Mantarraya (Mobula birostris)

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Mantarraya
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Clasificación Científica
Reino:Animalia
Filo:Chordata
Clase:Elasmobranchii
Orden:Rajiformes
Familia:Myliobatidae

La mantarraya (Mobula birostris), conocida también como manta gigante, es una especie de pez cartilaginoso que ―a diferencia de la raya―, no posee aguijón venenoso en su cola. Puede llegar a medir más de 8 metros de envergadura y pesar 1400 kg. Tienen un cerebro grande que se mantiene caliente incluso cuando estas nadan en aguas más frías de lo habitual. Pueden vivir poco más de 50 años.

En el archipiélago de Revillagigedo (en México) existen las mantarrayas gigantes, conocidas también como “diamantes negros” por su forma y color, que son desde hace varios años uno de los principales atractivos turísticos que se han puesto de moda. Se estima que casi el 50 % del turismo que visita esta región lo hace para nadar con las mantarrayas.[1]

Morfología

Las mantarraya son bien conocidas por todos y fácilmente reconocibles por su enorme tamaño, cabeza ancha, largas y triangulares aletas pectorales y sus características aletas cefálicas situadas a ambos lados de la boca. Los cuerpos de las mantarraya son aplanados y sus ojos se encuentran en los laterales de la cabeza, detrás de las aletas cefálicas. Las aletas dorsales de las mantarraya se encuentran en la base de la cola y son de pequeño tamaño. Las “mantas birostris” pueden llegar a pesar hasta 1400 kg mientras que las “mantas alfredi” son más pequeñas, de un máximo de 5 metros de longitud. En las dos especies de mantas su anchura es aproximadamente 2,2 veces la longitud de su cuerpo.

A diferencia de otras rayas, las mantas no son venenosas aunque cuentan con una púa en su espina caudal. Otra diferencia entre las mantas y el resto de rayas es que las mantas tienen la boca en la parte frontal de la cabeza, mientras que el resto de las rayas la tiene en la parte inferior, esto es debido a su alimentación por filtrado de plancton mientras las rayas suelen depredar animales que habitan los fondos arenosos.

Posee un cuerpo de forma romboidal, con un ancho “disco” central y aletas pectorales triangulares que al moverse en el mar parecer ser alas batiéndose.

Enfrente de la boca sobresalen dos estructuras llamadas lóbulos cefálicos que son útiles al momento de la alimentación. Aunque pueda ser imperceptible de un vistazo rápido, posee una pequeña aleta dorsal.

Sus ojos se encuentran a los lados de una cabeza levemente cóncava. Dentro de la boca se alojan unos dientes incrustados únicamente en la mandíbula inferior. Su cola es delgada y parecida a un látigo, carente de espinas.

Peso y tamaño

La anchura del disco central mide hasta 9 metros, pero se ha informado de individuos más grandes.

Una mantarraya gigante puede registrar hasta 1400 kg de peso, si bien otras estimaciones indican hasta 2000 kg.

Coloración

La piel de la mantarraya es áspera y está cubierta con un moco protector.

La zona superior del cuerpo es color negro, azul grisáceo o marrón oscuro mientras que la región inferior es blanca con presencia de manchas oscuras. Los bordes de las aletas pectorales también suelen estar sombreados de negro. La boca está coloreada de un tono oscuro, a diferencia de la mantarraya de arrecife que posee boca blanca. El patrón de manchas es único en cada individuo y esto es realmente útil para identificar a cada uno.

Distribución y hábitat

Ambas especies de mantarraya son pelágicas, pero con algunas diferencias. La móbula birostris migra a través de océanos abiertos, individualmente o en grupos, viajando con las corrientes buscando zonas ricas en nutrientes. Se tiene certeza de mantas que han viajado hasta 1.000 kilómetros y que son capaces de sumergirse hasta los 1.000 metros. La manta alfredi por su parte tiende a ser residente y habitar zonas costeras. Esta manta habita el océano Índico, el Pacífico y el Atlántico tropical este, en zonas más al abrigo de arrecifes. La móbula birostris puede encontrarse en todas las regiones tropicales y subtropicales de los océanos.

La mantarraya gigante vive en aguas tropicales, subtropicales y templadas de los océanos Pacífico, Índico y Atlántico, con frecuencia en la zona comprendida entre 31 grados latitud norte y 36 grados latitud sur. En algunas regiones su hábitat se superpone con el de la mantarraya de arrecife.

Esta especie prefiere encontrarse en alta mar, a profundidades de hasta 120 metros pero cerca de la superficie oceánica. Se le ha visto alrededor de grupos de islas, a lo largo de las líneas costeras, en arrecifes poco profundos y en montañas submarinas. Algunas veces se le ha visto en el fondo arenoso y en zonas de pastos marinos, pero no es tan común. También es probable que visite sitios costeros de forma temporal.

Especies de mantas

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Móbula birostris

La Mobula birostris tiene marcas blancas más angulares en los hombros y la zona ventral destaca por ser blanca con diferentes áreas negras, que en muchos casos desaparecen, y no cuenta con motas negras en la zona que se encuentra entre las dos líneas de branquias. Otra marca distintiva es la boca, más oscura o completamente negra en la Mobula birostris o manta gigante, como también se le conoce. Cuando estamos viendo la parte dorsal también debemos fijarnos en las puntas de las aletas pectorales, casi siempre con marcas blancas y en la aleta caudal que también muestra marcas y líneas blancas.

Manta alfredi

La Manta alfredi por su parte cuenta con manchas redondeadas y más pequeñas sobre sus hombros (en ocasiones no tiene esas manchas) y sobre todo nos fijaremos en la zona alrededor de la boca, completamente blanca. Las manchas de los hombros de la manta alfredi son más redondeadas que los de la manta gigante.

Comportamiento

Las mantarrayas realizan saltos fuera del agua al igual que los delfines. Entre los tipos de salto, podemos describir tres. El primero es con caída de cabeza, otro con caída de cola y por último la voltereta. No se sabe exactamente cuáles son las razones por las cuales utilizan esta habilidad, pero investigadores señalan que puede ser como método para huir de depredadores, para comunicarse entre ellas, ya que el ruido de caída puede escucharse a grandes distancias o como forma de cortejo en los machos para llamar la atención de las hembras.

Tienden a navegar por el océano de forma lenta y elegante y a menudo se las encuentra en la superficie del agua. No obstante, también es capaz de adquirir una velocidad considerable y de sumergirse hasta 1000 metros de profundidad.

Posiblemente, la Móbula birostris es más migratoria que la Manta alfredi, debido a que esta última tiende a residir durante más tiempo en zonas específicas. También se le ha visto menos en compañía de otras mantarrayas, pero sí visita regularmente las estaciones de limpieza para que otros peces se encarguen de eliminar sus parásitos y trozos de piel muerta.

Alimentación

Las mantarraya son peces filtradores, como los tiburones ballena o los tiburones peregrinos. Consumen grandes cantidades de zooplancton llegando a alimentarse del 13 % de su peso corporal cada semana. Cuando están alimentándose nadan lentamente alrededor de los bancos de plancton con la boca abierta, llegando a girar en círculos, como si estuviesen dando volteretas, si hay gran abundancia y concentración de alimento. La alimentación de las mantas es uno de los espectáculos más increíbles que un buceador puede presenciar en el océano, habiendo ocasiones en las que se llegan a juntar hasta 50 ejemplares girando, volando sobre los bancos de alimento. El paradigma de este espectáculo sucede en Hanifaru Bay, en las islas Maldivas (océano Índico).

Su dieta está compuesta por pequeños organismos acuáticos llamados zooplancton, que filtra por medio de las branquiespinas localizadas en la zona inferior del cuerpo. Lo que hace es introducir una gran cantidad de agua a su boca con ayuda de los lóbulos cefálicos; las branquiespinas funcionan como un colador para aprovechar los organismos planctónicos. Se le ha visto alimentarse cerca de la costa así como en alta mar.

Reproducción

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La hembra de la mantarraya gigante madura sexualmente alrededor de los 9 años de edad, aunque puede ser unos años más tarde. Por su parte, los machos alcanzan su madurez cuando la anchura de su disco alcanza los 4 a 4,5 metros.

El macho posee un par de penes llamados claspers (pterigopodios), los cuales depositan espermas que son transferidos a la hembra para que se lleve a cabo la fertilización.

Se ha registrado un cortejo de larga duración que llega a ser de varios días, con presencia del denominado “tren de apareamiento” caracterizado por la formación de una fila de varios machos que siguen los movimientos de una hembra receptiva, intentando aparearse con ella.

La hembra es perseguida por uno o varios machos para la copulación. La competencia termina cuando ella escoge un macho.

El macho vencedor, presiona con sus dientes una de las aletas de la hembra y juntan sus vientres para que este introduzca sus claspers durante un minuto y medio. Entonces este transfiere el esperma mediante uno de sus pterigopodios u órganos copuladores, por lo que la fecundación es interna. Estas especies son ovovivíparas (huevo desarrollado dentro de la madre), pero se desconoce cuánto tiempo permanecen dentro de la hembra. Suelen tener de una a dos crías que al nacer miden entre 1,2 y 1,5 metros. Los huevos se desarrollan dentro de la madre durante unos 12 meses y hacen eclosión ahí mismo, así que las crías nacen vivas.

La tasa de reproducción de las mantarrayas es muy baja. El número de crías que una hembra tiene a la vez es de 1, y en algunos casos de 2.

Depredadores

El tiburón tigre, las orcas y el hombre suelen ser los principales depredadores de esta especie.

La caza con arpón representa el mayor peligro para las mantarrayas.

Esta especie no ha sido muy estudiada por el hombre, aún se desconocen ciertos detalles sobre su reproducción y otras cuestiones. Por lo tanto no se sabe exactamente el número de población que ocupan las mantas gigantes en el mundo.

Estaciones de limpieza

Otro espectáculo que conceden las mantas a los submarinistas tiene lugar en las estaciones de limpieza.

Las mantas se acercan a arrecifes de coral parándose casi por completo cerca de la superficie para dejar que los peces limpiadores que allí viven se alimenten de los parásitos adheridos a su piel. Estos pequeños peces se acercan a la boca, se introducen en las branquias o se pasean por la superficie del cuerpo de la manta para aliviarle mientras consiguen un fácil alimento. En ese momento los buceadores simplemente tienen que aposentarse en el fondo y disfrutar con un espectáculo que lleva teniendo lugar en el mismo sitio durante millones de años.

Amenazas y conservación

La mayor amenaza para las mantarraya es la sobrepesca y debido a su larga vida y baja tasa reproductiva, la pesca excesiva puede reducir seriamente las poblaciones de estos peces. Tanto la pesca comercial como artesanal pescan a las mantas por su carne, piel y el aceite de su hígado con redes, redes de arrastre e incluso arpones. También son diezmados por sus branquias, que ―aunque desde el punto de vista científico no hay evidencia de que tengan alguna diferencia con los cartílagos de otros peces― se utilizan como remedio en la medicina tradicional china.

Otras amenazas a las que se enfrentan las mantas son las redes a la deriva, en las que quedan atrapadas, la ingesta de microplásticos, los derrames químicos y las colisiones con embarcaciones.

Las mantas, debido a su gran tamaño, cuentan con pocos depredadores naturales, solo los más grandes tiburones y las orcas se atreven a atacar a estos animales.

Las dos especies están catalogadas como Vulnerable por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza y se encuentran protegidas en aguas internacionales por la Convención sobre la conservación de las especies migratorias de animales silvestres, pero son vulnerables cerca de la costa.

La móbula birostris se encuentra en la categoría “Vulnerable” de la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). Está fuertemente amenazada por la pesca dirigida e incidental, y su piel, su hígado, su carne y sus branquiespinas son objeto de comercio en alguna medida. No obstante, el comercio de la carne de mantarraya no está́ ampliamente extendido.

Otras amenazas para su supervivencia son la degradación y contaminación de su hábitat, las colisiones con embarcaciones y los efectos negativos del calentamiento global.

La especie se encuentra protegida por las leyes de Maldivas, Hawái, Nueva Zelanda y otras regiones, y está incluida en la Convención de Especies Migratorias (CMS). En las islas Maldivas existen dos áreas protegidas creadas específicamente para su conservación.

Fuentes