Desviaciones torsionales de los miembros inferiores

Desviaciones torsionales de los miembros inferiores
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Desviaciones torsionales de los miembros inferiores. Afección que se presenta en niños desde muy temprana edad, incluso antes de dar sus primeros pasos, se detecta con facilidad después que el menor empieza a caminar, el carácter hereditario tiene un gran porciento a la hora de desarrollar la enfermedad.

Historia

La educación de los niños que manifiestan como defecto primario una lesión o insuficiencia en el órgano de respuesta, es decir en sus movimientos, debe estructurarse teniendo en cuenta los principios teóricos metodológicos sobre los cuales se sustentan la psicología y la pedagogía especial en Cuba, cuando se presentan estas limitaciones físicomotoras manifiestan dificultades para realizar sus movimientos de forma precisa y coordinada, es imprescindible el conocimiento de las características biológicas para lograr resultados satisfactorios en la labor educativa, para ello se requiere del conocimiento de manera general de las patologías y sus posibles causas que no es un esquema para todos os casos.

Tipos de desviaciones torsionales

Las torsiones se presentan en un extremo óseo o en ambos, y pueden ser internos o externas, en el mismo sentido, o en sentido inverso. En el fémur proximal se describen la anteversión y la retroversión femoral; en el extremo distal suelen acompañarse de torsiones proximales de la tibia, y como ambas epífisis se encuentran unidas, se habla de torsión interna o externa de la rodilla. En el extremo distal de la tibia se aprecia torsión interna y externa.

a) Ángulo de progresión del pie: Observando caminar al niño, se determina el ángulo entre el eje del pie y la línea de progresión en el piso, se expresa con signo negativo o positivo, y son anormales cifras mayores de 20 grados para la torsión externa y de 5 para la torsión interna.

b) Ángulo de rotación de las caderas: En decúbito prono con las rodillas en 90 grados y la pelvis nivelada, se observa el miembro explorado caer hacia afuera para la rotación interna, o adentro para la rotación externa, denota el ángulo entre la vertical y el eje tibial. Varía con la edad, en el lactante la rotación externa es máxima (± 90 grados, en la niñez disminuye y se equipara con la interna; al terminar el crecimiento el varón tiene mayor rotación externa, mientras que en la hembra se igualan o aparece más avanzada la interna. La suma de ambas rotaciones es de 100 grados, aunque normalmente la rotación interna no excede de 70 grados. Se diagnostica como rotación mínima de 70 a 80 grados, moderada entre 80 y 85 grados y más de 85 se considera con marcada rotación interna.

c) Ángulo muslo pie: En decúbito prono con flexión de 90 grados de la rodilla y el tobillo. Se establece que el ángulo entre los ejes del muslo y el pie normalmente es de 10 a 30 grados; si es menor, hay rotación interna de la tibia, y si es mayor, hay rotación externa. Para un diagnóstico correcto es necesario tener en cuenta la edad del niño, explorar cada miembro repetidas veces y conformar el perfil torsional para su análisis posterior.

Defectos torsionales

Factores que determinan este padecimiento

  • Alineación fetal persistente: Los 2 tipos morfológicos normales del recién nacido como la adducción o abducción de las caderas deben desaparecer a las pocas semanas de vida.
  • Herencia: La anteversión y la rotación tibial interna tienen un
  • Carácter hereditario autosómico dominante.
  • Posturas viciosas mantenidas:

Dentro de esta última se encuentran algunas cuestiones sobre el comportamiento del niño que se deben tener en cuenta.

a) Durante el sueño

Decúbito prono con rotación interna de los pies: Puede provocar rotación interna de las caderas, torsión tibial interna, genu varo, pie equino y metatarso varo.

Decúbito prono con rotación externa de los pies: Puede ocasionar rotación externa de las rodillas, pie valgo o equino.

Decúbito prono con rotación neutra de los pies: Puede llevar al pie tarso equino.

La posición en rana: Puede producir rotación externa de las caderas o rodillas, valgo o abducción de los pies.

b) Hábitos al sentarse en posición de sastre, sastre invertido u otros que pudieran alterar la evolución normal.

4. Desequilibrio muscular por hipotonía o hipertonía, espasticidad, parálisis, traumas, rigideces o fibrosis muscular.

5. Laxitud de las cápsulas, tejidos, aponeurosis y tendones, producidos por diferentes entidades.

6. Afecciones metabólicas que alteran la resistencia o la adaptación del tejido óseo.

7. Alteraciones de las epífisis producidas por patologías que afectan su desarrollo normal.

Referencias bibliográfica

  • Rev Cubana Med Gen Integr v.18 n.5 Ciudad de La Habana sep.-oct. 2002
  • Msc Caridad Rosario Zurita Cruz., Manual de orientación a los especialistas que trabajan con niños y niñas con limitaciones físico motoras, pag 5-6

Fuentes