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la Plataforma Demócrata Cubana (de Madrid). Esta última era organizada por [[Carlos Alberto Montaner]], agente de la CIA y connotado terrorista de origen cubano; en esta coalición se integraban pequeñas organizaciones anticubanas cuyo principal trabajo era el de influir en sectores políticos europeos y latinoamericanos y promover presiones contra el Gobierno revolucionario cubano.
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la Plataforma Demócrata Cubana (de Madrid). Esta última era organizada por [[Carlos Alberto Montaner]] (n. 1943), agente de la CIA y connotado terrorista de origen cubano; en esta coalición se integraban pequeñas organizaciones anticubanas cuyo principal trabajo era el de influir en sectores políticos europeos y latinoamericanos y promover presiones contra el Gobierno revolucionario cubano.
  
 
En 1991 fue arrestada por sus actividades en contra de la [[Revolución cubana]]. Un tribunal municipal de La&nbsp;Habana la juzgó y la condenó a dos&nbsp;años de cárcel.<ref>Haro Tecglen, Eduardo (1991): [http://lahemerotecadelbuitre.com/piezas/el-encarcelamiento-de-la-poetisa-maria-elena-cruz-enfrenta-en-espana-los-columnistas-jimenez-losantos-abc-y-haro-tecglen-el-pais/ «El perseguidor»], artículo publicado el 14 de diciembre de 1991 en el diario ''El&nbsp;País'' (Madrid). {{sistema:cita|Sale la carita triste, con su barba femenina, de [[Juan de la Cruz]]: recitadores recuerdan sus versos, tan difíciles de decir: son íntimos. Hace unos días murió [[Wolfgang Amadeus Mozart|Mozart]]: no tenía para pagar al médico. Amamos a los artistas solo cuando están muertos, y pagamos a quienes comercian con su memoria. A menos que sea el enemigo el que nos persiga. Nadie leyó a María Elena Cruz Varela, cubana: pero ahora la encarceló Fidel Castro y ya tiene fieles. Sus defensores estarían bien si no fueran acusadores seriales. Uno, Federico Jiménez Losantos, hace el censo de los que no han levantado su voz (o él no la ha oído) contra la persecución; me acusa más porque otros han dicho que yo defiendo los derechos humanos. Él es como los frailazos de la Inquisición católica: siempre piden pruebas de pureza de sangre. ¡Qué gentuza ha dado el anticomunismo! Leen a los otros para llevar la cuenta de sus omisiones y ponerles en la picota. Antes, podía ser la cárcel. Se ciegan ―este chivato, Losantos― y no se enteran. Desde que protesté contra lo de Padilla, y hace 20 años, hasta estos mismos días. ¡Que vergüenza: me estoy justificando ante un cazador de brujas! Yo prefiero ser la bruja. Lo soy: nadie me va a hacer decir que Fidel Castro es peor que Fulgencio Batista, ni peor que Augusto Pinochet, ni peor que el George Bush de la guerra del Golfo, ni que el Ronald Reagan que hacía matar niños en Nicaragua. Nadie me va a hacer decir que la lucha de Fidel Castro no ha tenido un sentido. Ni nadie me va a hacer decir que no tengo miedo ―humano― a que lleguen las mafias de Miami, pistola en mano, para limpiar el «régimen» de Fidel Castro. Por cierto, también he condenado el terrorismo. Para que no busquen en las colecciones de los periódicos por donde dañarla quien cuenta lo que ve y percibe. Se empieza por recordar a [[san Juan de la Cruz]] pero nunca se sabe dónde se va a terminar en esa historia de perseguidos y maltratados. Aunque no hay por qué limitarlos a músicos y poetas ―salvo que se tenga un sentido de clase o de gremio―. Otros son niños en Brasil o en Colombia. Que esos sí son regímenes democráticos ejemplares, constitucionales.|Eduardo Haro Tecglen}}</ref>
 
En 1991 fue arrestada por sus actividades en contra de la [[Revolución cubana]]. Un tribunal municipal de La&nbsp;Habana la juzgó y la condenó a dos&nbsp;años de cárcel.<ref>Haro Tecglen, Eduardo (1991): [http://lahemerotecadelbuitre.com/piezas/el-encarcelamiento-de-la-poetisa-maria-elena-cruz-enfrenta-en-espana-los-columnistas-jimenez-losantos-abc-y-haro-tecglen-el-pais/ «El perseguidor»], artículo publicado el 14 de diciembre de 1991 en el diario ''El&nbsp;País'' (Madrid). {{sistema:cita|Sale la carita triste, con su barba femenina, de [[Juan de la Cruz]]: recitadores recuerdan sus versos, tan difíciles de decir: son íntimos. Hace unos días murió [[Wolfgang Amadeus Mozart|Mozart]]: no tenía para pagar al médico. Amamos a los artistas solo cuando están muertos, y pagamos a quienes comercian con su memoria. A menos que sea el enemigo el que nos persiga. Nadie leyó a María Elena Cruz Varela, cubana: pero ahora la encarceló Fidel Castro y ya tiene fieles. Sus defensores estarían bien si no fueran acusadores seriales. Uno, Federico Jiménez Losantos, hace el censo de los que no han levantado su voz (o él no la ha oído) contra la persecución; me acusa más porque otros han dicho que yo defiendo los derechos humanos. Él es como los frailazos de la Inquisición católica: siempre piden pruebas de pureza de sangre. ¡Qué gentuza ha dado el anticomunismo! Leen a los otros para llevar la cuenta de sus omisiones y ponerles en la picota. Antes, podía ser la cárcel. Se ciegan ―este chivato, Losantos― y no se enteran. Desde que protesté contra lo de Padilla, y hace 20 años, hasta estos mismos días. ¡Que vergüenza: me estoy justificando ante un cazador de brujas! Yo prefiero ser la bruja. Lo soy: nadie me va a hacer decir que Fidel Castro es peor que Fulgencio Batista, ni peor que Augusto Pinochet, ni peor que el George Bush de la guerra del Golfo, ni que el Ronald Reagan que hacía matar niños en Nicaragua. Nadie me va a hacer decir que la lucha de Fidel Castro no ha tenido un sentido. Ni nadie me va a hacer decir que no tengo miedo ―humano― a que lleguen las mafias de Miami, pistola en mano, para limpiar el «régimen» de Fidel Castro. Por cierto, también he condenado el terrorismo. Para que no busquen en las colecciones de los periódicos por donde dañarla quien cuenta lo que ve y percibe. Se empieza por recordar a [[san Juan de la Cruz]] pero nunca se sabe dónde se va a terminar en esa historia de perseguidos y maltratados. Aunque no hay por qué limitarlos a músicos y poetas ―salvo que se tenga un sentido de clase o de gremio―. Otros son niños en Brasil o en Colombia. Que esos sí son regímenes democráticos ejemplares, constitucionales.|Eduardo Haro Tecglen}}</ref>

Revisión del 08:55 21 nov 2018

María Elena Cruz Varela
Información sobre la plantilla
Nacimiento17 de agosto de 1953[1]
ciudad de Colón,
provincia de Matanzas,
República de Cuba Bandera de Cuba
ResidenciaMadrid (España) y
Miami (Estados Unidos) 
Nacionalidadcubana
Ciudadaníacubana
Ocupaciónpoeta, novelista, periodista, activista contrarrevolucionaria

María Elena Cruz Varela (Colón, 17 de agosto de 1953). Novelista, poetisa y articulista contrarrevolucionaria cubana.[1]

Síntesis biográfica

Publicó la primera parte de su obra en Cuba. Hasta los veinticuatro años (1978) fue partidaria de la Revolución.

En 1990 fundó con otras nueve personas el grupo contrarrevolucionario Criterio Alternativo. Convocaban a ayunos y huelgas de hambre para derrocar el Gobierno revolucionario de Cuba. En 1991 publicaron su Carta de los Diez, dirigida a Fidel Castro.[2] Se autodenominaba «partidaria de emplear métodos de lucha no violenta» aunque era apoyada económicamente desde organizaciones como la «Asamblea Nacional» (de Miami), la Coordinadora de Organizaciones de Derechos Humanos (de Miami) y la Plataforma Demócrata Cubana (de Madrid). Esta última era organizada por Carlos Alberto Montaner (n. 1943), agente de la CIA y connotado terrorista de origen cubano; en esta coalición se integraban pequeñas organizaciones anticubanas cuyo principal trabajo era el de influir en sectores políticos europeos y latinoamericanos y promover presiones contra el Gobierno revolucionario cubano.

En 1991 fue arrestada por sus actividades en contra de la Revolución cubana. Un tribunal municipal de La Habana la juzgó y la condenó a dos años de cárcel.[3] Tras cumplir su condena abandonó la isla. En 1992, la poetisa Uva de Aragón (Cuba, 1944), exiliada en Miami desde 1959, prologó su libro El ángel agotado.[4][5]

Tras vivir un tiempo en Madrid (España) ―sostenida por el grupo terrorista Plataforma Demócrata Cubana―, se trasladó a Estados Unidos. Más tarde regresó a España y vive en Madrid.

En 1994, Cruz Varela empezó a publicar sus artículos y críticas literarias en diversos diarios españoles. Publicó, poniendo en práctica una estrategia de subversión política, en la revista Encuentro de la Cultura Cubana, que ―se ha demostrado― realiza exhortación a la sedición. Cruz Varela ha practicado un periodismo lleno de resentimiento contra los avances sociales y políticos que han sucedido en Cuba desde los años 1990 en los más tendenciosos periódicos españoles, como ABC (de Madrid).[6] Entre 1997 y 2002 fue articulista del periódico La Razón, de Madrid (España).

En 2003, la empresa Ediciones Martínez Roca (Madrid) otorgó a María Cruz Varela su prestigioso Premio Alfonso X el Sabio de Novela Histórica, por su obra Juana de Arco, el corazón del verdugo.

Desde 2007 fue crítica literaria del semanario El Cultural, en el diario El Mundo.

Obras

  • 1986: Mientras la espera el agua (poemas).
  • 1987: Afuera está lloviendo (poemas).
  • 1991: Hija de Eva (poemas).
  • 1992: El ángel agotado (poemas). Madrid (España): Plaza y Janés, 1999.[4]
  • 2000: La voz de Adán y yo (poemas). Ferrol (España): Esquío, 2000.
  • 2003: Juana de Arco, el corazón del verdugo (novela histórica). Madrid (España): Martínez-Roca/Planeta, 2003.
  • 2006: La hija de Cuba. Dos patrias tuve... (novela histórica). Madrid (España): Martínez-Roca/Planeta, 2006.

Premios y reconocimientos

  • 1995: Premio Mariano de Cavia de Prensa Española
  • 1989: Premio Nacional de Poesía Julián del Casal, en Cuba.
  • 1992: Premio Libertad de la Internacional Liberal
  • 1997: Human Rights Watch (infame remedo de organización por la lucha de los Derechos Humanos, denunciada de estar infiltrada por el Departamento de Estado de los EE. UU.) intentó nominarla al Premio Nobel de la Paz y al premio Príncipe de Asturias de las Letras.
  • 2003: premio Alfonso X el Sabio de Novela Histórica, de la empresa Ediciones Martínez Roca (de la editorial Planeta), por su obra Juana de Arco, el corazón del verdugo.
  • 2012: Medalla La Avellaneda, del Centro Cultural Cubano de Nueva York.[7]

Fuentes