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Simón Pereyns

Simón Pereyns
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San Cristóbal con el niño Jesús. Catedral Metropolitana de la ciudad de México. 1588.
Nacimientoca. 1540
Amberes
Fallecimientoca. 1600
OcupaciónPintor
Simón Pereyns. Pintor flamenco. En 1558 se trasladó a Lisboa y más tarde a Madrid, donde trabajó como retratista de la corte. En 1566 fue a Nueva España, alcanzando con su pintura gran fama en México. Se le atribuyen numerosas obras, en su mayor parte perdidas; entre las conservadas destacan, entre otras, las diez tablas del retablo de Huexotzingo (1586), en las que se percibe la influencia de Durero. También es obra suya el San Cristóbal (1585).

Síntesis biográfica

Nació en Amberes, en los primeros años de 1540. El arte de la pintura debe de haberlo aprendido en Flandes, su ciudad natal y lo perfeccionó en sus viajes y contactos artísticos. Hacia 1558 se trasladó de Flandes a Portugal.

Era un artista cortesano, un retratista espléndido, según los testimonios, pero no se conoce un solo retrato de su factura, aunque los retratos de los virreyes contemporáneos a Pereyns que se encuentran en el Museo Nacional de Historia de México podrían ser obra suya. Son de líneas suaves, grandes claroscuros y agradable colorido.

Su pintura religiosa es variable, tiene obras magníficas, sobre todo las que toma de modelos como las dos tablas de Huexotzingo, cuya composición la obtuvo en estampas de Sadeler y Martín de Vos.

Llegó a México en 1566 acompañando el séquito del marqués de Falces, virrey de Peralta. Su primera obra fue pintar escenas de batalla para el palacio virreinal. Pereyns trae el manierismo tardío en pintura de un artista culto, refinado y con gran experiencia.

En 1563 fue procesado por herejía, mas la lectura de su proceso y el carácter de las denuncias demuestran que más bien se trató de una venganza, de una cruel triquiñuela contra el pintor del virrey, quien había tenido que regresar a España por denuncias e intrigas de la Real Audiencia. La envidia de sus contemporáneos y el tono de revancha política hicieron que Pereyns fuera encarcelado. Se le acusaba, según escribe Guillermo Tovar, de no confesarse como debía, que el amancebamiento lo consideraba natural en soltero y soltera, que prefería pintar retratos que santos.

Su estancia en Nueva España por espacio de 20 años tuvo que causar una influencia importante en la pintura de los siglos XVI y XVII. Su obra, destruida en su mayoría, fue abundante en retablos.

Al parecer muere en Puebla en 1589. Tal vez su último trabajo lo contrató este mismo año y sería el retablo mayor de la catedral de Puebla, que no alcanzaría a concluir y que terminarían Baltazar de Echave y Francisco de Zumaya en 1590.

Pereyns, concluye Guillermo Tovar en su libro Renacimiento en México, es un manierista tardío, formado en Flandes, Lisboa y Madrid como retratista, que se vio obligado por las circunstancias a realizar retablos y fue citado en documentos de la época como ¨pintor de imaginería¨. Retratista de la corte de Felipe II, artista refinado y culto, trabajó en los lugares más remotos y lejanos de aquella época en Nueva España. Recibió encargos de los indios principales, alcaldes y regidores y aunque sufrió la envidia de sus contemporáneos, trabajó junto a Andrés de la Concha y Arciniega. Debió tener numerosos discípulos y su obra debe haber influido mucho en el ambiente pictórico. Con artistas como Zumaya se reunía para conversar sobre los pintores famosos de Italia.

Muerte

Muere en 1600

Obras

  • El retablo de Tepeaca. Se conservan dos columnas y una escultura del primitivo retablo, el resto fue destruido. Pereyns lo realizó en compañía de Francisco de Morales en 1568.
  • El retablo de Mixquic. Pintado en la iglesia agustina de Mixquic entre los meses de junio y agosto también en 1568, desaparecido, pero en el claustro de un convento de Ayotzingo se encuentran unas tablas pintadas al temple que representanEl Nacimiento del Señor, La Adoración de los Reyes, La Adoración de los Pastores, La Crucifixión, La Resurrección, La Sagrada Familia y una Purísima Concepción, que podrían ser las realizadas por Simons Pereyns.
  • El retablo de Malinalco y Ocuilán, de lo que solo se conoce que existieron. Retablo hecho con Luis de Arciniega en Tula, en 1574, tampoco existe.


En 1579 trabaja como pintor de imaginería junto a Francisco de Zumaya, como pintor-dorador, en la decoración de la sacristía de la Iglesia de Santo Domingo en la ciudad de México. Existe la descripción detallada de esta obra, compuesta por doce tablas que representan escenas bíblicas y evangélicas, en la crónica de Ojea.

En la catedral realizó varias obras. El retablo de Nuestra Señora de la Merced, que tuvo que pintar como pena impuesta por su proceso. La primitiva catedral es redecorada por motivo del Tercer Concilio de 1585, y a Simons Pereyns se le encargan seis tablas para el retablo principal.

En 1588 realizó un retablo que fue donado por el maestrescuela de la catedral Sancho Sánchez de Muñón y que fue dedicado a San Cristóbal. La pintura se conservó y, recortada, se colocó en el retablo de San José en el siglo XVIII. Este retablo se halla en la capilla de la Purísima Concepción.

El retablo mayor para la iglesia de los Franciscanos de Huexotzingo fue realizado entre Pereyns y Andrés de la Concha. El 4 de febrero de 1584 Simón Pereyns fue contratado por las autoridades del pueblo. La obra se compone de la María Magdalena, Santa María Egipciaca, la Adoración de los Pastores, la Adoración de los Reyes, la Circuncisión, la Presentación en el Templo, la Resurrección y la Ascensión, el Señor de la Columna y Cristo con la Cruz a cuestas. El retablo se concluyó en 1586. Dos pinturas están tomadas de grabados europeos. Es el único retablo ejecutado por ambos artistas que se conserva completo.

El retablo de Teposcolula fue totalmente destruido, ya que la iglesia primitiva se demolió y se construyó otra en su lugar. Ambos artistas trabajaron juntos no solo como pintores, sino como escultores, ensambladores y doradores. En 1578 hicieron unas andas y unas esculturas de los cuatro evangelistas para la cofradía del mismo nombre.

Simón Pereyns también fue el autor del retablo de la iglesia franciscana de Cuernavaca, del cual solo se conservan restos escultóricos. Este retablo fue un encargo hecho por fray Francisco de Illona y el gobernador de la villa don Toribio de S. Martín Cortés. En febrero de 1594, años depués de concluida la obra, se descubrió que el Niño Dios estaba entre los angelillos que contemplaban La Anunciación, lo cual se consideró una herejía.

Fuentes

  • Renacimiento en México. Artistas y retablos.
  • México novohispano
  • Simón Pereyns
  • Tovar de Teresa, Guillermo. ¨Simón Pereyns¨. Renacimiento en México. Artistas y retablos. México. 1982. P 128-137.