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El Tivolí (Santiago de Cuba)

El Tivolí
Información sobre la plantilla
Localidad de Cuba
EntidadLocalidad
 • PaísBandera de Cuba Cuba
 • ProvinciaSantiago de Cuba
 • MunicipioSantiago de Cuba
Escalinata Padre Pico.jpg
Considerada la puerta a la barriada "El Tivolí" La Escalinata de Padre Pico.

El Tivolí. Barriada de la ciudad de Santiago de Cuba que funde en sí misma los sincretismos culturales e intercambios étnicos de la nacionalidad cubana.  Tuvo un impulso urbanístico al calor de la Revolución Haitiana a finales del siglo XVIII y principios del XIX. Pertenece a la memoria francesa en esta urbe sur oriental.


Ubicación

Se encuentra ubicado en la escalinata de Padre Pico. Santiago de Cuba. Cuba.


Orígenes

Construido en 1899 bajo el auspicio del alcalde Emilio Bacardí, con 52 escalones agrupados en 13 bloques de cuatro peldaños cada uno y doce descansos, se convirtió en toda una joya constructiva de la época.

Historia

Cuando muchos colonos galos, franco-haitianos y sus esclavos huyeron de la vecina isla caribeña por la sublevación. Trajeron consigo además de fuerza de trabajo, sus hábitos, costumbres y la distinción en la forma de vivir. Época de cambios en la antigua capital oriental por los novedosos elementos introducidos en el quehacer de sus habitantes pero notorios en la agricultura, comercio, modas, artes y oficios. Pero el fomento citadino en esa zona se inició en la primera mitad del siglo XVII, cuando se asentaron en el lugar, inmigrantes españoles pobres y criollos de menos recursos, aledaños a la residencia del gobernador de la región oriental por aquel entonces, Bartolomé de Osuna. Luego, se avecinaron jamaicanos y puertorriqueños, entre otros jornaleros llegados a Cuba.
En Santiago de Cuba en la primera mitad del siglo XVII, los franceses construyeron un Café Concert con capacidad para más de 300 personas al que llamaron Le Tivolí, pero después el vocablo se "aplatanó a lo santiaguero" como El Tivolí. Y tuvo tanta fuerza que en pocos años se transformó en pertenencia de Santiago de Cuba.Con los franceses, este barrio alto constituyó un símbolo en el devenir de la localidad. Desde él se domina la bahía y una buena parte de las montañas. Sus calles desembocan a la Trocha, vía famosa y popular por las fiestas carnavalescas. La escalinata de Padre Pico le da entrada por el centro, construida en la loma de Corbacho, nombre que hace honor a un gallego dedicado por entero al comercio y no tuvo otra diversión que su trabajo detrás del mostrador.

La modernidad se percibe en el encanto de sus ciudadanos mientras que el ancestro europeo imprime a esta barriada una arquitectura peculiar que distingue la presencia del viejo continente en la urbe santiaguera. Fue en el Tivolí donde nació el popular carnaval santiaguero, que es la transculturación de las fiestas paganas africanas y los bailes de salón importados de Francia. Aún se conservan las manifestaciones de la tumba francesa, un baile adaptado por los negros que recuerdan los famosos salones de París, ya tamizados por el tambor y otros instrumentos típicamente africanos.

El Tivolí vió nacer a Miguel Matamoros y Antonio Ñico Saquito. Cuna de los máximos exponentes de la música cubana, el espacio está abierto a la solidaridad con el visitante. Varias historias exponen lo más notable de las tradiciones musicales, bailables, de la plástica y literarias, agrupadas en entidades. En época de Carnaval, en julio,la ciudad se traslada hasta el antiguo refugio de los franceses y negros africanos Le Tivoli, vocablo francés que se fue castellanizando y luego se denominó El Tivolí, que es más cadencioso y cubano.

El barrio es un emblema de Santiago de Cuba, ciudad que recibió el Título de Heroína y cuya historia está íntimamente vinculada al Tivolí. El mismo posee otros dos grandes atractivos: el Museo de la Lucha Clandestina, en homenaje a los combatientes santiagueros que recibieron en ese lugar el apoyo y la solidaridad durante la guerra contra la dictadura de Fulgencio Batista (1952-1959), y la humilde casa en que vivió entre 1931 y 1933 el líder de la Revolución Cubana, Fidel Castro, cuando estudiaba en Santiago de Cuba.

No le faltaba razón a Francisco Repilado, el célebre Compay, al decir que el Tivolí es un crisol donde se gestó la Guerra de Independencia Nacional y nacieron el son, el Carnaval y la corneta china, la cual recorrre el barrio por estos días al compás de la conga santiaguer

Arquitectura

Su trazado tiene muchas peculiaridades que lo tipifican: las casas en alto que miran al mar, las cuales parecen nidos de águila, al decir del Doctor Francisco Prats; sus callejones y lomas. Una de las más empinadas es la de los Desamparados que en su cima se levanta la iglesia del mismo nombre; las rejas de hierro forjado al estilo del sudoeste francés en balcones y ventanas sustituyeron a los barrotes y balaustres de madera. Esta arquitectura de fachadas con un conjunto de rombos y en S se considera de la más típica del país, con corredores y colgadizos.


Aportes

Entre los aportes del barrio en esa etapa, se encuentran las casas de salud con enfermeras y médicos, escuelas primarias, algunas bilingües y academias para jovencitas; panaderías y dulcerías con magníficos reposteros. Espacio donde se mostró el refinamiento de la cultura francesa, acriollada al ambiente santiaguero y a la usanza española.

Hasta hoy el barrio muestra esa combinación armónica entre lo culto y lo popular. El Tivolí, terruño natal de personalidades, como Antonio Fernández, el inolvidable Ñico Saquito, Miguel Matamoros y José Pepe Sánchez, padre del primer bolero cubano, "Tristezas". Poetas y trovadores le han cantado a su singularidad, lo dúctil de su existencia y al carácter abierto y alegre de sus habitantes.

Fuente

Sitio Web Periódico Sierra Maestra

Enlace Externo

Sitio Web Periódico Sierra Maestra