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Gestalt

Gestalt
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Campo al que perteneceCiencias Psicológicas
Principales exponentesMax Wertheimer

Gestalt. Es una palabra del alemán que no tiene una traducción automática en español. Significa "forma", "estructura", "conformación", "totalidad". Se refiere a un sistema de cualquier fenómeno definido por una cualidad "invisible" para una observación inmediata pero que da identidad al conjunto. Constituye una de las corrientes psicológicas más importantes e influyentes en la Psicología contemporánea.

Historia

Las respuestas a la crisis de la Psicología en algunos casos continuaron la propuesta de mantener a la conciencia como objeto de estudio de la Psicología, pero con la condición de redefinirla a partir de otros presupuestos. La propuesta de Brentano contenía algunas posibilidades no agotadas, como lo demuestra la propia historia de la Fenomenología, elaborada por Husserl y continuada en la Filosofía por otros pensadores. Sin embargo esta propuesta por sí misma no podía garantizar un programa psicológico si la propia práctica y los experimentos basados en ella no hubieran abierto una brecha en la Psicología experimental propuesta por Wilhelm Wundt.

Ya la escuela de Würzburgo y el trabajo de Ebbinghaus con la memoria habían demostrado otras opciones experimentales diferentes, basadas en la tarea, pero no se había producido el salto definitivo con evidencias empíricas. Algunas experiencias no obstante exigían otras ideas, porque no podían ser explicadas con la propuesta asociacionista de la primera psicología. Por ejemplo, la explicación de la transposición de melodías desafiaba toda explicación fundamentada desde la asociación de notas aisladas. Es posible transponer una melodía a notas diferentes, por ejemplo bajar las notas a otra escala y se continúa identificando la misma melodía en la experiencia inmediata del oyente; es posible lentificar la melodía y se sigue reconociendo pero existe un punto de lentificación más allá del cual deja de reconocerse. En la percepción visual también existe un fenómeno semejante: el movimiento aparente. Si se presentan ante un sujeto dos luces que se encienden y se apagan alternadamente en posiciones diferentes o dos líneas que aparecen y desaparecen en puntos diferentes del espacio, el sujeto ve una sola luz que se mueve en el espacio o una línea que se desplaza, y no dos luces o dos líneas alternándose. Es el principio de las marquesinas de los cines, y por supuesto, su aplicación más importante, la cinematografía. Observar en rápida sucesión (24 por segundo) fotografías con mínimos cambios produce la ilusión de movimiento real. ¿Ilusión o realidad? ¿Cuál en este caso es la respuesta correcta? ¿Cuáles serían las sensaciones elementales, directas e inmediatas que se asociarían para producir este efecto? Alrededor de la discusión de este experimento se armaría una de las escuelas más importantes de la Psicología que disputaría con la tradicional escuela asociacionista de Wundt la primacía del modelo y finalmente marcaría la Psicología contemporánea con propuestas diferentes.

Definición

No es la suma de varios elementos, ni cualquier agrupación de los mismos, sino una forma específica y significativa, que da cualidad de sistema a un objeto en tanto fenómeno. Ya a finales del Siglo XIX se había comenzado a utilizar para nombrar esa curiosa propiedad que aparecía en la percepción y permitía la visión del movimiento aparente, la transposición de melodías y muchos fenómenos más. Otro efecto que también necesitaba explicación era la hipótesis de la constancia: la imagen perceptual no coincide siempre con la imagen objetiva proyectada en la retina; en los casos en que tal imagen perceptual se refiere a un objeto de forma más o menos regular y de conocimiento frecuente, la imagen resultante permanece constante, esto es, próxima a la imagen tipo del objeto en cuestión. La visión del tablero de una mesa rectangular se da como rectangular aunque la perspectiva del observador no ofrezca a su retina más que una imagen trapezoidal. De alguna manera, los seres humanos ven la rectangularidad incluso cuando los ojos reciben otra proyección de la realidad. La primera explicación la había aportado Helmholtz: la razón realiza correcciones inconscientes en la imagen, producto de aprendizajes anteriores. Una explicación que no satisfacía a nadie en tanto no era posible identificar qué aprendizajes podían causar tales correcciones. Para casos como estos Wundt había acuñado el término apercepción, procesos racionales que actuaban mediatizando la experiencia y que no eran susceptibles de investigación científica en tanto procesos superiores.

En 1912, en la universidad de Berlín un profesor, Max Wertheimer (1880-1943), y dos discípulos entusiastas y convencidos, K. Kölher (1887-1967) y K Koffka (1886-1941), exploraban el fenómeno del movimiento aparente y enfrentaban la imposibilidad de identificar las sensaciones elementales que asociadas producían el efecto. Cuando el sujeto veía movimiento, no estaba asociando imágenes fijas, cuando observaba una película no se preguntaba qué fotografías la producían: de hecho "veía" realmente movimiento y cine, el hecho psicológico no correspondía al hecho físico diseccionado en elementos, sino a una cualidad específica: la Gestalt. No quiere decir que la Gestalt fuera un objeto o una cosa; era la forma, la estructura dinámica, la configuración peculiar del objeto que no podía ser descubierta ni reducida a sus elementos. Y por supuesto, no era un añadido de la razón, no era una categoría que el sujeto aplicaba a manera de orden sobre la realidad; era la misma realidad dada como presentación. Aparecía un dato experimental y una explicación que suponía el rechazo contundente del análisis asociacionista y la aproximación estructuralista que entendía la estructura como añadido; ahora no era la percepción la que estructuraba, sino que captaba de manera inmediata la estructura invisible pero actuante de la realidad.

Aportes

Algo más traería la idea de la Gestalt. Un cambio radical en la manera de concebir la Psicología, su objeto de estudio y su finalidad. Mantuvo el carácter de ciencia experimental, pero rechazó la supuesta imposibilidad de hacer Psicología de los fenomenólogos de su época y ofreció a la práctica psicológica ideas de aplicación sumamente fructíferas. No solo a la Psicología; su extensión a otras formas de actividad humana fue notable, primero en Alemania y después a todo el mundo. La propuesta se fundamentó no solo en la tradición psicológica, sino que acopió evidencias de otras ciencias, en especial la nueva Física que se estaba abriendo a las teorías del campo y la relatividad.

Junto al concepto de "Gestalt", se incluyeron el concepto de "equilibrio" y "campo", tomados en buena parte de la Física. Por equilibrio, los gestaltistas entendían la tendencia de la experiencia inmediata a mantener un sistema dinámico relativamente equilibrado, a anticipar en la propia percepción el movimiento del sistema real hacia un punto de equilibrio. La idea del equilibrio supone también el efecto de tensión en un sistema no equilibrado, concepto que se utilizará por los continuadores del movimiento. El concepto de campo identifica muy bien la idea de sistema de relaciones entre estímulos más que los estímulos físicos tomados aisladamente. Los seres humanos no vivimos en un mundo de estímulos físicos como lo asumían los conductistas: se vive en campos de relaciones entre estímulos, que generan tensiones reducibles solo cuando se busca el equilibrio implícito y dinámico del sistema. Kölher citaba una investigación realizada por él: se condicionaba un grupo de animales (escogió gallinas, animales notoriamente estúpidos) a recibir el alimento en un comedero de color gris claro por oposición a uno gris oscuro; una vez logrado el condicionamiento exacto, varió los colores de los comederos convirtiendo el antiguo gris oscuro en un gris más claro que el segundo. Las gallinas sin dudarlo prefirieron el comedero más claro, independientemente del gris al que habían sido condicionadas. Era evidente que se habían condicionado no a un color, sino a una relación entre colores.

Un problema abordado por todas las corrientes psicológicas era la pregunta psicofisiológica, la relación entre el fenómeno psicológico y su correlato fisiológico. Los gestaltistas eran antirreduccionistas; no aceptaban que el sistema fisiológico fuera el factor causal de la subjetividad. Para afirmar esta posición recurrieron al principio del Isomorfismo: existe un paralelo entre los procesos que ocurren en la percepción y los procesos del Sistema Nervioso Central. Uno de los errores de la Psicología experimental elementalista era precisamente considerar el Sistema Nervioso como una máquina rígida, compuesta de elementos que se asociaban para producir efectos de sumatoria y acumulación; los gestaltistas imaginaron una máquina diferente, flexible, que funcionaba por unidades complejas correspondientes a la gestalt de la realidad. Las mismas gestalten que aparecían en la realidad (la estructura del mundo), aparecían nuevamente en el fenómeno experiencial (como presentación inmediata del sujeto) y como proceso fisiológico en el Sistema Nervioso. Por supuesto, esto fue apenas una suposición sin evidencia experimental, pero coincidía bien con los descubrimientos de la Fisiología de la época que comenzaba a comprender que los elementos anatómicos del Sistema Nervioso no permitían comprender sus funciones, sino que era necesario hablar de sistemas como unidades no aditivas, basadas en funciones integrales y no en sumatorias de elementos. Por último, se rechazaba la hipótesis de la constancia, entendida como la acción de ordenadores a posteriori de la experiencia sobre la imagen sensorial, sino que actuaban antes de cualquier experiencia en tanto se correspondían con la gestalt no visible pero actuante. Sin embargo, el rechazo del aprendizaje como base para el efecto de constancia solo significó identificar los ordenadores a un nivel más bajo de la experiencia subjetiva. De hecho, seguían existiendo "ordenadores" de la realidad en el mismo sentido que le dio Kant, pero estos a su vez suponían un paralelismo con la realidad. La omnipresente "gestalt" estaba simultáneamente en la realidad y en la percepción, y no era un reflejo en ningún sentido. Al final la tesis era innatista como en la mejor tradición racionalista, y no se podía hablar de conocimiento como reflejo del mundo, sino como correspondencia en paralelo.

Principio de la Pregnancia

El principio de la constancia se sustituyó por el principio de la "pregnancia": existen gestalten "buenas" y "malas". Las buenas actúan como patrones equilibrados, hacia los que se orienta la percepción como fenómeno; las malas no son reducibles a ningún patrón y por tanto permanecen desequilibradas y no son aceptables. El principio de la pregnancia -la tendencia a reconocer en el fenómeno las formas "buenas"- se completaba con las leyes de la percepción, basadas en los criterios que identificaban estas formas: ley de la proximidad (lo que está próximo se agrupa en figura), ley de la semejanza (lo que se parece se agrupa), ley del destino común (lo que se dirige al mismo lugar se agrupa), ley del cierre (se continúa mentalmente la figura hasta cerrarla) y otras más, que describían con precisión fenómenos que no habían sido explicados satisfactoriamente por ninguna teoría hasta ese momento. Además marcaba el origen y la temática fundamental de la corriente en la percepción. Una cuestión adicional representó el problema del valor, el aspecto afectivo expresable en el gusto o la preferencia de los sujetos por las formas buenas. Para los gestaltistas, el valor emocional o motivacional de un objeto percibido no era un valor añadido por el sujeto en función de sus intereses o necesidades, sino reconocido como valor intrínseco de la realidad, impreso en la propia Gestalt. Las estructuras buenas son poco redundantes; requieren poco esfuerzo para descubrirlas como presentación, tienden a cerrarse y por supuesto, son preferidas a estructuras menos buenas. El equilibrio era inevitable, deseable y agradable en sí mismo.

A pesar de un comienzo tan modesto, la corriente no se detuvo en los fenómenos de la percepción. En 1913 Kölher inició experimentos con monos en la Isla de Tenerife donde debió permanecer durante la Primera Guerra Mundial. Estudió el aprendizaje, el pensamiento como solución de problemas y las variantes del condicionamiento. Sus resultados fueron significativos. La solución de problemas en los monos no seguía el patrón definido de ensayo-error de sus colegas norteamericanos: solo una observación superficial y poco atenta podía aceptar tal conclusión. En realidad ante un obstáculo en la consecución del alimento, los monos se detenían ante el bloqueo, inhibían su acción externa y parecían concentrarse en una acción perceptual sobre el campo de estímulos; de pronto, súbitamente, ejecutaban una acción diferente que rodeaba el obstáculo y permitía alcanzar el alimento. Esta detención y el comienzo súbito de otra acción Kölher la llamó "insight", palabra inglesa que significa "vista interior", "revelación" o "discernimiento", y que el lenguaje popular acuña como "iluminación". Esa toma brusca de conciencia de la solución parecía el factor clave para comprender el pensamiento, que obraba como reestructuración del campo perceptual inmediato en la búsqueda de otra Gestalt más fructífera. Por supuesto, existe el ensayo-error ciego, pero como pensamiento de bajo nivel, limitado a hábitos y automatismos; el verdadero pensamiento productivo requiere el "insight" como resultado de un proceso de reestructuración del campo y una nueva Gestalt mejor adecuada a la finalidad. Semejante explicación permitía entender también la existencia de errores "buenos", que permitían el descubrimiento de nuevos ordenamientos del campo y constituían por tanto, ocasiones para aprender. Un ejemplo por demás elegante como experimento de esta posición se realizó con monos: se colocaba un racimo de plátanos en una jaula, pero a una altura que el mono no pudiera alcanzar; en el suelo de la jaula se hallaban esparcidos diferentes objetos -varas de diferentes longitudes, cajas de diferentes alturas- ninguno de los cuales por sí solos permitían alcanzar el objeto. El mono se desplazaba por la jaula, tanteando los objetos, realizando acciones aparentemente desconectadas del problema hasta que súbitamente armaba una torre de cajas o articulaba una vara con otra para llegar a los plátanos. Este efecto lo revelaba también Tolman en experimento con ratas reseñado en el capítulo anterior, y es de notar que este autor conductista elaboró su propia teoría incluyendo elementos de la corriente gestaltista. Por último, llegaron a la conclusión de que el refuerzo final de los conductistas no era obligatorio para el aprendizaje, ni era constitutivo del proceso: este siempre procedía por insight, no necesitando el refuerzo para su realización.

Aciertos y desaciertos

La corriente de la Gestalt se extendió rápidamente aunque no con el efecto del conductismo. A pesar de la brillantez y rigor de sus soluciones experimentales, sus puntos débiles obligaban a una cierta cautela. De hecho, muchos psicólogos preferían incluir en sus propias elaboraciones elementos de la corriente, pero sin afiliarse a ella totalmente. Algunos de estos puntos se referían a la falta de una explicación convincente del desarrollo: no quedaba claro cómo se llegaba a las gestalten, qué papel tenía la cultura y la sociedad en ello, cómo evolucionaba desde el niño o el animal hacia el hombre. El principio explicativo de la existencia de gestalten era tan fuerte que todo podía ser explicado con este principio que al final, no explicaba nada. Otra de las críticas más duras se refería a su temática central, la percepción y el pensamiento, procesos cognoscitivos que podían no ser el espacio fenomenológico más idóneo para comprender al hombre y que dejaba fuera los procesos afectivos, motivacionales y la propia personalidad. Es importante comprender esta objeción: si la Fenomenología abría el espacio de la conciencia como presentación, debía privilegiar las intenciones del sujeto en su producción cognoscitiva, como había sugerido Brentano; la Gestalt dejaba fuera precisamente la dimensión relevante de su propio referente epistemológico o simplemente la diluía en la Gestalt, que no convencía a nadie.

Los efectos de esta corriente se produjeron sobre las elaboraciones acerca de los procesos cognoscitivos, pero su propia tradición se fue extendiendo en otras direcciones. En el área de la percepción sus descubrimientos son capitales: hoy es difícil encontrar teorías acerca del diseño gráfico, visual o la arquitectura y el arte que no contemplen al menos como referente las ideas de la Gestalt; asimismo su impronta ha generado sistemas terapéuticos y didácticos basados en el "insight" y la reestructuración del campo como bases para el cambio personal. Para la mayoría de los psicólogos contemporáneos no pasa de una escuela de valor histórico, pero sus propuestas se han insertado en la Psicología contemporánea a la manera de conocimientos ya supuestos y manejados. Su continuidad en otras elaboraciones es tal vez la marca de su vigencia.

Variaciones contemporáneas

Con este título se aborda brevemente dos direcciones que son herederas inmediatas de la Psicología de la Gestalt, aun cuando en un caso se produjo un abandono de la corriente y en otro caso, nunca se produjo una afiliación explícita. Me refiero a las propuetas de K. Lewin (1890-1947) y J. Piaget (1896-1980).

Lewin es un caso típico de inconformidad con la nueva corriente, fundamentalmente por el énfasis dado a los procesos cognoscitivos. Al principio participó de los experimentos y las conclusiones teóricas pero en poco tiempo comenzó a mostrar su insatisfacción con las explicaciones a medias de los gestaltistas. Su condición de judío en la Alemania nazi lo obligó a exilarse en Estados Unidos de América en la década de los años treinta donde su trabajo es considerado hoy en día como uno de los referentes fundacionales de la Psicología Social.

Para Lewin el rechazo a la Gestalt en su formulación inicial se centraba en algunos puntos: el énfasis exclusivo en la percepción y los procesos cognoscitivos, el paralelismo psicofísico (isomorfismo) y la falta de aplicación (después de todo, los gestaltistas siguieron siendo académicos). Prefirió los nuevos modelos de la Física cuántica como analogías mentales, en especial los de campo y fuerzas, un lenguaje más próximo a la matemática (aunque sin la necesidad de cuantificación) y un enfoque antirreduccionista radical que no tuviera en cuenta el correlato neurofisiológico en sus producciones. Su foco, el objeto de estudio de la Psicología, era el campo psicológico individual, marcando simultáneamente al individuo y el sistema de relaciones en que estaba insertado. Esta posición era resultado de profundas reflexiones acerca de la constitución de las ciencias y de la situación de la Psicología en el sistema científico de su época. Su enfoque científico es constructivo: en oposición a la lógica de la ciencia clasificatoria de Aristóteles, consideraba que las ciencias modernas nacían de Galileo Galilei, con una lógica deductiva y teórica que procedía a través de la construcción de modelos de la realidad. De hecho, gran parte de su propuesta descansa en la selección y prueba de modelos de comprensión del fenómeno psicológico, descritos con una matemática topológica, relativa al espacio y sus posiciones. El individuo es un caso único, no generalizable en tanto es un sistema de relaciones interdependientes con el ambiente que cambia continuamente. La condición de cualquier persona es dinámica, no estable, y depende en un momento dado de la región en la que se encuentre. Por región se comprende el tipo de actividades que la persona realiza y los objetos y personas con las que se relaciona en este momento, y por locomoción, el movimiento en la región que la persona realiza mentalmente. El espacio vital de la persona incluye diferentes regiones a través de las cuales se mueve psicológicamente. Las regiones y sus áreas no son neutrales en términos de valores para el sujeto que las vive: sus objetos están cargadas de fuerzas y tensiones, algunas positivas (efecto de atracción), otras negativas (efecto de repulsión) y con mucha frecuencia ambivalentes o cambiantes según sea la posición del sujeto con respecto al objeto. Es posible describir el estado psicológico de una persona identificando su campo individual, sus regiones (por ejemplo, familia, trabajo, diversión), los objetos (entendiendo también otras personas) que pueblan estas regiones, las fuerzas y los tipos de valencia que poseen, las formas de locomoción a través del campo, los cambios de valencia que se producen al moverse y los estados de equilibrio relativo de tensiones, que pueden ser momentos estables de la dinámica personal.

Entiéndase bien: ninguna de estas descripciones se refieren a la realidad objetiva sino a la realidad de un sujeto dado, tal y como la vive, en un momento dado de su devenir. La realidad vivenciada puede entrar en fuertes contradicciones con la realidad objetiva, en cuyo caso las acciones del sujeto pueden ser inadecuadas y vivirse como conflictos. Una persona en la vivencia del sujeto puede poseer simultáneamente valencias positivas y negativas; en este caso el sujeto siente el efecto doble de atracción-repulsión y se enfrenta a un conflicto que puede paralizarlo o llevarlo a acciones inadecuadas. Escapar a otra región puede disminuir la tensión momentáneamente, pero se mantiene latente todo el tiempo hasta que encuentre una solución. Una buena parte de la enseñanza contemporánea de los llamados procesos dinámicos utiliza con frecuencia este modelo de descripción, que tiene la ventaja de incluir en la comprensión de la subjetividad la visión dinámica del mundo.

Enfoque dinámico

El enfoque dinámico de Lewin resultó fructífero para crear una nueva Psicología Social en los Estados Unidos, basada en la teoría y práctica del grupo como espacio humano relevante, y el establecimiento de conceptos que se continúan utilizando, como el clima social, el liderazgo, la comunicación y la dinámica grupal. A partir de sus ideas se avanzó también en las teorías de la personalidad donde algunos de sus conceptos son también ampliamente utilizados, en especial su enfoque dinámico para comprender los procesos motivacionales y el concepto de niveles de aspiración.

En rigor, K. Lewin no fundó una escuela. Dejó en libertad a sus discípulos para que crearan libremente sus propias ideas (algunos de ellos con notable influencia en la Psicología Social y la Sociología contemporáneas), inició la práctica de los grupos de entrenamiento en las empresas (T-groups) y produjo metodologías de investigación apropiados para los temas que abordaba, como la actual metodología de investigación-acción. Sus propuestas no están exentas de críticas. Comparte con la Gestalt la falta de consideración del desarrollo y sobre todo, de la historia como principio explicativo. El énfasis en la comprensión del momento como elemento clave de una persona deja fuera del análisis la propia historia de su vida, factor sin el cual puede resultar incomprensible el presente. Otra crítica se refiere a su propia posición epistemológica: la relación teoría-empiria-método focalizada en la propuesta de constructos como modelos comprensivos resultaba limitada e insatisfactoria para los que preferían una Psicología más científica, más orientada a descubrir leyes y no solo descripciones del fenómeno psicológico en el caso único; la preferencia por los temas de motivación daban un sesgo teleológico a su teoría, con posibles deslices a descripciones metafísicas, tan rechazadas por la tendencia determinista sobre todo en los Estados Unidos. De todas formas, su propuesta trascendió las críticas aunque a través de la incorporación a otros esquemas de pensamiento y acción diferentes a su origen. Constituye un modelo que no ha agotado sus posibilidades para el futuro.

Aportes de Piaget

La otra propuesta es totalmente contemporánea. Es la obra de un pensador de talla excepcional, J. Piaget bien conocido en cualquier sistema de enseñanza de la Psicología. Su inclusión en una historia de la Psicología obedece a la intención de mostrar su posición en el desarrollo de la teoría psicológica y no a identificarlo con una corriente del pasado, agotada y superada. No son términos aplicables a la Epistemología Genética, nombre dado a su teoría. Éste autor comparte muchos conceptos de la Gestalt, pero donde aquellos se detuvieron él postuló sus preguntas: cuál es la génesis del conocimiento en los seres humanos, cómo es su desarrollo acompañando el desarrollo del organismo humano y qué valor tiene para el sujeto. Utilizó una metodología fenomenológica típica: el estudio a profundidad de pocos casos (sus propios hijos) a los que observó día a día sin intervenir, respetando el desarrollo "natural" y reportando descripciones que son excelentes en la historia de la Psicología contemporánea.

Los conceptos claves son "estructura" y "equilibrio", coincidentes con los términos de Gestalt y equilibrio de los gestaltistas. Sin embargo, su propia descripción añade matices diferenciados: la gestalt no se refiere solo a una composición perceptual o una organización de campo; es en primer lugar una organización de acciones reales con objetos reales, que se caracteriza por propiedades bien definidas e identificables; el equilibrio no es un estado de inmovilidad, sino una situación dinámica en continuo movimiento. Esta visión dinámica, genética y evolutiva es un trazo definitorio de la elaboración piagetiana, junto a la búsqueda de un lenguaje matemático para la descripción de las acciones que en su caso es la Lógica Matemática.

Resumir las ideas básicas de su propuesta en algunos puntos es una tarea complicada, porque ningún resumen puede hacer justicia a la brillantez de su obra. No obstante para los fines de este texto, pudiera quedar como sigue:

  1. Todo conocimiento tiene su génesis en una acción real con objetos reales. Toda acción del sujeto en su ambiente tiene un propósito adaptativo, de búsqueda del equilibrio dinámico, pero se describen dos tipos de acciones: acomodación, en que el organismo se adapta, modela su estado para acoplarlo a la realidad del objeto; y asimilación, en la que el sujeto obliga al objeto a amoldarse a su acción. Ambas acciones se complementan para perfilar la adaptación final y el equilibrio resultante.
  2. Pero la acción no es el conocimiento mismo. A partir de la repetición de acciones con el entorno, el sujeto va construyendo una estructura, un modelo ideal de las acciones posibles sobre el objeto. La construcción de la estructura no requiere la realización de todas las acciones posibles (idea que subyace en el conductismo); solo las necesarias para completarse. Su completamiento o cierre supone el cumplimiento de determinadas exigencias del sistema de acciones que garantizan la ejecución de cualquier tipo de acción sobre el objeto con dominio de sus consecuencias y la posibilidad de reversión. La repetición mantenida de una acción parcial puede producir un entrenamiento, pero no es un verdadero conocimiento ya que queda limitado a un objeto o una situación, y por tanto, no es generalizable.
  3. La función de las estructuras es doble: toda estructura es anticipatoria -permite prever las consecuencias de la acción antes de realizarla-, y generalizadora -extiende la posibilidad de aplicación de las acciones a toda la clase de objetos semejantes en alguna cualidad.
  4. Las estructuras se pueden describir con formulaciones lógico-matemáticas, y a partir de un conjunto de estructuras iniciales es posible comprender por generación la génesis de todos los conocimientos humanos, incluyendo los relacionados a contenidos morales, afectivos y motivacionales.
  5. El desarrollo humano en términos de construcción de conocimientos (estructuras) procede por estadios y periodos definidos por el cierre paulatino de las estructuras correspondientes a una clase de acciones. No es posible construir estructuras complejas si las precedentes no están cerradas. El cierre garantiza el equilibrio hacia el pasado del desarrollo, pero al mismo tiempo genera un desequilibrio hacia el futuro. Por esta razón, el desarrollo se describe en etapas relativamente fijas, que se corresponden con rangos de edades cronológicas y que culminan alrededor del final de la adolescencia con el manejo de las operaciones lógico-simbólicas (acciones ideales), que para Piaget constituyen la versión última del conocimiento como estructuras.

Para un lector de la obra de Piaget, los puntos resumidos encuentran una profusión de ejemplos, en tanto son una elaboración de descripciones muy precisas. A partir del esquema anterior resultó tentador extender la propuesta de desarrollo del conocimiento a una concepción del desarrollo del niño que superaba totalmente los antiguos "cuentos de bebés" de la Psicología tradicional. El desarrollo de la noción de "espacio" como fenómeno psicológico, la comprensión de las relaciones causa-efecto, la construcción del "tiempo", la conservación de la masa de los cuerpos y su paulatina trascendencia de la percepción objetal, y otros temas fueron sometidos a análisis descriptivo y derivaron en verdaderas pruebas de diagnóstico del desarrollo infantil. Después de Piaget ya no fue posible imaginar el desarrollo humano sin las acciones que el sujeto realiza sobre la realidad, ni suponer que el conocimiento es una impresión directa de los sentidos. El conocimiento comienza en la acción, y nos habla de un sujeto activo. Aunque Piaget fue renuente durante mucho tiempo a producir extensiones de su teoría más allá de su propósito inicial -la génesis del conocimiento- sus propias descripciones permitían producir modelos de diagnóstico del desarrollo normal y sus dificultades, de una posible Pedagogía que tomara en cuenta los estadios del desarrollo "natural" como base para la enseñanza y hasta de la reflexión acerca de los caminos para hacer de la Psicología una ciencia.

Críticas a las teorías

Sin embargo, se produjeron y producen críticas fuertes, tanto a los resultados como a la teorización y la metodología empleada. Uno de los puntos más criticados es la concepción de un desarrollo unidireccional, por estadios rígidos y obligatorios, con un final a la altura del final de la adolescencia. La otra crítica fuerte se refiere a la imagen del niño en soledad enfrentado al mundo de los objetos, con la consecuente supresión de los otros -las personas de las cuales depende y que orientan sus acciones- y la comprensión de la socialización como un proceso tardío y no fundacional del ser humano. También se le achaca el uso del discurso matemático como una pretensión no bien justificada de cientificidad y la generalización precipitada de sus conclusiones a partir de estudios de pocos casos. Muchas de estas críticas a veces no observan que el propósito original de la teoría -su pregunta fundamental- no se respondía con un modelo de desarrollo del ser humano, sino con un modelo descriptivo de la génesis del conocimiento, lo que introduce confusiones en el análisis de sus propuestas. De todas formas, las descripciones de Piaget son insuperables y más allá de la teoría -cuestionable en buena parte- marcó para siempre el tema del desarrollo humano con ideas que cambiaron definitivamente las formas de reflexión hasta el punto de que no volverán a ser lo que eran antes de su entrada a la Psicología. Desde sus ideas se ha producido la propuesta contemporánea de la Pedagogía operatoria y el movimiento constructivista.

Fuentes

Enlaces externos