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Perestroika

Perestroika
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Perestroika01.jpeg
Otros nombresReestructuración económica de la Unión Soviética
LugarUnión Soviética
Fecha1985-1991
Organización
OrganizadorMijaíl Gorbachov

La perestroika (en ruso перестройка, ‘reestructuración’) fue un proceso de reforma desarrollado en la Unión Soviética bajo la conducción de Mijaíl Gorbachov (elegido jefe del Estado en 1989] y primer presidente de la Unión Soviética por el Congreso en 1990), con el objetivo de movilizar las estructuras económicas soviéticas y hacer más participativo el socialismo soviético. Se atribuyen a la "perestroika" varias consecuencias, entre ellas, el colapso final del sistema socialista en la Unión Soviética, el fin del gobierno de Gorbachov y la desintegración de la Unión Soviética en repúblicas independientes.[1]

Perestroika

La perestroika no es un tratado científico ni un panfleto propagandístico, aunque las opiniones, conclusiones y enfoques analíticos que el lector hallará en el libro se basan, desde luego, en premisas teóricas y valores bien definidos. Más bien consiste en una colección de pensamientos y reflexiones acerca de la perestroika, de los problemas que tenemos planteados, de la envergadura de los cambios necesarios y de la complejidad, responsabilidad y singularidad de nuestra época. [...] Gran parte de él se ocupa del nuevo pensamiento político y de la filosofía de nuestra política exterior.
Mijaíl Gorbachov (1988): La perestroika y la nueva mentalidad, 1988.

Origen y características de la reforma

Cuando en 1985, Mijaíl Gorbachov se convirtió en el máximo dirigente soviético, la perestroika ya estaba diseñada. Sin embargo fue en el Comité Central del Partido Comunista de la Unión Soviética (PCUS) de abril de 1985, cuando decidió llevarla a la práctica inmediatamente para sacar al país de la grave crisis económica e impulsar el desarrollo.

En una sección plenaria de junio de 1987 del Comité Central del PCUS, Gorbachov presentó las bases políticas de la reforma económica que sería conocida como «perestroika» y que intentaba mantener la existencia de la Unión Soviética.

Objetivos del proceso

Su objetivo era desarrollar reformas económicas que sacaran al país del estancamiento para llegar a la paridad económica con Occidente. Para ello se adoptaron diversas medidas:

  1. Convertir el sistema de gestión centralizada en un sistema más descentralizado y adaptado al mercado moderno. En torno a esto se permitió una cierta autonomía local, y se desarrolló un programa especial para modernizar la industria de ingeniería y los modelos de gestión económicos, que habían sido descuidados.
  2. Impulsar también la liberalización económica, permitiendo a las empresas tomar decisiones sin consultar a las autoridades y fomentando la empresa privada y las sociedades conjuntas con un número limitado de compañías extranjeras, impulsando así la inversión.
  3. Dar más autonomía a la empresa, mejorar el rendimiento del trabajador y la calidad de los productos.

Las alternativas económicas de otros países socialistas se ignoraron y las medidas que se adoptaron no se discutieron previamente, permitiendo la entrada de capital extranjero y acercándose cada vez más al capitalismo. Así, poco a poco se fueron introduciendo actividades económicas privadas, mediante la paulatina introducción de contratos individuales en fábricas y haciendas colectivas. Se llevaron a cabo medidas, como la venta de un gran número de empresas estatales, reformas de la moneda y un nuevo sistema bancario.

En lo social se pretendía elevar el nivel de vida de la población de la manera siguiente:

  1. Terminar con la escasez de productos alimenticios e industriales.
  2. Mejorar los servicios públicos.
  3. Ampliar de forma consciente el principio socialista "de cada cual según su capacidad, a cada cual según su trabajo", premisa para consolidar la justicia social en la concepción socialista.
  4. Democratización consecuente de las relaciones económicas y políticas previa la transparencia en la toma de decisiones.
  5. Crear condiciones para la libre expresión de los intereses de todos los grupos sociales, así como de los diferentes pueblos y naciones.
  6. Ampliar los derechos y libertades del hombre, consolidar el orden legal y humanizar las relaciones sociales.

También se pretendía luchar contra la corrupción, con la reducción del alcoholismo y el ausentismo laboral.

Medidas

En distintas reuniones del Comité Central del PCUS, y principalmente en el 27° Congreso del Partido Comunista de la Unión Soviética, celebrado en Moscú en febrero de 1986 se dictaron un buen número de normas y doctrinas, legales y administrativas para hacer efectivo el proceso de reestructuración. Entre las principales medidas cabe destacar las siguientes:

  1. Prioridad máxima al aceleramiento del desarrollo socio-económico y al progreso científico-técnico;
  2. Prioridad máxima al mejoramiento de la calidad de vida del pueblo soviético;
  3. Posibilidad de formación de empresas mixtas con compañías o sociedades de países extranjeros;
  4. Concesión de mayores facultades e iniciativas a directores y administradores de empresas soviéticas;
  5. Mayor participación de los trabajadores en al dirección de las empresas;
  6. Nuevo sistema electoral para la designación de directores, administradores y representantes obreros;
  7. Posibilidad de asociación entre ciudadanos soviéticos para la apertura de pequeños negocios privados; y
  8. Estricta disciplina laboral.

Etapas de la perestroika

Estuvo conformada principalmente por dos etapas una primera denominada Glasnot (transparencia, apertura), la cual estuvo condicionada por una mayor cobertura a la prensa para referirse a los aspectos de la reforma, transparencia informativa. Al Glasnot se le brindó libertad para analizar los acontecimientos y proponer soluciones.

Su segunda etapa estuvo dirigida a los cambios en el sistema político y el orden constitucional en la Unión Soviética. En este sentido se modificó el papel de los soviets, de las estructuras de los órganos máximos del poder estatal, del sistema electoral y se delimitaron las funciones del Estado y del Partido.

A fines de 1988, al frente de la estructura institucional de los Soviets, se conformó el Congreso de Diputados de la Unión Soviética.

Consecuencias políticas

En la política exterior, Gorbachov tendía a la negociación de la reducción de armamento y a la pacificación de las relaciones internacionales, retirando las tropas soviéticas en Afganistán y recibiendo en Moscú al presidente estadounidense Ronald Reagan. Los dirigentes de la perestroika pretendieron reducir los gastos militares para reconvertirlos en el desarrollo interno del país. Estas intenciones se llevaron a cabo, sacrificando su política de alianza con los países socialistas, las relaciones con el Tercer Mundo y su apoyo al movimiento revolucionario mundial. Esto dio margen a hacer concesiones a la OTAN en detrimento de la seguridad de los países socialistas y de sus propias fronteras nacionales. Terminó así el apoyo político-militar de la Unión Soviética a la dirección de los partidos comunistas en el poder y la desaparición del antiguo sistema de aliados.

Todo ello alteró la correlación de fuerzas en Europa a favor del occidente capitalista y aceleró el advenimiento del proceso de cambios que venía fraguándose en el seno de las sociedades socialistas este europeas.[2]

Allí, al igual que en la Unión Soviética, las serias desviaciones en la teoría y la práctica marxista-leninista de la construcción socialista, el surgimiento y aprobación de oposiciones políticas, francamente prooccidentales y antisoviéticas, los grandes problemas de corrupción y enriquecimiento ilícito de altos dirigentes de los partidos y el gobierno, el divorcio cada vez más acentuado entre la dirección y el pueblo, la pérdida del prestigio de los comunistas y otras deficiencias habían incubado las condiciones propicias para la destrucción socialista
Orlando Cruz Capote[2]

La nueva mentalidad o nuevo pensamiento soviético acerca de las relaciones internacionales tuvieron un enorme peso en las conductas internas, o a la inversa, en el destino del socialismo en la Unión Soviética. El abandono de las ideas y la práctica del internacionalismo proletario fue el eje de los cambios introducidos por los dirigentes de la perestroika.

Las actividades económicas privadas se hicieron presentes, así como muchas de las formas de producción de países capitalistas: contratos individuales, venta de empresas del estado, nuevo sistema monetario y bancario.

La perestroika, sin embargo, trajo otras consecuencias: el incremento de los sueldos y la necesidad de subvención provocó inflación y escasez, por lo que el erario disminuyó. La Ley de Empresa, además, anuló el control sobre los recursos, hecho que provocó la reducción de inversiones. La Unión Soviética además, se dividió en pequeñas repúblicas con bancos propios. Los créditos ilimitados terminaron por poner en crisis los cambios.

Los precios se liberaron en 1992, haciendo que el nivel de vida se redujera y los salarios variaran radicalmente de una región a otra, una nueva clase social hizo su aparición: ricos cuyos ingresos no provenían del trabajo sino de otras fuentes, no todas ellas legales. Para 1993, un tercio de la población no tenía suficientes recursos como para subsistir.

La "perestroika", —acompañada del principio de la glásnost (transparencia)—, modificó radicalmente el equilibrio mundial de fuerzas y también cambió la influencia política en el mundo de las grandes corrientes ideológicas que habían prevalecido hasta aquel entonces.

Glásnot

La perestroika iba complementada por la glásnost, una política de apertura hacia los medios de comunicación, con una supuesta transparencia informativa, permitiendo la libertad de expresión y de opinión. De esta manera, por primera vez, el gobierno soviético permitía una cierta autocrítica y reconocía sus defectos, lo que contribuyó a abrirle espacio a los enemigos del socialismo.

En junio de 1988 se celebraron elecciones que auparon una minoría de reformadores entre los que se encontraba Yeltsin. A finales de 1990 ya existía una verdadera división en el Congreso, con unos 18 grupos políticos, de los que el más importante era el comunista. En 1991, tras el fallido golpe de estado por parte de los comunistas, Gorbachov dimitió y varias repúblicas soviéticas declararon su independencia, disolviéndose la Unión Soviética ese mismo año.

Fin de la perestroika

Hacia el final del mandato de Gorbachov, la perestroika empezó a recibir críticas tanto por los que pensaban que las reformas se aplicaban demasiado lento como por los que temían que estas destruyeran el sistema socialista y llevaran a la decadencia del país.

El 18 de agosto de 1991 comenzó el intento de golpe de Estado llevado a cabo por los altos cargos del PCUS con el objetivo de boicotear un tratado que permitiría el autogobierno de las repúblicas de la Unión Soviética. El golpe fracasó debido a la pasividad de altos dirigentes militares y a la actitud del presidente de la Federación Rusa, Boris Yeltsin.

Muchas repúblicas federadas de Europa del Este declararon entonces su independencia, lo que llevó a la disolución de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (la URSS) el 25 de diciembre de 1991, día en que Gorbachov renunció a su cargo. Yeltsin se convirtió en su sucesor, convirtiéndose en presidente de la recién fundada República Rusa.

Fuentes

  • «Perestroika», artículo publicado el 5 de mayo de 2007 en la Enciclopedia libre universal en español (Estados Unidos). Consultado el 26 de septiembre de 2012.
  • «Diez años de perestroika», artículo publicado el 15 de marzo de 1995 en el periódico El País (Madrid). Consultado el 26 de septiembre de 2012.
  • «Sugerencias Unidad III Contemporáneas», artículo publicado en el sitio web educativo Cuba Educa (La Habana). Consultado el 26 de septiembre de 2012.