Calzado

Calzado
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El término calzado se utiliza para designar a todo aquel elemento que pueda ser utilizado para vestir y proteger los pies.


Calzado. El término calzado se utiliza para designar a todo aquel elemento que pueda ser utilizado para vestir y proteger los pies no sólo de las inclemencias del frío, sino también para protegerlo de la suciedad, de las posibles lastimaduras y, además, para embellecerlo y darle estilo. El calzado existe desde hace siglos aunque evidentemente las formas de calzado fueron variando con las épocas, así como también la funcionalidad del mismo (siendo hoy quizás igual de importante el aspecto estético que el higiénico).

Historia del calzado

Cuenta la leyenda que hace unos quince mil años, un hombre de la prehistoria quiso protegerswe los pies del molesto suelo helado que le impedía caminar con soltura. El astuto troglodita tuvo la idea de cubrirlos con piel procedente de un animal que él mismo había sacrificado. Con el paso del tiempo se fueron utilizando materiales de mayor calidad, como el cuero y fibras vegetales provistas de una mayor firmeza que sujetaba al pie con tiras de esparto.

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Evolución

A partir de este primer “zapato”, que se asemejaba más a una sandalia, podemos hablar del nacimiento del concepto de calzado. Éste fue evolucionando conforme el ser humano desarrollaba su inteligencia, adquiriendo otras finalidades que distaban de la de protección y resguardo del pie y que respondían a cuestiones de índole social y estética.

Perdido en el tiempo, hace unos quince mil años, o quizás más, un cavernícola quiso proteger sus pies del hielo que los hería y casi le impedía pisar y caminar.

En una demostración clara de su capacidad para improvisar, inventar o solucionar problemas, se le ocurrió envolver sus pies con una pedazo de piel animal que tenía a mano. Lo hizo y amarró la piel con una especie de cordel de que disponía.

Con su cómoda y protectora recién creada “pantufla” pudo salir a la intemperie sin importar el frío. El concepto de calzado había nacido.

Después mejoró la calidad de ese invento protector y utilizó materiales más firmes, como el cuero endurecido o algunas fibras vegetales resistentes.

La historia del calzado, así iniciada, nos lleva a España y Francia donde, en pinturas rupestres de la época magdeleniense de hace unos catorce mil años, encontramos las primeras noticias gráficas de su uso.

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Testimonios de calzados antiguos

Si de testimonios físicos se trata, la pieza de calzado más antigua que se conoce, en buen estado, son unas sandalias confeccionadas en paja trenzada o en láminas de hoja de palmera, procedentes del antiguo Egipto.

Conforme la especie humana evolucionaba, el calzado también evolucionaba y se le fueron añadiendo otras funciones a la original de protección y aislamiento como son la social y la estética.

Existen modelos del calzado de civilizaciones antiguas, tales como los egipcios, chinos, vikingos, y de aborígenes. Sin embargo, con el paso del tiempo, el poblador rico y el influyente comenzaron a distinguirse por la artesanía y la decoración que caracterizaban a sus zapatos.

Históricamente, los soldados romanos no llevaban zapatos ni ningún tipo de calzado específico, de acuerdo con los parámetros de entrenamiento y fuerza que estos debían desarrollar. Más tarde, cuando se institucionalizaron las celebraciones en el Circo Romano, utilizaban una plantilla de piel y cuero en bruto para correr y desplazarse por toda la arenilla. Los zapatos amarrados a las piernas se convirtieron en piezas claves de los trajes romanos.

Hasta finales del siglo IV, la sandalia es el calzado por excelencia y fue sustituido por el calzado rudo, confeccionado con pieles de animales, de los bárbaros.

La siguiente transformación importante no llegó hasta el siglo VII con el advenimiento de los carolingios que usaron todo tipo de polainas que dejaban al descubierto los dedos.

Durante la Edad Media se impone “la moda” de los zapatos acabados en punta, quizá por influencia oriental a través de las cruzadas. Pero las puntas fueron creciendo de tal forma que apareció el zapato de punta retorcida, que se convirtió en un claro atributo de clase.

El Renacimiento impuso, como ocurre normalmente con la moda, la tendencia totalmente contraria; zapatos exageradamente anchos, llamados “patas de osos” o “morros de vaca”. También corresponden a este periodo los chapines, predecesores de los zapatos de plataforma de fines del siglo XX.

A finales del siglo XVI y principios del XVII apareció el tacón cuyo origen tiene, al parecer, una razón práctica ya que afirmaba a los estribos las botas de montar. Sin embargo, esta función práctica fue cayendo en desuso y el tacón se incorporó al calzado femenino como un elemento puramente estético, y variando formas y altura se ha mantenido desde entonces hasta estos días.

Pero los diseños de los primeros zapatos no siempre fueron funcionales y cómodos. Los primeros zapatos usados en la Europa moderna, se vieron en las cortes francesas, en los siglos XIII y XV. En los siglos XVI y XVII eran anchos y planos, poco adecuados para caminar.

Otros modelos tenían el talón tan alto y estrecho, que no solamente el desplazarse era difícil sino que su peso originaba dolores en los tobillos. Este modelo creó más tarde los zapatos con “plataforma”, populares a partir de 1970.

De todos modos, los modelos de zapatos usados antes de 1600 eran incipientes y simples. Las plantillas que protegían los pies eran hechas de corcho, cuero o piel. Para sujetar correctamente la plantilla al pie, los fabricantes utilizaban clavos y metales.

Durante el Barroco, el zapato adquiere todas las influencias estéticas del momento, con una marcada preferencia por las líneas curvas, la seda, el terciopelo, los bordados, bucles y bridas.

Los franceses llamaban brodequins pointus y después á la poulaine, a una especie de zapatillas puntiagudas, hechas con pieles y telas traídas de Oriente. Pero la Revolución Francesa acaba con todos los símbolos de la aristocracia y los ciudadanos calzan simples zapatos planos.

Durante el Consulado y, por supuesto, durante el Imperio napoleónico, los zapatos van recuperando sus adornos. Escarpines y borceguíes se usan junto a las cómodas pantuflas, con cueros de colores y cintas de seda.

Con Luis Felipe II, la moda en los trajes femeninos, que acentuaba el busto, trajo de nuevo los tacones. Los hombres optan por la simplicidad y usan la botina que durará prácticamente un siglo.

A partir de ese momento, como ocurre con la moda en general, todo sucede de modo rápido. Botas con botones, botas atadas, nuevos materiales, diferentes tipos de calzado acorde con diferentes tipos de actividades.

Hacia mediados del siglo XIX la fabricación del calzado se industrializa, aunque, por su estandarización, no consiguen la calidad del calzado artesanal. El zapato “hecho a mano” sigue siendo sinónimo de calidad.

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Modelos

En la actualidad, la belleza y estilo del calzado tiene una importancia casi igual a la que tiene la funcionalidad del mismo. En este sentido, hoy en día hay mucha variedad de modelos de calzado para cada tipo de espacio, temperatura, actividad y momento del año. Anualmente se ponen a la venta en un mercado de consumo masivo que ha dejado de lado, en gran parte, la noción de que el zapato debe servir primordialmente para cubrir y proteger el pie.

En el mercado de la moda existen modelos y moldes de zapatos y calzado de todos los estilos y para diferentes ocasiones. Los hay finísimos y delicados, como las zapatillas del ballet. En cuero, materiales sintéticos o en gamuza, para vestir de gala o para descansar en casa.

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Mocasín

El mocasín moderno se deriva del zapato original adoptado en climas fríos por los indios, los esquimales y los siberianos norteamericanos, y de ese mocasín indio, que a su vez es copia del sistema usado por los primeros hombres, renació la útil pantufla.


Pantuflas

Las pantuflas son llamadas también babuchas, que era un zapato ligero y sin tacón usado por los moros ya en el siglo XII. Hoy en día se define pantufla o pantuflo, como una “chinela o zapato sin oreja ni tacón que, para mayor comodidad, se usa en casa”. La definición habla por sí sola. El antecedente más reciente de la pantufla es, entonces, la chinela, una zapatilla ligera, de descanso, que se usaba en el siglo XIV.

Calzado ortopédico

El calzado ortopédico o también llamado botas ortopédicas, constituye un motivo de preocupación frecuente en los padres, por lo que cuando consultan al ortopedista refieren que traen al niño para que le “mande botas ortopédicas”; pues bien el calzado ortopédico cada día se encuentra más en desuso debido a que realmente no se ha podido comprobar su eficacia en determinadas alteraciones en el niño que durante el crecimiento tienden a desaparecer y si se ha demostrada que pueden producir alteraciones y dolor.

El calzado que el niño debe usar debe ser lo más confortable, flexible, paredes delgadas, amplio , de buena apariencia y de material poco reactivo con la piel del pie, de manera que la marcha del niño sea un placer y no una tortura. Cuando se indican botas ortopédicas desde que el niño comienza a caminar estamos irritando al niño e impidiendo el desarrollo fisiológico normal del pie y de la marcha, debido a que las botas son pesadas, poco estéticas y rígidas.

Hoy en día, el uso del calzado ortopédico se encuentra restringido a muy pocas alteraciones como: Genu valgum severo, pie plano doloroso, marcha intra rotada importante, etc.; en estos casos debemos recordar que las pocas posibilidades de ayudar a la corrección del problema con las botas es siempre antes de los 5 años de edad.

Calzado de mujer

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El calzado de mujer ha llegado a ser el complemento por excelencia en la moda femenina. El trabajo creativo de diseñadores ha encumbrado al calzado de mujer a objeto de culto. También puede ser la habilidad única de un par de zapatos de sobresalir por encima del resto del conjunto, siendo capaces en por sí mismo de vestir a una mujer por completo.

El diseño de la chinela se jerarquiza de acuerdo a los materiales de uso, como tejidos tecnológicos, laminados brillantes, tules, transparencias y accesorios. El nombre deriva del italiano cianella, una variante dialectal del también italiano “pianella”, que es un diminutivo tanto de piano como de plano o llano.

Como vemos, la fiel pantufla tiene su historia. No podemos decir que alguien la “inventó”, pero su presencia en estas vidas está íntimamente ligada a la interesante historia del calzado, que estamos conociendo.

Calzado técnico laboral

  • Calzado de seguridad: Protege los dedos e Incorpora un tope o puntera de seguridad para parar golpes, con una energía equivalente de 200 J en el momento del impacto, y soportar una carga equivalente a una fuerza de 15 kN.
  • Calzado de protección: También protege los dedos e incorpora un tope o puntera de seguridad para parar golpes, con una energía equivalente de 100 J en el momento del choque, y soportar una carga equivalente a una fuerza de 10 kN.
  • Calzado ocupacional o laboral: Este tipo de calzado que no proporciona protección en la parte de los dedos.
  • El calzado técnico laboral también puede clasificarse según el material de que están confeccionados:
  • Calzado construido en cuero y otros materiales.
  • Vulcanizados y/o poliméricos completamente vulcanizados y/o completamente moldeados.

Los diferentes diseños, según la normativa vigente, son cinco:

  1. Zapato bajo.
  2. Bota de caña baja.
  3. Bota de caña media.
  4. Bota de caña alta.
  5. Bota de caña alta con zona de adaptación a la ropa.

Función del calzado laboral

El calzado tiene una función de gran importancia para la vida laboral, debido a la gran cantidad de tiempo que las personas pasan trabajando. Tanto es así, que para determinados puestos de trabajo, en los que se dedica toda la jornada laboral a tareas en las que se está de pie o caminando, el tipo de calzado reviste una especial relevancia y se han desarrollado tipos específicos que aportan funcionalidad, resistencia, durabilidad, y lo más importante, gran comodidad para poder trabajar con normalidad.

Para desempeñar mejor el trabajo es mejor usar zapatos y botas que sean cómodos y seguros. Si se busca comodidad por encima de todo, debe usarse calzado con suela plana, sin tacones ni plataformas, y fabricado en materiales blandos. Los modelos más cómodos con diferencia son las Zapatillas deportivas. Sin embargo, existen situaciones en las que las mismas no son las más adecuadas, pueden usarse mocasines para mujer, balerinas, o si el tiempo lo permite, sandalias sin tacón.

Véase también

Fuentes