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Guerra de los mil días (Colombia, 1899-1902)

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La Guerra de los Mil Días
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Guerra 1000 días.jpg
Fecha:17 de octubre de 1899 - 21 de noviembre de 1902
Resultado:
Victoria conservadora que les permite retener el poder en Colombia.
Consecuencias:
Aproximadamente 100.000 muertos en total[
País(es) involucrado(s)
Bandera de Colombia Colombia y Bandera de Panamá Panamá

La Guerra de los Mil Días. Guerra civil colombiana entre liberales y conservadores, en la que participó Panamá como un departamento de Colombia.

Historia

Debido a las propensas situaciones que sufrió Colombia a lo largo del siglo XIX, la inestabilidad política fue el factor que más se desempeño en la causa principal de la guerra desde 1886, año en la cual se suprimió la constitución de 1863, dado a que revelaba los excesos del federalismo durante el período de los radicales. Con la época de la Regeneración y la aplicación de la constitución de 1886, el régimen centralista no hizo sino agravar los problemas políticos de los cuales algunos departamentos no tardaron en sentir su malestar frente al gobierno central. En el campo económico, las decisiones políticas también provocaron su inestabilidad.

El factor detonante de la guerra, fue el enfrentamiento bipartidista de liberales y conservadores, tanto entre ellos como dentro de sus respectivos partidos, que buscaba detentar el poder del país, además, los constantes revueltas en contra del entonces gobernante Sanclemente y el déficit económico ahondaron aún más en los ánimos de los gestores de los dos partidos. El inicio de la guerra civil comenzó con un intento el 20 de octubre de 1899 o mediados de 1900, pero se adelantó por imprudencia de algunos generales del partido liberal, quienes prefirieron hacerlo el 17 de octubre. La reacción de ese movimiento no se hizo esperar, ya que algunos miembros consideraron que no estaban organizados para iniciar la guerra. La rebelión comenzó en la población de Socorro y se espero la llegada de refuerzos militares desde Venezuela.

Las primeras derrotas militares para el bando Liberal comenzaron días más tarde de haber iniciado la guerra en la batalla del Río Magdalena el 24 de octubre de 1899. En la búsqueda de poner orden al país el sector conservador se dividió en históricos y nacionales poniéndolos en desventaja frente al partido liberal. Sin embargo los abanderados históricos lograron derrocar al presidente Sanclemente que fue reemplazado por José Manuel Marroquín. Por su parte los liberales nombraron presidente del país a Gabriel Vargas Santos para que opacara a los mandatarios constitucionales del sector conservador.

Poco a poco la guerra tomo un camino mas represivo y cruel, incluso la población se dividió para tomar parte en cada bando de un modo mas fanático, pese a los esfuerzos de cada partido por obtener victorias. Sin duda, las batallas de Peralonso y de Palonegro (Santander) mostraron con claridad los perjuicios que había causado la guerra. En la primera los liberales obtendrían su última victoria para el Partido Liberal, de manos de Rafael Uribe Uribe. En Palonegro (25 de mayo de 1900)los conservadores detuvieron a sus enemigos forzándolos a un combate sin sentido y carente de significado para los partidos. Los liberales querían lograr a toda costa la victoria pero ante la violencia, este partido también se divide en pacifistas y belicistas. Los conservadores nacionales pronto comprendieron que lo mejor era detener la guerra, que ya comenzaba a extenderse a Panamá y el Mar Caribe..

Con esa decisión, se evitó internacionalizar la guerra, de la cual en Venezuela se trataba de provocar un conflicto abierto a través de su presidente Cipriano Castro (quién apoyaba a Uribe Uribe para colocarlo en el poder). Marroquín lograron cortar la ayuda venezolana a los liberales (29 de julio de 1901), quienes no dudaron en ser derrotados por el general conservador Juan B. Tovar. El general Uribe Uribe se vio entonces obligado a rendirse de manera gallarda pero con algunas condiciones. El 24 de octubre de 1902, se firma el Tratado de Paz de Neerlandia, en la hacienda del mismo nombre. Aun así los combates solo se terminan en noviembre de ese año en Panamá, donde combatían los navíos Almirante Padilla (liberales) y el Lautaro (de propiedad chilena, expropiado por los conservadores), donde fueron derrotados los conservadores. Con la muerte del General Carlos Alban, que viajaba en el Lautaro el istmo de Panamá queda sin representante y es nombrado Don Aristides Arjona.Mas tarde vino la constante amenaza de la marina estadounidense enviado por el gobierno de Theodore Roosevelt para proteger los futuros intereses en la construcción del Canal de Panamá. Los liberales del general Benjamín Herrera, se vieron entonces obligados a deponer las armas.

El tratado de paz definitivo se dió lugar en el acorazado estadounidense Wisconsin el 21 de noviembre de 1902, en donde el general Lucas Caballero Barrera en calidad de jefe de Estado Mayor del ejército unido del Cauca y Panamá, junto con el coronel Eusebio A. Morales, secretario de Hacienda de la dirección de guerra del Cauca y Panamá, en representación del general Benjamín Herrera y del partido liberal, se reunieron con el general Víctor M. Salazar gobernador del departamento de Panamá, y el general Alfredo Vázquez Cobo, jefe de Estado Mayor del ejército conservador en la Costa Atlántica, el Pacífico y Panamá, firmaron en representación del gobierno, el fin de la guerra.

Origen

El origen más cercano de esta guerra se encuentra en la famosa Constitución de 1886. Esta había sido expedida para introducir reformas fundamentales a la Constitución del 63 expedida por liberales, exclusivamente, reunidos en Rionegro. Los liberales, se encontraban divididos en dos bandos: los radicales y los independientes. Al subir Núñez al gobierno, por segunda vez, como representante del liberalismo independiente, y tratar de modificar la Constitución del 86, hubo de declararse como partido aparte formando el nacionalista ( en un principio Nacional). Sus componentes eran los liberales independientes y los conservadores no extremistas. Quedaron así los radicales como los representantes exclusivos del liberalismo. Los conservadores tradicionalistas, en cambio, no aprobaron el nuevo partido Nacional como el exponente de su ideología y se declararon como los” Históricos” . El movimiento pro - movido por Núñez se llamó de “La Regeneración” .

Esta se consolidó rechazando plenamente a los liberales, excluyéndolos del Congreso y del gobierno, limitándoles la libertad individual y reprimiendo la prensa. Solo tuvieron una pequeña representación en la cámara legislativa. El liberalismo empezó a compactarse y fue apoyado por los conservadores históricos, quienes no consideraban a los nacionalistas como seguidores de las ideas de José Eusebio Caro ni de José Hilario López, y pidieron una reforma constitucional de tipo legal y administrativo con el fin de implantar una realidad democrática de la Constitución de 1886 [1]

Causas

La derrota liberal de 1895 acentuó la persecución gubernamental. Los conservadores históricos y los liberales pacifistas, conscientes de que la actitud de Caro pronto causaría otra guerra civil, le solicitaron al gobierno replantear su posición e iniciar reformas al sistema electoral, a la ley de prensa y a la política fiscal, pero Caro hizo caso omiso a la petición. En 1898, el vicepresidente José Manuel Marroquín asumió la presidencia del país y, sorprendentemente, apoyó la petición de los conservadores y los liberales: derogó el impuesto a la exportación del café e impulsó en el congreso las reformas al sistema electoral y a la ley de prensa. Ante esto, el presidente titular Manuel Antonio Sanclemente, asumió la presidencia e impidió la aprobación de estas reformas

El rechazo a las reformas por parte del gobierno, convenció a los liberales guerreristas, encabezados por Rafael Uribe Uribe, de que la única forma para cambiar el modelo político del país no era por métodos democráticos sino por medio de una guerra civil que derrotara al gobierno. Así, en 1898, los guerreristas destituyeron de la dirección liberal a Aquileo Parra, representante del sector pacifista del liberalismo, e iniciaron la planificación de una nueva guerra civil. A esta inestabilidad política, se sumó la crisis económica que atravesó el país hacia 1895, que afectó principalmente a los cafeteros. Debido a la rápida expansión de cultivos de café en el mundo, este bajó significativamente su precio en el mercado mundial, lo que significó una reducción de los ingresos de los caficultores colombianos. Crisis que se acentuó, con la negativa del gobierno de eliminar el impuesto a las exportaciones de café.

Conflicto

Panamá entró al conflicto con la toma de Natá, Penonomé y Aguadulce por parte de liberales de la talla de Francisco Filós, César Fernández y Alfredo Patiño, y su posterior derrota por el ejército conservador entre finales de octubre y principios de noviembre de 1899. La primera fase de esta guerra se inició con el desembarco de cerca de 200 hombres al mando del liberal Belisario Porras en la desembocadura del río San Bartolo (Bahía de Charco Azul, Provincia de Chiriquí), el 31 de marzo de 1900. En esta primera campaña sobresalieron tres aspectos: a) la victoria liberal en la batalla de la Negra Vieja, b) los profundos desacuerdos entre los responsables del mando militar, es decir, entre Belisario Porras y el general Emiliano Herrera y c) la derrota de la tropa liberal en el combate del puente de Calidonia.

Consecuencias

Consecuencia económica

Durante la guerra, el gobierno conservador, optó por la fabricación de grandes cantidades de papel moneda para cubrir los gastos militares. Esta estrategia originó una progresiva devaluación y un aumento del circulante monetario, lo que ocasionó una elevada inflación con el aumento en los precios de los productos de consumo de la población. A su vez, las transacciones de importación y exportación se realizaban, obligadas por el Estado, con papel moneda lo que dificultó, con la inflación y la devaluación fluctuante, los negocios entre comerciantes.

Consecuencias sociales

La guerra contribuyó, de manera notable, a exacerbar los odios partidistas a nivel local y regional. Si bien entre las élites de los partidos se produjo un mayor acercamiento, en la repartición burocrática del gobierno y en las decisiones políticas, a nivel de las bases de los partidos aumentó la identificación partidista y el rencor al partido contrario. La guerra de los Mil Días sembró odios en la población, principalmente rural, que luego se expresarían, con igual o mayor intensidad, en años posteriores y en el marco de la denominada Violencia.

Consecuencias políticas

La Guerra de los Mil Días movilizó a amplios sectores del partido conservador, a buscar un punto de equilibrio que tuviera en cuenta al partido liberal en la administración del Estado y en la política. Desde 1903 se luchó, en el Congreso, por la aprobación de una ley que permitiera la participación liberal en todos los entes representativos del gobierno. Sin embargo, la resistencia de un buen sector de los conservadores nacionalistas, frustró los primeros intentos por organizar un gobierno bipartidista.

Referencias

  1. Martínez Delgado, Luis.— REPUBLICA DE COLOMBIA 1885-1910. T. 1, Vol. X, Historia Extensa de Colombia, Editorial Lerner, Bogotá, 1970, pág lO9-110.

Bibliografía

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  • Alzamora, Jacobo: “Reminiscencias Históricas de la Guerra de los Mil Días, por el comandante Jacobo Alzamora en los años de 1900-1902”, Boletín de la Academia Panameña de la Historia, Tercera época, Panamá, septiembre – octubre, 1982.
  • Araúz, Celestino Andrés, Carlos Manuel Gasteazoro y Armando Muñoz Pinzón: “Bibliografía comentada”, La Historia de Panamá en sus textos, tomo II, 1903-1968, Editorial Universitaria, Universidad de Panamá, Panamá, 1979, pp. 410-413.
  • Arias, Tomás: Memorias de Don Tomás Arias, fundador de la República y Triunviro, Trejos Hermanos, Panamá, 1977.
  • Caballero, Lucas: Memorias de la guerra de los mil días, 2a. ed., El Áncora Editores, Colombia, 1980.
  • Carles, Rubén Darío: Horror y Paz en el Istmo. 1899-1902, Editora Panamá América, Panamá, 1950.
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  • Cuestas G., Carlos H.: El Histórico Combate de San Pablo, Impreso en el Centro de Impresión de la USMA, Panamá, 1988.
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  • Soler Ricaurte: Formas ideológicas de la Nación Panameña, Ediciones de la Revista Tareas, Panamá, 1963.
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Fuentes