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Julián Sanz del Río

Julián Sanz del Río
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Destacado filósofo español
NombreJulián Sanz del Río
Nacimiento10 de marzo de 1814
Torrearévalo, España, Bandera de España
Fallecimiento12 de octubre de 1869
Madrid, Bandera de España
Otros nombresJulián Sanz del Río
Alma materUniversidad de Toledo
OcupaciónFilósofo, jurista y pedagogo
PadresVicente y Gregoria
Obras destacadasLecciones para el sistema de filosofía analítica de Krause (1850), Sistema de filosofía; Metafísica (Primera parte, Análisis, 1860; Segunda parte; síntesis, (1874); El Ideal de la Humanidad para la vida (primera edición, 1860; segunda, 1871); entre otras.

Julián Sanz del Río. Filósofo y jurista español. Doctor en Instituciones Civiles por la Universidad del Sacro Monte, doctor en Cánones por la Universidad de Toledo. Doctor en Jurisprudencia por la Universidad de Madrid. Se desprendió de varios miles de suspiros durante su no muy larga vida.

Síntesis biográfica

Nació el 10 de marzo de 1814, en Torrearévalo, aldea de la serranía de Soria. Su padre, don Vicente Sanz, desempeñaba el cargo de fiel de fechos y servía de "hombre bueno" entre sus convecinos, con un panorama económico tan sensacional no llegó a impedir que su esposa y sus seis hijos cuidaran los ganados ajenos y carbonearan a salto de mata. Como Julianillo apuntara condiciones intelectuales poco comunes, muerto su padre Don Vicente, don Fermín del Río, hermano de la viuda y cura párroco de Ventosa de la Sierra, y luego canónigo de Córdoba y de Toledo, se encargó de la educación del inteligente sobrino, encaminándole, ante todo, por los caminos de la santa religión, en modo alguno cruzados con los de la universal ciencia.

Estudios realizados

Siempre bajo la tutela de don Fermín, que era prebendado en aquella ciudad andaluza, siguió tres cursos de Filosofía, de 1827 a 1830, en el Seminario Conciliar de Santa Pelagia. Tales estudios equivalían en aquella época a la actual segunda enseñanza de los Institutos. De 1830 a 1833 estudió Sanz del Río tres cursos de instituciones civiles en el colegio del Sacro Monte de Granada, obteniendo el grado de bachiller en aquella universidad. En 1834 cursó el cuarto año de Instituciones, el primero de Canónicas y el grado de bachiller en Cánones en la Universidad de Toledo.

En 1835 y 1836, instalado de nuevo en Granada, siguió el sexto y séptimo años de Cánones en el Sacro Monte, recibiendo los grados de licenciado y doctor en la Universidad de aquella población. En el último de los citados años fue nombrado catedrático de Derecho romano y presidente de Leyes en el referido Colegio. De 1836 a 1838 siguió Sanz del Río el sexto y séptimo años de Jurisprudencia civil en Madrid, a donde había sido trasladada en 1836 la célebre Universidad de Alcalá. En 1840, mediante oposición, gratuitamente por ser pobre, y con la calificación de sobresaliente, obtuvo la licenciatura en Jurisprudencia y poco después el grado de doctor en la propia Facultad.

Cargos desempeñados

De 1840 a 1843 desempeñó el cargo de substituto pro Universitate del sexto año de leyes, ejerciendo a la vez la abogacía. Uno de sus amigos y condiscípulos, don Ruperto Navarro y Zamorano, yerno del famoso político y orador progresista don Joaquín María López, tradujo y publicó en 1841 la primera edición del curso de Derecho Natural, de Enrique Ahrens, que este célebre jurista alemán había dado a la estampa en francés en 1830, a título de resumen de las lecciones que desde 1834 explicaba en la Universidad de Bruselas.

Etapas importantes de su vida

La vida de don Julián transcurrió en un piso modesto en la calle de San Vicente 56, cuya escalera olía siempre a berzas cocidas y a pis gatuno. Su cafetito —mitad y mitad— de las quince en el ya reumático y pringoso Café de San Bernardo, en cuyo pago se turnaban sus devotos contertulios. Su cátedra privada de las dieciocho en el domicilio —calle de la Luna, esquina a la de Panaderos— de don Santos Lerín. Sus trasnochamientos para asistir a los estrenos teatrales de su gran amigo el declamatorio don Adelardo López de Ayala. Como otra persona cualquiera sin importancia, se casó en Illescas en 1856 y "con todas las de las leyes", tanto civiles como canónicas, con la respetable señora doña Manuela Jiménez. La cual se le murió a los tres años de coyunda, a consecuencia de la más vulgar y piadosa, entonces, de las enfermedades mortales: un cólico miserere.

Don Julián, sembrando inquietudes de heterodoxia, contribuyó decisivamente a que, para combatirle a él, se instaurara el pensamiento filosófico español; a que mentes privilegiadas renunciaran a la política de los turnos violentos para dedicarse a la más noble tarea de la ciencia. Al menos fue lo que creyó "nada menos" que don Marcelino Menéndez Pelayo.

La figura de don Julián Sanz del Río se agranda considerablemente a medida que transcurre el tiempo. Puede afirmarse que él fue el precursor del movimiento ético laicista que ha librado a una parte de la mentalidad española del escolasticismo y de la rutina y el fundador y definidor de un amplio sistema racionalista, del cual surgieron más tarde el neokrausismo, el positivismo y el biologismo crítico, así como las nuevas tendencias de resurrección del idealismo dinámico.

Lo más admirable de la obra del filósofo castellano es el sentido crítico y afirmativo que acertó a sugerir a sus discípulos que son los únicos que han dado al libre examen un criterio sintético y armónico, exento de todo apasionamiento sectario. La grandeza de espíritu y la elevación moral que caracterizaban a Sanz del Río obsérvense también en los que fueron sus discípulos más insignes, los cuales, fieles a la memoria de su maestro, tuvieron una intensa devoción por sus ideales, una rectitud ejemplar y una gran ecuanimidad que les permitió valorar con estricta justicia la labor de sus mismos adversarios.

Adentrado en el Krausismo

En 1843, ya tres veces doctor, el ministerio de Instrucción Pública le pensionó para que perfeccionara su alemán en la misma fábrica de tal idioma. Lo que sucedió fue que habiendo amistado con Cousin, Leonardhi, Roder, Weber, Gervinus, y frecuentado en la Universidad de Heidelberg las tendencias krausistas, se convenció de bonísima fe de que éstas y aquéllos constituían una panacea.

Aparte su divertido y gratuito viaje a la patria de Krause, no es menor verdad que contó con muchos e incondicionales discípulos y amigos- mucho más amigos que discípulos filósofos: Urbano González Serrano, Fernando de Castro, Giner, Ruiz Quevedo, Salmerón, etcétera.

Muerte

Murió en Madrid el 12 de octubre de 1869.

Obras destacadas

  • Lecciones sobre el sistema de filosofía analítica (1850)
  • La obra moral y científica de la Universidad (discurso pronunciado en la Universidad Central en la solemne apertura del curso académico (1857-1858); Universidad Complutense de Madrid. Facultad de Filosofía (1995).
  • Ideal de la Humanidad para la vida (1860, adaptación libre de Urbild der Menschheit, de Krause). Ed. Planeta-De Agostini, 1997.
  • Sistema de la filosofía (dos partes: 1860, 1874)
  • Análisis del pensamiento racional (1877)
  • Filosofía de la muerte (1877)

Fuente