Lourdes Giralt Abreu

María de Lourdes Giral Abreu
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NombreMaría de Lourdes Giral Abreu
Nacimiento1 de julio de 1936
Cienfuegos, Bandera de Cuba Cuba
Fallecimiento15 de junio de 1958
La Habana, Bandera de Cuba Cuba

María de Lourdes Giral Abreu. Ejemplo destacado de la participación de la mujer en las luchas por la liberación nacional.

Infancia y juventud

Nació el 1 de julio de 1936, en Cienfuegos. Sus amistades la nombraban Maruca. Era alegre, amante del baile y los paseos. Hermana de Cristina Giralt Abreu.

Cursó estudios en la ciudad sureña, graduándose en Comercio y Secretariado. Terminados los estudios se traslada a la ciudad de La Habana para trabajar en las oficinas de la Concretera Nacional.

Labor revolucionaria

Se incorpora a las filas de la Resistencia Cívica desde donde prestaba junto a su hermana Cristina Alicia Giralt Abreu su contribución a la causa revolucionaria.

Junto a su hermana se afanaba en tareas de apoyo a la lucha clandestina contra la tiranía. Vendían bonos para recaudar dinero con el cual adquirir armas y medicinas para los combatientes revolucionarios, además de participar en acciones de propaganda y el trasiego de armas.

Ambas escogieron como domicilio el apartamento 42 del edificio ubicado en la calle 19 esquina a 24, en El Vedado. Ese era el mismo edificio que había ocultado un grupo de jóvenes de la Dirección Nacional del Directorio Revolucionario relacionados con el atentado al Ministro de Gobernación Santiago Rey Perna.

Muerte

El 15 de junio de 1958, al regreso de su hogar paterno en Cienfuegos, encontró ocupado su apartamento por soldados batistianos que la acribillaron a balazos, junto a su hermana mayor. Recibió 13 impactos de bala.

Las bestias del coronel Esteban Ventura Novo, jefe de los asesinos urbanos del tirano Fulgencio Batista, cazaban para exterminar a cubanos que luchaban para librar a su patria de la sangrienta dictadura pro imperialista. Ese día la cacería no iba dirigida a ellas, sino a los también revolucionarios Eduardo García Lavandero, Enrique Rodríguez Loeches y Faure Chomón, quienes poseían un sitio de refugio en un apartamento contiguo al de las Giralt, sin que estas lo supieran ni tuvieran algún tipo de contacto con ellos.

Las hermanas Giralt nunca tuvieron tiempo de identificarse, porque nadie les preguntó quiénes eran, de donde venían ni hacia dónde se dirigían. Las bestias no hicieron ruido. Simplemente apretaron los gatillos de las ametralladoras que portaban, sádicamente.

Sus cuerpos inertes fueron tratados a puntapiés, según referencias periodísticas de la época.

Fuentes