Juana Francés
| ||||||||||||||||||||
Juana Francés. Pintora española nacida en Alicante el 31 de julio de 1924 y fallecida en Madrid el 9 de marzo de 1990.[1] Fue miembro fundador del Grupo El Paso y una de las figuras más relevantes del arte abstracto español de posguerra.[2]
Sumario
Trayectoria artística
Concluida la Guerra Civil española, Juana Francés se trasladó a Madrid, donde se formó como pintora en la Academia de Bellas Artes de San Fernando.[1] Desde Madrid viajó con su arte a numerosos países y, aparte de un breve intento de residir en París junto a su esposo, el escultor Pablo Serrano, Madrid fue su ciudad de residencia hasta el final de su vida.
Etapa figurativa (1950-1954)
Tras finalizar sus estudios, entre 1950 y 1954, Juana desarrolló su primera etapa artística de figuración hierática, una figuración de corte geométrico y colores sobrios con predominio de grises, que llamó la atención por su quietud y hieratismo, especialmente visible en sus grupos familiares.[2] Esta primera etapa pictórica tiene conexiones con el surrealismo, el realismo mágico, el expresionismo y el cubismo. Trabajó intensamente las texturas e innovó con técnicas como la encáustica, que utilizó antes que otros autores como Jasper Johns o Modest Cuixart.
Pronto alcanzó éxitos que la llevaron a la I Bienal Hispanoamericana de Arte (1951 y 1953), a la Bienal de Venecia de 1954 y a sus primeras exposiciones individuales.[3]
Etapa abstracta (1956-1963)
Tras un breve periodo de experimentación (1954-1956), en 1956 ya estaba definida su siguiente etapa: la abstracción informalista.[2] Sus cuadros abstractos, de colores austeros (marrones, blancos, negros) y muy matéricos, incluían arenas en la tela como homenaje a su origen alicantino. En ellos primaba la dinámica del gesto, la acción y la emoción del momento.
En 1956, en el prestigioso Salón del Prado del Ateneo de Madrid, realizó una muestra individual con este nuevo estilo.[1] En esa exposición conoció al escultor Pablo Serrano, que se convertiría en su compañero de vida.
En febrero de 1957 se convirtió en una de las fundadoras y en la única mujer participante del madrileño grupo El Paso, que impulsó la aceptación del arte abstracto en España.[2]
A partir de 1961, en su pintura con arenas comenzaron a aparecer referencias paisajísticas que se reflejaban en los títulos, y se añadieron nuevos materiales: objetos encontrados como botones de plástico, broches, trozos de cristal, cerámica y ladrillos.[3]
Etapa de los Homínidos (1963-1980)
La tercera etapa de Juana ocupó desde 1963 hasta 1980 y fue la de los Homínidos y Pintura Tridimensional, llamada por ella misma "El Hombre y la Ciudad".[2] En ella retomó la figuración, pero incorporando todos los logros técnicos y estéticos de su etapa abstracta. Los protagonistas son seres similares a los humanos, pero más cercanos a robots encerrados en "cajas" o ventanas. Se trata de hombres que se están deshumanizando, "cosificando" en palabras de la artista, seres anónimos en la soledad de las grandes ciudades.
Los rostros de estos hombres se formaban con esferas de relojes antiguos, trozos de ladrillos, plásticos, cables y otros materiales eléctricos.[3] Esta reflexión sobre la condición del ser humano evolucionó hacia características cada vez más tridimensionales, hasta convertirse casi en esculturas.
Última etapa (1980-1990)
La última etapa de la artista abarca los años ochenta hasta su fallecimiento en 1990. Es la época de sus Fondos Submarinos y Cometas.[1] De nuevo se produjo un cambio: abandonó la imagen del ser medio-hombre y volvió a la abstracción más pura, con un colorido sorprendentemente alegre, que se oscureció de manera dramática tras el fallecimiento de su esposo en 1985. Posteriormente, la pintura fue recuperando el color, pero en la línea sobria de sus anteriores etapas, con predominio de tierras, blancos y negros.
Sus Fondos Submarinos y Cometas son imágenes muy líricas y dinámicas que resuelve sobre papel y posteriormente sobre tela, en las que vuelve a introducir arena, aunque en proporciones menores, y trabaja gestualmente con trazos dinámicos, goteos y diluidos de pintura.
Reconocimiento y legado
Entre los logros de Juana Francés figuran sus participaciones en las Bienales de Arte de Venecia, Sao Paulo y su exposición en museos de Nueva York, París, Londres y Tokio.[3]
A su muerte dejó un importante legado repartido en cuatro instituciones: el Instituto Valenciano de Arte Moderno (IVAM), el Museo Nacional Reina Sofía de Madrid, el Museo Pablo Serrano de Zaragoza y el Museo de Arte Contemporáneo de Alicante (MACA), que tiene una planta dedicada enteramente a su obra.[2]


