Santa Isabel de la Trinidad
| ||||||||||||||||
Santa Isabel de la Trinidad religiosa y mística francesa de la Orden de los [Carmelitas Descalzos] de la Iglesia Católica.
Historia
Isabel Catez Rolland, de nombre secular Élisabeth Catez y conocida también como Isabel de [Dijón], nació en un campo militar de [Avor], cerca de [Bourges], [Francia], el [18 de Julio] de [1880]. Es hija de Francisco Joseph Catez y de Marie Rolland.
Su familia está inquieta porque los médicos han dicho que el bebé no podrá salvar su vida. María Rolland, su mamá, espera su primera hija. Todos rezan y se ofrecen misas por la nueva criatura. En contra de todos los pronósticos la niña llega a este mundo “muy hermosa y vivaracha”. Cuatro días después, el [22 de julio], es bautizada con el nombre de Isabel Josefina.
Desde su más tierna edad se distinguió por su temperamento apasionado, propenso a arrebatos de cólera y de una sensibilidad exquisita. Cuando contaba siete años, perdió a su padre, lo que fue causa de su "conversión" y de su cambio de carácter como fruto de su vida de asceis y oración.
La señora Catez se ha dado cuenta del talento musical de su hija. La inscribe en el Conservatorio a los siete años. Isabel pasa muchas horas en el piano. No va a la escuela porque las instituciones del estado son demasiado laicas, en cambio recibirá la formación más elemental en casa. Aunque tomaba parte en las fiestas y participaba en los compromisos sociales, fue siempre fiel a sus promesas bautismales.
El [19 de abril] de [1891] hace la [Primera Comunión]. Sus cartas nos revelan la experiencia de ser amada y darse. En el verano de [1894], las Catez marchan a Carlipa, allí visitan a sus tías. Isabel siempre recodará el espectáculo cósmico de los [Pirineos]. Así era Isabel humana y divina, centrada en el interior y viviendo las alegrías de la vida. Con frecuencia participaba en veladas y bailes que organizaban las familias militares. En estos lugares la joven Isabel quiere ser como el sol que irradia su luz.
A los [14] años hizo voto de virginidad y a los [19] empezó a recibir las primeras gracias místicas. Estaba dotada de gran talento musical y se ofreció a Dios como víctima por la salvación de Francia. Con [21] años de edad, ingresaba en el convento carmelitano de Dijón, ciudad donde vivía con su familia, el [2 de agosto] de [1901].
Cuando entra en el [Carmelo] lleva una vida dedicada por entero a la oración. Una comunidad de hermanas que viven el ideal de [Santa Teresa]. Una sencillez en el uso de las cosas y en el trato con las personas. Un ideal apostólico que amplía sus horizontes al mundo entero. El [Epistolario] refleja de una forma maravillosa sus primeras impresiones. “No encuentro palabras para expresar mi dicha”, “aquí ya no hay nada, sólo Él…Se le encuentra en todas partes.
Isabel -que en el Carmelo se llamaría Sor Isabel de la Trinidad- se propuso como lema ser "Alabanza de gloria de la [Santísima Trinidad]" y crecer de día en día "en la carrera del amor a los Tres". Vistió el hábito el [8 de diciembre] de [1902] y el [11 de noviembre] de [1903] saltaba de gozo al emitir sus votos religiosos en la Orden del Carmen, a la que amaba con toda su alma. Se siente invadida por Dios, por su abundante gracia.
Con su vida y su doctrina -breve pero sólida- ha ejercido un gran influjo en la espiritualidad de nuestros días, debido, sobre todo, a su experiencia trinitaria. Preciosas son sus Elevaciones, Retiros, Notas Espirituales y sus Cartas.
Experiencias Religiosas
Sus experiencias religiosas son alimentadas por sus lecturas. El [Nuevo Testamento] tiene un lugar privilegiado en su mundo espiritual, muy especialmente las cartas de [San Pablo], a quien llamará “padre de su alma”. Las páginas de [San Juan de la Cruz] han ejercido una influencia considerable en el camino de la unión con [Dios].
El año [1904] es muy significativo. El [21 de noviembre] Isabel lo pasa ante el Santísimo. Por la noche redacta una oración, que es expresión de su entrega al Dios Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo. Dice así:
“¡Oh, Dios mío, Trinidad a quien adoro! Ayudadme a olvidarme enteramente para establecerme en Vos, inmóvil y tranquila, como si mi alma estuviera ya en la eternidad. Que nada pueda turbar mi paz, ni hacerme salir de vos, ¡mi Inmutable!, sino que cada minuto me haga penetrar más en profundidad de vuestro misterio. Pacificad mi alma, haced de ella vuestro cielo, vuestra morada amada y el lugar de vuestro reposo. Que no os deje allí jamás solo, sino que esté allí toda entera, completamente despierta en mi fe, en adoración total, completamente entregada a vuestra acción creadora”.
Ella ha descubierto su vocación en la Iglesia: ser para Dios “una alabanza de gloria” (Ef 1,6). Hasta tal punto que esta mística francesa lo toma como un nombre simbólico, laudem gloriae, “alabanza de gloria”.
Muerte
Algunos meses después de su profesión religiosa, se manifestaron los primeros síntomas de la enfermedad de Addison, que la condujo a la muerte en medio de atroces sufrimientos. Ella aceptó todo con paz y abandonándose con confianza en la misericordia de Dios. Vio en su enfermedad una ocasión propicia para conformarse a su Esposo crucificado, así como ella deseaba ardientemente ir a la gloria trinitaria de la comunión de los santos.
Los días [7] y [8 de noviembre] está en silencio. Las últimas palabras que le oyeron sus hermanas de comunidad fueron: “Voy a la Luz, al Amor, a la Vida”. En el amanecer del [9 de noviembre] de [1906], deja de respirar, la ciudad de [Dijon] está tranquila. Las que estaban allí presentes se dan cuenta que Isabel ha emprendido el viaje a la Trinidad que tanto amó en la tierra y como un profeta nos llama a cada uno a disfrutar de su presencia en lo cotidiano de la vida.
Corrió, voló, en el camino de la perfección y el [9 de noviembre] de [1906] a los [26] años de edad expiraba a causa de una úlcera de estómago.
Milagro para la beatificación
Un primer milagro obtenido por intercesión de Sor Isabel se verificó el [17 de febrero] de [1984]. Fue la curación milagrosa de [Fray Jean Chanut], un monje de la abadía cisterciense, por entonces maestro de novicios. Tenía [31] años de edad en [1938] y sufría de tuberculosis renal. A pesar de la extracción de un riñón, la enfermedad se extendió por todo el tracto urogenital.
Fray Jean sufría mucho, estaba incapacitado para continuar con sus oficios dentro de la comunidad y todo parecía indicar que el único desenlace sería la muerte. Sin embargo, en enero de [1943], siguiendo el consejo de un padre predicador, la comunidad cisterciense comenzó una novena de oración, confiando en la intercesión de Sor Isabel. Concluida la novena el Fray Chanut recuperó las fuerzas y pudo reanudar rápidamente la plena observancia de la Regla, las vigilias y los ayunos severos propios del estilo de vida cisterciense. Las pruebas de laboratorio que se le realizaron, demostraron la milagrosa desaparición de la enfermedad. Fray Chanut más tarde fue abad del monasterio y murió en [África] en [1980].
Este milagro permitió la beatificación de Sor Isabel por el papa [Juan Pablo II] el [25 de noviembre] de [1984], fiesta de [Cristo Rey].
Su fiesta se celebra el [8 de noviembre]. Fecha de canonización: [16 de octubre] de [2016], por S.S. Francisco.
Martirologio Romano: En [Dijon], en [Francia], Santa Isabel de la Santísima Trinidad Catez, virgen, de la [Orden de las Carmelitas Descalzas], que desde niña anheló buscar en lo profundo de su corazón el conocimiento y la contemplación de la Trinidad, y afligida por muchos sufrimientos, todavía joven continuó caminando, como siempre había soñado, «hacia el amor, hacia la luz y hacia la vida». († [1906])
Etimológicamente: Isabel = "juramento de Dios". Viene de la lengua hebrea.

