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Ataques a Las Tunas

Ataques a Las Tunas
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Ataques a la villa de Las Tunas por fuerzas al mando de Manuel de Quesada y de Vicente García.
Fecha:1869, 1870 y 1875


Ataques a Las Tunas. El 16 de agosto de 1869, fuerzas del Ejército Libertador, en número de unos 1 200 efectivos bajo el mando del General en Jefe Manuel de Quesada, atacaron esta villa, sin lograr tomarla. Otros ataques se produjeron en esos meses en esa ciudad o en sus alrededores el 25 de mayo de 1870, 8 de diciembre de 1870, 28 de enero de 1875 y 17 de marzo de 1875. Véase también Toma de las Tunas, hecho ocurrido el 28-30 de agosto de 1897.

Localización

La ciudad de Las Tunas, actual capital de la provincia del mismo nombre, se encuentra en la parte noroccidental de la antigua provincia de Oriente. En aquella época Las Tunas era una modesta villa de unos 6 000 habitantes y constituía una importante base de apoyo de las tropas coloniales para sus operaciones en el vasto territorio comprendido entre Guáimaro y Bayamo, y con alto valor estratégico, pues servía como control de la ruta oriente-occidente. A partir de este hecho, el gobierno español dio a la villa el nombre de Victoria de Las Tunas.

Contexto

El 11 abril de 1869 en la Asamblea Constituyente de Guáimaro, fue nombrado Manuel de Quesada como General en Jefe del Ejército Libertador. En ese cargo demostró su capacidad organizativa en la reestructuración de las tropas, el establecimiento de fábricas de pólvora y talleres de talabartería, el fomento de zonas de cultivo y salinas, y la creación de un sistema para el aseguramiento logístico. El 13 de mayo de ese año atacó el fuerte de La Llanada, cerca de Puerto Príncipe, y poco después derrotó a la guarnición de Sabana Nueva.

El fracaso del ataque a Las Tunas, el 16 de agosto 1869 hizo decrecer su prestigio como jefe, fundamentalmente entre los representantes. Quesada planteó que el desempeño de sus funciones se veía constantemente limitada por la intervención de los poderes civiles, lo que creó un estado de tirantez entre él y los miembros de la Cámara, un problema que se repetiría durante el curso de la guerra con muchos jefes mambises.

Desarrollo

El plan de ataque a Las Tunas había sido elaborado meses atrás y propuesto al gobierno de la República en Armas, por lo que el propio presidente Carlos Manuel de Céspedes había autorizado a Vicente García a estudiar los detalles y proceder de acuerdo con lo que estimara más conveniente. García contaba con un plano actualizado de la villa, elaborado por la joven patriota Mercedes Varona, el cual señalaba pormenorizadamente la estructura defensiva con que contaban los españoles.

Cuando el plan de García fue conocido por el General Manuel de Quesada, este decidió dirigir personalmente el ataque llevando como jefes subordinados, entre otros, a García y al Mayor General Ignacio Agramonte, quien le había aconsejado desistir porque consideraba que la correlación de fuerzas no era favorable. Quesada no solamente decidió llevarlo a la práctica, sino que invitó al gobierno en pleno a presenciarlo, convencido del éxito.

El asalto comenzó a las 04:30 horas. Los insurrectos, divididos en cuatro grupos, atacaron simultáneamente y en los primeros momentos el enemigo se retiró a las fortificaciones facilitando a los atacantes la entrada en la población. Pero, al parecer, la seguridad fue descuidada y uno de los grupos resultó atacado por la retaguardia por una guerrilla española que prácticamente lo aniquiló.

Los mayores generales García y Agramonte solicitaron de Quesada autorización para un avance impetuoso contra los reducidos enemigos, pero este decidió la retirada a pesar de que el presidente Céspedes, quien se encontraba en una elevación cercana, lo exhortó, en dos ocasiones, a culminar la acción, porque no obstante a la resistencia enemiga y las pérdidas sufridas por los cubanos, la victoria aún era posible.

El propio jefe español de la plaza, General Enrique Boniche, estaba casi decidido a poner fin a la resistencia y así se lo hizo saber a la esposa de Vicente García para un posible acuerdo con el jefe cubano. Sin embargo, la iglesia permanecía en manos del enemigo y la pieza de artillería con que contaban los insurgentes no había logrado hacer mella en esta y otras posiciones de las tropas coloniales.

La lucha se mantenía con valor por ambas partes. Los cubanos lograron apoderarse de 14 banderas del enemigo y finalmente Quesada decidió retirarse sin lograr el objetivo. Las bajas cubanas se calcularon en unas 250, entre muertos y heridos; no se conocen las españolas.

Quesada recibió duras críticas de parte de muchos que pensaban que de haber actuado con mayor decisión se hubiera logrado el triunfo. Este fracaso habría de ser tomado posteriormente como argumento para su destitución como General en Jefe.

Otros ataques se produjeron en esos meses en esa ciudad o en sus alrededores. El 25 de mayo de 1870, en las cercanías de Las Tunas, las fuerzas del Ejército Libertador, bajo las órdenes del Coronel Francisco Vega combatieron exitosamente contra una tropa española.

El Comandante Martín Castillo, de las tropas del Mayor General Vicente García, entró a esta ciudad con una pequeña fuerza y salió por el otro extremo. Este audaz golpe se produjo a las 20:00 horas de un día no bien precisado en el diario de operaciones del Mayor General García, parece haber sido el 8 de diciembre de 1870.

El 28 de enero de 1875 los mambises mandados por el Mayor General Vicente García, cargaron contra una guerrilla que cortaba madera. Como resultado del ataque el enemigo se dispersó, refugiándose en la población, sus bajas fueron ocho muertos. Los cubanos se apoderaron de cinco fusiles, algunas municiones, ropas y dos caballos; no hubo bajas entre ellos.

El 17 de marzo de 1875 una fuerza de caballería de las tropas del Mayor General Vicente García atacó, en las inmediaciones de la ciudad de Las Tunas una guerrilla española que cortaba forraje. Las bajas del enemigo fueron 23 muertos. Los cubanos se apoderaron de 16 fusiles, machetes y unos 1 000 cartuchos. En esta acción, ocurrida, los cubanos sufrieron la pérdida del teniente Coronel Porfirio González.

Fuentes

  • Arcadio Ríos. Hechos y personajes de la Historia de Cuba. Recopilación Bibliográfica. La Habana, 2015. 320 p.
  • Diccionario enciclopédico de Historia Militar de Cuba. Tomo II. Acciones combativas. Centro de Estudios Militares de las FAR, 2006.
  • Víctor Manuel Marrero. Vicente García. Leyenda y realidad, La Habana, 1992. Págs. 29-31.
  • Vidal Morales y Morales. Hombres del 68, La Habana, 1972. Págs. 283-284; 330.
  • Fernando Figueredo Socarrás. La revolución de Yara, La Habana, 1968. Págs. 147-148.