Explosiones en La Habana (1896)

Explosiones en La Habana
Información sobre la plantilla
Fecha:marzo-junio de1896
Lugar:Bandera de Cuba Cuba
Resultado:
Esto puso fin a la sedición
País(es) involucrado(s)
Bandera de Cuba Cuba
Líderes:
Lorenzo Montero
Ejecutores o responsables del hecho:
Armando André

Explosiones en La Habana. El hecho consistió en que un pequeño grupo de patriotas hizo estallar algunas bombas de dinamita en puntos céntricos de la capital cubana con el propósito; una de ellas, de ajusticiar a Weyler, y el resto, para privar a la ciudad del gas que abastecía el alumbrado, y crear así una conmoción favorable a la causa revolucionaria.

Inicios y preparación

La idea de estas acciones fue patrimonio del doctor Lorenzo Montero, radicado en Tampa, quien había concebido adquirir el café y fonda El Correo, sito en O’Reilly y Tacón, para a través de la red del alcantarillado minar los edificios de la capitanía general y del segundo cabo con poderosas cargas de 100 libras de dinamita cada una.

Este proyecto encontró a un entusiasta ejecutor en el joven Armando André, quien se entrevistó con el Mayor General Máximo Gómez para comunicarle su plan y recabar fondos; pero el General en Jefe no fue partidario de la idea. No obstante, André marchó a EUA, donde contactó con la Delegación del PRC y regresó a La Habana sin dinero, pero con una carga de dinamita oculta en el doble fondo de su baúl. Ya en la capital, en unión de Ceferino Vega, el asturiano, concibió situar la carga en los inodoros de la planta baja de la capitanía general, directamente debajo de las oficinas de Weyler.

Con la dinamita guardada en la calle Omoa no. 43, logró la colaboración del carpintero Rafael Domínguez, quien en San Nicolás no. 147 fabricó un estuche semejante al de los violines, forrado de cobre en su interior. André y el asturiano llevaron el estuche con 23 libras de dinamita, previamente amasada, a la que le situaron una cápsula detonante y una mecha lenta calculada para 5 minutos.

El 28 de abril de 1896, André salió de la calle Lagunas no. 93 con su pesado estuche a cuestas; lo situó en los servicios sanitarios del palacio, que quedaban en la esquina de Obispo y Mercaderes; encendió la mecha y se marchó a toda prisa. La explosión, aunque oída en toda La Habana Vieja, no provocó los daños que de ella se esperaba, pues la dinamita resultó ser de bajo poder.

Otros hechos

Después de este hecho, la vigilancia en palacio hizo imposible repetirlo, por lo que André y el Asturiano concibieron dejar La Habana a oscuras, volando los conductos del gas que abastecía el alumbrado.

A tal efecto, el 13 de junio del mismo año, colocaron bombas en las tuberías del gas que pasaban por los puentes de Concha y de Cristina; pero otra vez el bajo poder de la dinamita les jugó una mala pasada y no lograron destruir la cu-bierta de concreto que protegía las tuberías. Los días 28 y 29 de junio realizaron nuevos intentos contra la conductora central de gas en Hacendados, a escasos 500 m de la fábrica que lo generaba, con cargas de 20 libras, pero en ambos casos la explosión no se produjo. La policía andaba ya tras sus pasos, cuando André emigró hacia EUA y con ello se puso fin al trabajo de los dinamiteros de La Habana.

Fuente