Principios de la psicología materialista-dialéctica

Psicología materialista-dialéctica
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Concepto:Principios que permiten explicar los fenómenos psicológicos en general, y los que se presentan en el Proceso Docente Educativo en particular


Psicología materialista-dialéctica. Principios fomentados para facilitar el trabajo con los educandos, para poder entender el papel que los principios de la Psicología materialista-dialéctica tienen en la explicación de los fenómenos psíquicos y su valor metodológico para la práctica pedagógica

Principio del desarrollo de la psiquis

Al analizar la naturaleza de lo psíquico desde el punto de vista materialista-dialéctico, se vio como la psiquis no tiene existencia independiente de lo material y que, como forma superior de reflejo, surgió a partir del desarrollo y evolución de las formas inferiores de reflejo de la materia, en un momento del desarrollo de esta última. Pero esto, que ocurrió a nivel filogenético - o sea, en el desarrollo de toda la materia viva hasta llegar a los animales que poseen psiquis, y a partir de estos hasta llegar al hombre- también ocurre a nivel ontogenético, es decir en el desarrollo de un individuo desde que nace, hasta que muere.

Por tanto, uno de los aspectos esenciales que definen este principio es que la psiquis se forma y se desarrolla. Esto quiere decir que las características, cualidades y procesos característicos de la psiquis del hombre, los niveles en que se organizan e integran y que regulan su comportamiento e interacción con su medio no vienen dados de una vez y para siempre cuando nace el individuo, sino que se forman y desarrollan durante la vida, en el proceso de interacción con el medio y con los demás. Desde el nacimiento, la psiquis de un sujeto va sufriendo transformaciones, complejtizándose, y permitiendo una interacción cada vez mayor y más adecuada, desde niveles de regulación más elementales, hasta llegar a niveles más complejos de integración y regulación psíquica humana.

Pero llegado a estos niveles complejos, la psiquis humana no se mantiene estática, sino que se manifiesta otra característica esencial de este principio: la psiquis del hombre está en constante cambio y transformación, en constante movimiento.

Esto quiere decir que la psiquis humana constantemente está cambiando, transformándose; en determinados períodos de la vida de manera acelerada, en otros más lentos, en un proceso contradictorio y no lineal (en espiral).

Lo anterior es fácilmente contrastable, basta comparar las manifestaciones, adquisiciones y formas de interactuar con lo que le rodea, de un individuo cualquiera en diferentes momentos de su vida: en los primeros meses de vida; durante su etapa en el círculo infantil; en la escuela; durante su vida adulta en el trabajo, la familia, y las organizaciones sociales; durante su senectud.

Indudablemente que encontramos diferencias, a veces muy grandes de un período a otro. Aún cuando hay elementos y funciones que se mantienen relativamente estables en la psiquis de ese sujeto, otros cambian bastante; estos cambios son más acelerados sobre todo en las primeras etapas anteriormente citadas y más lentos en las últimas, pero siempre se constatan cambios.

Principio del determinismo dialéctico de la psiquis

Este principio establece las relaciones entre lo interno y lo externo en el hombre, lo que resulta de cardinal importancia para comprender cómo se produce el desarrollo de la psiquis. El problema de la relación entre lo interno y lo externo no es nuevo en la [[psicología y de su correcta solución depende no sólo la explicación de cómo se produce ese desarrollo en el plano teórico, sino que tiene un valor práctico tanto en la estrategia de investigación de lo psíquico, como en la estructuración de los sistemas pedagógicos y en las vías y métodos concretos derivados de dichos sistemas en la práctica pedagógica concreta.

Tradicionalmente, en la Psicología no materialista dialéctica, este problema se ha reducido a la relación entre lo biológico y lo social y el papel que juega cada uno de estos factores en el desarrollo psíquico. Se ha visto cómo hay diferentes enfoques de este problema y cómo cada uno ha abordado lo referido a esta cuestión, así como las críticas que se les hace a partir de nuestra posición, por lo que no nos detendremos en esto.

Condiciones internas dentro de la Psicología materialista-dialéctica

Cuando se habla de lo interno o de las condiciones internas del individuo, se hace referencia tanto a sus características biológicas (fundamentalmente de su sistema nervioso y su funcionamiento), como a sus características psíquicas, internas, como son: sus sentimientos, intereses, ideales, juicios, formas de pensar, etc. Es tanto el desarrollo biológico como el desarrollo psíquico alcanzado. Por tanto, lo interno no puede reducirse a lo biológico.

Condiciones externas dentro de la Psicología materialista-dialéctica

Cuando se habla de lo externo o de las condiciones externas, se hace referencia a las condiciones sociales de vida y educación. Todo individuo, nace, crece, se desenvuelve dentro de determinadas condiciones de vida, que son sociales en tanto el hombre no vive aislado, sino en relaciones de cooperación con otros hombres, regidos por determinadas normas de convivencia e instituciones, dados por las tradiciones de una sociedad determinada, su historia, objetos, tales como: herramientas, máquinas, etc., obras de arte, relaciones familiares y de clase, formas de educación, etc., todo lo cual constituye la experiencia histórico-social, formada de generación en generación.

Lo interno y lo externo de la Psiquis

Hay determinados aspectos fundamentales que definen en esencia este principio: en primer lugar, la psiquis humana está determinada por la interrelación dialéctica entre lo interno y lo externo. Esto quiere decir que el desarrollo de la psiquis no puede ser explicada sólo como un movimiento independiente de sus condiciones internas, o como la influencia mecánica de las condiciones sociales de vida y educación, sino que es producto de la influencia mutua e interdependencia de estos dos aspectos. Con esto se supera la separación y contraposición artificial que entre estos aspectos había introducido en la Psicología los enfoques no materialistas-dialécticos.

En esta interacción es importante destacar que lo externo actúa como fuente de desarrollo psíquico, en tanto es lo objetivo que es reflejado por las condiciones internas. Por otro lado, los aspectos biológicos que son parte de lo interno son premisas del desarrollo psíquico, en tanto que, si no hubiera un sistema nervioso y un cerebro humano, no habría desarrollo psíquico. Los intentos de criar chimpancés en condiciones humanas demuestran esta última afirmación, al no lograr ningún resultado efectivo.

Por otro lado, las experiencias de niños criados por animales demuestran el papel fundamental de las condiciones sociales de vida y educación en el surgimiento y desarrollo de un psiquismo humano.

Es necesario que quede claro que, en esta interacción, las condiciones internas del hombre, no permanecen pasivas, porque si bien son modificadas por la acción de las condiciones externas, a su vez, al haber una interacción, las condiciones internas cambian esas condiciones externas, creando nuevas condiciones sociales de vida y educación, y modificándose con esto a sí mismas, por lo que el sujeto refleja que tiene un alto papel activo y es lo que explica el papel del hombre en la transformación de la realidad.

La naturaleza social de la psiquis humana

La naturaleza social de la psiquis del hombre se puede ver en dos sentidos: por un lado, surgió en la actividad productiva (el trabajo) transformadora por excelencia, y en la comunicación entre los hombres (a través del lenguaje). Por otro lado, la psiquis humana tiene una determinación histórico-social. Esta es una conclusión que se desprende del papel de las condiciones externas en la interacción; esto se expresa en el plano individual en que, para comprender cómo es y se manifiesta un sujeto, es necesario conocer su historia anterior, cuáles fueron sus condiciones de vida, qué influencias ejercieron su efecto sobre él.

Como resumen de toda la explicación anterior, puede plantearse que el principio del determinismo dialéctico de la psiquis se expresa en que: la psiquis humana está determinada por la interrelación dialéctica entre las condiciones internas de la misma, con las condiciones externas (condiciones sociales de vida y educación), lo que explica la naturaleza social de la psiquis humana.


Principio de la unidad de la psiquis con la actividad y la comunicación

Como se vio anteriormente al explicar el principio del determinismo dialéctico, el desarrollo psíquico se produce por la interacción de lo interno y lo externo. Esa interacción ocurre a través de la actividad que el sujeto establece con el medio y de la comunicación con las demás personas.

El principio de la unidad de la psiquis con la actividad y la comunicación puede expresarse en dos sentidos fundamentales:

Formación de la Psiquis

La psiquis se forma en la actividad que el sujeto realiza con el medio y en la comunicación que establece con las demás personas y es un resultado de dicha actividad y dicha comunicación.

En la relación entre el sujeto y el objeto, la actividad es lo que permite la interacción, donde el papel activo le corresponde al sujeto que realiza la actividad, siendo el objeto, el que recibe esa acción.

En dicha interacción el sujeto no sólo forma una imagen o reflejo del objeto, sino que forma determinados aspectos de su psiquis a partir de la asimilación e interiorización de determinados aspectos de su actividad externa con el objeto.

Esto quiere decir que en ciertos aspectos, la psiquis es actividad interna. Por ejemplo: al aprender la solución de determinados tipos de problemas (objeto) un estudiante (sujeto) tiene que realizar determinadas acciones y operaciones prácticas (actividad) hasta llegar a la solución de los mismos. En este proceso no sólo forma una imagen del proceso (aspectos esenciales del problema, vías más generales para solucionarlo, etc.) que se traducen en un conocimiento del objeto, sino que a partirde la asimilación e interiorización de esas acciones y operaciones y su conversiónen internos, forma procedimientos lógicos del pensamiento que le permiten abordar con éxito otros problemas.

En las relaciones que el sujeto establece con otras personas (relación sujeto-sujeto), se producen interacciones e influencias mutuas, que permiten que en el sujeto se desarrollen otros aspectos de su psiquis, como son: sentimientos y emociones, actitudes, valores y normas, que no tienen exactamente un carácter de proceso, aunque juegan un papel activo en sus interacciones.

Estos dos tipos de interacciones: actividad y comunicación, no pueden verse aislados uno del otro, ni en contraposición; sino que se complementan e interpenetran.

Por ejemplo: no es menos cierto que un estudiante, para lograr la asimilación en una asignatura y el aprendizaje de los contenidos que enseñan, tiene que realizar un trabajo activo con la materia, realizar una actividad de estudio, que implican acciones y operaciones, tanto prácticas como mentales (internas) que traerán un desarrollo de su psiquis: nuevos conocimientos, habilidades, hábitos, desarrollo de determinados procesos psíquicos, como la percepción, la memoria y el pensamiento. Pero esa actividad no se realiza aislada y al margen de las interrelaciones que ese estudiante establece con el profesor y con los otros estudiantes. En esa comunicación no solo se intercambian indicaciones de cómo realizar la actividad , sino que se transmiten criterios, valoraciones, juicios, etc., que ayudan o refuerzan la actividad del sujeto y que contribuyen a desarrollar (o no) intereses, normas de conducta, etc., que influyen en toda la personalidaddel sujeto y, por tanto, en su aprendizaje. Al mismo tiempo, el realizar una actividad conjunta, refuerza y posibilita el establecimiento de relaciones de comunicación entre todos.

Manifestación de la Psiquis

Una vez formada la psiquis, se manifiesta y regula la actividad y la comunicación.

En cada actividad concreta que realiza, en la forma en que se comunica con otras personas, el sujeto participa como un todo y le imprime su sello particular a sus acciones y a sus interrelaciones, de tal manera que su actividad y su comunicación resultan dosificadas, dirigidas y reguladas por su psiquis, por el conjunto de sus condiciones internas, en donde de un modo u otro se expresa su historia.

Esto lleva de la mano a considerar un problema importante para aquella parte de la Psicología que estudia las leyes y regularidades del proceso de formación de la personalidad en el proceso docente educativo: el problema de la relación entre educación y desarrollo psíquico.

La solución que se le de a este problema va a tener una influencia directa en los sistemas pedagógicos estructurados y es indudable que, en la medida en que sea correcta, armará al profesor de una herramienta teórica y metodológica que le ayudará a desarrollar adecuadamente su función y labor educativa.

Es indudable que la solución a este problema depende de la posición teórica y la concepción que sobre la psiquis posee un autor. Para enfocar adecuadamente esto, es necesario centrarse en un aspecto importante: referido a las determinantes del desarrollo psíquico.

La educación como factor que determina el desarrollo psíquico

A partir del análisis de sus principios, y como una conclusión lógica de la concepción sobre la naturaleza social de la psiquis humana, se puede afirmar que la psiquis del hombre, con las particularidades que la distingue, no vienen dadas por el nacimiento de la persona ni de una vez y para siempre, sino que se forman, desarrollan y modifican en la interacción del sujeto con sus condiciones sociales de vida y educación, a través de la actividad y la comunicación y como resultado de las mismas, todo lo cual permite que, constantemente se esté produciendo un procesode apropiación de la experiencia histórico-social.

A través de este proceso el sujeto asimila y hace suyas (de manera particular y con un sello personal) los logros, tanto materiales como espirituales de la humanidad en su desarrollo de generación en generación: los objetos de la cultura, los modos de actuar y de pensar, las normas y patrones de conducta específicamente humanos; en este proceso, el niño (sujeto) juega un papel activo de interacción con los objetos, que le permiten asimilar tanto las características del objeto, como los modos específicamente humanos de actuar con ellos; pero al mismo tiempo establece una comunicación con el adulto, que le permite a este dirigir la actuación del niño y transmitir aspectos espirituales, en una cooperación con él mismo, donde el niño, también influye en el adulto, requiriéndole e imponiéndole un ritmo.

De lo anterior se deduce que, para la Psicología materialista-dialéctica, la educación (contemplada como el sistema de influencias dirigidas al desarrollo integral de la personalidad de las nuevas generaciones) es quien conduce y dirige al desarrollo psíquico, va por delante de este y lo arrastra tras de sí, pero teniendo en cuenta el nivel de desarrollo alcanzado por el niño.

Esto quiere decir que la educación no puede esperar a que se produzca el desarrollo psíquico para establecer su influencia, sino que debe plantearle al desarrollo las metas, tareas yniveles a alcanzar, estructurando las vías, métodos y procedimientos, en fin, el sistema de influencias, de tal modo que lo lleve tras de sí.

Pero para lograr esto la educación tiene que tomar en cuenta el nivel de desarrollo psíquico alcanzado por elniño (sujeto) para, a partir de ese nivel preparar, planificar y dirigir el siguiente paso a alcanzar para este. Sólo así la educación puede ser un factor desarrollador del sujeto. Cuando la educación no toma en cuanta el desarrollo psíquico alcanzado por el niño, se convierte en un factor que frena, enlentece el desarrollo y, en casosextremos, puede conducirlo por caminos totalmente extraviados.

Existen dos conceptos fundamentales para comprender como la educación y la enseñanza influyen en el desarrollo psíquico del niño la Zona de Desarrollo Actual y la Zona de Desarrollo Próximo.

  • Zona de Desarrollo Actual

La Zona de Desarrollo Actual está constituida por todo aquello que el niño o sujeto puede hacer por sí solo, sin ayuda. Todas las adquisiciones del sujeto (conocimientos, habilidades y hábitos formados) desarrollados e interiorizados, que forman parte de sus condiciones internas, constituyen la Zona de Desarrollo Actual, que expresa lo que puede hacer y lograr por sí mismo en un momento dado.

  • Zona de Desarrollo Próximo

Junto a la zona de desarrollo actual y apoyándose en ella, está la Zona de Desarrollo Próximo que define como todo aquello que el niño (sujeto) puede hacer con una ayuda del otro (adulto o coetáneo más aventajado). Para los psicólogos materialista-dialécticos, esta zona es la que refleja las potencialidades del sujeto, puede ampliarse u estrecharse: si al niño solamente se le enseñanza a ejecutar, sin brindarle puntos de apoyo para el razonamiento y la orientación, se le estrecha su zona de desarrollo próximo, esto es, se le limita las posibilidades de desarrollo futuro, se cercenan sus potencialidades.

Si la enseñanza se basa en el razonamiento y la orientación a partir de los puntos de apoyo esenciales (más que en la repetición mecánica y la simple ejecución), se amplía la zona de desarrollo próximo y por ende, sus posibilidades de desarrollo psíquico futuro (por tanto, también su inteligencia).

Fuentes

Materiales Bibliográficos para los ISP. Versión 3, Carrera de Informática, MINED. Replicación CD-R. UEB: 114 Servicios Técnicos EMPROMAVE.

KONNIKOVA, T.E. Metodología de la labor educativa. Editorial Pueblo y Educación, La Habana 1991

KULIKOV, V.E. Introducción a la Psicología social marxista. Editado por el Departamento de Orientación Revolucionaria del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, La Habana1974.