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Ninfa

Para otros usos de este término, véase Ninfas (desambiguación).
Ninfas
Información sobre la plantilla
Raza de Mitología Griega
200
Deidades femeninas que animan la naturaleza, aman, cantan y bailan.
Características
Hábitat:montañas y arboledas, al lado de fuentes y ríos, valles y grutas
Raza a la que pertenece:Ninfas

Ninfa en la mitología griega se le denomina a cualquier integrante de una clase numerosa de deidades con forma humana. Las mismas fueron asociadas típicamente a una localización geográfica o a una forma de relieve particular. Cabe destacar que éstas eran el blanco preferido de los sátiros. Viven en montañas y arboledas, al lado de fuentes y ríos, pero también en árboles, valles y grutas donde cantan y bailan. Se las asocia con frecuencia a las divinidades superiores formando parte del séquito de algún dios o diosa más importante, en especial a la cazadora Artemisa, o de otra ninfa de más alto nivel, como Calipso o Circe; al profético Apolo, al dios del vino Dionisio o a dioses rústicos como Pan y Hermes,

Mitología

Durante la época homérica, se cree que eran hijas de Zeus. Son consideradas divinidades secundarias a las que se les pueden hacer plegarias, pero que también pueden resultar temibles.

Hay diferentes categorías de ninfas de acuerdo con el lugar donde viven. Así están las Ninfas de los Fresnos, o Melíades, que parecen ser las más antiguas. Son hijas de Urano. Las Náyades que viven en las fuentes y las corrientes de agua. Por su parte, las Nereidas son ninfas del mar en calma. También existen las Oréades, que viven en las montañas y en las florestas habitan las Alseides.

Todas las ninfas tuvieron mucha importancia en diversas leyendas. Es común encontrarlas como esposas de algún héroe o semidiós, por ejemplo la Egina casada con Éaco, o la ninfa de Taigete. Además, es frecuente verlas intervenir en los mitos amorosos como en las leyendas de Calisto o Dafne, donde sus amantes más frecuentes eran los espíritus masculinos de la naturaleza como Pan, los Sátiros, o Príapo para mencionar algunos. Pero los grandes dioses no eran la excepción, y varias de ellas se unieron en diversas ocasiones con Zeus (dios de los dioses), Apolo (dios del sol y el arte), Hermes (mensajero de los dioses), y Dionisios (dios del delirio místico y el vino), entre otros. De igual forma, era normal que se enamoraran de un adolescente mortal y lo raptaran para compartir su cama con él.

Clasificación

Dríades (ninfas de los árboles)

Entre las ninfas de la Tierra (Epigeas) encontramos las Alseides (de las cañadas y arboledas), las Auloníades (ninfas de los pastos) y el gran grupo de Hespérides, ninfas del Ocaso e hijas de Atlas, subclasificadas en Aretusa, Eriteia, Héspera o Saraesa (a ninfa de la brisa o del viento hermoso), entre otras. Podemos citar también, entre las ninfas terrestres, a Limónides (que representa a los prados), a Minte (menta), Napeas (valles, montañas y cañadas) así como a Oréades, ninfa de las grutas.

Luego, entre las ninfas de la Madera, encontramos a las famosas Dríades (ninfas de los árboles) a su vez clasificadas en Hamadríades (ninfas de los robles), Melíades (ninfas del manzano), Leuces (ninfas de los álamos blancos), entre otras.

Con respecto a las ninfas acuáticas –también conocidas como Efidríades– podemos mencionar a Maia (pareja de Zeus y madre de Hermes), a las náyades (generalmente ninfas del agua dulce), a Creneas (de las fuentes), Eleionomae (de los pantanos), Híades (de la lluvia), Limnades o Limnátides (de los lagos), Pegeas (de los ríos y manantiales), Nereidas –las hijas de Nereo, el Mar Mediterráneo– y, por último, las Oceánidas, hijas de Océano y Tetis, ninfas generalmente de aguas saladas.

Finalmente nos queda mencionar otras ninfas conocidas como las Musas, las Lampadas (del Inframundo) o las Pléyades, hijas de Atlas y las constelaciones.

Leyendas

La Ninfa Aretusa “la acuática”. Era una ninfa hija de Nereo –lo cual la transforma en nereida– y tardíamente se convirtió en una fuente de la isla de Ortigia, en Siracusa, Sicilia.

El mito de su transformación comienza cuando ella asistió a una corriente clara y comenzó a bañarse, no sabiendo que se trataba del dios del río Alpheus. Éste se enamoró durante el encuentro, pero ella huyó tras descubrir su presencia e intenciones, porque deseaba continuar siendo asistente de Artemisa a la que ruega protección, ésta la oculta en una nube. Pero Alpheus era persistente. La ninfa comenzó a transpirar profusamente de miedo y pronto se convirtió en una corriente. Artemisa entonces rompió el suelo para permitir a Aretusa otra tentativa de huir, y entonces su cauce viajó debajo de la tierra hasta la isla de Ortigia, pero Alpheus atravesó el mar para alcanzarla y mezclarse con sus aguas.

Aretusa aparece estampada en monedas como una joven con una red en su cabello y delfines alrededor de su cabeza. Estas monedas eran comunes en los lugares aledaños a la mencionada Ortigia siciliana.

Eco y Narciso Eco es una de las ninfas del bosque, y es la que da origen al sonido que conocemos como eco. En la versión más conocida de este mito ella se enamora perdidamente de Narciso, de quien el adivino Tiresias predijo, en su nacimiento, que tendría una larga vida si no se contemplaba a sí mismo.

Parlanchina y alegre con su charla incesante, Eco entretenía a Hera, esposa de Zeus, momentos que éste se divertía con sus amantes. Hera, furiosa, condenó a Eco a no poder hablar sino solamente repetir el final de las frases que escuchara, y ella, avergonzada, abandonó los bosques que solía frecuentar, recluyéndose en una cueva cercana a un riachuelo.

Narciso, hijo de la ninfa Liríope era un muchacho precioso, que despreciaba el amor de todos. En uno de sus paseos llegó a las inmediaciones de la cueva donde Eco moraba. Ella le miró embelesada y quedó prendada de él, pero no reunió el valor suficiente para acercarse. Ni para responderle a sus preguntas - ¿Qué haces aquí? ¿Por qué me sigues?, ella sólo podía responder: - Aquí... me sigues... -, maldita como estaba, habiendo perdido su voz.

Con la ayuda de los animales, Narciso pudo entender el amor que Eco le profesaba, Finalmente, ella le miró expectante, ansiosa... pero su indiferencia la desgarró y se refugió en su cueva... donde se consumió de pena.

Pero el mal que haces a otros no suele salir gratis. Nemesis, diosa griega de la venganza y a veces de la justicia que había presenciado toda la desesperación de Eco encantó a Narciso hasta casi hacerle desfallecer de sed. y se encaminó hacia el riachuelo para beber. Vio su imagen reflejada en el agua, su reflejo le perturbó de tal manera que quedó absolutamente cegado por su propia belleza, quiso atraparla y murió ahogado tras lanzarse a las aguas. En el lugar de su muerte surgió una nueva flor al que se le dio su nombre: el Narciso, flor que crece sobre las aguas de los ríos, reflejándose siempre en ellos. La antigua creencia griega en las ninfas sobrevivió en muchas partes del país hasta principios del siglo XX, cuando solían ser conocidas como nereidas En esa época, John Cuthbert Lawson escribió:

" ...no hay probablemente ningún rincón o aldea en toda Grecia donde las mujeres no tomen como mínimo precauciones contra los robos y las maldades de las nereidas, mientras siguen encontrándose muchos hombres que relatan de completa buena fe historias sobre su belleza, pasión y capricho. No es solo una cuestión de fe: más de una vez he estado en pueblos donde ciertas nereidas habían sido vistas por varias personas (al menos así lo aseguraban), y había una maravillosa coincidencia entre los testigos al describir su apariencia y atuendo.

Connotaciones sexuales

El término ninfomanía fue creado por la psicología moderna para aludir al deseo de mantener relaciones sexuales a un nivel lo suficientemente alto como para considerarse clínicamente relevante. Debido al uso generalizado del término por parte de profanos y a los estereotipos asociados a él, los profesionales prefieren actualmente el término hipersexualidad, que además puede aplicarse tanto a hombres como a mujeres.

La palabra nínfula se usa para aludir a una muchacha sexualmente precoz. Este término fue popularizado por la novela Lolita de Vladimir Nabokov.

Véase también

Las Nereidas Ulises


Enlaces Externos

Fuentes