consigo sus costumbres religiosas, las cuales son incorporadas al ritual ya existente haciendo el mismo más emotivo, momento que insertan elementos del budu principalmente plegarias, los saltos acrobáticos por encima del fuego y el desnudo, dándole mayor esplendor al ritual y mayor fuerza a sus poderes sobrenaturales, en ésta manifestación es enmarcada la transculturación a través de los rasgos distintivos de una cultura que le ofrece nuestras zonas ganaderas.

Al resumir los conceptos de la oralidad en el contexto de nuestra cultura ganadera no dejamos de apreciar lo que en otras partes del mundo y el resto de la nación cubana llegó con los conquistadores en materia de la oralidad como dejan testimoniados los cronistas de Indios sobre la presencia del romance en América, se suman las narraciones de los viajeros, las investigaciones de los especialistas y los hallazgos de aficionados con nombres diversos.

Corridos, versos, historias, canciones, alabados, cantos, fiestas, ceremonias, velorios, casamientos, sucesos políticos y picarescos, entre otros que hacen los antecedentes ya recogidos en diferentes obras (Luchas de clases, Roberto Castillo Díaz).

En el Cauto las expresiones orales quedan marcadas con un realce a la narrativa oral con marcadas expresiones de cuentos de aparecidos, mitos, leyendas, adivinanzas, refranes, supersticiones y tabúes que reflejan el mundo mágico religioso de esta cultura que distingue en sus leyendas la doma de caballos salvajes, la casería de toros, así como rituales para alejar la maldad utilizando elementos muy propios que muestran la transculturación, en cada expresión los cantos describen valores y actos heroicos en las faenas de trabajo vinculadas al contexto natural del habitad del hombre, los santorales con sus formas ceremoniosas, discursos o liturgias para expresar el agradecimiento del creador.

Se llega a la expresión más profunda en el lenguaje propio del ganadero que llega a utilizar más profunda en el lenguaje propio del ganadero que llega a utilizar el apócope de palabras en su forma ejemplo de ello para expresar (vaca – aca) (ternero – ero), de estas formas vemos la transformación de fenómenos antropológicos – lingüísticos propios de esta sub – cultura que son expresadas en sus narraciones y vivencias con marcada autenticidad siendo un patrimonio lingüístico – identitario de nuestra región.

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Fuentes

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