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Carlos Rodríguez Careaga

Carlos Rodríguez Careaga
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Destacado revolucionario cubano
NombreCarlos Rodríguez Careaga
Nacimiento4 de noviembre de 1918
Artemisa, Bandera de Cuba Cuba
Fallecimiento18 de noviembre
Ciego de Ávila, Cuba
Causa de la muerteAsesinato
NacionalidadCubana
CiudadaníaCubana
OcupaciónObrero

Carlos Rodríguez Careaga. Destacado revolucionario cubano durante los años de la república neocolonial, oriundo de Artemisa.

Síntesis biográfica

Nació el 4 de noviembre de 1918 en un hogar humilde de la calle Reconcentrado, entre República y Martí, en la ciudad de Artemisa. Sus padres, Carlos Rodríguez Cabrera y Dulce María Careaga Placeres, tenían como única entrada económica la que él obtenía como trabajador de las escogidas de tabaco, donde a veces se desempeñaba como lector y otras como capataz.

Estudios realizados

Estudió hasta obtener el 8vo grado en su ciudad natal, en distintos planteles escolares, donde demostró ser estudioso, disciplinado y de gran inteligencia; su carácter era rebelde y tuvo más de una desavenencia con sus familiares y maestros, pero sin mayores transcendencias.

Su más cara aspiración era ingresar en el Instituto de Segunda Enseñanza, pero la culminación del 8vo grado coincidió con la pérdida del empleo de su padre, entonces escasearon los recursos monetarios para costear los gastos necesarios que ocasionaría la realización de estudios en un centro de ese nivel que se encontraba en otra ciudad.

Cerradas las posibilidades de continuar los estudios decidió comenzar a trabajar, cuando aún no había cumplido los 15 años de edad, como aprendiz de tabaquero en un pequeño taller “La Ozambela” de Andrés Bostón en Artemisa. Era el último año de la tiranía machadista, la represión se había agudizado al máximo y la explotación era tan brutal que tenía sometido al pueblo en la miseria más absoluta. Los trabajadores hacían lo imposible por librarse de esa pesada carga. Esto fue comprendido muy pronto por Careaga quien, además de aprender a torcer tabacos, recibió las enseñanzas de uno de los sectores más revolucionarios de la clase obrera.

Delegado sindical

Posteriormente decidió trasladarse para la fábrica “La Hoja Selecta“, de Crispín Quintana, en busca de una mejoría de su economía para enfrentar la carestía de la vida de entonces. En este lugar recibió la influencia de sus trabajadores, los que pronto supieron aquilatar sus cualidades de dirigente y lo eligieron delegado sindical de aquella fábrica, aunque aún no había cumplido los 17 años de edad.

Era Careaga un joven inteligente, alegre y entusiasta, con una madurez temprana y ya empezaba a ganar prestigio de combativo e insobornable. Como delegado sindical realizó muchas actividades en favor de los trabajadores, entre las cuales, se destacan: la lucha contra la imposición del pago de los salarios de los trabajadores en vales, los cuales sólo eran válidos para comprar en la bodega propiedad del cuñado del dueño de la fábrica.

También luchó por el pago del descanso retribuido a los trabajadores. En otra ocasión a los tabaqueros les estaban entregando las materias primas en tan malas condiciones que estos perdían hasta el 50 % de los salarios que podían devengar. Ante esta situación el delegado sindical organizó la protesta contra el dueño de la fábrica, el cual de inmediato entregó los materiales solicitados, pero sólo lo hizo a la mesa de trabajo de Careaga, con el propósito de comprar su silencio. Tan pronto éste detectó la maniobra patronal la denunció con tanta fuerza que el dueño no encontró otra salida que distribuir a todos la materia prima con la calidad exigida. Así fue creciendo el prestigio del joven dirigente sindical.

Militancia comunista

Estas luchas le permitieron comprender que para lograr un cambio radical en la situación económica, política y social en que vivía la clase obrera cubana, era necesario pasar a una forma superior de lucha, por lo que ingresó en 1936 en las filas de la Liga Juvenil Comunista. A partir de entonces sus actividades serían de acuerdo con la ideología del proletariado. Careaga realizó en la LJC un sinnúmero de actividades, siendo las más destacadas: agitación y propagandas, proselitismo entre los jóvenes revolucionarios, recaudación de fondos para costear las actividades de la organización y demás tareas propias de la Institución.

También participó en la campaña de solidaridad con la República Española, que sufría los ataques fascistas desde julio de 1936. Muchos fueron los actos a los hermanos españoles realizados en Artemisa en los cuales él habló, los que supo convertir en trincheras contra la opresión que padecía la clase obrera cubana. Estas manifestaciones de simpatía y admiración por la lucha republicana fueron acompañadas del apoyo material y la inscripción de cientos de voluntarios dispuestos a formar parte de la Brigada Internacionalista que marchó junto al pueblo agredido. Careaga expresó su disposición de ser uno de ellos, pero la dirección del Partido no aprobó su decisión.

Militancia cubana

En 1938 ingresó al Partido Comunista, aún cuando no había cumplido los 20 años de edad. A partir de entonces se abrió una nueva etapa en su vida revolucionaria. Cumplió con todas las tareas a él asignadas por difíciles que fueran. El Partido encontró en Careaga un organizador eficiente, llevó al seno de la organización sus mejores experiencias sindicales, con su actividad contribuyó a elevar el prestigio del destacamento de avanzada de su clase.

Careaga fue electo delegado al Primer Congreso Constituyente de la CTC, celebrado del 23 al 28 de enero de 1939, como justo reconocimiento a su incansable labor en Artemisa por la unidad del movimiento obrero y la constitución de la máxima organización de los trabajadores cubanos. Se sumó a la lucha durante los últimos años de la década del 30 por la celebración de una Asamblea Constituyente libre y soberana. También se esforzó por la elección de una buena representación del Partido, del cual era Presidente en el municipio de Artemisa.

Para su familia Careaga fue ejemplo a seguir, para su hermana Berta y los demás hermanos nacidos de segundos matrimonios de sus padres y para Delia Vázquez Lara con quien se casó el 17 de febrero de de 1939. De esta unión nació su única hija el 23 de agosto de 1940.

En 1945, por decisión del Partido, Careaga es trasladado para la Habana, donde trabajó en la fábrica de tabacos “Por Larrañaga”, hoy Pedro Rodríguez Santana. Se destacó en la defensa de los intereses de los trabajadores y pronto sus compañeros lo eligieron Secretario General de la Sección Sindical. En esta nueva trinchera de lucha contra la explotación volvió a medir su valor político frente a los enemigos de voz en defensa de un compañero que era objeto de abuso patronal. En otras ocasiones tuvo que enfrentar las maniobras para escamotear los derechos de los trabajadores. Jamás cedió ante las intentonas de los sueños de aumentar la explotación de los obreros.

En 1946 Careaga fue detenido bajo la acusación de agitador y perturbador del orden público. Frente a esta injusticia, sus compañeros de trabajo se movilizaron y en menos de 72 horas resultó puesto en libertad. Esta falsa acusación tenía objeto eliminarlo como dirigente, pero fue en balde y sus enemigos no pudieron detener su acción vertical en defensa de los intereses de su clase.

Enfrentamiento a los asaltos y los sindicatos

Los años siguientes fueron de duros enfrentamiento a los dirigentes divisionistas que con el apoyo gubernamental intentaron a punta de pistola apoderarse de los sindicatos. La fábrica “Por Larrañaga” no fue una excepción. Cuando estos “dirigentes” concurrieron a aquella fábrica fueron expulsados por los trabajadores, encabezados por su enérgico dirigente, que corrió el riesgo de ser asesinado por los matones a sueldo que siempre acompañaban a los asaltadores de sindicatos.

En abril de 1948 ocupó el cargo de Secretario Organizador del Sindicato de Torcedores de la Habana, en sustitución del dirigente comunista Miguel Fernández Roig, que fue asesinado, el día dos de ese mes. Aceptó esta responsabilidad sin detenerse a pesar que podía correr la misma suerte de su antecesor. Él estaba consciente que si esos asesinos irrumpían en “por Larrañaga” como lo habían hecho en “La Corona”, el enfrentamiento era a muerte, pero también estaba consciente que esta lucha era así, en viril encuentro a diario con la muerte.

Careaga emprendió esta nueva responsabilidad con la combatividad y dinamismo que lo caracteriza como militante comunista y dirigente sindical unitario, contactó con los dirigentes del sector, luchó por los derechos de los trabajadores de la rama en la provincia, influyó en el perfeccionamiento de su organización y enfrentó los ataques divisionistas de los mujalistas que constantemente estaban a la caza del sindicato unitario que él dirigía.

Una de las más destacadas páginas de la historia del movimiento obrero cubano fue la lucha contra la implantación de la máquina torcedora de tabaco, que desplazaba a los tabaqueros, pues en aquel momento: 19251930 y 19441951 su implantación representaba para los trabajadores del sector desempleo, agudización de la explotación e incremento de la miseria. En esta última etapa, 1944 – 1951, Careaga participó activamente, primero como dirigente sindical en La Habana y posteriormente en Artemisa, como Presidente del Partido Socialista Popular (PSP).

Careaga, en su condición de Secretario General de la Sección Sindical de la fábrica de tabaco “Por Larrañaga”, hizo de la lucha contra la implantación de la máquina torcedora una trinchera contra los abusos y atropellos que en aquellos años se cometían contra los trabajadores. Constantemente le explicaba a sus compañeros que la lucha no era directamente contra la mecanización, sino contra las consecuencias. Combatía la falsa argumentación de que estas máquinas solamente serían empleadas en la fabricación de tabacos para la exportación, pues se corría el riesgo que una vez implantadas su producción invadiría al mercado mundial. Los trabajadores de la fábrica “Por Larrañaga”, fieles a sus tradiciones de lucha, desempeñaron un papel decisivo en esta batalla obrera.

El 18 de febrero de 1946 Careaga habló en una concentración nacional celebrada en el Parque Central de la capital cubana, donde no solo se planteó el problema de la implantación de la máquina torcedora, sino también se combatieron los asaltos a los sindicatos, la imposición de dirigentes y la demagogia de éstos para confundir a las masas.

Posteriormente, en abril de 1948, Careaga, desde el cargo de Secretario Organizador del Sindicato de Torcedores de La Habana, continuó la lucha contra la implantación de la máquina torcedora de tabaco, efectuó reuniones, asambleas, dirigió llamados a las masas, encabezó comisiones de reclamo ante los organismos oficiales.

En la prolongada lucha contra la introducción de la máquina torcedora de tabaco, Carlos Rodríguez Careaga organizó y dirigió la toma del ayuntamiento municipal de Artemisa, donde era presidente del PSP, tras publicar un manifiesto que entre otras cosas señalaba:

“Cuando la FNT y la CTC discutían por espacio de cuatro años el problema de la mecanización, ésta no pudo ser implantada porque allí estaba la genuina representación de los trabajadores, que no la permitieron ... ahora que lograron la división de los trabajadores, entre ellos A Fernández Roig, han creído llegado el momento de implantar las máquinas de torcer tabaco. Pero con lo que no han contado es con el crecimiento del nivel de lucha de los trabajadores, no han contado que la combatividad y la unidad de los trabajadores crece a pasos gigantados y que no sólo se impediría la implantación de la máquina, sino que serán barridos los dirigentes impuestos y los traidores que le han hecho el juego por unas miserables pesetas"

Esas palabras tuvieron su plena realización con el triunfo de la Revolución, pero en aquellos momentos desempeñaron un papel decisivo en limitar los atropellos a los trabajadores.

Dirigente partidista

En 1950, cuando a Careaga le era prácticamente imposible actuar en la Habana, pues el enfrentamiento con los pandilleros mujalistas y los esbirros era a diario, el Partido decidió encomendarles otras tareas en la provincia de Pinar del Río. En la cual desempeñó simultáneamente el cargo de Secretario de Organización del Comité Provincial y Presidente del PSP en Artemisa, situación en la que permaneció hasta después del golpe de Estado del 10 de marzo de 1952.

Estos años, aunque el PSP no había sido ilegalizado, se caracterizaron por arrestos y persecuciones a los comunistas. En una ocasión Careaga fue detenido en Guane acusado de perturbar el orden. Al ser trasladado a Pinar de Río fue puesto en libertad, no antes de oír sus captores las palabras de indignación de Careaga que dijo: “Ustedes no tienen derecho a detenernos, si lo hacen es porque no existe orden en este país y nosotros luchamos para que lo haya”. Esto ocurrió en el año 1951, se repitió varias veces, pero siempre él tenía una frase cortante, era una personalidad tan recia que hasta los enemigos lo respetaban.

En su trabajo en la provincia de Pinar del Río se destacó en la dirección de las luchas obreras, organizó huelgas y protestas frente a los abusos y atropellos de los explotadores en los centrales azucareros, tabaquerías y demás centros de trabajo. Orientó a los campesinos en las acciones revolucionarias para enfrentar los desalojos y maltratos de que eran víctimas por parte de los latifundistas y terratenientes. Un ejemplo de ello fueron las luchas campesinas de Rancho Mundito, donde tuvo una participación directa.

Enfrentamiento al golpe de estado

El golpe de estado, efectuado por Fulgencio Batista el 10 de marzo de 1952, en La Habana, recibió la oposición más enérgica de las masas populares en Pinar del Río. Como en el resto del país, esta oposición se expresó en manifestaciones por las calles, mítines relámpagos en centros de trabajo, zonas campesinas, planteles estudiantiles y lugares públicos. Hubo declaraciones por la prensa, en muchos lugares se paralizaron las labores y los estudiantes abandonaron las aulas.

El PSP lanzó un manifiesto el día 11 de ese mes, denunciando ante la opinión pública de la provincia el cuartelazo traicionero. Así mismo reprodujo un artículo publicado en el periódico HOY que hacía un análisis de los objetivos del golpe de Estado. Estas actividades fueron realizadas por la dirección del Partido de la provincia de Pinar del Río con una activa participación de Careaga que era su Secretario de Organización.

La dirección del Partido en ese año decidió trasladarlo para La Habana, para atender, en lo fundamental, al movimiento obrero. Esta nueva tarea tenía que realizarla en condiciones muy difíciles: por un lado el movimiento obrero estaba, prácticamente, controlado por los elementos mujalistas bajo la protección de la recién estrenada tiranía batistiana y por otro la persecución policíaca que casi obligaba actuar en la clandestinidad.

El 24 de julio de 1953 se efectuó una plenaria nacional del PSP en Santiago de Cuba. El día 26, al ocurrir los hechos del Moncada, Careaga que había asistido a dicha plenaria y aún se encontraba en esa ciudad, se vio obligado a abandonarla de inmediato, pues su presencia no estaba de modo alguno justificada en ese lugar. Cuando fue a tomar un ómnibus para regresar hacia La Habana fue detenido, pero un golpe de suerte lo libró de una muerte segura, por su condición de comunista, joven y artemiseño.

Democratización de la CTC

A partir de 1953, y por orientación del PSP, se inició la formación de los Comités de Defensa de las Demandas (CDD) y por la Democratización de la CTC en todo el país. Esta organización no sustituía a los sindicatos sino que luchaba dentro y fuera de ellos por los intereses de los trabajadores. Careaga fue su organizador y dirigente principal para lo cual recorrió centros de trabajo, fábricas y pueblos. Hizo contacto con los dirigentes sindicales unitarios y aglutinó a las masas proletarias que estaban defraudadas de los dirigentes impuestos a la fuerza que defendían más a los explotadores que a los trabajadores.

Ese mismo año 1953, Lázaro Peña principal dirigente del PSP, que atendía al movimiento obrero, tuvo necesidad de ausentarse del país. Este hecho representó para Careaga, y otros compañeros, un recargo en las tareas de dirección de este importante frente de lucha.

Entre las innumerables luchas de estos comités dirigidos por él se destacaron las huelgas de febrero de 1955 realizadas por los zapateros en Manzanillo y otra de los azucareros en el central Estrella (hoy República Dominicana), en la provincia de Camagüey. Además, la Huelga General por el Diferencial Azucarero efectuada en diciembre de 1955.

El 17 de febrero 1956 fue detenido Careaga y remitido a la cárcel del Castillo del Príncipe. En este lugar permaneció casi tres meses hasta que se celebró el juicio, en el cual fue absuelto. Sus compañeros de cautiverio lo recuerdan como un hombre muy optimista y alegre a pesar de las adversidades de la prisión.

En marzo de 1956 se celebró la Conferencia Nacional de la CDD y por la Democratización de la CTC con la participación de 100 delegados en representación de 500 organizaciones del país. En su informe al evento describió la situación de la clase obrera cubana y definió las tareas fundamentales del movimiento obrero bajo la influencia de dichos comités. En esta ocasión es elegido Secretario General del Comité Nacional de esa organización.

A partir de 1957 los comités intensificaron sus actividades contra la tiranía batistiana, bajo la dirección de Careaga. Frecuentemente se elaboraron manifiestos y otros documentos a través de los cuales se orientaban a los trabajadores a las acciones revolucionarias. Uno de ellos circuló en vísperas del primero de mayo, en el cual se trazaba los lineamientos a seguir en las actividades obreras en todo el país para conmemorar dignamente la fecha proletaria. Posteriormente, fue denunciada la conducta de los dirigentes mujalistas, que convirtieron los actos de esta fecha en manifestaciones de apoyo a Batista.

También circuló un documento con fecha 31 de mayo de ese año, donde se explicaba la necesidad de fortalecer la unidad del movimiento obrero en particular, y de todos los revolucionarios en general, para alcanzar la victoria final contra la tiranía batistiana. En carta abierta a todos los trabajadores con fecha 13 de julio de 1957, se planteaban las luchas obreras por el pago del Diferencial Azucarero. Ese mismo mes los trabajadores recibieron, a través de los Comités, un manifiesto-denuncia de las campañas del Diario de la Marina y la Confederación Patronal de Cuba contra los aumentos en los salarios de los trabajadores.

En agosto de 1957 el país fue sacudido por la Huelga General, en viril respuesta por el asesinato de Frank País. En La Habana esta huelga tuvo en Careaga uno de sus organizadores. Para esta acción puso en activo los Comités que él dirigía y realizó contactos con los dirigentes principales de las demás organizaciones revolucionarias.

Al celebrarse en la ciudad de Leipzig en la República Democrática Alemana, el VI Congreso de la Federación Sindical Mundial del día 4 al 15 de octubre de 1957, Careaga asistió a este evento en representación del movimiento obrero cubano. Allí se escuchó su voz anunciando al mundo los éxitos obtenidos en la lucha contra la tiranía batistiana, los avances en organización y desarrollo del Ejército Rebelde y la combatividad del pueblo cubano frente a los asesinatos, torturas y abusos del régimen tiránico que se mantenía en el poder apoyado por el imperialismo norteamericano. A su regreso fue detenido, pero pronto fue puesto en libertad pues en ese momento no fue identificado gracias a que había viajado con un pasaporte falso, se había afeitado el bigote y llevaba otro tipo de espejuelos.

Posteriormente los órganos policíacos de la tiranía conocieron que Careaga había salido clandestinamente del país y de sus denuncias internacionales al régimen y sus crímenes. Entonces se agudizó contra él la persecución más estrecha. No obstante continuó sus actividades como antes lo hacía. Fue uno de los organizadores principales de la Huelga General del 9 de abril de 1958. En tan difíciles condiciones realizó encuentros con los dirigentes obreros unitarios, participó en reuniones y se mantuvo constantemente visitando los puntos seleccionados para los contactos con los participantes en dicha acción.

Esta huelga, como es conocido, no tuvo el éxito esperado, pero sirvió para estrechar las relaciones entre los dirigentes obreros de las distintas organizaciones revolucionarias. Estas relaciones condujeron a la Formación del Frente Obrero Nacional Unido (FONU). El 20 de abril de ese año, Careaga, a través de los Comités que él dirigía, lanzó un llamado a todos los trabajadores a luchar por las demandas obreras. También en este documento se denunciaba los crímenes cometidos por la tiranía y se exhortaban a combatir al régimen opresor como única salida a los problemas del país.

El 30 de septiembre circulaba otro documento, esta vez dirigido a los obreros azucareros, llamando a luchar por el diferencial. El documento finalizaba pidiendo la contribución de todos por la unidad de las fuerzas opositoras a la tiranía batistiana como necesidad vital para la victoria final. Los últimos meses del año 1958 se caracterizaron por el auge de las actividades contra la tiranía. Constantemente se escuchaba las voces de protesta popular, acciones obreras en fábricas y talleres, distribución de propaganda clandestina y recaudación de dinero, alimentos, medicamentos y armas para los frentes guerrilleros. Muchas de estas actividades fueron protagonizadas por los Comités bajo la dirección de Careaga.

El 10 de noviembre de 1958 culminó un largo proceso de unidad del movimiento obrero para la lucha contra la tiranía con la formación del FONU. Careaga formó parte de los fundadores y en el cumplimiento de un acuerdo de ese organismo se dirigió a la provincia de Camagüey, para constituir en esa los FONU locales y elegir los delegados a la Primera Conferencia Nacional Azucarera convocada para el territorio libre villareño.

Muerte

Estando en Ciego de Ávila el 18 de noviembre de 1958 fue detenido junto a Saturnino Aneiro. Careaga había decidido pasar la noche en casa de Aneiro quien era dirigente del PSP en esa localidad para juntos, al otro día, efectuar una reunión clandestina de los dirigentes obreros locales. Esa noche la casa de Aneiro fue asaltada por 15 esbirros de la tiranía al mando del jefe del Escuadrón de Guardia Rural, Aneiro y Careaga fueron interrogados a culatazos de fusil y pistoletazos. Su captores al tener como respuesta a sus preguntas el viril silencio, decidieron trasladar fuera de la ciudad sus cuerpos casi sin vida y asesinarlos.

Los esbirros que asesinaron a Careaga no conocieron su verdadera identidad, pues durante el interrogatorio siempre mantuvo la versión de ser cuñado de Aneiro. No obstante cometieron el crimen, porque lo asociaban a las luchas revolucionarias realizadas recientemente en esa localidad. Entre las más destacadas fue el apoyo al cruce de las columnas invasoras de Camilo y el Che y la recaudación de armas para formar los frentes guerrilleros en la provincia.

Las condiciones de la clandestinidad en aquel momento no permitieron a sus familiares y compañeros de lucha rendirle el homenaje merecido. Eso fue posible después del triunfo de la Revolución. El 22 de enero de 1959 sus restos fueron trasladados para La Habana y expuestos en el histórico local del Sindicato de Torcedores en San Miguel No. 662 y posteriormente llevados a su ciudad natal. Allí recibió el homenaje de todo un pueblo que lo quería como un hijo y un pelotón del Ejército Rebelde hizo sonar sus fusiles en su honor. En el discurso de despedida de duelo, Lázaro Peña, su maestro, dijo: “Las salvas son merecidas porque fue un capitán muerto en campaña”.

Fuentes

  • Militante Comunista. Editora política.1987
  • Revista de Mártires locales, (PCC), Artemisa.