El robot lazarillo (cuento)
| ||||||||
El robot lazarillo. Cuento para niños de todas las edades, cuenta la historia de un niños ciego y los padres le habían regalado un perro lazarillo para que lo acompañara a sus paseos por el parque, pero el niño tenía alergia a los perros
Sumario
Datos del autor
Eva María Rodríguez Picazo cursó estudios de Psicología por la UNED, que compaginó con formación en escuelas especializadas en secretariado internacional.
Poetisa por vocación, se interesó en las corrientes de la [[poesía modernista[[ En los años 2010 fue directora del sitio web www.madridiario.es (un periódico digital de la ciudad de Madrid).
Dirigió el espacio CulturArt-e en el sitio web www.mdctv.com (televisión digital). Ha publicado poemas y relatos en diversas revistas y publicaciones, entre otras, La Esfera Cultural, Cuaderno de Legados Ediciones, El Importuno y Poética Digital.
Valores
Amistad, tolerancia
Cuento
Michael era un niño ciego. Cuando se hizo mayor sus padres llevaron a casa un perro lazarillo para que pudiera moverse solo por el pueblo, que era muy tranquilo. A Michael le encantó la idea de poder salir solo a comprar el pan, ir al colegio o pasear por el parque a escuchar el canto de los pájaros.
Pero cada vez que salía con su perro lazarillo, Michael empezaba a estornudar y le lloraban los ojos.
- Eres alérgico a los perros -le dijo el médico-. Pero no te preocupes. Tengo la solución. - No quiero ninguna solución -dijo Michael. Quiero a mi perro.
Michael estaba encantado con su perro, y no quería separarse de él. No entendía qué era eso de la alergia. Además, prefería estar estornudando todo el día a quedarse sin su nuevo amigo.
El médico les habló a los padres de Michael de un prototipo de robot lazarillo que estaban diseñando en una estación espacial.
- Mi hermano es el jefe del equipo -dijo el médico-. Le diré que pueden probar el modelo de robot lazarillo para niños con Michael, si os parece bien. El de adultos funcionar a las mil maravillas.
A los padres de Michael les pareció una idea fabulosa, aunque el niño no quería saber nada de aparatos raros de esos.
A los pocos días, el robot estaba en casa de Michael. - ¡No lo quiero! -dijo Michael.
El robot, que estaba allí, se puso a llorar.
- Robot quiere Michael -dijo el aparato, con voz metálica. - Pero si ni siquiera sabe hablar -se rió Michael. - Robot aprender de Michael - dijo el robot. - Sí, hombre, lo que me faltaba -dijo el niño.
Entonces, el robot se sentó y se apagó. - ¿Se ha estropeado? -preguntó Michael. - Eso parece -dijeron sus papás.
En ese momento, llegó el perro y le dio un lametazo al robot, que se encendió al instante.
- Tú no Michael - dijo el robot. - ¡Guau! - ladró el perro. - ¡Guau! - repitió el robot
A Michael eso le encantó. - ¡Qué chulo! -dijo Michael.
Michael escuchó como su perro y el robot se hablaban, o más bien, se ladraban. Así que se acercó a disfrutar del juego con ellos.
- Robot querer amigos -dijo el robot. - Michael también querer -dijo el niño, que se echó a reír por la gracia que le había hecho su propia broma.
El robot también se rió con ganas. Y el perro parecía también muy contento.
- Robot tener sorpresa para Michael -dijo el robot. - ¿De verdad? -preguntó el niño. - Michael no estornudar en todo rato con perro - dijo el robot - ¡Es verdad! - dijo el niño-. ¿Cómo lo has conseguido? - Robot diseño especial para Michael -dijo el robot.
El robot estaba diseñado de tal manera que, cuando estaba presente, Michael era inmune a la alergia. Y así fue como Michael consiguió no separarse de su perro, tener un nuevo amigo y poder hacer cosas por sí mismo.
Fuentes
http://www.cuentoscortos.com/cuentos-originales/el-robot-lazarillo


