Dentofobia

(Redirigido desde «Odontofobia»)
Dentofobia, odontofobia
Información sobre la plantilla
Dentofobia.JPG
Miedo incontrolable de ir al dentista.
Clasificación:Fobia

Dentofobia. Es un problema muy extendido que, aunque no lo creamos tiene solución.

Características

La dentofobia consiste en un miedo extremo y persistente que resulta en que el individuo evite asistir a las consultas odontológicas a cualquier costo, solamente posible cuando un problema físico se torna insoportable. Incluso pensar o escuchar sobre ir al dentista podrá marcar un estrés psicológico y la fobia puede interferir con un funcionamiento social normal.

La fobia dental (ya se llame odontofobia, dentofobia, fobia al dentista o ansiedad dental), es una de las fobias específicas. De acuerdo con el Manual Diagnóstico y Estadístico de Desórdenes Mentales (DSM-IV) el criterio de diagnóstico para las fobias específicas incluye:

  1. Un miedo marcado y persistente del objeto o situación específicas que es excesivo e irracional.
  2. Una ansiedad inmediata como respuesta a la exposición del estímulo temido, que puede llegar a tomar la forma de un ataque de pánico.
  3. Reconocimiento de que el miedo es excesivo o irracional.
  4. Evitar la situación productora de ansiedad.
  5. La fobia interfiere con el funcionamiento normal o causa marcado estrés.

Existen programas de ayuda a los dentofóbicos, principalmente enseñándoles a manejar la ansiedad a través de técnicas de relajación, control de la respiración, etc. También es sabido que el conocer qué sucede exactamente en la consulta con el dentista y saber para qué sirven los instrumentos, ayuda a no temerle tanto.

Miedo

El miedo es uno de los principales responsables de que el paciente rechace los tratamiento dentales, y consecuentemente, del agravamiento de su condición oral. La prevención del miedo debe de realizarse desde la infancia.

Entre el 8% y el 15% de la población presenta fobias en relación con el tratamiento dental. El miedo es uno de los principales responsables de que el paciente rechace los tratamiento dentales, y consecuentemente, del agravamiento de su condición oral. En la mayor parte de los casos, el miedo al dentista está directamente asociado con el acto físico del tratamiento.

El nivel de miedo aumenta a medida que se aproxima el tratamiento propiamente dicho. Va creciendo progresivamente desde que el paciente llega a la clínica, pasa a la sala de espera, se sienta en el sillón del gabinete y comienza el tratamiento. Los síntomas son manos temblorosas y húmedas, aceleración cardíaca sudores repentinos, dolor de estómago, dificultad de respiración y pensamiento de cómo poder evitar la próxima cita.

Prevención

La prevención del miedo debe de realizarse desde la infancia. Y para ello, se utilizan diferentes técnicas:

  • En el caso de pacientes infantiles, hay que crear un ambiente controlado y seguro que no resulte hostil, con muebles afables y juguetes para la sala de espera apropiados para su edad.
  • En general, es importante que el personal de la clínica esté bien entrenado, controlando así adecuadamente el comportamiento del niño y utilizando un vocabulario apropiado.
  • Es útil que el niño visite el consultorio varias veces hasta que se familiarice con él. Resulta también positivo permitir al niño habituarse con los instrumentos dentales que se van a utilizar, que vea cómo son y para qué sirven.
  • Crear una historia de experiencias positivas asociadas a la situación dental, a través de las técnicas preparatorias, de relajación, de Musicoterapia, etc. antes de realizar tratamientos invasivos.
  • La sedación o, en dentistas preparados, las técnicas de Hipnosis, pueden resultar muy eficaces en algunas situaciones complejas.

Superación a la fobia

Consejos prácticos muy sencillos para que la experiencia en la Clínica Dental sea absolutamente satisfactoria:

  • La música, los olores o los colores empleados en la decoración de la clínica ayudan a relajarse al paciente.
  • En primer lugar es fundamental que la clínica dental y sus profesionales generen la máxima seguridad emocional en sus pacientes, faciliten información comprensible y que el ambiente sea muy relajado. Los pacientes también deben de practicar una serie de sencillas técnicas de relajación. En el caso de los niños resulta absolutamente fundamental que la primera experiencia con el dentista sea positiva.

La clínica y sus profesionales

Para que la visita al dentista se convierta en una experiencia totalmente satisfactoria, se sugiere una serie de consejos muy prácticos, tanto para la clínica, sus profesionales, como los pacientes. Estas son dichas pautas para la clínica dental y sus profesionales.

  • Tener una decoración cuidada que permite relajarse al paciente. Utilizando colores y formas tranquilas. Emplear un mobiliario cómodo y agradable.
  • Disponer de una música suave y relajante. Que no resulte repetitiva. El volumen tiene que ser suave.
  • Ofrecer al paciente algún tipo de lectura o entretenimiento agradable mientras espera.
  • Que el aroma sea agradable.
  • Dar la bienvenida personalizada al paciente e informarle del tiempo previsto de espera. En caso de que dicho tiempo se alargue, darle las explicaciones adecuadas y ofrecerle disculpas.
  • El odontólogo debe de tener una sensibilidad especial para que, en caso de que vea cierto nervioso al paciente, tranquilizarle y darle confianza.
  • El profesional debe de explicar, de forma sencilla, los diferentes pasos del tratamiento que realiza.
  • En el caso de los niños menores de 7 años, se puede permitir a uno de sus padres permanecer con ellos durante la revisión médica.
  • Ayudar a los niños a superar el miedo a las inyecciones, especialmente entre los 6 y 12 años, que es cuando más temor muestran.

Consejos para los pacientes

Los pacientes, por su parte, también pueden seguir una serie de sencillos consejos:

  • Antes de optar por una clínica dental es conveniente elegir entre varias opciones y decantarse por la que ofrezca mayor confianza.
  • Llegar con suficiente antelación a la consulta para que las prisas no aumenten el nivel de estrés.
  • Estar acompañado de un familiar o amigo si eso nos ayuda.
  • Explicar abiertamente nuestros temores al especialista, pues esta comunicación nos ayudará a superarlos.
  • Solicitar un sedante antes de empezar, en caso necesario, siempre con el acuerdo del profesional.
  • Practicar alguna técnica de relajación antes de entrar en la consulta y cuando nos sentamos en el sillón, como control de la respiración.
  • Si el paciente se siente incómodo, comunicarlo para que se establezca un descanso.
  • En el caso de los niños, crear una imagen positiva del odontólogo ante los niños.

Fuentes