Síndrome del dolor lumbar-hematuria
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El síndrome del dolor lumbar-hematuria (LPHS, por sus siglas en inglés) es un trastorno en el que hay dolor lumbar persistente o recurrente y hematuria.
Sumario
Causas
La causa subyacente exacta del síndrome dolor lumbar hematuria (LPHS) es actualmente desconocida. Sin embargo, los científicos han propuesto varias teorías. Por ejemplo, algunos casos de LPHS pueden deberse a membranas basales glomerulares anormales, que son los tejidos en el riñón que filtran la sangre. Si estos tejidos son anormales, los glóbulos rojos pueden pasar al espacio urinario, lo que provoca tanto dolor en la región lumbar como hematuria (sangre en la orina). Otros factores que pueden conducir a las señales y los síntomas de LPHS incluyen:
- Trastornos de la sangre, llamados coagulopatías, que afectan la capacidad de coagulación de los sangre
- Espasmos en los vasos sanguíneos del riñón que pueden restringir el flujo de sangre a ciertos tejidos y llevar a la muerte del tejido
- Cálculos renales (nefrolitiasis): Hasta el 50% de las personas afectadas por LPHS también tiene o ha tenido cálculos renales. Algunos científicos, por lo tanto, sospechan que la formación de cristales y / o cálculos en el riñón también pueden ayudar a causar la enfermedad, ya que estos pueden bloquear o lesionar los túbulos renales (los tubos angostos largos en el riñón que concentran y transportan la orina)
Síntomas
Como el nombre lo sugiere, el síndrome dolor lumbar hematuria (LPHS) se caracteriza principalmente por:
- Episodios recurrentes o persistentes de dolor lumbar en uno de los lados del cuerpo (unilateral), que es descrito como ardor o como punzante que pueden empeorar con el ejercicio o cuando se está acostados en posición supina (boca arriba) y que pueden estar ubicados en un lado del cuerpo (unilateral) en el comienzo y con el tiempo afectar ambos lados del cuerpo (bilateral)
- Náuseas y vómitos durante episodios de dolor
- Hematuria
- Fiebre baja (hasta 101 ° F)
- Disuria
Tratamiento
El tratamiento del síndrome dolor lumbar hematuria (LPHS) típicamente consiste en el manejo del dolor. Se pueden recetar narcóticos u opiáceos orales para ayudar a controlar el dolor. Los pacientes con dolor intenso pueden necesitar dosis altas de opioides por día y ocasionalmente pueden requerir hospitalización para dar analgésicos intravenosos y controlar las náuseas.
Algunos estudios sugieren que los medicamentos que inhiben la angiotensina pueden reducir la frecuencia y la gravedad de los episodios de dolor lumbar y la hematuria severa. A las personas con dolor debilitante que no responden a otros tratamientos se les puede ofrecer cirugía (es decir, bloqueo nervioso; retirada del riñón (nefrectomía); autotrasplante de riñón (en que el riñón con el problema se retira y se compone y después se vuelve a colocar en su lugar); sin embargo, el tratamiento quirúrgico de LPHS es controvertido ya que los estudios sugieren que no son muy efectivos para tratar el dolor recurrente. Un estudio ha mostrado buenos resultados de un procedimiento conocido como neuromodulación del plexo simpático lumbar con electrodos implantados para reducir el dolor.