Iglesia de Santiago Jumilla
Iglesia de Santiago Jumilla | |
|---|---|
Declarada monumento nacional en 1931 | |
| Fundación | Construciòn siglo XV- XVIII Región de Murcia |
| Unión con Roma | Diócesis de Cartagena |
| Sede | C. Santiago, 1, 30520 Jumilla, Región de Murcia, España |
| Rito | Iglesia católica |
La Iglesia de Santiago Jumilla dedicada al Apóstol Santiago es uno de los edificios emblemáticos de la ciudad de Jumilla y de toda la región de Murcia, fue declarado Monumento Nacional en el año 1931, no sólo por la belleza histórica de sus líneas y obras de imaginería, sino por ser considerado el primer templo de gran cúpula sobre crucero construido en la Diócesis de Cartagena.
Sumario
Descripción
En este templo, situado al abrigo del cerro del castillo, confluyen diversos estilos arquitectónicos y peculiaridades, de ahí que su exterior sea tan llamativo, a la cúpula renacentista se une un cuerpo gótico de visibles arbotantes, una torre con una zona de campanario más estrecha que los dos cuerpos que la sostienen etc. Y todo ello acompañado de un espacioso atrio cuyo suelo se compuso con la piedra de antiguas lápidas. Cuando la población de Jumilla ya había dejado la zona del castillo como núcleo poblacional para expandirse a los pies de la colina, coincidiendo con el despegue económico de la villa, se construye esta iglesia monumental.
Historia
Desde el siglo XV hasta el XIX el templo vivió continuas reformas y mejoras, intentando, sobre todo en su interior, armonizar los distintos estilos que el tiempo imprimía en naves y capillas.
Principios del siglo XV al XVIII
En la primera mitad del siglo XV comienza la construcción de esta iglesia, se barajan las fechas de 1447 o 1454 como posible comienzo de las obras. Esta primera fase daría como fruto la nave central y las capillas laterales de estilo gótico flamígero. En el exterior esta etapa de la construcción se evidencia en los arbotantes, esos pilares que sustentan el alto muro necesario para la elevación de las bóvedas de crucería. Principios del siglo XVI, durante la etapa artística del Renacimiento, en el templo se lleva a cabo la edificación de la cabecera, la sacristía vieja, la colecturía (para administración de limosnas o colectas) y la puerta principal del lado sur. Todo ello entre los años 1520 y 1589, pleno renacimiento. A principios del siglo XVIII, se paralizaron las obras en el templo. No fue hasta comienzos del siglo XVIII cuando se abordó la construcción de una nueva torre de campanario, ocupando el espacio de la vieja sacristía. Se edificaron dos cuerpos de la torre utilizando muros de carga ya existentes que se rebajaron en su grosor para trazar una capilla en el primer cuerpo que imitaría el estilo de la vieja sacristía gótica. Pero los muros de carga quedaron demasiado débiles para el peso de un tercer cuerpo por lo que se paralizó el tercer volumen a construir. En 1728 el Cardenal Belluga ordenó que se concluyese la obra, se determinó entonces sustituir el ladrillo por la piedra para aligerar el peso. De este siglo es también la construcción de la capilla lateral de la Comunión, obra de un barroquismo austero que alberga relevantes obras de imaginería, y la sacristía nueva, a la que se accede a través de la colecturía.
Finales del siglo XVIII , principios del siglo XIX
Al arquitecto abulense Lorenzo Alonso, tracista de muchas iglesias de la antigua zona diocesana de Albacete y arquitecto encargado de la reconstrucción de la parroquial de Alguazas, se encargó el último proyecto de ampliación de las obras de este templo de Santiago. Las obras consistían en una ampliación de la nave central en su lado oeste para dar cabida a un coro, a ambos lados se habilitarían naves con puertas de acceso al atrio y unas pequeñas capillas laterales, una de las cuales se convertiría en baptisterio. Toda esta nueva traza es de estilo neoclásico pero procura no romper la armonía necesaria para con la nave gótica. Para dar acceso desde el atrio a la capilla de la Comunión, se abrió la gran Puerta del Perdón.
Construcción inicial y bóvedas
Gótico tardío: Su construcción se inicia en torno a 1450 con la nave central y las capillas laterales en un estilo gótico tardío o flamígero. El templo se concibe entonces como una única nave central dividida en cuatro tramos de bóveda de crucería sobre ocho pilares compuestos de capitel corrido. De las claves de las bóvedas, decoradas con escenas bíblicas, parten enormes dragones en tonos verdes y rojos. Ya durante el Renacimiento se añadirían sobre éstas rosetones con un destacado cromatismo que acentuaría los perfiles de las figuras representadas en los mismos. Reforma de las bóvedas y creación de la sacristía y puerta principal sur Renacimiento: Tras varios años de decadencia, se retoman las obras durante el primer tercio del siglo XVI, siguiendo el estilo imperante del momento, el renacentista. Así, destacan las reformas llevadas a cabo por Jerónimo Quijano (colaborador de Julián de Alamíquez) en la cabecera, la cúpula del crucero y las bóvedas en forma de venera. Datan también de esta época la sacristía vieja, la colecturía y la puerta principal o del lado sur.
La sacristía está conformada por una bóveda de casetones que imita el estilo clásico del Panteón de Agripa. En la actualidad alberga interesantes obras de imaginería de Planes, Pinazo, Santo de la Hera, así como valiosas obras de orfebrería y piezas bordadas. Destaca un Cristo Crucificado de pequeño formato del siglo XVIII, obra del escultor Francisco Salzillo. Época barroca: Las obras vuelven a paralizarse algo más de un siglo hasta principios del siglo XVIII. Comienza entonces un periodo de gran actividad constructiva durante la cual se levantan los dos cuerpos de la torre actual sobre la antigua sacristía. A esta época se remonta también la capilla de la Comunión, obra de Juan Miranda. Se trata de una capilla lateral de una sola nave y de estilo barroco muy austero a la que se le daría salida a través de la puerta del Perdón. Por su parte, la nueva sacristía, a la que se accede a través de la colecturía, la diseña el maestro Sebastián Navarro según un estilo barroco sobrio con una decoración muy sencilla.
Arquitectura
Retablo del Altar Mayor: Para entender la variedad de formas y estilos de la Iglesia de Santiago debemos tener en cuenta las distintas fases en la que fue construida, desde la primera etapa de la nave central, la posterior construcción del crucero y la cabecera, hasta las últimas adendas decimonónicas.
Interior arquitectónico
- La nave central se compone de cuatro tramos de bóveda de crucería sobre ocho pilares compuestos de capitel corrido. Los nervios de esta bóveda quedan especialmente marcados en la zona de unión, donde crean escudetes o sellos policromados que representan escenas sagradas y santos. Teniendo en cuenta la época y la historia de las comarcas de Murcia nos atrevemos a decir que la inspiración de esta decoración puede tildarse de mudejarista, colores y formas que rayan con lo fantástico.
- La cabecera de la iglesia, ámbito del Altar Mayor y por lo tanto elemento indispensable en el oficio de la liturgia, es trilobulada y respeta, en cuanto a proporciones se refiere, la anterior fábrica gótica. La cúpula central y el crucero que se abre a los lados del altar, descansan sobre unas medias cúpulas acanaladas que recuerdan de inmediato a la venera de los peregrinos, a la conocida concha de Santiago.
- El retablo dedicado a Santiago es obra de los Hermanos Ayala. Aunque sufrió los avatares de la Guerra Civil conserva buena parte de sus esculturas, destacando la de su titular que se representa con la conocida iconografía de "Santiago Matamoros" en directa alusión al proceso de reconquista cristiana del territorio peninsular. El conjunto de este retablo es una gran muestra de las características de esta gran labor de artesanía de la madera y el dorado, policromías tradicionales y estofas en oro fino.
- El coro es de maderas nobles, nogal y naranjo, a lo largo de cincuenta y ocho asientos. En un ángulo superior, en el noroeste, todavía podemos apreciar el mueble del órgano de tubos del siglo XVIII, instrumento que espera su pronta restauración.
- El espacio del crucero, que se define manierista, es amplio y sencillo en sus líneas. Los muros aparecen lisos, sin ornamentación. A los pilares góticos se oponen las columnas estriadas de capitel jónico sin crear excesivo contraste.
- La capilla vieja debió ubicarse a la izquierda del Altar Mayor, no se conserva tal y como debió ser en el XVI puesto que más adelante se ocuparía este espacio para la construcción de la torre. Su antiguo trazado se atribuye al vizcaíno Julián de Alamíquez, si bien lo único que se sabe con certeza es que trabajó como maestro cantero en esta obra. Actualmente alberga el Museo del Santo Sepulcro donde se exhiben imágenes procesionales.
Exterior arquitectónico
Al exterior esta ampliación queda marcada por las amplias pilastras de capitel compuesto, un frontón y arcos de medio punto con ventanales cuarteados, referencias clásicas muy propias del neoclasicismo y constantes en las obras arquitectónicas de Alonso. La puerta del lado sur es de marcado aire renacentista. Con una traza que se denomina de arco de triunfo, arco de medio punto sobre columnas, se suele señalar su parecido con las líneas de la Colegiata de Lorca. La puerta está flanqueada con hornacinas decoradas a modo de concha, y dos medallones con los bustos de San Pedro y San Pablo ornamentan la parte superior del arco.

