Alegoría de la construcción y Alegoría del trabajo

Alegoría de la construcción y Alegoría del trabajo (Cuadro)
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Cuadro del pintor Saturnino Herrán donde muestra la formación de la nueva identidad nacional del pueblo Mexicano.
Datos Generales
Autor(es):Saturnino Efrén de Jesús Herrán Guinchard
Año:1910
País:México

Alegoría de la construcción y Alegoría del trabajo, es una obra que pertenece al pintor Saturnino Herrán realizada en 1910, muestra dos paneles pictóricos que forman un díptico mural fue ubicado en la Escuela de Artes y Oficios para varones, luego en el Instituto Politécnico Nacional, luego en la Biblioteca Nacional de Ciencia y Tecnología.

Historia

Según cuenta la historia antes del estallido de la Revolución mexicana, la Escuela Nacional de Artes y Oficios para Hombres (ENAOH) se estaba comenzando a especializar en la preparación de trabajadores con la nueva maquinaria industrial, como maquinistas de locomotora y máquinas de vapor.

Por estos tiempos comienzan a aparecer las tensiones entre el trabajo manual y el trabajo mecánico. En 1910, en plena revolución, Saturnino Herrán termina las obras por encargo de Justo Sierra Méndez, ministro de Instrucción Pública y Bellas Artes, con el objetivo de embrellecer la escuela, utilizando como técnicas el óleo sobre aplanado de yeso en los muros de la entonces Escuela Nacional de Artes y Oficios para varones.

En la década de 1970, el Centro Nacional de Conservación y Registro del Patrimonio Mueble del INBA, desmontó la pieza para instalarla en un soporte movible hecho de fibra de vidrio, lo que hizo que se convirtieran en piezas transportables.

Durante la administración de Ernesto Zedillo, los paneles estuvieron en el salón López Mateos de la casa presidencial Los Pinos; pero debido al maltrato, el díptico regresó a la Biblioteca Nacional de Ciencia y Tecnología.

En 2018, el díptico fue prestado para integrar la exposición «Pintando la Revolución: Modernismo Mexicano 1910 a 1950», en el Museo de Bellas Artes de Houston.

La pintura y sus personajes

Las piezas, al ser alegóricas, presentan figuras representativas de las clases sociales trabajadoras del país dentro de una ciudad moderna. Herrán muestra un interés por la clase trabajadora y obrera, que también fue importante para el discurso artístico que se forjó después de la revolución en el muralismo mexicano, el cual tenía también un discurso propagandista. Saturnino Herrán ya había plasmado obras alegóricas de este tipo, particularmente en La labor (1908), en la cual también incluía a personajes de la clase trabajadora. Los dos paneles del díptico tienen una estructura compositiva similar, pues destacan tres figuras en primer plano. En ambas pinturas hay una suerte de claroscuro en el que el fondo es luminoso y el primer plano oscuro.

Alegoría de la construcción

En el panel izquierdo, Alegoría de la construcción, Herrán coloca a tres figuras en primer plano. El primer personaje es un hombre corpulento con el torso semidesnudo y vistiendo un overol de mezclilla, que sostiene un pincel con la mano derecha y con la izquierda una olla de cerámica con un vidriado verde. Este personaje sería el padre de la familia que junto a la mujer con dos niños del panel derecho (Alegoría del trabajo) conforman una familia. En el segundo plano, hay trabajadores con torsos desnudos, mostrando su musculatura y su fuerza al cargar piedras. Se muestra en la parte central un capitel de estilo jónico, que en la versión preliminar del Museo de Aguascalientes, tiene otro estilo, similar al dórico.

En el segundo plano aparecen 5 trabajadores de la construcción dispuestos de manera ascendente. El fondo tiene una luz amarillenta y violácea, y se muestra una obra en construcción, unos andamios de manera que ocupan parte del fondo a la derecha.

Alegoría del trabajo

En el panel derecho, la Alegoría del trabajo, presenta en primer plano hay una muer con dos niños pequeños y una gran olla de cabeza. Junto con el hombre en primer plano de la Alegoría de la construcción, forman una familia. El hombro descubierto de la mujer hace alusión a su capacidad de amamantar. Al igual que en la Alegoría de la construcción, este panel muestra en segundo plano a trabajadores con el torso desnudo cargando objetos; en este caso, ollas de barro. Al fondo a la izquierda, se divisa un horno para la cerámica. Detrás de la mujer, en segundo plano, se ve un grupo hombres, uno con sombrero y bigote, que posiblemente sea un ingeniero o maestro de obra; y tres más que son trabajadores, dos de ellos con el torso desnudo. El fondo, entre amarillezco, violáceo y verdoso, muestra un ambiente difuso que deja ver un contexto de construcción.

Síntesis biográfica del autor

Saturnino Herrán nació en la ciudad de Aguascalientes, el 9 de julio de 1887. Sus padres fueron José Herrán y Bolado y Josefa Guinchard Medina, su padre fue un hombre polifacético, quien fungió como tesorero general del estado de Aguascalientes, pero al mismo tiempo era profesor de teneduría de libros en el Instituto de Ciencias de Aguascalientes.

Sin embargo la madre de Saturnino, Josefa Guinchard Medina, de ascendencia franco-helvética, provenía de una familia de hacendados hidrocalidos, de los cuales Miguel Guinchard llegaría a ser gobernador del estado, en el periodo de 1879 a 1881.

El 18 de enero de 1903 fallece su padre, lo cual significó un duro golpe moral, pues contaba solo con quince años de edad. Al quedar en el desamparo, su madre y él intentan recuperar algunas de las patentes, pero no contaban con los materiales que se habían quedado en Europa.

Ingresó en la Escuela Nacional de Bellas Artes, antes Academia de San Carlos en 1904, en el momento en que la institución había cambiado sus planes de estudio, bajo la dirección en las clases de dibujo y pintura impartidas por Antonio Fabrés.

En 1908 terminó su primera obra de gran rigor estilístico, Labor, la cual desarrolla en su clase de Composición de Pintura. Dos años después realizó dos tableros para la Escuela de Artes y Oficios entre 1910 y 1911, en la que se realzaba el trabajo como sustento del progreso nacional. Para estas obras, Herrán retomó los murales de Frank Brangwyn.

En 1909 ya había realizado una obra alegórica con sensibilidad decadentista, Molino de Vidrio, en la que se confronta el tema del progreso asociado al trabajo con el del agobio que representa el trabajo físico de un viejo que opera una rueda de molino.

Desde 1916 la apariencia de Saturnino Herrán era enfermiza, su estado en 1918 empeoró por lo que requería ser hospitalizado. Durante su agonía decía desesperadamente a Rosario que no quería morir porque todavía tenía mucho que pintar. “Al sentir que se paralizaba el brazo derecho, pidió a Rosario papel, lápices y algo qué dibujar; ella le llevó la pequeña mascarita prehispánica.

Fue su último contacto con el lápiz y el papel.” Sería una cirugía mal realizada la que finalmente acabaría con su vida.

Fuentes