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Olinda

Olinda
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EntidadCiudad
 • PaísBandera de Brasil Brasil
 • Fundación12 de marzo de 1535
Población 
 • Total377 000 hab.
Ciudad Olinda.jpg
Centro Histórico de Olinda.
Olinda. Es uno de los municipios del estado de Pernambuco, Brasil. Es una de las ciudades coloniales más preservadas del país, Cuenta con una población de 377.000 habitantes y una superficie de 37,9 km². En el año 1982 es declarada, Patrimonio Histórico y Cultural de la Humanidad por la Unesco.

Historia

Los portugueses, con frustración por no haber encontrado metales preciosos en la parte de Brasil que les tocó en el Tratado de Tordesillas, optaron por el cultivo y la producción de caña de azúcar para costear económicamente la colonización de las tierras casi vírgenes recién descubiertas. En el período colonial, la mayor parte de las plantaciones de azúcar se concentraron en el nordeste, en la región donde se fundó, en 1535 y en la Capitanía de Pernambuco, la Villa de Olinda. La Villa de Olinda exhibía la riqueza que los señores de fincas vecinas habían acumulado por el cultivo de la caña de azúcar.

Olinda es un perfecto ejemplo del urbanismo informal típico de las colonias portuguesas, con su trazado irregular, sus edificaciones en lo alto de las colinas con vistas al mar y sus casas en las cuestas de dichas colinas. El nombre "Olinda" se habría originado por la exclamación de Duarte Coelho al referirse al increíble paisaje del lugar elegido para fundar de la villa.

La riqueza que se concentró en la región del nordeste de Brasil por el comercio, pronto despertó la codicia de otros pueblos, en particular los holandeses que invadieron Pernambuco en 1630 y, continuaron tomando la Villa de Olinda. Al no poseer la villa conquistada de Olinda una defensa eficaz, según los patrones estratégicos que tenían los holandeses, pronto la abandonaron y la incendiaron, prefiriendo quedarse con la pantanosa ciudad de Recife. Como hacían en Holanda, iniciaron un desarrollo en la ciudad a un ritmo asombroso en menos de dos décadas.

Irónicamente, pueden conocerse las características originales de muchos de los edificios sacros incendiados por los holandeses, gracias a la obra pictórica de un holandés, Frans Post, quien llegó a Brasil en 1637. Considerado el primer gran artista que pintó paisajes brasileños, tuvo como uno de sus temas predilectos las ruinas de las iglesias conventuales de Olinda.

En 1654 los holandeses fueron expulsados y Olinda se comenzó a reconstruir poco a poco, puesto que ya sentía la creciente competencia de Recife, que se afirmaba como importante centro de comercio para luego convertirse en la capital administrativa de Pernambuco. En Olinda, lo perdido en edificios administrativos se vio compensado con creces con la construcción de los monumentales conventos de las órdenes religiosas. Franciscanos, carmelitas, benedictinos y jesuitas ocuparon los altos de las colinas de Olinda y levantaron y preservaron, principalmente en el interior de los conventos, formas de arte barroco de Brasil en el período colonial.

Olinda renunció a la competición con Recife y preservó sus características originales hasta el siglo XX. Cuando fue declarada Ciudad Monumento, en 1937, sus principales cualidades eran aún su singular localización, sus sobrados (casas de tipo colonial de dos o más pisos ubicados en los centros históricos de las ciudades) con amplios jardines repletos de árboles, y la gran calidad artística de algunos de sus edificios.

Demografía

Olinda cuenta con una población de casi 377.000 habitantes de ellos 360.554 en la zona urbana. También cuenta con una superficie de 37,9 km², formando parte de la región metropolitana de Recife.

Cultura

Olinda es también uno de los mayores centros culturales del Brasil. Su centro histórico fue declarado, en 1982, Patrimonio Histórico y Cultural de la Humanidad por la Unesco, con el nombre de Centro Histórico de Olinda. Olinda revive el esplendor del pasado todos los años durante el carnaval, al sonido del frevo, el maracatu y otros ritmos originales de Pernambuco.

El carnaval, con sus danzas mixtas de portugueses y africanos mantiene su esencia y se asemeja mucho a carnavales de diversas zonas de Portugal. En el 2005, Olinda fue elegida como la 1ª Capital Cultural del Brasil. Este proyecto es una iniciativa de la organización Capital Brasileña de la Cultura, con el apoyo de los ministerios de Cultura y Turismo, junto a la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, Ciencia y la Cultura (Unesco).

Iglesias de Olinda

Como en muchas ciudades europeas de los siglos XIII y XIV, donde fue grande la influencia urbanística ejercida por la localización de las arquitecturas religiosas de las órdenes mendicantes, entre ellas la benedictina y la franciscana, en Olinda las iglesias y conventos tuvieron un papel fundamental en la estructuración de la trama urbana. Los principales edificios religiosos, unidos entre sí por el trazado de los alineamientos, se construian en sitios privilegiados que reforzaran la presencia de sus torres en el paisaje.

Olinda alberga iglesias repletas de ornamentos y tallas, pero también capillas sencillas. La mayoría de ellas fueron construidas en el siglo XVI y en el siglo XVII, y muestran arquitectura e imágenes de estilo barroco.

La iglesia Nuestra Señora de las Gracias fue construida en la parte más alta de la ciudad, junto al Colegio de los Jesuitas. Incendiada en 1631, de su construcción original quedan la paredes externas y los dos altares de las capillas laterales. La fachada sin campanario, según la tradición italiana, revela, por la pureza geométrica, pilastras y frontis, una composición austera, de gusto renacentista. El proyecto se le atribuye al fray jesuita Francisco Dias, que llegó a Brasil en 1577, venido de Portugal, donde había trabajado en la construcción de la Iglesia de San Roque, de Lisboa. De ahí la semejanza entre ambas.

La Iglesia de Nuestra Señora del Carmen hacía parte del gran Convento Carmelita -ya destruido- cuyas obras se iniciaron en 1588, ocupando integralmente una de las colinas de Olinda. Tras haber sido quemada también por los holandeses, fue reconstruida, manteniéndose el plano original y la parte inferior del frontispicio, en el cual se observan nítidamente características renacentistas.

El Convento Nuestra Señora de las Nieves, es el convento franciscano más antiguo de Brasil y comenzó a ser construido en 1585. Debido a su destrucción parcial por los holandeses, fue reconstruido a partir de 1650. El diseño es autoría del Fray Francisco dos Santos, autor también, según algunos historiadores, de los proyectos de los conventos de Paraíba y Sao Paulo.

La Catedral de Olinda, iglesia quinientista de fines de siglo, también fue afectada por las destrucciones holandesas y, a partir de su reconstrucción a mediados del siglo XVII, fue objeto de sucesivas modificaciones que alteraron , en buena parte, sus características originales, tal como la fachada neogótica, que le fue repuesta a inicios del siglo XX.

El Monasterio de San Benito fue concluido en 1599 y reedificado en la segunda mitad del siglo siguiente. Posteriormente fue objeto de una gran reforma iniciada a mediados del siglo XVIII, volviendo a ser reformado aproximadamente un siglo después. A continuación, vive un período de decadencia que perdura hasta 1895, cuando es reactivado como monasterio y restaurado.

Arquitectura civil

La arquitectura civil de Olinda no se caracteriza por obras de magnificiencia. Incluso aquellas de mayor importancia se vuelven pequeñas si se les compara con las de otras ciudades coloniales. Más sobria y simple que lujosa, presenta fuerte influencia portuguesa adaptada al clima local, destacándose las construcciones con balcones en piedra y madera, las ventanas con hojas entrelazadas, la contiguidad de las fachadas y muros y los grandes quintales. La historia de la ciudad está también escrita en la superposición de los estilos arquitectónicos, donde conviven su patrimonio quinientista, las fachadas de azulejos de los siglos XVIII y XIX y las obras neoclásicas y eclécticas de inicios del siglo XX.

Mercado Ribeira

El Mercado da Ribeira es una edificación construida a fines del siglo XVII y posee tiendas de artesanías locales tales como las famosas máscaras de papel maché. También se pueden encontrar tiendas de grabados, de escultores o entalladores y de pinturas.

Sus playas

En los alrededores de Olinda, tanto al norte como al sur del litoral, se pueden encontrar lindísimas playas ideales para los que quieran estar en contacto con la naturaleza luego de un recorrido por la ciudad histórica. Al norte está principalmente la playas de María Farinha, ubicada a 39 kilómetros de Recife, con arenas finas, aguas tranquilas y numerosos cocoteros. En María Farinha es posible practicar diversos deportes náuticos, y cuenta también con el parque acuático "Veneza Water Park". Otras playas del norte son Pau Amarelo y la isla de Itamaracá. Al sur pueden visitarse las playas Calhetas, Gaibú, Paraíso y Suape.

Centro Histórico de Olinda, Patrimonio de la Humanidad

El Centro Histórico de Olinda fue inscrito en la Lista del Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO el 17 de diciembre de 1982, bajo los criterios (ii) y (iv), con 1, 2 km2 de área y 1 500 inmuebles, por poseer un acervo arquitectónico significativo integrado de manera ejemplar al sitio físico, formando un conjunto particular, donde la presencia de la vegetación y del mar ofrecen una atmósfera inigualable a la ciudad.

Centro histórico de la Ciudad de Olinda
UNESCO logo.png Welterbe.png
Nombre descrito en la Lista del Patrimonio de la Humanidad.
CentroHistoricoOlinda.jpeg
CoordenadasS8 0 48 W34 50 42
PaísBandera de Brasil Brasil
TipoCultural - Natural
Criterios(ii)(iv)
N.° identificación189
Año de inscripción1982 (VI sesión)
Lugar de celebraciónEstado de Pernambuco, Región noroeste de Brasil

Criterios de fundamentación

  • Criterio (ii): El centro histórico de Olinda contiene una serie de edificios que han estado vigentes desde el punto de vista de su arquitectura y decoración, incluyendo la Catedral Alto da Sé, la iglesia de Nossa Senhora da Graça y ejemplos de arquitectura civil que van del siglo XVII al siglo XIX. La exuberante vegetación de los bordes de los caminos, jardines, setos y recintos conventuales, forman un paisaje en el que la característica más destacada es el pueblo enclavado en una masa de vegetación, bañada en la luz tropical, con la orilla de arena y el océano a continuación.
  • Criterio (iv): A partir de los últimos años del siglo XVI en adelante, Olinda sirvió como uno de los centros más importantes de la industria de la caña de azúcar, que desde hace casi dos siglos fue el pilar de la economía brasileña, convirtiéndose en el símbolo del azúcar y de la riqueza. El conjunto excepcional del paisaje, del urbanismo y de la arquitectura en el centro histórico de Olinda, es un reflejo elocuente de la prosperidad alimentada por la economía del azúcar.

Integridad

Dentro de los límites del Centro Histórico de la Ciudad de Olinda se encuentran todos los elementos necesarios para expresar su Valor Universal Excepcional, incluyendo sus grandes iglesias erigidas en las cumbres, imponentes estructuras de varios pisos, y la red de casas dentro de un paisaje cubierto de árboles establecido sobre un tejido urbano moldeado deliciosamente a los contornos de la topografía. Con 190,9 hectáreas, el centro histórico de la ciudad es de tamaño suficiente para garantizar adecuadamente la representación completa de las características y los procesos que transmiten la importancia del bien. El Centro Histórico de la Ciudad de Olinda no sufre de los efectos adversos del desarrollo y / o negligencia. Los controles continuos sobre los posibles efectos negativos del desarrollo urbano se han mantenido de manera eficaz.

Autenticidad

El Centro Histórico de la Ciudad de Olinda tiene un alto grado de autenticidad en términos de ubicación y entorno, formas y diseños, y los materiales y sustancias. Su ubicación histórica y el diseño, los materiales empleados en su construcción y el predominio de su carácter residencial original, se reafirman en el documento más antiguo encontrado en Olinda, la Carta Foral, que incluye en primer lugar el plan maestro de la ciudad en cartografía holandesa, y los grabados de Frans Post (siglo XVII). Los atributos que la definen, permanecen completamente intactos, y se han mantenido en su esencia constituyendo una unidad inteligible, ya sea tomada en su conjunto o por separado. La autenticidad de la propiedad se ha visto amenazada por los procesos que han desestabilizado las laderas de los cerros, incluyendo el movimiento lento de siglos de duración de las pistas, que ha afectado a las fundaciones y causó grietas en los edificios; y, en los últimos años, el aumento de los niveles de agua en el suelo, junto con un sistema deficiente o inexistente de drenaje del agua de lluvia y las aguas residuales, la eliminación de la vegetación, y la creación de taludes inestables y cortes para la construcción de viviendas.

Requisitos de protección y de gestión

El Centro Histórico de la Ciudad de Olinda está protegido por los actos adoptados a través de una serie de normas específicas y leyes: no hay inscripciones. 412 en el Livro do Tombo Histórico, no. 487 en el Livro do Tombo de Bellas Artes y no. 044 en el Livro do Tombo Arqueológico, Etnográfico e Paisagístico en 1968, designando el Sitio Histórico de Olinda como patrimonio cultural brasileño, implementado por el gobierno federal a través del Instituto del Patrimonio Histórico y Artístico Nacional (Instituto Nacional de Patrimonio Histórico y Artístico - IPHAN); Notificación Federal de 1979, que delimita el espacio protegido y sus alrededores; y el Sistema Municipal de Preservação (Sistema Municipal de Preservación), creado mediante la Ley Municipal Nº 4119/1979 y que consiste en una Fundación, el Consejo (integrado por representantes de nivel municipal, estatal y federal) y el Fondo de Fideicomiso de Conservación. La designación como Monumento Nacional fue conferida por el estado en 1980, con el fin de proteger los activos físicos del sitio, en reconocimiento de su historia, el arte y el paisaje. Varios instrumentos administrativos y de gestión incluyen un estándar federal revisado que regula la conservación de sitios de patrimonio, emitidos en 1985; una ley de conservación del patrimonio histórico municipal, redactada en 1992; y una revisión del Sistema Municipal de Preservación, llevada a cabo en 2010. El Programa Monumental y IPHAN han llevado a cabo medidas de renovación urbana a gran escala y ha facilitado la asignación de fondos públicos a las propiedades privadas con el propósito de preservar y restaurar las estructuras de viviendas históricas. El párrafo Plano de Ação como Cidades Históricas (Plan de Acción para ciudades históricas), puesto en marcha por el IPHAN en 2010, involucra a instituciones federales y estatales para apoyar el desarrollo, la restauración y revitalización de las ciudades históricas en el país, entre ellas el Centro Histórico de la Ciudad de Olinda.

Mantener el Valor Universal Excepcional del bien con el tiempo requerirá el desarrollo de estrategias y acciones basadas en un análisis científico para eliminar o mitigar los procesos que han desestabilizado las laderas de los cerros; mantenimiento de controles efectivos sobre los posibles efectos negativos del desarrollo urbano; y el establecimiento de indicadores de seguimiento relacionados con estas y otras intervenciones futuras, para garantizar que este tipo de intervenciones no tengan un impacto negativo sobre el Valor Universal Excepcional, la autenticidad y la integridad de la propiedad.

Fuente