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Cristianismo

Cristianismo
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Fundador:Jesús de Nazaret, Apóstol Pedro, Apóstol Pablo.
Deidad:Dios (Padre, Hijo y Espíritu Santo)
Tipo:Religión monoteísta
Texto sagrado:La Biblia
Nace en:30 después de Cristo
Tierra Santa:Jerusalén

Cristianismo. Nombre de la religión bajo la que se agrupa a todos los cristianos o creyentes que han depositado su fe en la muerte y resurección de Jesús, el hijo de Dios. Se les llama por primera vez cristianos en Antioquía, debido a que mediante su fe imitaban a Jesús, el Cristo, identificándose como genuinos seguidores de la fe.

Monoteísmo

Es una religión monoteísta, que reconoce a Jesús de Nazaret como el mesías prometido al pueblo de Israel (pueblo escogido por Dios).

El cristianismo confiesa a Jesús como el Hijo de Dios (Yahvé), quien murió por amor en la cruz del calvario, para la redención de los pecados de los seres humanos y liberar de la condenación del infierno eterno a todo aquel que decida creer en él (porque el que no cree ya ha sido condenado,mas el que decide creer tiene vida eterna juntamente con Cristo).

La fe cristiana se basa en que Jesús no solo murió por nuestros pecados, sino que al tercer día resucitó de entre los muertos, probando que había vencido.

La Biblia en el Evangelio de Juan, capítulo 3, verso 16, lo resume: "Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su hijo unigénito, para que todo aquel que en el cree, no se pierda mas tenga vida eterna.

El cristianismo es una de las tres grandes religiones monoteístas, junto con el judaísmo y el islamismo, y la segunda por orden cronológico. No contradice al judaímos como muchos afirman,más bien es la respuesta de Dios al pueblo judío, en espera de su salvador.

En un primer momento este ministerio es llevado a cabo por el apóstol Pedro, a quien Dios le llama a predicar al pueblo de Israel, luego Saulo de Tarso, perseguidor de la iglesia naciente, tiene un encuentro con Jesús, quien le llama a volverse y convertirse de todo corazón.

Jesús quien había resucitado y ascendido al cielo, aparecía ahora en el camino a Damasco para hablarle al hombre(apóstol Pablo) que pasaría de perseguidor a perseguido, de incrédulo en la fe cristiana, a creyente y fundador de la iglesia cristiana al mundo fuera de los muros de Israel.

Aunque la persecusión fue detonada, no impidió que sus discípulos extendiesen el culto por todo el mundo basándose en su resurrección, y en la promesa de que Jesús volvería por su pueblo...Id por todo el mundo y predicad al evangelio a toda criatura, bautizándole en el nombre del Padre, del Hijo, y del Espíritu Santo, y he aquí yo estaré con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. La Biblia afirma: He aquí ciertamente vengo en breve... retén lo que tienes.

Para el cristianismo existe solo un Dios, que en la Trinidad aparece como tres personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo.

Dios, el Dios de Israel, el Dios de los cristianos, el único Dios verdadero, hoy sigue llamando a los hombres al arrepentimiento, y que se vuelvan de sus malos caminos, estableciendo no solo los 10 mandamientos como ley moral, sino que cada enseñanza de Jesús es un reto de obediencia para sus seguidores, y todo por amor, no por una imposición, sino por la comprensión del pensamiento que él murió por cada ser humano en esta tierra, y sigue cambiando las vidas de quienes se acercan.

. El cristianismo considera como sus sagradas escrituras a la Biblia, que se divide en dos partes:

  • el Antiguo testamento (escrita en idioma hebreo|hebrea]])
  • el Nuevo testamento, que está conformado por textos en griego: los Evangelios (cuenta la vida de Jesús) y cartas de san Pablo y otros líderes cristianos dirigidas a los primeros cristianos, también el libro de Apocalipsis, revelaciones dadas por Dios sobre los últimos tiempos al apóstol Juan, que se encontraba encarcelado en la isla de Patmos.

A partir del siglo IV, tras sufrir numerosas y cruentas persecuciones por parte de los romanos, el cristianismo se transformó ―gracias a la conversión del emperador Constantino―, en la religión oficial del Imperio romano, tomando como sede la ciudad de Roma.

Denominaciones cristianas

A lo largo de 2000 años de historia, muchas doctrinas se han derivado de las enseñanzas de Jesús, algunas falsas y totalmentes negadas, otras cuyas diferencia no son tan marcadas. El cristianismo se convirtió en la religión oficial del imperio romano en el 380. Hasta el 1054, la cristiandad formó un bloque monolítico (excepto pequeños movimientos como el Nestorianismo). Es decir, aproximadamente la mitad de su historia, 1000 años, el cristianismo ha sido unitario. Bajo la influencia del imperio romano se comienzan a realizar ritos y mandamientos lejos de las enseñanzas de Jesús, llegando formarse con gran fuerza lo que hoy conocemos como iglesia católica, período donde el cristianismo naciente en Jerusalén, parecía que atravesaba una gran crisis. En medio de estas circunstancias Dios habla al corazón de Martín Lutero, practicante devoto de la religión católica,mostrándole los errores de las nuevas enseñas, las cuales estaban basadas más en un gobierno político, que en el amor y la fe en Jesús. Este no era el reino de Dios para los hombres, la salvación estaba siendo vendida, y la Biblia afirmaba, que era por fe y por gracia para que nadie se gloríe.

Ocurre entonces en el siglo XVI la Reforma de Lutero que dio lugar al protestantismo, pues se oponía a las dogmas romanos y católicas hasta el momento desarrolladas (91 tesis de Lutero), resurgiendo entonces el cristianismo que había nacido en Jerusalén.

Católicos

El catolicismo romano, con sede en Roma, representa el 50% de toda la cristiandad. Es mayoritario en el Centro y Sur de Europa, Irlanda y América del Sur.

Se estima que la Iglesia Católica tiene 1,100 millones de adeptos en todo el mundo, lo que representa la mitad de la población cristiana mundial. Brasil tiene el mayor número de católicos del mundo (134 millones). Hay más católicos en Brasil que en Italia, Francia y España juntas. Los diez países con mayor número de católicos (Brasil, México, Filipinas, los Estados Unidos, Italia, Colombia, Francia, Polonia, España y la República Democrática del Congo) contienen más de la mitad (56%, 607 millones) de los católicos del mundo.

Hay 67 países en los que los católicos constituyen la mayoría de la población. Más del 70% de los católicos viven en el continente americano (48%) y en Europa (24%). Casi el 40% viven en América Latina y el Caribe. Más de una cuarta parte de los católicos viven en la región Asia - Pacífico (12%) y en el África subsahariana (16%).

Protestantes

El protestantismo es mayoritario en el Norte de Europa, en Inglaterra y en los Estados Unidos. Los 801 millones de protestantes del mundo, constituyen el 37% de la población cristiana mundial. La Reforma protestante, que dividió el cristianismo occidental y dio a luz al protestantismo, tuvo lugar en Europa en el siglo XVI. Hoy, sin embargo, sólo dos de los diez países con las mayores poblaciones protestantes son europeos: los Estados Unidos, Nigeria, China, Brasil, África del Sur, Reino Unido, Congo DR, Alemania, Kenia, India. Pentecostales de Asamblea de Dios.

El evangelio de Jesús, tal y como lo predicaron los primeros apóstoles continúa levándose hasta los confines de la tierra.

Ortodoxos

Hay cerca de 260 millones de cristianos ortodoxos, que componen el 12% de la población cristiana mundial. Casi cuatro de cada diez cristianos ortodoxos de todo el mundo (39%) residen en Rusia, el país con el mayor número de ortodoxos. Etiopía cuenta con el segundo mayor número de cristianos ortodoxos y más de tres veces más ortodoxos que Grecia.

Esencia

En los Evangelios, en las epístolas de san Pablo y en los escritos de los demás apóstoles se encuentra la esencia del cristianismo. En cada parte de la Biblia salta a la vista el mensaje y la dignidad trascendental y divina de Jesucristo. Él es el Mesías anunciado por los profetas, el enviado Dios a los hombres, la resurección y la vida, el que en el cree, aunque esté muerto vivirá. Dios da a los hombres un mensaje claro: Yo existo y te amo.

Yo existo por mí mismo, Yo soy", y antes de mí nada fue hecho, sino que por mi mano todas las cosas fueron hechas, incluyendo al ser humano, a quien de tal manera amó, que vino a la tierra despojándose de toda grandeza, a morir por los pecados de la humanidad. Dios hecho carne, el verbo encarnado, el primero y el último, el que es, el que era y el que ha de venir. Aquel que manda a todos los hombres en cualquier parte del mundo que se arrepientan.

Juan el Bautista envió a dos de sus discípulos a preguntarle:

¿Eres tú el Mesías que ha de venir, o debemos esperar a otro?

Jesús sana a los ciegos y da libertad a los poseídos por satanás, y les responde con estas palabras ―una cita al pie de la letra de un texto del profeta Isaías―:

Id y contad a Juan lo que habéis visto y oído: cómo los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos quedan limpios, los sordos oyen, los muertos resucitan y se predica el Evangelio a los pobres.
Evangelio de Mateo, XI, 4-5

«Para que crea el mundo que tú me has enviado», ora Jesús al Padre.

«Padre mío», es la frase que emplea siempre hablando con Dios Padre, y «Padre Nuestro» es como enseña a orar, marcando uan relación entre los hombres y su creador.

«Para que seáis hijos del Padre celestial», dice Jesús, animando a sus discípulos a ser misericordiosos.

Tiene autoridad para perdonar los pecados:

Para que veáis, pues, que el Hijo del hombre tiene poder para perdonar los pecados, levántate y anda.

Con esta autoridad dada del cielo, con milagros y señales, con justicia y amor por la humnaidad Dios mismo hecho carne predica el enagelio del Reino de los Cielos:

Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos. Bienaventurados los mansos, porque ellos poseerán la tierra. Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados. Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados. Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Bienaventurados los que tienen puro su corazón, porque ellos verán a Dios. Bienaventurados los pacíficos, porque ellos serán llamados hijos de Dios. Bienaventurados los que padecen persecución por la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos
(Mateo 5:4-10).
Y sucederá que todo aquel que invoque el nombre del Señor será salvo.

Expone la paternidad compasiva y afectuosa de Dios respecto del hombre y nuestras relaciones filiales con Él, a base de fe y de confianza:

Y orando, no uséis vanas repeticiones, como los gentiles, que piensan que por su palabrería serán oídos. Vosotros, pues, oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre....
(Mateo 6: 7-18). Y pedidle con toda confianza:
Si vosotros, siendo malos, sabéis dar vuestras cosas a los hijos, ¿cuánto más no dará las suyas el Padre Celestial a todos vosotros, si se las pidiereis?
(Mateo 7:11). Y respecto al pecador representado en el hijo pródigo, nos presenta en la parábola al Padre celestial, saludándole al regreso, abriéndole sus brazos y estrechándole en ellos entre besos y lágrimas y preparando un banquete para celebrar el retorno (Lucas 25).
En verdad, en verdad os digo: más fiesta habrá en el cielo por la vuelta de un pecador que se arrepiente, que por la persistencia en el bien de noventa y nueve justos que no tienen por qué arrepentirse
(Lucas 25:7).

Mostrando como se debía perdonar las ofensas que nos hicieren:

Porque si vosotros no perdonáis a los hombres, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestros pecados
Evangelio de Mateo (6:15)
Sed misericordiosos, como vuestro Padre celestial es misericordioso. No juzguéis y no seréis juzgados; no condenéis y no seréis condenados. Perdonad y se os perdonará; dad y se os dará. Porque con la misma medida con que midiereis vosotros, se medirá después para vosotros.
Evangelio de Mateo (7:36-39)

También dijo:

Yo soy la vid, vosotros sois los sarmientos. Quien permanece unido a mí, en forma que yo esté en él, ése dará mucho fruto. Quien no permaneciere en mí, será arrojado fuera, como los sarmientos inútiles, y se secará, y lo cogerán en manojos y lo arrojarán al fuego para quemarlo.
Evangelio de Juan (15:1-12)

Durante tres años de ministerio había ido preparando Jesús un grupo de discípulos que habían de ser, después de su sacrificio, los continuadores de su obra. A estos discípulos había de encomendar la predicación del evangelio, especialmente a Simón, llamado después Pedro, a quien se dirige con estas palabras:

Yo te digo que tú eres Pedro (piedra) y que sobre esta piedra edificaré mi Iglesia; te daré las llaves del reino de los cielos, y lo que tú atares en la tierra, atado quedará en el cielo, y lo que desatares en la tierra, desatado quedará en el cielo.
Evangelio de Mateo (16:18-20)

Después de su resurrección, y luego de un encuentro directo al corazón de Pedro, le otorga la responsabilidad sobre el rebaño de Cristo: «Apacienta mis ovejas» (Juan 21:15-18).

En el instante de su ascensión al cielo, dice a los que desde ese momento serán sus apóstoles y seguidores:

Como mi Padre me envió a mí, así yo os envío a vosotros. Id, pues, por todo el mundo y predicad el Evangelio a todas las gentes. Quien creyere y fuere bautizado, se salvará; quien no creyere, será condenado
Evangelio de Mateo (16:15-16)

Expansión

A consecuencia de un sermón de San Pedro el día de Pentecostés, se convirtieron a la fe tres mil judíos en Jerusalén, número que poco más tarde se elevó a cinco mil. Después de la muerte de Esteban y de la persecución de que fueron objeto los discípulos de Jesús, estos se esparcieron por todas partes, predicando las enseñanzas de Jesús.

Los viajes de San Pablo llevaron el cristianismo a Chipre, Asia Menor, Macedonia, Grecia, Iliria y otras regiones; más tarde lo predicó en España y se cree que también en la Galia Narbonense. San Pedro lo predicó en Roma. En el año 179 escribía Tertuliano:

Somos el ayer y hemos llenado todas vuestras casas, las ciudades, las islas, los castillos, los municipios, los conciliábulos, los campamentos mismos, las tribus, las decurias, el senado, el foro; solo os dejamos los templos

Estas frases del apasionado apologista, escritas cuando la nueva doctrina no tenía aún dos siglos de existencia, son como un preludio del gran desarrollo y expansión que en los siglos sucesivos iba a adquirir el cristianismo.

Influencia en la civilización

En medio del frío escepticismo filosófico, de la incredulidad religiosa, de la relajación de las costumbres y del afán de ritos exóticos en que se debatía la sociedad pagana cuando aparece Jesús, surge la religión cristiana que, como saludable rocío del cielo, pronto iba a dar óptimos frutos entre las almas ansiosas.

El cristianismo transformó la conciencia y el corazón de los hombres. La persona humana redimida adquiere a los ojos del cristianismo un precio incomparable, que junto con la enseñanza de la comunidad de origen y destino de todos los hombres, contribuyó a grabar y propagar los principios esenciales de libertad e igualdad. Desde el instante en que el hombre aparece como criatura predilecta de Dios, dotada de alma inmortal, no es ya posible admitir lo que constituía uno de los puntales de la sociedad pagana: la posesión del esclavo, de un hombre por otro hombre.

El cristianismo abre a este horizontes insospechados y hace que el ser humano ame al prójimo como a sí mismo y descubra en el amor de Dios la razón de poder sacrificar su propia vida en bien de los demás. La formación de la familia, tal como se conoce en las modernas sociedades, es también obra del cristianismo, y de la cual ha hecho este el núcleo básico, la célula primordial e indestructible de la sociedad civil.

Sobre todo, Jesús es el único que puede darle sentido a la vida de los seres humanos, muchos han sido rescatados del infierno eterno,y de sus propias vidas que les llevaba a la perdición. Hombres sacados del suicido, las drogas y la desesperación, enfermos sanados, familias restauradas,jóvenes que vulven a soñar, presos que rehacen su vida, gente transformada por la mano de Aquel que sigue extendiendo su salvación.

Hoy como hace dos mil años, Jesús continúa diciendo: El que a mí viene, yo no le hecho fuera, y el que en mí cree tiene vida eterna.

Jesús vino a salvar lo que se había perdido,y a liberar nuestra alma del infierno.

Frases célebres sobre el cristianismo

  • “Cercanía a Dios trae parecido a Dios. Cuanto más veas a Dios, más de Dios será visto en ti” — Charles Spurgeon.
  • “Un hombre con Dios siempre es la mayoría” — John Knox.
  • “Entre el cristianismo y todas las otras religiones existe la distancia del infinito. ” —Napoleón Bonaparte
  • “Lo que pienses o lo que sepas no importa, a menos que te lleve a glorificar a Dios y a ser agradecido” — Spurgeon.
  • “Para el que se ha aburrido de leer la Biblia: si una persona ciega no puede ver el sol, no es culpa del sol” — John Piper.
  • Las mentes superficiales tienden a ver una similitud entre Cristo y los fundadores de grandes imperios, y los dioses de otras religiones.Sin embargo, tal similitud no existe.”—Napoleón Bonaparte
  • “He desistido a la idea de que hay calidad alguna en mi corazón. Yo simplemente me aferro a Cristo y digo: Él es mi Justicia” — Martín Lutero.

Fuentes