Largo viaje hacia la noche (película)
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Largo viaje hacia la noche . Película de estructura circular, con un inicio y un final que reverberan en la mente del espectador. Dicha estructura queda subrayada por el travelling, también circular, que precede a la conclusión del filme, como si Bi Gan quisiera exponer una idea del tiempo con esa forma circular, es decir, como un elemento esquivo, sin esquinas, por tanto, inaccesible. Y es en este punto donde se puede afirmar que el relato logra un insólito equilibrio interno. La construcción narrativa, el punto de vista elegido en varias ocasiones, como por ejemplo, el vuelo de los personajes casi al finalizar el filme y la voz en off, son elementos que ayudarán al espectador a sostener diferentes teorías sobre lo que muestra (¿nos encontramos en la mente del personaje?, ¿presenciamos un sueño?, ¿qué es real de la historia que se nos cuenta?), como a cuestionarse, al mismo tiempo, la naturaleza de la imagen que muestra el director.
Sumario
Sinopsis
Largo viaje hacia la noche (2018), del chino Bi Gan cuenta la historia de un hombre que busca desesperadamente a una dama que «lo ha marcado», un término próximo a lo cursi, pero afín a filmes policíacos signados por la infaltable mujer fatal Luo Hongwu regresa a Kaili, su ciudad natal, de la que huyó hace varios años. Comienza la búsqueda de la mujer que amaba, y a quien nunca ha podido olvidar. Ella dijo que su nombre era Wan Quiwen. (FILMAFFINITY)
Producción
Dentro de la explosión del cine noir chino de los últimos años, el joven director Bi Gan sube el listón con Largo viaje hacia la noche, un juego de entendimientos que invita al espectador a entrar de lleno en unas reglas que no son las de siempre, no fáciles, pero tampoco demasiado intrincadas, y que necesitan de un transcurrir expositivo para ir atando cabos, si es que el manido término, «atar cabos», cabe para referirse a un filme que, con toda intención, confunde las barreras del tiempo al transcurrir en los recuerdos y ensoñaciones del protagonista, como la mejor forma de conformar una atmósfera romántica y onírica, terminante en la historia.
Crítica
"Bi Gan vio su propia apuesta y la subió. (...) Inmersión total. No solo por el apabullante uso de la tecnología, sino más bien por la manera de remover los elementos fundamentales de una trama que (...) solo puede entenderse mediante una lógica onírica. (...) Puntuación: ★★★★ (sobre 5)" "Película marcada por una solución que trasciende la técnica para alcanzar (..) la inolvidable experiencia cinematográfica. (...) se puede hacer un tanto cuesta arriba porque Bi se regodea quizá en exceso con su concepto del tiempo" "La película del año (...) una prodigiosa película (...) lo que cuenta no es tanto la habilidad, que es mucha, como lo otro, como la precisión hipnótica para inventar un flujo distinto e inédito a la propia mirada." "Desde la artesanía godardiana de 'Adiós al lenguaje' (2014) ninguna película ha hecho un uso más pensado y justificado de la imagen 3D, incorporándola en la narrativa hasta convertirla en un elemento fílmico indispensable (…) Puntuación: ★★★★½ (sobre 5)" Si para Jonathan Rosenbaum “la mayor parte de la crítica de cine se ha visto entorpecida por la costumbre de ocuparse de las películas narrativas estricta y exclusivamente desde el punto de vista de sus historias”, he aquí un ejemplo donde la crítica debe distinguir la enorme virtud de Long Day’s Journey into Night (Largo viaje hacia la noche), precisamente por mantener el interés a partir de una construcción narrativa sobre la que cabría pensar, a priori, según el anterior argumento, que sería su punto más débil; y resulta que es más bien al contrario, una historia sostenida a duras penas sobre un finísimo, y casi invisible, hilo conductor que tiene que ver con la búsqueda, casi obsesiva, que realiza Luo Hongwu de Wan Quiwen, una mujer de su pasado, a partir de una fotografía localizada en la parte trasera de un reloj de pared, tras el regreso de Luo a Kaili después del fallecimiento de su padre. La falta de una mayor información y la libertad con la que Bi Gan aborda el montaje son puntos fuertes, porque permiten un desarrollo sutilmente abstracto. El Festival de Cannes de 2018 (sección Un certain regard) se rindió ante Bi Gan, llegando a considerar este, su segundo largometraje, como el mejor proyectado durante aquella edición del certamen.

