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Pedro Abraham Castells

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Pertenecía al ejército durante la dictadura de Gerardo Machado. Dirigió el Presidio Modelo.
NombrePedro Abraham Castells
NacimientoRegla, La Habana, Bandera de Cuba Cuba
OcupaciónJefe del Presidio Modelo en Isla de Pinos
Conocido porCapitán Castells
Pedro Abraham Castells. El Capitán Castells pertenecía al Ejército durante la dictadura de Gerardo Machado. Dirigió Presidio Modelo en Isla de Pinos y se caracterizó por desplegar el terror en esta cárcel.

Síntesis biográfica

Primeros años

Nació en Regla, La Habana. Sus abuelos maternos y paternos eran españoles. Tuvo una educación incompleta. Desde muy pequeño dio a conocer una tenacidad extraordinaria en todo lo que le interesaba y esa condición, de marcarse un propósito y seguirlo hasta el fin.

Vida militar

Ingresó en el ejército como soldado raso, a los comienzos de la República y fue ascendiendo, voluntariosamente, hasta llegar a ser Comandante con el Mérito Militar. En 1928 compró la bóveda en la que sería enterrado después.

Llegada a Isla de Pinos

El 25 de mayo de 1928 llegó a Isla de Pinos hasta agosto de 1933. Fue parte inseparable del Presidio Modelo, estuvo relacionado con la obra, desde el Castillo del Príncipe donde era jefe.

Castells escogió los 50 primeros presos que llegaron a la Isla, posteriormente escogió entre todas las prisiones del país los penados, mejores carpinteros, albañiles, plomeros electricistas y otras especialidades que formaron parte de los primeros 250 presos que comenzaron la construcción de este penal.

La cantidad de presos aumentaba según se creaban las condiciones de alojamiento. Cuando llegó Castells, ya se había terminado la Circular No.1 con más de mil presos. Fue en el año 1932 cuando se dio por terminada la obra. Presos, obreros civiles y compañías norteamericanas terminaron el Presidio al que se le puso Modelo; pero que Castells tal y como dijo Pablo de la Torriente Brau, lo convirtió en una “ Factoría del Terror.”

En el Presidio Modelo

Castells era un hombre muy severo y duro, pues para él, hacer sufrir y humillar, era como una necesidad y todo lo que podía en materia de crueldad lo asimilaba como un método. El 16 de septiembre de 1931, llegan al Presidio Modelo los primeros presos políticos, el entonces capitán Pedro Abraham Castells, jefe del presidio no esperaba a este grupo de presos. Los recibió con bondadosas palabras adornadas de extrema hipocresía: Esta es una casa de disciplina, reforma y trabajo, todo se realiza bajo un plan humanitario, todo el que me ayude es mi amigo y el que no me ayude no es mi amigo.

Al día siguiente los 24 recluidos fueron enviados directamente al pabellón de los locos, incomunicados por 38 días y dos años sin recibir visitas. Su nombre habría pasado a la historia como el del único hombre que desempeñara a conciencia y sin lucrar la jefatura de la máxima penitenciaría de Cuba, si una perversidad creciente, motivada por el estado morboso de una paranoia progresiva, no lo hubiera empujado al crimen. Para Castells, los presos eran ratas… Menos…. decía…´´Para mí un preso es como un palillo de dientes lo uso y cuando no me sirve lo boto…..

Cría de truchas en Presidio Modelo

A Castells le gustaba mostrar todo lo que llamar a la atención en lo que él denominó su obra o su novia (refiriéndose a Presidio Modelo). Hizo un criadero de truchas y designó a un recluso que convirtió en sargento para que las cuidara. Este tuvo la idea propia del Penal: hambre con ellos. Solamente les daba de comer cuando tocaba una lata con un palo, así los animalitos se acostumbraron rápido al llamado culinario. Cuando Castells llegaba con visitas, el “Sargento de las truchas llamaba” a cena con sus característicos toques pero no las alimentaba en ese instante, por lo que Castells, maniático al fin se jactaba de que hasta las truchas se sometían a su obediencia.

Su trato hacia los reos

Utilizaba un vocabulario especial y favorito: degenerao’, cabrón, recabrón, mentecato, cerolisto, bicho, cucaracha, majá con bigote, tortillero, trapo viejo, hoy vengo por la goma, yo escupo por un colmillo. Cuando se paseaba a caballo se lo echaba encima a los presos y decía:

¡muérdelo caballo!, ¡cómetelo caballo!

Para mandar a matar decía:

¡Este tipo no quiere volver a fila!, ¡te regalo este tipo!, ¡cúmplase la orden!, ¡tu cabeza me huele a pólvora!, ¡te cayó una circular arriba!, ¡está ponchao’!.

Al enfermo que le decía:

vaya para el hospital, cúrese, usted es un hombre bueno, yo lo quiero” ¡Qué clase e´ tipo!
sin duda era hombre muerto por manos asesinas en el mismo hospital.

Fuente