Leishmania canina

Leishmaniosis canina
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La leishmaniosis canina es una enfermedad parasitaria producida por un protozoo del género Leishmania, que afecta al perro y con menor intensidad a cánidos salvajes (lobos) zorros, roedores y al hombre.

Leishmania y el sistema inmune

El sistema inmune está formado por un conjunto de mecanismos que protegen al organismo de infecciones. Trabaja identificando y eliminando a los agentes patógenos.

Leishmania es un parásito difásico que completa su ciclo de vida en dos huéspedes: un flebotomino que alberga la forma extracelular flagelada de promastigote y un mamífero en el que se desarrolla la forma intracelular del parásito amastigote. El período de incubación de la leishmaniasis puede durar de meses a años. En este tiempo, el parásito se disemina por todo el cuerpo del huésped, principalmente a los órganos del sistema hemolinfático.

Las respuestas inmunitarias generadas en el momento y después de la infección por L. infantum parecen ser el factor más importante para determinar si una infección crónica asintomática evolucionará a enfermedad sintomática

Transmisión

Existen dos vías fundamentales de transmisión de la leishmaniasis en los perros:

  • La transmisión por vectores a través de la picadura del flebotomino hembra,
  • La transmisión vertical de la madre a la cría.

La transmisión a través de flebotominos es un proceso complejo que requiere una adaptación especial entre el huésped del flebotomino y la especie particular transmitida de Leishmania.

El protozoo responsable de la Leishmaniosis presenta dos estadios morfológicos:

  • Promastigote: De forma alargada, con flagelo y móvil que vive dentro del tracto digestivo del (flebótomo) mosquito.
  • Amastigote: De forma redondeada e inmóvil. Vive dentro de algunas células de los vertebrados, en este caso de los perros.

Los “mosquitos” al “chupar” la sangre de un perro con Leishmania se infectan porque ingieren los macrófagos llenos de amastigotes y una vez que llegan a su intestino se transforman en promastigotes y se multiplican. Si al cabo de unos días este flebotomino infectado pica a otro perro, le transmite el parásito cusandole la enfermedad.

Sintomatología

La sintomatología que presenta esta enfermedad es muy variable e inespecífica. Leishmania puede producir lesiones muy diversas. Frecuentemente produce lesiones en piel y problemas hepáticos y renales. Los síntomas más frecuentes que se pueden observar son:

Síntomas Generales:

  • Anorexia (pérdida de apetito)
  • Pérdida de peso no justificada
  • Decaimiento
  • Crecimiento exagerado de las uñas
  • Hiperqueratosis (engrosamiento de la capa externa de la piel)
  • Epistaxis (sangrado nasal)
  • Cojeras
  • Infartación (aumento de tamaño) de los ganglios linfáticos
  • Polidipsia (bebe más agua)
  • Poliuria (orina más cantidad)

Síntomas en piel:

  • Alopecia
  • Descamación
  • Lesiones ulcerosas o nodulares de la mucosa (oral, genital y nasal)
  • Depilación alrededor de los ojos
  • Lesiones costrosas en las orejas
  • Mal aspecto del pelo. Sin brillo y se cae más de lo normal

Síntomas oculares

  • Conjuntivitis
  • Queratitis (inflamación de la córnea)
  • Uveítis (inflamación de parte interna del ojo)

Síntomas digestivos

  • Vómitos
  • Diarreas

La Leishmania se manifiesta en numerosas ocasiones asociada a otras enfermedades parasitarias como pueden ser ehrlichiosis, filariosis, sarna sarcóptica, sarna demodécica, etc.

Diagnóstico y pronóstico

El diagnóstico presenta muchas alternativas y requiere una interpretación correcta de los resultados que obtengamos, no siempre es fácil. Podemos tener un diagnóstico que dice que el perro tiene el parásito pero eso no siempre quiere decir que tenga la enfermedad.

Además hay que tener en cuenta el hecho de que aunque encontremos el parásito no quiere decir que éste sea responsable de los síntomas con los que acude a la clínica.

Existen gran cantidad de técnicas para su diagnóstico, algunas de las más frecuentes son:

  1. Visualización directa por punción en médula ósea (principalmente en la costilla) o en ganglio.
  2. Biopsia de piel
  3. Serología (valoración del nivel de anticuerpos)
  4. PCR (valoración de la existencia del parásito)

El pronóstico de la Leishmaniosis canina depende de la importancia de las lesiones de los órganos afectados en el momento del diagnóstico. Los animales diagnosticados y tratados antes de que existan lesiones irreversibles pueden vivir durante muchos años.

Un test anual, sobre todo una vez que ha pasado el periodo de actividad del flebotomo, en otoño, es una buena recomendación para informar a los propietarios, para intentar realizar un diagnóstico temprano del problema. Si el resultado es positivo el veterinario decidirá en función de varios parámetros si es necesario tratar o no al animal, si existe o no existe enfermedad. En cualquier caso instaurará un programa de control sobre el perro para mantenerle vigilado y que Leishmania no cause problemas graves.

Tratamiento

Los fármacos usados en el tratamiento frente a Leishmania se pueden dividir en dos grupos:

  • Mediante el uso de fármacos antiparasitarios, los que actúan sobre el parásito como leishmanicidas (destruyéndolo) o como leishmaniostáticos (impidiendo su multiplicación).
  • Mediante la inmunoterapia, los que no actúan directamente sobre Leishmania, sino que modulan o regulan la respuesta inmunitaria alterada en el curso de la enfermedad.
  • Los que actúan como soporte para contrarrestar las lesiones orgánicas que haya podido provocar la Leishmania
  • Los tratamientos se basan generalmente en el uso de varios fármacos. Las dosis y pautas recomendadas, el uso de unos fármacos u otros o de dietas especiales van a variar en función de varios factores como las fases del proceso, las manifestaciones clínicas, la presencia de enfermedades asociadas, etc.

Para controlar la leishmaniosis es fundamental:

  • Un diagnóstico temprano
  • Controlar las posibles enfermedades asociadas
  • Tratamiento con los fármacos apropiados durante el tiempo apropiado
  • Revisiones periódicas para evitar las recaídas

Prevención y control

Es prácticamente imposible el contagio por contacto directo entre animales o personas ya que tiene que haber un vector que transmita la enfermedad al inocular el parásito, además una vez que un perro comienza a ser tratado deja de ser un posible foco de contagio. Desde un punto de vista sanitario lo que no va a ser admisible es tener un perro con esta enfermedad y no tratarla, esto si constituye un peligro real de contagio. Esta es una zoonosis que puede producir graves problemas en personas inmunodeprimidas y en poblaciones de riesgo.

Actualmente no existe ninguna vacuna efectiva frente a la Leishmaniosis por tanto la solución para evitar que un perro se contagie pasa por evitar o disminuir el contacto con el vector ya que no hay un método realmente efectivo que asegure una protección completa frente a Leishmania.

Fuente

  • Leishmaniosis en perros. Disponible en:Msdvetmanual. Consultado el 12 de marzo de 2026.
  • Leishmaniosis canina: la enfermedad. Disponible en:Saludanimal. Consultado el 12 de marzo de 2026.
  • Leishmaniosis en perros. Disponible en:Stopleishmania. Consultado el 12 de marzo de 2026.