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Magdalena Mira

Magdalena Mira
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Pintora y escultora chilena. Precursora en la incorporación de la mujer en el arte, Magdalena es una de las Más importantes figuras femeninas de la pintura del siglo XIX, en Latinoamérica.
NombreMagdalena Mira
Nacimiento1859
Santiago de Chile, Bandera de Chile Chile
NacionalidadChilena
OcupaciónPintor
PadresGregorio Mira
FamiliaresAurora Mira (hermana)
PremiosMedalla de Oro en el Salón de 1884
Premio de Honor en el Salón Oficial 1891

Magdalena Mira. Pintora y escultora chilena. Con el óleo sobre tela, Magdalena desarrolló la temática característica de su obra: retratos y figura humana, temas trabajados con soltura de pincelada, atmósferas cálidas y penetración psicológica del modelo. Precursora en la incorporación de la mujer en el arte, Magdalena es una de las más importantes figuras femeninas de la pintura del siglo XIX, en Latinoamérica.

Síntesis biográfica

Nace en Santiago de Chile en 1859, siendo su padre el pintor Gregorio Mira, quién Estudió con Monvoisin, y hermana mayor de Aurora Mira, también pintora. Sus primeras enseñanzas las recibió de su padre, y luego ingresó a la Academia de Bellas Artes, donde tuvo clases de pintura con Juan Mochi, y de escultura con José Miguel Blanco, en la Escuela de Escultura.

Junto a su hermana, rompió algunos esquemas de su época, al estudiar arte, donde, si bien no se prohibía el ingreso de mujeres, si estaban vedadas las clases donde se estudiaba el cuerpo humano al natural, por lo que debió guiarse por modelos de yeso. Vivió durante tres años en Roma.

Trayectoria artística

Con el óleo sobre tela, Magdalena desarrolló la temática característica de su obra: retratos y figura humana, temas trabajados con soltura de pincelada, atmósferas cálidas y penetración psicológica del modelo.

Predomina en su obra el aura sentimental que se fija en una técnica de representación objetiva y naturalista, seriamente aprendida con Mochi, pero superada con delicadeza por su alumna. Su pintura, que da sobremanera importancia al tema, se resuelve en formas amplias, robustas, de enérgica plasticidad. Magdalena trata de modo minucioso y apurado la forma; sus volúmenes tienen una dureza y apresto que, sin embargo, no impiden el lirismo y la calidez.

En todos sus retratos, como en "Don Gregorio Mira" o "Retrato de Dama", la perfección formal, la nobleza de la ejecución y de la factura, están vivificadas por la presencia inmaterial, sutil, del perfil psicológico de sus modelos.

En la obra "Retrato ante el caballete" representa a su padre mirando obras de ella misma, con lo que realiza la primera autorreferencia en la historia de la pintura chilena. En este trabajo, la robusta anatomía de cuerpo entero se recorta con nitidez del fondo y revela detalles de composición en la pérdida del plano vertical, que apenas insinúa el espacio de la sala en que acaece la acción. Se percibe una cierta libertad con respecto a las normas académicas y la necesidad de establecer un modo de expresión propio.

La pintura "Una desconocida", de 1897, es muy moderna para su estilo académico y para lo poco que se sabía de vanguardias en Chile. La pincelada, suelta, variada, vigorosa, se une a una posición de la mano que es muy llamativa.

Durante su estadía en Italia pintó marinas, ruinas y paisajes europeos.

Reconocimientos

  • En 1884 recibió Medalla de Oro en el Salón de 1884.
  • En 1891, obtuvo Premio de Honor en el Salón Oficial.

Dos de su obras están en el Museo Nacional de Bellas Artes, y otra se ubica en la Pinacoteca de la Universidad de Concepción.

Características de su obra

Retrato de Gregorio Mira

La pintora Magdalena Mira es, junto a su hermana Aurora, considerada por los historiadores del arte como una de las artistas que desempeñó uno de los más activos e importantes papeles en favor de la incorporación de la mujer al ámbito artístico chileno.

Pero sus aportes en la renovación del circuito no sólo son de orden social; Magdalena Mira es reconocida como una muy buena pintora que introdujo innovaciones pictóricas durante el desarrollo de su producción. Esas innovaciones son, por ejemplo, realizar retratos de perfil, un modo de composición que no se había practicado en nuestro país, o realizar, por primera vez en la Historia del Arte de nuestro país, una obra autorreferencial, en la cual se presentan al interior del cuadro otros cuadros de la misma autora, como sucede en ‘Ante el caballete’.

Puede mencionarse también el hecho de que la artista eligiera un formato ovalado para gran parte de sus obras, un asunto que influye en la visión total de ésta, y por efecto, en su lectura. Mira trabajó en torno a temas sencillos, reducidos al ámbito hogareño, en el cual situó las figuras que protagonizan sus cuadros; esas figuras conforman el género característico de su producción: el retrato.

En aquéllos percibimos una factura suelta, fresca y sensual, que se complementa con una cuidada representación de la atmósfera circundante al sujeto; podemos decir que todos los elementos de la obra tienden finalmente, en mayor o menor medida, a conducirnos hacia una profundización del carácter psicológico del personaje retratado. Paulatinamente, el interés de Mira por buscar éste aspecto fue desviándose hacia la expresión de sí misma y de sus intereses plásticos.

Esto se percibe ya en la pintura ‘La Viuda’, pero es aún más evidente en ‘Una Desconocida’, obra de 1897 que es un verdadero presagio que antecede las vanguardias que se conocerán en nuestro país muchos años después.

En este cuadro, las distintas pinceladas, la soltura, el rostro oculto y la interesante disposición de la mano de la mujer, aproximan esta obra a los aspectos más modernos del arte del siglo XX.

Fuentes