Levantamiento de la Guerra Necesaria en Jagüey Grande

Levantamiento de la Guerra Necesaria en Jagüey Grande (Matanzas)
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Otros nombresAlzamiento de Palmar Bonito
SucesoAlzamiento del 24 de febrero de 1895
SedeJagüey Grande, Matanzas
LugarJagüey Grande, Matanzas
Ubicaciónla finca "La Sirena"
PaísCuba
Fecha24 de febrero de 1895
ParticipantesJosé Lázaro Martín Marrero
Organización
OrganizadorJosé Lázaro Martín Marrero
DelegadosJosé Lázaro Martín Marrero Delegado del Partido Revolucionario Cubano en Jagüey Grande

Levantamiento de la Guerra Necesaria en Jagüey Grande (Matanzas). Levantamiento, acciones y hechos acontecidos en Jagüey Grande, como parte del levantamiento nacional de la Guerra Necesaria, el 24 de febrero de 1895.

El 24 de febrero de 1895 el Dr. José Lázaro Martín Marrero, designado por José Martí como delegado del Partido Revolucionario Cubano en Jagüey Grande, se alzó en la finca “La Sirena”, junto a 40 hijos de este pueblo, y cumplió la orden dada por el mando superior de esperar las orientaciones que vendrían después.

Antecedentes

Jagüey Grande, situado al Sur de la provincia de Matanzas fue fundado en 1857, y tuvo una participación activa en la Guerra Grande.

El 10 de febrero de 1869, protagonizó el cuarto alzamiento independentista, el único registrado en el Occidente de Cuba, organizado desde finales de 1868 por Gabriel García Menocal, administrador del ingenio Australia, el hacendado Agustín Rodríguez Pérez-Basnuevo y el mexicano José Inclán Risco, miembro del Ejército de Benito Juárez y enviado al territorio por la Junta Revolucionaria de La Habana.

Durante tres horas ocuparon el poblado y enarbolaron la enseña nacional en lo más alto de la torre de la iglesia católica, ocupada entonces por las fuerzas españolas.

En tres ocasiones más cayó Jagüey Grande en manos de las huestes mambisas: el 8 de marzo de 1870, en acción dirigida por el General Jesús del Sol, el 11 de diciembre de 1875 por Cecilio González y el 10 de enero de 1876 por Henry Reeve.

La vocación independentista se mantuvo en el poblado durante toda la etapa de la Tregua Fecunda y fueron los hermanos José Agustín y Aurelio Rodríguez Rodríguez, hijos del hacendado Agustín Rodríguez Pérez-Basnuevo, los que organizaron el alzamiento independentista de 1869 y continuaron las ansias libertarias.

En 1890, el General Antonio Maceo, aprovechando la época de tranquilidad y de fingidas garantías existentes, vino del extranjero en aparente actitud de paz, con la intención de observar el ánimo de los cubanos en relación con el ideal de independencia. Al llegar a Santiago de Cuba recibió la orden de expulsión de la isla por los contactos que había realizado con jefes que trabajaban activamente por la Revolución.

Durante su estancia en La Habana, el jagüeyense Agustín Rodríguez y Rodríguez, hijo de Agustín Rodríguez Pérez-Basnuevo, por demás participante activo en el levantamiento independentista de Jagüey Grande en 1869, sostuvo una entrevista con Antonio Maceo en el hotel Inglaterra, donde se hospedaba. Lo acompañó su amigo Joaquín Pedroso quien fuera después uno de los jefes del levantamiento en Aguada de Pasajeros. La conversación se extendió alrededor de los propósitos revolucionarios con carácter general y en forma de investigación de detalles de lo que constituyen las cuestiones propias de todo estado de conspiración revolucionaria y de los problemas relativos a Cuba.

Desde 1891 y hasta 1892, varios hijos de este pueblo se afiliaron al Partido Liberal Autonomista, presidido en Jagüey Grande por el Dr. Francisco López y con el que disimulaban las verdaderas simpatías y deseos revolucionarios y les daba la libertad para tratar los problemas cubanos y las ansias de lucha.

Al fundarse en 1892 el Partido Revolucionario Cubano por José Martí con los emigrados en Tampa y Cayo Hueso, se avecinaba una etapa en las luchas por la independencia: la Guerra Necesaria.

En 1893, fijaba su residencia en Jagüey Grande para ejercer como médico, el Dr. José Lázaro Martín Marrero, oriundo de Santiago de las Vegas, y designado por José Martí como delegado del Partido Revolucionario Cubano en la zona, quien robusteció el movimiento emancipador que se pronunció el 24 de febrero de 1895.

Organización del movimiento

El Dr. Marrero sostuvo encuentro y entrevista con José Martí en Cayo Hueso.

“Después de haber conferenciado con algunos, llegó el momento en que Marrero entró y luego de hablar sobre el objeto de su visita y otros asuntos sobre Cuba, entraron en el tema de las enfermedades que agobiaban a los cubanos…

En mayo de 1893, el Dr. Marrero recibió una carta de José Martí.

Facsímil de la carta enviada por José Martí al Dr. José Lázaro Martín Marrero en mayo de 1893. (Cortesía Museo municipal de Jagüey Grande)
Facsímil de la carta enviada por José Martí al Dr. José Lázaro Martín Marrero en mayo de 1893.(Cortesía Museo municipal de Jagüey Grande)

A partir de ese momento, comenzó la labor de incrementar los adeptos y compatriotas con la independencia. A inicios de 1894, Marrero logró con Bonifacio Gómez, jefe de la conspiración en Güira de Macurijes, que le enviaran desde La Habana 10 tercerolas y 2000 cápsulas, que fueron remitidas al paradero de Crimea y destinatario A.A. que coincidían con las iniciales de Antonio Álvarez, propietario del ingenio Australia, español y consagrado integrista, aunque el verdadero envío era para Antonio de Armas, compañero de conspiración a quien se las entregó el jefe de la estación, de apellido Torrens, simpatizante de la causa independentista. Este las guardó unos días hasta que Agustín Rodríguez y Rodríguez, una noche las recogió en compañía de su primo Aurelio Rodríguez, y las llevó para la finca “La Sirena”, donde fueron escondidas”.

En los primeros días de enero de 1895, el Dr. Marrero recibió un aviso del Dr. Pedro Betancourt, delegado del Partido Revolucionario Cubano en Matanzas, para el día 23 del propio mes fuera a La Habana, a la casa de la calle Trocadero No. 72 ½ domicilio de Antonio López Coloma, insistiéndole en la necesidad de que no faltara.

Marrero asistió a la cita consistente en una reunión de todos los delegados de la provincia de Matanzas y algunos otros como Joaquín Pedroso que lo era en Aguada de Pasajeros, provincia de Cienfuegos.

La reunión fue presidida por Juan Gualberto Gómez. Cada uno de los presentes informó la cantidad de hombres que contaban para el levantamiento; se dio un período de semanas próximo a dar inicio a la Revolución.

“Uno de los concurrentes que había ofrecido 400, dijo que eran tan pocos que casi no se podían tener en cuenta y Marrero le contestó que en aquel acto había que tomarse en cuenta y fue de la misma manera llegado el momento, el se hacía sentir con sus hombres”.

De regreso a Jagüey, Marrero continuó la preparación del levantamiento. Fue el 20 de febrero que supo la fecha, convenida para el 24 de febrero y fue citando a todos los comprometidos para la mañana del día 24 en la finca “La Sirena”.

Martín Marrero había solicitado al Dr. Pedro Betancourt más instrucciones y la respuesta de este último fue: “haz que el gobierno sepa que tú estás levantado en armas”. Sostente allí y espera órdenes que se darán pronto”.

Al regresar de Matanzas el día 21, Marrero encontró en el paradero al Comandante de Voluntarios, quien lo invitó para las fiestas que habrían de celebrarse el domingo 24 en el pueblo con motivo de la llegada del señor Obispo de La Habana acompañado del General Pratts, Gobernador Militar de Matanzas. Inmediatamente, Marrero pensó en secuestrar a estos personajes en el paradero de Crimea para lo cual contaba con la aprobación de los conspiradores de Jagüey y de Güira de Macuriges. Finalmente, la visita no se produjo por indisposición del Obispo.

El alzamiento

Terminadas las disposiciones finales para realizar el levantamiento, los hermanos Aurelio y José Agustín Rodríguez Hernández, determinaron internarse desde el día 23 en la fina “La Sirena”. Marrero, en compañía de algunos hombres, marcharon a Crimea el 23 por la noche, se le unió Antonio de Armas para esperar las prometidas fuerzas de Bonifacio Gómez que nunca llegaron. Regresaron a Jagüey en la mañana del 24 y saliendo del pueblo en compañía de Esteban Hernández, tras burlar a las autoridades, llegaron a “La Sirena” a las 12:00 m. Allí se encontraron con el grupo de los que ya estaban reunidos en el sitio escogido como más seguro y que no era el que habían acordado con Marrero.

Ello provocó desorientación por algún rato hasta que se pusieron en contacto con él, junto a un ojo de agua llamado “La Cienaguita”. Los que habían prometido sublevarse, eran unos 200 hombres, pero el día 24 sólo respondieron 41.

Una vez reunidos los hombres en “La Sirena”, se procedió a distribuir las 10 tercerolas que un año antes se habían ocultado en la finca, los demás se armaron con escopetas de caza y machetes. Se reconoció tácticamente a Martín Marrero como jefe, tal y como lo había sido en la conspiración.

En el mismo sitio presente recibieron en la tarde del 24, noticias de que en el pueblo había gran alarma y se hacían muchos comentarios, pero que la tropa española estaba acuartelada sin haber salido a operaciones. Aún permanecen en el lugar hasta el día 25ª las 3 de la tarde en que se determinó emprender la marcha con el fin de ponerse en contacto con otros grupos que se hubieran levantado. Suponían que los demás comprometidos en la provincia habrían acudido a la sublevación.

Atraviesan la finca “La Sirena” en dirección oeste, llegan a los límites con la colindante finca “La Yuca”, allí acamparon, distribuyeron los integrantes del grupo en terrenos de ambas fincas y pasaron la noche.

En la mañana del día 26, Marrero ordenó a cuatro hombres que fueran a explorar para lograr el encuentro con un grupo que debió sublevarse en la finca “San Joaquín”. Alrededor de las 8 de la mañana se oyeron los primeros disparos que fueron seguidos por grandes descargas.

El fuego duró un rato y al regresar los exploradores, se supo que al alcanzar los linderos del monte, observaron que por el terreno limpio avanzaba el enemigo compuesto por fuerzas de infantería del Regimiento María Cristina, el Escuadrón de voluntarios del Cuartón de López y un grupo de paisanos que resultó ser la Guerrilla de Prendes. Eran más de 300 hombres, los exploradores tiraron y las fuerzas españolas respondieron tratando de dominar la caballería que se les había espantado y que una vez repuestos de la sorpresa, continuaron avanzando.

Marrero dispuso entonces que una porción de las fuerzas se adelantara, y designó como jefe a Aurelio Rodríguez Rodríguez. Este nuevo y mejor grupo encontró otra vez al enemigo que venía por la vereda en dirección al lugar en que se encontraban. El resto de las fuerzas se atrincheró en la cerca de piedras que separaba las dos fincas y en otra que, dentro de “La Sirena”, dividía esta finca y que formaba un ángulo recto con la anterior. La operación tuvo lugar cerca de un palmar conocido como “Palmar Bonito”.

“Al encontrarse la porción de las tres fuerzas de Aurelio Rodríguez que habían salido en avanzada con los españoles, éstas se detuvieron contestando a fuego que se les hacía, situación que duró unos 20 minutos. Se oyó entonces el clarín del enemigo con mucha atención y claramente la voz del mando que ordenó alto al fuego.”
“Abandonaron un poco el terrero que se rompió el fuego contra ellos, al que contestaron durante otros 20 minutos cruzándose descargas de una y otra parte, fueron alejándose del lugar de la acción hasta retirarse complemente”.

Al examinar el terreno encontraron manchas de sangre. “Posteriormente se oyó decir que habían tenido dos soldados heridos y que, además, fue herido el caballo del Comandante en Jefe de los Voluntarios”.

El diario de la Marina, en su edición del 28 de febrero publicó lo siguiente tomado del Correo de Matanzas: “A pesar de lo que ayer se dijo, en Jagüey Grande se levantó anteanoche una partida que, según noticias, se encuentra comandada por el Dr. Martín Marrero, médico de dicho punto. Perseguida por fuerzas de infantería, caballería, guardias civiles y voluntarios, al mando del Comandante de la Guardia Civil de Colón, señor Núñez, la partida fue alcanzada ayer a las 7:30 de la mañana en el potrero de “La Yuca” donde se metió en el monte….”

Fue costumbre muy frecuente durante la guerra que los partes oficiales cambiaran la descripción de los hechos deformándolos, exagerando sus éxitos.

En la tarde del día 26, los comprometidos comprendieron que el movimiento había fracasado en Matanza. El aislamiento en que se encontraban, sin noticias de otras fuerzas, lo demostraba. En esas condiciones lo más acertado que pensaron fue limitar las actividades hasta que los acontecimientos determinaran lo que se podía hacer. Abandonaron los caballos, pues con ellos no podían avanzar por la ciénaga. Marrero envió a un grupo de los que no conocían los prácticos del campo, a que marcharan hasta la costanera y se mantuviera allí hasta nuevas órdenes.

El resto se mantuvo en el mismo lugar hasta el 27, fecha en que recibieron noticias del fracaso de la revolución en Matanzas. En un esfuerzo para que no cundiera el desorden, Marrero habló y pidió esperar, afirmando que “el movimiento podría haber sufrido algún trastorno, pero no fracasaría”.

Continuaron la marcha hasta llegar a Punta de San Isidro, donde acamparon en la mañana del 28 los 11 hombres que quedaron. Avanzaron con dificultad hasta alcanzar casi oscureciendo un pequeño cayo de monte donde pasaron la noche.

Al día siguiente, el 29, consideran acertado salir de la ciénaga y emprenden otra jornada de marcha. Ya el 2 de marzo estaban fuera del territorio de la ciénaga; se enteran del fracaso del levantamiento y de la muerte de Manuel García en Mocha. Las noticias del día 3 confirmaron los hechos, supieron que el grupo que se había separado estaba ya en sus casas acogidos al Decreto de indulto dictado por el General Callejas; a los hombres que quedaban le aconsejan esconder las armas e ir a sus casas.

Solo quedan Martín Marrero, Aurelio y José Agustín Rodríguez que, obligados por las circunstancias, tuvieron que abandonar el alzamiento al inicio de campaña, dice el jefe de la conspiración “No desertamos de ninguna fuerza, no existía jefatura superior a nosotros, por lo que dimos por finalizado nuestro primer esfuerzo para esperar la oportunidad de reanudarlo”.

José Lázaro Martín Marrero fue detenido y conducido a Colón, posteriormente fue desterrado a España desde donde marchó a Francia.

La Academia de Historia de Cuba, el 16 de marzo de 1929, reconoció el levantamiento y el combate de “Palmar Bonito” como el primero del occidente de Cuba en la Guerra Necesaria.

El alzamiento dirigido por el Dr. José Lázaro Martín Marrero el 24 de febrero de 1895 respondió a la orden dada por el delegado del Partido Revolucionario Cubano José Martí y su representante en Cuba Juan Gualberto Gómez junto al de la provincia de Matanzas Dr. Pedro Betancourt.

Los hechos investigados demuestran que fue victorioso, pues los españoles no siguieron el hilo de la conspiración y se mantuvieron en el monte hasta el día 26 que sostienen el primer combate del Occidente de Cuba en la Guerra del 95.

La no llegada de los demás grupos del norte de la provincia y el fracaso del alzamiento de Ibarra, de donde debían llegar las órdenes correspondientes, hizo fracasar la continuidad de la lucha en la zona teniendo que acogerse al Indulto del General Callejas.

Demostró la decisión de los jagüeyenses de continuar la lucha por la independencia iniciada el 19 de febrero de 1869 con el estallido independentista protagonizado por Gabriel García Menocal y sus hombres.

Se reconoció al Dr. José Lázaro Martín Marrero como máximo líder del alzamiento y del movimiento independentista en la zona que dio inicio a la Guerra Necesaria, por lo que fue declarado Patriota Insigne de Jagüey Grande.

Al fracasar el alzamiento de Ibarra, donde estaban las máximas figuras de Matanzas y el país, el Dr. Pedro Betancourt y Juan Gualberto Gómez, se vieron en la necesidad de salir de la manigua, encontrándose el día 26 de febrero con la fuerza española de 300 hombres que habían salido en su búsqueda.

La enfrentaron con las pocas armas que poseían: 10 tercerolas, algunas escopetas de caza y machetes; combate victorioso para las fuerzas mambisas siendo el cuarto de toda Cuba y el primero en el Occidente registrado en medio de la Guerra Necesaria.

El enfrentamiento ocurrió en la finca “La Yuca”, en un lugar conocido como Palmar Bonito, las acciones protagonizadas el 24 de febrero de 1895 por los independentistas jagüeyenses dieron cumplimiento a las orientaciones dadas por José Martí.

Homenaje póstumo

El 24 de febrero de 1945, se erigió un obelisco en “Palmar Bonito”, obra de la logia Helios, las Hijas de la Acacia y jóvenes AJEF con la colaboración dl pueblo de Jagüey Grande y el aporte del pueblo de Santiago de las Vegas. Su proyectista fue Eduardo Biosca Fernández, en sus caras aparecen las palabras LIBERTAD, IGUALDAD, FRATERNIDAD y la relación de los 41 hombres alzados el 24 de febrero de 1895 en la finca “La Sirena”; también el combate de “Palmar Bonito” el día 26 del mismo mes y año.

Fuentes

  • Diario de la Marina, edición del 28 de febrero de 1895. La Habana.
  • Historia local de Jagüey Grande. Colectivo de Autores. Documento en depósito del Museo Municipal.
  • Memorias de José Lázaro Martín Marrero. Museo Municipal de Jagüey Grande.
  • Rodríguez Hernández, Humberto. Compilación del levantamiento del 24 de febrero de 1895 en Jagüey Grande, en Oficina del Historiador de Jagüey Grande.
  • Rodríguez Rodríguez, José Agustín. Comandante del Ejército. El levantamiento en la fina La Sirena, jagüey Grande el 24 de febrero de 1895. Museo Municipal de Jagüey Grande.