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Presencia aborigen en Buey Arriba

Presencia aborigen en Buey Arriba
Información sobre la plantilla
Fecha:1990
Lugar:Bandera de Cuba Cuba, Buey Arriba, Granma
País(es) involucrado(s)
Bandera de los Estados Unidos de América Estados Unidos, Bandera de Cuba Cuba
Líderes:
Ramón Antonio Oliva García, Ledesme Garcés Rosales y Darío Domínguez Castellanos


Presencia aborigen en Buey Arriba . Las primeras evidencias estuvieron en la parte llana que ocupan las comunidades de Valenzuela, Tínima, Bueycito y Yao del municipio Buey Arriba, provincia Granma, Cuba. Otras evidencias fueron obtenidas en la precordillera de la Sierra Maestra a más de 400m sobre el nivel del mar. La década de los 90 marcó el inicio de un amplio movimiento investigativo que arrojó interesantes resultados.

Inicio de las investigaciones

La década del noventa del Siglo XIX marcó para Buey Arriba el inicio de un amplio movimiento investigativo que arrojó el rescate y la ubicación de algunas piezas arqueológicas. Ramón Antonio Oliva García, quien unido a un grupo de geólogos y mineros, empezaron a dar los primeros pasos en la arqueología boyarribense.

El montaje de una sala dedicada a la Arqueología, así como la confección de un mapa con los sitios localizados marcó el fin del movimiento iniciado por Oliva, el profesor de geografía Darío Domínguez Castellanos y otros interesados.

Al proyectar el Gabinete de Arqueología del Centro Provincial de Patrimonio Cultural la realización de un Censo Arqueológico en el año 2000, nuevamente Buey Arriba se sumó al quehacer científico, de esta manera con el especialista Ledesme Garcés Rosales y los colaboradores del Museo Municipal Juan Roberto Uriarte Pinilla y Bartolo Matamoros Quintana, quienes unidos al ingeniero forestal Zacarías Mayo Méndez realizaron casi todo el proceso de búsqueda y localización de sitios y piezas, así como el trabajo de documentación, quedando descubiertos los 10 sitios arqueológicos que ofrece el municipio.

Sitios arqueológicos

El Cerro de Los Copales

Descubierto por Máximo Lastre Lara, en 1990, y reportado, en ese propio año, por el especialista del Museo Municipal de Buey Arriba, el licenciado Ramón Antonio Oliva García. Durante el Censo Arqueológico, en el año 2000, se comprobó in situ, que el área fue una cantera de préstamos para la construcción y que por eso el sitio fue destruido.

También se categorizó el área como un paradero de la Etapa Agroalfarera por la presencia de restos de cerámica de 4 a 6 milímetros de grosor. La piedra tallada está representada por lascas y fragmentos de sílex y la dieta por la presencia de huesos de capromys sp y conchas de caracoles sagemon.

Hallázgos

  • Un majador cónico, negro, que posee desprendimientos, y 12,5 centímetros de largo, 7 de ancho, 4 de profundidad y 1,12 libras de peso.

La pieza fue rescatada por Ramón Antonio Oliva García y marcada como 9-8 y V-I.

  • Un mortero con una horadación, hecho sobre una roca caliza, y que es de forma hexagonal. Tiene roturas y manchas y 18 centímetros de largo, 13,5 de ancho, 4, 5 de profundidad y 4 libras de peso. La pieza fue rescatada el 30 de marzo de 1992.
  • Un percutor de 30 centímetros de largo, 13 de ancho, 8 de profundidad y varias libras de peso. La pieza fue rescatada el 7 de octubre de.
  • Como una muestra de cerámica se conserva muy bien el asa de una vasija de color marrón, con los bordes dibujados, adornada en el centro, de 7 centímetros de largo, 6 de ancho y uno de profundidad. La pieza fue rescatada el 22 de septiembre de 1998.

Buey Arriba

Descubierto por Roberto Padrón Aguilar en 1999, y reportado, en el 2001, por el ingeniero Zacarías Mayo Méndez y el especialista de la Casa Museo La Otilia, el licenciado Ledesme Garcés Rosales. Durante el Censo Arqueológico, en el año 2000, se comprobó in situ, que el área fue de Frutas Selectas y que el sitio fue destruido por la extracción de material para canteros. Se categorizó el área como un paradero de la Etapa Preagroalfarera.

Hallázgos

  • Un pedazo de pendiente, de color carmelita de 7,5 centímetros de largo, 3 de ancho, 1,5 de profundidad y poco peso. Donada por Bernardo Aguilar el 26 de noviembre de 1997 al Museo Municipal de Buey Arriba.

Santa María

Descubierto en 1998 por Juan Armando Liens Rodríguez. Fue reportado, en el año 2002, por el especialista del Gabinete de Arqueología de Granma, el ingeniero forestal Zacarías Mayo Méndez y el especialista de la Casa Museo La Otilia, el licenciado Ledesme Garcés Rosales.
La realización del Censo Arqueológico permitió comprobar in situ que el sitio fue destruido por la erosión, que perteneció a la Etapa Preagroalfarera y que fue utilizado como habitación por los aborígenes porque posee una extensión aproximada de 800m2.

Hallázgos

  • Un mortero con doble horadación, hecho sobre un canto rodado de sílex, y que tiene 39 centímetros de largo, 30 de ancho, 12 de profundidad y varias decenas de libras de peso. Esta pieza fue donada por el campesino Salvador Lesme Millán Fonseca, Balolo, a los que reportaron el sitio el 19 de enero de 2001.
  • Un mortero con una horadación, hecho sobre un canto rodado de sílex, y que tiene 22 cm de largo, 17 de ancho, 9 de profundidad y varias decenas de libras de peso. Esta pieza fue donada por el campesino Salvador Lesme Millán Fonseca, Balolo, a los que reportaron el sitio el 19 de enero de 2001.

Los Robles

Descubierto y reportado, en el año 2000 por el especialista de la Casa Museo La Otilia, el licenciado Ledesme Garcés Rosales.
La realización del Censo Arqueológico permitió comprobar que los propietarios del área del sitio son campesinos dispersos y que este fue destruído por la erosión. Se categorizó el sitio como un paradero de la Etapa Preagroalfarera.

Hallázgos

  • Un mortero con una sola horadación, de color gris, semiporoso, y de 50 centímetros de largo, 30 de ancho, 15 de profundidad y un peso de varias decenas de libras. Fue donada por el campesino Melquíades Plata Pérez el 15 de febrero de 1999.
  • Un majador cónico, semiporoso y de color oscuro, y de 14,5 centímetros de largo, 5 de ancho, 4 de profundidad y una libra de peso. Donada por la joven Isabel Guerrero Ricardo el 15 de abril de 1999. Muestra desprendimientos en los bordes y fue hallada cerca de la entrada del arroyo de Los Robles.
  • Un mortero con una sola horadación, de forma triangular, y de 36 centímetros de largo, 27 de ancho, 9 de profundidad y un peso de varias decenas de libras. Donada por el campesino Roberto Espinosa González el 20 de marzo de 2000.
  • Una piedra redonda o esferolitia gigante rescatada por el ingeniero forestal Zacarías Mayo Méndez, miembro del Gabinete Provincial de Arqueología, y encontrada cerca de la casa de la campesina Nena Clavel Aguilar, en La Bermeja, trasladada para el municipio Bayamo.

Severiana

Descubierto en 1991 por el campesino Raúl Angeris Mojena, Lulo, en su finca de Severiana Arriba, y reportado en 1992 por el especialista del Museo Municipal de Buey Arriba, el licenciado Ramón Antonio Oliva García.
Durante el Censo Arqueológico, en el año 2000, se comprobó in situ, que por causa de la erosión el sitio estaba parcialmente destruído y bajo amenaza de alteración inminente.
Se categorizó el área como un paradero de la Etapa Agroalfarera por la presencia de cerámica, en pedazos de 3 a 6 milímetros de grosor. Se localizaron abundantes lascas de sílex y un fragmento de cuarzo lechoso, como piedra tallada.

Hallázgos

  • Un majador campaniforme, de color gris oscuro, con un extremo romo y otro puntiagudo; un largo de 15 centímetros, un ancho de 5 y un peso de 0,10 libras. Fue traída por Ramón Antonio Oliva García el 30 de marzo de 1992, muestra desprendimientos en la base.
  • Un mortero con una sola horadación, de forma alargada, con manchas, de color gris oscuro y con los extremos romos, más un largo de 29 centímetros, un ancho de 24, una profundidad de 8 y un peso de 10, 3 libras. Traída por Ramón Antonio Oliva García el 30 de marzo de 1992, muestra desprendimientos en la base.
  • Un mortero con una sola horadación, poco pulimento, 41 centímetros de largo, 20 de ancho, 12 de profundidad, un diámetro de 14 y varias libras de peso. Encontrada por Raúl Angeris Mojena, Lulo, y donada por este al Museo Municipal el 7 de octubre de 1993.
  • Un majador en forma de disco, con una horadación en cada cara plana, 11 centímetros de largo, 9 de ancho y 5,5 de profundidad. Encontrada a 2km del sitio, el 1 de noviembre de 1993, por Ezequiel Pérez Carrillo, quien la donó ese día.
  • Un hacha petaloide de color verde brillante, de 12, 5 centímetros de largo, 7 de ancho y 1 de profundidad. Encontrada cerca de la escuela Irael Manso por el joven Fidel Pérez Manso, quien la donó el 20 de enero de 2002.

Limones

Descubierto en 1987 por el campesino Ladislao Reyes Elías, Laíto, en su finca de Limones y reportado en 1990 por el especialista del Museo Municipal de Buey Arriba, el licenciado Ramón Antonio Oliva García.
Durante el Censo Arqueológico, en el año 2000, se comprobó in situ, que el sitio estaba destruído por la construcción de un camino, de un secadero de café y bajo amenaza de alteración inminente por trabajos agrícolas.
Se categorizó el área como un paradero de la Etapa Preagroalfarera, donde existe un abundante material de sílex con muchas piezas microlíticas, lascas y preformas. Hay diferentes tipos de sílex que son comunes en los alrededores del sitio.

Hallázgos

  • Un majador campaniforme de color gris oscuro, con un extremo romo y otro puntiagudo; con un largo de 15 centímetros, un ancho de 5 y un peso de 0,10 libras. Traída por Ramón Antonio Oliva García el 30 de marzo de 1992, muestra desprendimientos en la base.
  • Un mortero casi hexagonal, semiporoso, y con una sola horadación; de color carmelita oscuro, con un orificio circular en el centro; y con un largo de 28 centímetros, un ancho de 21 y 6,5 de profundidad. Traída por Ramón Antonio Oliva García el 14 de marzo de 1999.
  • Un mortero de forma triangular con una sola horadación; de color carmelita, con dos orificios en el centro; con un largo de 32 centímetros, un ancho de 28 y 11 de profundidad. Encontrada a unos 2 Km. más abajo del sitio de Limones, por Francisco Celeiro Rodríguez, Paco, cerca de su casa, y rescatada por Ledesme Garcés Rosales el 22 de febrero de 2000.

El alto de El Cedrón

Descubierto por Pedro Delfín López Gómez en 1952 y reportado por el especialista del Museo Municipal de Buey Arriba, el licenciado Ramón Antonio Oliva García, en 1992.
Durante el Censo Arqueológico, en el año 2000, se comprobó in situ, que el sitio pertenece a la Empresa Municipal Agropecuaria de Buey Arriba, parcialmente destruido y que por el uso agrícola la amenaza de alteración es inminente. Se categorizó el área como un paradero de la Etapa Preagroalfarera.

Hallázgos

Las muestras de piedra en volumen son significativas por la aparición de grandes morteros, en un área de 10m2, aproximadamente. En 1952 Pedro Delfín encontró un semicírculo formado por más de 20 morteros, de los que todavía hay 11, muy grandes.

Maguaro Arriba

Descubierto por el campesino Vicente Sánchez Sardiñas en 1963, dentro de su finca, y reportado por el especialista del museo Municipal de Buey Arriba, el licenciado Ramón Antonio Oliva García, en 1992.
Durante el Censo Arqueológico, en el año 2000, se comprobó in situ, que el sitio está parcialmente destruido y que por el uso agrícola la amenaza de alteración es inminente. Se categorizó el área como un sitio de habitación de la Etapa Preagroalfarera.

Hallázgos

Las muestras de piedra en volumen son abundantes, destacándose las pequeñas esferas de cuarzo lechoso, casi redondas, con un diámetro promedio entre 3 y 5 milímetros. Los campesinos aseguran que en 1963, arando, aparecieron 12 morteros con sus manos, todos de la misma roca y con el mismo color. También se encontró una piedra pulida en forma de corazón, morteros y percutores.

Corojito

Descubierto por el campesino Humberto Sánchez Acosta, mientras araba al borde de un talud de 2m de alto, reportado en el año 2001 por el Jefe del Gabinete de Arqueología de Granma, ingeniero José Manuel Yero Masdeu y el geólogo Roberto Ortiz Miranda.
Durante el Censo Arqueológico, se comprobó in situ, que el sitio está parcialmente destruido y que por el uso agrícola la amenaza de alteración es inminente. Se categorizó el sitio como un área funeraria de la Etapa Preagroalfarera.

Hallázgos

Presencia de 3 cráneos y varios huesos humanos bien conservados.
Además se observó que de 0 a 16 centímetros el suelo es de arcilla negra; que de 16 a 32 centímetros hay gran presencia de caracoles terrestres, de río, y babosas; que de 32 a 58 centímetros hay mucha ceniza; y que de ahí en adelante el suelo es normal. También en la superficie hay restos de jutías, de cobita, de melagena y de especies marinas, aunque el mar está a 32 Km. por el sur y a 46 por el norte.
La donación por Humberto efectuda el 24 de marzo de 2001, de una gubia de color blanco, pulida y en forma de cuchara; con 5 centímetros de largo, 5,5 de ancho y uno de profundidad, constituyó una demostración del trabajo aborigen.
Además la aparición de más de 50 lascas de sílex, de puntas microlíticas, de fragmento de cuarzo lechoso y de preformas demuestran la existencia de piedra tallada, de la que Humberto donó, un hacha petaloide de 12 centímetros de largo, 4 de ancho y 4 de profundidad. También las muestras de piedra en volumen son abundantes en percutores y morteros.

Valenzuela

Descubierto y reportado en 1990, por el especialista del Museo Municipal de Buey Arriba, el licenciado Ramón Antonio Oliva García.
Durante el Censo Arqueológico, en el año 2000, se comprobó in situ, que el área era propiedad de la Empresa Integral Forestal de Bayamo y que el sitio fue destruído por el uso agrícola.  También se categorizó el área como un sitio de habitación de la Etapa Preagroalfarera.

Hallázgos

  • Un majador de cuarzo, de color gris y con poco pulido; de forma largada y base circular y con la punta roma; y que además mide 10 centímetros de largo, 5 de ancho, 3,5 de profundidad y pesa una libra. La pieza fue rescatada por el especialista del Museo Municipal de Buey Arriba, el licenciado Ramón Antonio Oliva García, el 30 de septiembre de 1992, y marcada como la 9-11 y V-II.
  • Un majador de 10 centímetros de largo y 6 de ancho La pieza fue encontrada por José Joaquín Espinosa y donada al especialista del Museo Municipal de Buey Arriba, el licenciado Ramón Antonio Oliva García, el 1de noviembre de 1993, y marcada como 9-20 y V-II.
  • Un hacha petaloide de 8 centímetros de largo, 3,5 de ancho y uno de profundidad. La pieza fue encontrada por Samuel Maceo Rodríguez y entregada al maestro Cristino Naranjo, quien la donó al especialista del Museo Municipal de Buey Arriba, el licenciado Ramón Antonio Oliva García, el 19 de mayo de 1984. Fue marcada como 9-25 y V-I.
  • Un contenedor de piedra o plato aborigen donado el 31 de enero de 2001, por Andrés Arzuaga Tamayo al especialista del Gabinete de Arqueología de Granma, el ingeniero forestal Zacarías Mayo Méndez, y que mide 18 centímetros de largo, 14 de ancho, 6,5 de profundidad y varias libras de peso. La pieza está en exposición en Bayamo y presenta una rotura en el borde, hecho aparentemente, por el disco de una picadora.
  • Un ídolo de figura antropozoomorfa, encontrado por un esclavo, en 1847, en la Hacienda de Valenzuela del licenciado Manuel Desiderio Estrada, mientras cavaba. La pieza es extraordinaria y se le conoce como el Ídolo de Valenzuela. Tiene 14 ½ pulgadas de altura, pesa 50, 4 libras y está en el Museo “Luis Montané Dardé”, de la Universidad de La Habana. El hallazgo fue publicado en “El Faro Industrial”, en junio de 1848.

Curioso

La presencia aborigen fue tan fuerte que aún perduran los rasgos anatómicos de estos en muchos habitantes de Buey Arriba, fundamentalmente en la familia Labrada. Las localidades que más acreditan la procedencia autóctona son los topónimos Tínima, Yao, Viaya, Canabacoa, Maguaro y Macanacú.

Véase también

Fuentes

  • Museo Municipal Buey Arriba.
  • Historiador Ledesme Garcés Rosales.