¡Que te calles! (película de 2003)

¡Que te calles! (Película)
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Comedia y cine carcelario |
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Ruby es un convicto silencioso y temperamental que quiere huir de la cárcel para vengar la muerte de su novia a manos de un mafioso. En su misma celda se encuentra Quentin, un pésimo ladrón de gran envergadura que lo atormenta con su verborrea.
Nombre¡Que te calles!
DirectorFrancis Veber
Producción GeneralLuigi De Laurentiis, Aurelio De Laurentiis
RepartoGérard Depardieu, Jean Reno, André Dussollier, Jean-Pierre Malo, Richard Berry, Jean-Michel Noirey, Laurent Gamelon, Aurélien Recoing, Vincent Moscato, Ticky Holgado, Leonor Varela, Guillaume de Tonquedec

¡Que te calles! . Película del año 2003 (título originar) es una película francesa dirigida por Francis Veber y protagonizada por Jean Reno y Gérard Depardieu. Fue estrenada el 22 de octubre de 2003 en Francia, y el 20 de agosto de 2004 en España.

Sinopsis

Quentin, un tonto que vuelve loco a todo el mundo con su parloteo incesante, es detenido después de un atraco y acaba compartiendo celda con Ruby. Ruby, un despiadado gánster sin escrúpulos, es arrestado por robar veinte millones de euros de un camión blindado. Por otra parte, la policía francesa no es su único problema, sino que también es perseguido por los hombres de Vogel (jefe de la mafia francesa), que tratarán por todos los medios averiguar dónde escondió el dinero. A pesar de que Ruby no quiere saber nada de Quentin, éste intenta ser su amigo. Ruby, por otro lado, intenta en todos los sentidos escapar del centro penitenciario en el que se encuentra. Primero porque quiere matar a Vogel, autor de la muerte de la mujer que Ruby amaba; segundo, tomar el dinero y escabullirse. La oportunidad de escapar ocurre con Quentin, quién perseguirá a Ruby hasta la locura, convencido de que éste último le devolverá su afecto. Después de un audaz escape del centro psiquiátrico donde son atendidos, Ruby y Quentin se encuentran en las calles francesas con una gran cantidad de policías pisándoles los talones. Después de intentar por todos los medios deshacerse de Quentin, alegando que él es un policía encubierto, Ruby intenta irse, pero el tenaz y hablador Quentin no cede y no deja de lado a su amigo del alma. Después de haber escapado incontables veces de la policía y después de haber robado una gran cantidad de automóviles (incluyendo un par de patrullas, hasta el punto de que el comisionado a cargo del caso, ante la noticia de otro robo de automóvil, pregunte si no están coleccionandolos por casualidad). Ruby será atendido por Quentin, ya que tiene una bala en el hombro derecho, mientras se refugian en un restaurante viejo y abandonado. Quentin repetirá por enésima vez su sueño de abrir un restaurante con Ruby, y llamarlo "Los dos amigos". Mientras tanto, también conocerán a Katia, una chica clandestina de Albania que se parece mucho a la mujer asesinada por Vogel. Durante la noche, Quentin saca el teléfono celular de la chaqueta de Ruby y contacta a Vogel, pidiendo una cita para el día siguiente, con la intención de matarlo. Al día siguiente, Ruby acompaña a la joven a alquilar una habitación y le da algo de dinero. En ese momento, la chica le revela a Ruby que Quentin había telefoneado por la noche a un tipo llamado Vogel y que había concertado una cita con él. Ruby, conociendo el plan de Quentin (atraer a los hombres de Vogel, permitiendo así que Ruby llegue a la casa de este último) se apresura a llegar al restaurante, donde Quentin está a merced de los matones de Vogel. Después de haberlos enfrentado, Ruby le dirá a Quentin que su plan fue brillante y que tal vez podrían desarrollarlo más. Los dos llegan a la residencia de Vogel, dando lugar a un tiroteo en el que Ruby estaría a punto de ser asesinado. Sin embargo, Quentin llega en el último momento para salvarlo, asesinando a Vogel. Quentin es herido en la espalda, debido a un disparo cometido por Vogel, momentos antes de morir, Quentin se recupera completamente cuando Ruby le dice que si quiere abrir un restaurante con él. Mientras planifican el menú, el Comisario Vernet y sus hombres se reúnen con ellos, Quentin declara que han matado a Vogel, pero que tendrán que liberarlos pronto, ya que tendrán que hacer algo juntos.

Referencia

Nacido de una familia de letrados, Francis Veber (Neuilly-sur-Seine, 1937) se apasiona por la escritura y pasa rápidamente de periodista a la redacción de sketches, obras de teatro, cuentos y novelas que le allanan el camino directo al cine. Así, pasa a ser, por mucho tiempo, guionista y dialoguista antes de lanzarse a la realización. Autor de guiones como el de Grand Blond avec une chaussure noire, realizado en 1972 por Yves Robert; de L' emmerdeur (1973), de Edouard Molinaro, y Le magnifique (1973), de Philippe de Broca, en donde Jean-Paul Belmondo ofrece una de sus interpretaciones más memorables.

Trabaja también en la adaptación de La jaula de los locas (La cage aux folles, Edouard Molinaro, 1978), de la obra de Jean Poiret, con Michel Serrault y Ugo Tognazzi. Años más tarde también realizará la adaptación para el remake americano realizado por Mike Nichols en 1996.

Su primer film como realizador es Le jouet, que filma en 1976, junto con la complicidad de Pierre Richard. Con este mismo actor tendrá un clamoroso éxito de público en la película La Chèvre, en 1981, donde su actor fetiche le dará la réplica a Gérard Depardieu. La pareja repetirá nuevamente en títulos como Les compères (1983) y Les fugitifs (1986).

Si El jaguar (Le jaguar, 1996), es menos exitosa, La cena de los idiotas (Le dîner de cons, 1998), adaptación de su propia obra, en cambio, es un verdadero triunfo con 9 millones de entradas vendidas en Francia.

Después de un nuevo éxito popular con El closet (Le placard, 2001), con Daniel Auteuil, Francis Veber regresa en 2003, con ¡Que te calles! (Tais-toi!) con Gérard Depardieu y Jean Reno, por primera vez juntos.

El cineasta le encanta la comedia, evidentemente, pero la comedia que surge de la unión de dos hombres cuyas diferencias son lo primordial: “Diseñar una pareja cinematográfica es siempre emocionante”, señala el autor. “Depardieu y Reno nunca habían trabajado juntos y debo confesar que he aprendido de nuevo un poco del encuentro de estos dos pesos pesados del cine. En mis comedias precedentes, siempre oponía un hombre fuerte a uno que hacía de cómico. Esta vez, he puesto cara a cara a dos hombres fuertes. Y para respetar las reglas del género, se hacía necesario que uno de los dos se convirtiera en el "frágil", que desde su ligereza, se golpeara y rebotara contra este muro de piedra que es a veces el “campo-contracampo” de la comedia. En ¡Que te calles! Reno aceptó ser el hombre de piedra, cuya densidad e imposibilidades propias son las que multiplican las bufonadas de su pareja.”

Criticas

Francis Veber es uno de esos directores que tiene una fórmula muy asentada y que no la va a cambiar, independientemente de sus éxitos o sus fracasos. De hecho, ha tenido tanto de uno como de otro, pero cada diez años vuelve a la primera plana con algún éxito, desde sus primeras comedias con Pierre Robert y Gerard Depardieu hasta 'La cena de los idiotas', que causó furor en todo el mundo, sin olvidarnos de sus 'Dos fugitivos', que le abrió las puertas de Hollywood, pese a que finalmente regresase a su Francia natal, donde mejor se ha desenvuelto.

'¡Que te calles!' se adscribe perfectamente a la fórmula. Un reparto lleno de actores famosos (Depardieu, Jean Renoir, André Dussolier) en una comedia sobre personas que se intentan aprovechar de otras, una acumulación de equívocos que tiene algo de la comedia screwball clásica. Sus películas se mueven siempre en una calidad media, siendo el factor diferencial la originalidad de su punto de partida: muy curioso y cínico en el caso de 'La cena de los idiotas' y demasiado rocambolesco en esta '¡Que te calles!', una comedia de enredos entre ladrones dominada por el diálogo excesivo y frenético.

A favor: El carisma que pueden despertar sus actores, por mucho de que en esta ocasión actúen con el piloto automático puesto.

En contra: La acumulación de situaciones exageradas y diálogos veloces puede llegar a agobiar.

Fuentes

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