El misterio de la sirena y el espejo mágico (cuento)
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El misterio de la sirena y el espejo mágico. Cuenta la historia de una sirena que se encontró un espejo en el fondo del mar y quiso investigar que era para que podría servir.
Sumario
Datos del autor
Eva María Rodríguez Picazo cursó estudios de Psicología por la UNED, que compaginó con formación en escuelas especializadas en secretariado internacional.
Poetisa por vocación, se interesó en las corrientes de la poesía modernista En los años 2010 fue directora del sitio web www.madridiario.es (un periódico digital de la ciudad de Madrid).
Dirigió el espacio CulturArt-e en el sitio web www.mdctv.com (televisión digital). Ha publicado poemas y relatos en diversas revistas y publicaciones, entre otras, La Esfera Cultural, Cuaderno de Legados Ediciones, El Importuno y Poética Digital.
Valores
Entrega, ayudar, compartir
Cuento
Hace mucho tiempo, una sirena encontró algo en el fondo del mar. Era una pieza maravillosa, preciosa y muy delicada. Tenía forma ovalada y brillaba muchísimo.
-¿Qué será esto? -se preguntó la sirena.
Mientras la sirena contemplaba aquel maravilloso hallazgo, su amigo el pececito pasó por allí.
-¿Qué haces? -preguntó el pececito.
-Mira, he encontrado esto en el fondo del mar -dijo la sirena.
-¡Un espejo! -dijo el pececito.
-¿Un espejo? -dijo la sirena-. ¡Un espejo mágico! ¡Como los que salen en los cuentos!
-¿Mágico? ¿Por qué? -preguntó el pececito.
-Mira, en el cristal hay alguien encerrado -dijo la sirena-. Mueve la boca, pero no oigo qué dice. Tendré que ir a ver a Poseidón. Tal vez él pueda ayudarme a sacar a la prisionera del espejo. Sí, él me ayudará.
-Espera, espera -dijo el pececito.
Pero la sirena se fue nadando tan rápido que el pececito no pudo alcanzarla.
La sirena nadó y nadó sin descanso durante semanas.
-Tranquila, amiga, yo te salvaré -le decía a la chica del espejo-. Y te llevaré a la superficie.Y si no vemos ningún barco yo misma te acercaré a alguna playa.
Por fin la sirena llegó a la mansión de Poseidón. Allí estaba él, rodeado de súbditos y de manjares, de músicos y bufones.
-¿Qué quieres, pequeña? -preguntó Poseidón-. ¿Qué te trae por aquí? Parece que estás cansada.
-Quiero salvar a la niña que está encerrada en este espejo mágico -dijo la sirena.
-A ver, déjame ver -dijo Poseidón.
Después de un rato, Poseidón le devolvió a la sirena el espejo.
-Aquí no hay nadie -dijo él.
-Que sí, hay una niña pelirroja con el cabello largo y una concha adornándolo -dijo la niña.
Poseidón miró a la sirena. Luego le dijo:
-¿Es una niña de belleza extraordinaria, con el rostro dulce, la piel clara y los ojos tristes?
-Sí, señor -dijo la sirena.
-Y cuando la miras, ¿habla mientras tú hablas y calla mientras tú callas? -preguntó Poseidón.
-¡Oh, sí! ¿Cómo sabes todo eso, gran Poseidón? -dijo la niña.
-Ven, muchacha, voy a mostrarte algo -dijo Poseidón.
Poseidón llevó a la sirena a una sala llena de espejos.
-Mira allí -dijo él-. ¿Qué ves?
-¡Es ella! -gritó la sirena-. ¡Está allí también! ¡Y allí! ¡Y allí! ¿Qué le has hecho? ¿La has atrapado para ti?
-No, pequeña, deja que te explique -dijo Poseidón-. La niña del espejo eres tú. Es tu reflejo.
-¿Mi reflejo? -preguntó la sirena.
-Sí, eso es -dijo Poseidón-. No se trata de un espejo mágico. Es solo un espejo.
-Nunca me había visto -dijo la sirena.
-Pues esa eres tú -dijo Poseidón.
-Gracias -dijo la sirena-. Ahora tengo que volver a casa. Seguro que a mis hermanas les encantará verse en el espejo.
-Buen viaje, jovencita -dijo Poseidón.
La sirena volvió a casa y compartió con sus hermanas el espejo y la historia de lo que le había ocurrido. El pececito se alegró mucho de ver a la sirena, pero no le dijo que él ya sabía lo que pasaba, pues no quería desairarla.
¡Qué feliz estaba la sirena contando su historia y compartiendo su gran tesoro!
Fuentes
http://www.cuentoscortos.com/cuentos-originales/el-misterio-de-la-sirena-y-el-espejo-magico

