Emilio Sánchez Terrier
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Emilio Sánchez Perrier (Sevilla, 1855 – Granada, 1907) fue un destacado pintor español, maestro del paisajismo y figura clave del arte sevillano de finales del siglo XIX.[1]
Sumario
Síntesis biográfica
Nació en Sevilla en 1855. A los trece años ingresó en la Academia de Bellas Artes de Sevilla, mientras trabajaba como relojero en el establecimiento que regenta su padre.[2]
En sus primeros años, atraído por la temática histórica y el paisaje, realizó litografías que reproducían detalles pintorescos. Vinculado a la Escuela Libre de Bellas Artes de Sevilla, comenzó en 1877 una serie de viajes por la geografía española donde tomó contacto con Carlos de Haes y su círculo de pintores de Pintura paisajista, quienes influyeron notablemente en la definición de su estilo.[3]
Trayectoria artística
En 1880, tras una temporada en la que pintó del natural los paisajes de Fontainebleu y Barbizon, expuso en la Royal Academy de Londres y en el Salón de París, estableciéndose en esta ciudad.[4] Es en este periodo cuando su vinculación con la fotografía se hace más estrecha. Sánchez Perrier, al igual que otros pintores de su época, se sirvió de la "instantánea" para alcanzar una mayor perfección en la representación del paisaje.[5]
Sánchez Perrier posee una singular importancia para la historia del paisajismo. El tema de acentuado carácter lírico del perfil de la ciudad de Sevilla reflejado en las aguas del río Guadalquivir fue tratado frecuentemente por el artista, capturando escenas del barrio de Triana con una mirada realista y un marcado carácter intimista.[6]
Tras pintar en Venecia, Gran Bretaña o Tánger, regresó definitivamente a España en 1890, siendo nombrado Miembro de la Sociedad Nacional de Bellas Artes de Francia. Hacia 1896 se le diagnosticó tuberculosis, enfermedad que acabaría con su vida años más tarde.[7] Su legado artístico incluye catálogos especializados[8] y diversas reproducciones de sus obras maestras.[9]
Últimos años y muerte
Hacia 1896, la salud del artista comenzó a deteriorarse tras ser diagnosticado de tuberculosis, enfermedad que condicionaría su actividad durante su etapa final. A pesar del avance de la dolencia, continuó vinculado a su labor paisajística y a su entorno artístico hasta que falleció en Granada en 1907. Su muerte supuso una gran pérdida para el paisajismo español, dejando un legado consolidado tanto en colecciones nacionales como internacionales.
Algunas obras
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Galería
El Mirador de las Damas de la Alhambra de Granada desde el Darro

