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Profeta Hageo

Este artículo trata sobre Profeta Hageo, uno de los, profeta del Antiguo Testamento, a quien se atribuye el Libro de Hageo.. Para otros usos de este término, véase Ageo (desambiguación).
Hageo
Información sobre la plantilla
Profeta Hageo.jpg
NacimientoBabilonia
Conocido porProfeta Hageo
TítuloProfeta

Profeta Hageo. Es conocido como el "Profeta del Templo". Su nombre significa «mi/s fiesta/s» o «festivo».

Síntesis biográfica

Muy poco se conoce sobre Hageo, el primer profeta de la restauración de Judá luego del exilio, solamente se tienen las referencias que a él aparecen en el libro de Esdras. Estas referencias lo muestran como contemporáneo de Zacarías, sirviendo en Judá y en Jerusalén. Como resultado del ministerio conjunto de estos dos profetas, fue reniciada y acabada la obra de reconstrucción del templo. (Esdras 5:1; 6:14.) Nada se dice en cuanto a la vida particular de Hageo, y generalmente se ha supuesto que fue uno de los integrantes del grupo principal de exiliados que regresaron de Babilonia luego del decreto de Ciro en el año 538/7 a. C., el cual autorizaba la reconstrucción emprendida. Si fue así, él seria testigo de la obra inicial y del lapso transcurrido en el cual tuvieron que enfrentar la oposición Se estima que nació durante los setenta años de esclavitud en Babilonia y que regresó a Jerusalén con Zorobabel.

Trayectoria profética

Es probable que Hageo haya retornado con el primer grupo luego de haber transcurrido los 70 años de cautividad babilónica, aproximadamente en el año 537-536 a.C. El rey Ciro de Persia había firmado un edicto en el 538-537 a.C. para que los judíos pudieran retornar a Judá. Volvieron 42.360 de ellos y comenzaron a reconstruir el templo de Jerusalén, que había sido destruido en el 536 a.C. Todos estos eventos, que conforman el marco histórico del libro de Hageo, son descritos en detalle en el libro de Esdras. Este último nos enseña que la obra de reconstrucción del templo fue interrumpida aproximadamente durante catorce años, pero que fue reiniciada como resultado del ministerio profético de Hageo y de Zacarías en el segundo año del reinado de Darío I de Persia. La reconstrucción del templo fue finalizada en el sexto año del reinado de Darío (Esdras 4:24; 5:1-2; 6:14-15).

El rey Darío es conocido en la historia como Darío I (Darío el Grande, Darío Histaspes). Él reinó desde el 522 hasta el 485 a.C. Por lo tanto, el segundo año de su reinado se puede ubicar en el 521-520 a.C. En el transcurso de este año, y durante cinco meses, tuvo lugar el ministerio inspirado de Hageo. Al leer Esdras 6:14 podemos deducir que el ministerio oral de Hageo prosiguió, al menos, hasta la inauguración del templo restaurado, en el 516 a.C.

Esta fue una época en la que las provincias más lejanas del Imperio Persa, cada una bajo su gobernador, estaba sin ayuda directa de parte del gobierno central. La nueva norma de fomentar la autonomía local en asuntos seculares y religiosos puesta en vigencia por Ciro II el Grande, mediante cuyo decreto había comenzado el primer retorno de judíos en el año 536 a. C., había cesado con su muerte unos seis años más tarde. Su hijo, Cambises II (530-522), mostró menos simpatía a los estados vasallos, y sin duda esto contribuyó a que el pueblo judío no pudiera seguir adelante con la reconstrucción del templo, donde la obra había quedado interrumpida poco después de la llegada de los primeros en retornar bajo la dirección de Sesbasar, quien era el gobernador judío nombrado por los persas. Esta interrupción se prolongó por causa de la oposición de los samaritanos y de los terratenientes locales, que llevó a la prohibición de obra adicional. La moral del grupo comenzó a desplomarse, y los hombres se dedicaron al mejoramiento de su propia condición. Para ellos resultaba el momento inadecuado para dedicar esfuerzos y bienes a la casa de Dios.

Fue en este medio donde Hageo se presentó, invitando al pueblo a reconocer la fuente de sus problemas y a arrepentirse. Como tantos otros profetas enseñó que los problemas temporales son resultado directo de la debilidad espiritual. Dijo que las dificultades económicas que sufrian eran el resultado de no esforzarse por reconstruir el templo. Hizo recordar a la gente que prosperaria solamente cuando diera la debida importancia a la voluntad de Dios. Su llamado al arrepentimiento es bien definido: Debían demostrar su cambio de parecer y su arrepentimiento reconstruyendo el templo. Para mostrar la importancia de su obra, Hageo profetizó en cuanto al día futuro en el que el templo tendría un gran significado para todos los pueblos de la tierra.

El libro de Hageo

  • I. Hageo 1: 1-15: Primer mensaje: exhortación a construir la casa de Dios.
  • II Hageo 2: 1-9: Segundo mensaje: aliento para los que construyen el templo.
  • III. Hageo 2: 10-19: Tercer mensaje: reclamo de santidad.
  • IV. Hageo 2:20-23: Cuarto mensaje: fortalecimiento al mirar los eventos futuros.

Creación

El libro de Hageo es el primero de los escritos por los tres profetas posteriores al exilio. Este profeta fue contemporáneo de Zacarías al considerar Hageo 2:3, muchos han llegado a la conclusión de que este profeta tuvo que haber visto el templo de Salomón antes de que el mismo fuera destruido en el año 586 a.C. Si esto fue así, entonces Hageo debe de haber tenido más de setenta años cuando escribió este libro.

Como tema principal contiene las fuertes recriminaciones por descuidar la construcción del templo, unidas a alentadoras exhortaciones y promesas para los que para los que se comprometieran en la obra.

Texto Clave

2:4 "Pues ahora, Zorobabel, anímate, dice Jehová; anímate tú también, sumo sacerdote Josué hijo de Josadac; cobrad ánimo, pueblo todo de la tierra, dice Jehová, y trabajado, porque yo estoy con vosotros, dice Jehová de los ejércitos".


El propósito del libro Hageo

El celo inicial de los judíos por la construcción del templo había decaído muy pronto. El libro de Esdras muestra que la oposición de los enemigos de Judá causaba el debilitamiento de las manos del pueblo y la pronta suspensión de la obra (Esdras 4:24). Pero Hageo enseña también que hubo otros motivos por los cuales la obra se interrumpió: el egoísmo y la indiferencia de los judíos hacia Dios. En lugar de dedicarse con celo y devoción a la obra de Dios, ellos usaban su tiempo y su dinero para sus deleites, para vivir en sus casas artesonadas (Hageo 1: 4-9).

Para castigar esta actitud, Dios permitió que las cosechas mermaran y, consecuentemente, que esta gente pasara por necesidades y privaciones diversas (Hageo 1: 6,10-11; 2: 16-17). En medio de esta triste situación, Hageo anunciaba los mensajes de Jehová de una manera muy breve. En este conciso libro podemos leer veinticinco veces: “la palabra de Jehová” o “así dice Jehová”. El objetivo primordial del profeta era penetrar en los corazones de los judíos a fin de que ellos le dieran a Dios el primer lugar en sus vidas. ¡Es por este mismo motivo que el libro de Hageo es tan actual! En el primer día del mes sexto, Hageo tuvo que reprochar a los judíos a causa de su indiferencia para con Dios, a fin de que éstos despertaran de su tibieza espiritual. Zorobabel, el gobernador, y Josué, el sumo sacerdote, eran alentados a trabajar en la construcción de la casa de Dios junto a todo el remanente del pueblo de Israel (capítulo 1).

El segundo mensaje que Dios envió por medio de Hageo, el día 21 del mes séptimo, tenía como meta alentar al pueblo aún más (Hageo 2:1-9). Además, la exhortación buscaba orientar los pensamientos hacia los últimos tiempos, cuando el Mesías aparecerá nuevamente. Los cielos y la tierra temblarán (la conmoción de todas las cosas) antes de que Cristo se manifieste (Compárese Hageo 2:6-7 con Hebreos 12: 26-28).

El tercer mensaje fue dirigido el día 24 del mes noveno, y contiene una de las más claras advertencias halladas en el Antiguo Testamento en contra de la corrupción espiritual. No obstante, al final de esta exhortación también encontramos palabras de aliento (Hageo 2:10-19). Ese mismo día, el profeta pronunciaba el mensaje en el que Zorobabel aparece como tipo del Príncipe de paz que ha de venir, y quien ejecutará, en su aparecimiento, los juicios sobre las naciones (Hageo 2:20-23).

Festividad

La Iglesia Católica lo celebra el 4 de julio, la Iglesia Ortodoxa celebra su fiesta el 16 de diciembre, y la Iglesia armenia le conmemora junto al resto de los profetas menores el 31 de julio.

Véase también


Fuentes