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Guillermo García Ponte nació el [[25 de junio]] de 1939, en Artemisa; sus padres de procedencia obrera, formaron una familia humilde de cinco hijos: Francisca, Margot, María de los Ángeles, Guillermo y Roberto.
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Guillermo asistió a la escuela primaria [[Juan Bautista Quintana]], pasando después al oficio de zapatero. A los 14 años ingresó en la Juventud Ortodoxa, participó junto a otros jóvenes, en las luchas obreras por el diferencial azucarero, formó parte de las protestas en contra de la introducción de las máquinas de torcer tabaco, pues amenazaban con dejar sin empleo a centenares de tabaqueros; y participó en la huelga de Ómnibus Aliados (Ruta 35), entre otras acciones.
 
Guillermo asistió a la escuela primaria [[Juan Bautista Quintana]], pasando después al oficio de zapatero. A los 14 años ingresó en la Juventud Ortodoxa, participó junto a otros jóvenes, en las luchas obreras por el diferencial azucarero, formó parte de las protestas en contra de la introducción de las máquinas de torcer tabaco, pues amenazaban con dejar sin empleo a centenares de tabaqueros; y participó en la huelga de Ómnibus Aliados (Ruta 35), entre otras acciones.

Revisión del 11:43 9 ene 2024

Guillermo García Ponte
Información sobre la plantilla
Guillermo García Ponte, diciembre 2023.jpg
NombreGuillermo García Ponte
Nacimiento25 de junio de 1939
Artemisa, Bandera de Cuba Cuba
ResidenciaCubana
NacionalidadCubana

Guillermo García Ponte. Nació el 25 de junio de 1939, en Artemisa. A los 14 años ingresó en la Juventud Ortodoxa, participó junto a otros jóvenes, en las luchas obreras por el diferencial azucarero, en la huelga de Ómnibus Aliados (Ruta 35), entre otras acciones.

Fundador del Movimiento 26 de Julio (M-26-7) en Artemisa, participó en el corte de la electricidad, colocación de bombas, tirar grampas en las calles y carreteras, la quema de cañaverales, lanzamiento de cocteles Molotov, distribución de volantes, la quema del Juzgado Municipal y otras manifestaciones con la participación del pueblo. Sirvió de enlace de la dirección municipal del M-26-7 con Faustino Pérez Hernández, miembro de la Dirección Nacional. Por su partcipación en las acciones revolucionarias guardó prisión en Artemisa, Pinar del Río, el Príncipe, el Presidio Modelo de la Isla de Pinos, etc.

Después del 1ro de enero de 1959, se vinculó a las tareas de la Revolución hasta hoy, donde sigue viviendo y caminando por las calles de Artemisa. Por los resultados obtenidos en cumplimiento de las tareas asignadas, ha recibido diversos reconocimientos y condecoraciones.

Síntesis biográfica

Primeros años

Guillermo García Ponte nació el 25 de junio de 1939, en Artemisa; sus padres de procedencia obrera, formaron una familia humilde de cinco hijos: Francisca, Margot, María de los Ángeles, Guillermo y Roberto.

Guillermo asistió a la escuela primaria Juan Bautista Quintana, pasando después al oficio de zapatero. A los 14 años ingresó en la Juventud Ortodoxa, participó junto a otros jóvenes, en las luchas obreras por el diferencial azucarero, formó parte de las protestas en contra de la introducción de las máquinas de torcer tabaco, pues amenazaban con dejar sin empleo a centenares de tabaqueros; y participó en la huelga de Ómnibus Aliados (Ruta 35), entre otras acciones.

Con la Juventud Ortodoxa, junto al Frente Cívico de Mujeres Martianas, los estudiantes del Instituto de Segunda Enseñanza, las Escuelas de Comercio y Oficios, y otros sectores de la población, se sumó a la campaña popular que pedía al gobierno de Batista la amnistía de los moncadistas presos en la Isla de Pinos, acción que demostró el fortalecimiento de la unidad del pueblo.

Incorporación al Movimiento 26 de Julio

Estuvo vinculado a la formación del Movimiento 26 de Julio (M-26-7), inicialmente en su hogar de la actual calle 31, entre 44 y 46, en Artemisa, con la presencia de asaltantes al cuartel Moncada. Después, participó en reuniones en otros lugares del municipio, entre ellas la efectuada en la escuela Pitman (hoy centro de Economía Manuel Valdés), donde fue designado René Rivera, El Charro, como jefe de Acción y Sabotaje.

Las acciones fundamentales que caracterizó la lucha clandestina en la región, en las que participó Guillermo, fue el corte de la electricidad, colocación de bombas en diferentes locales, tirar grampas en las calles y carreteras, la quema de cañaverales, lanzamiento de cocteles Molotov, distribución de volantes e izar la bandera del M-26-7, la quema del Juzgado Municipal y otras manifestaciones con la participación del pueblo.

Guillermo sirvió de enlace de la Dirección Municipal del M-26-7 con Faustino Pérez Hernández, miembro de la Dirección Nacional. Años después del triunfo revolucionario, se encontraron ambos combatientes, el entonces comandante del Ejército Rebelde Faustino, se dirigió a su compañero y le preguntó:

- “Paciente ¿Cómo siguió?”

Guillermo le preguntó: - ¿Usted habla conmigo comandante?

- “Yo te atendí como médico”, le respondió el comandante Rebelde. ¿No te acuerdas del médico que fue a tu casa? Soy yo Faustino Pérez”.

Ambos se abrazaron emocionados con el encuentro.

En 1957 ocurrió un imprevisto mientras dos pequeños grupos de jóvenes clandestinos, en una misma acción, colocaban sendas bombas, una de ellas en casa del hermano del senador Manuel Pérez Galán y la otra, en la casa de un chivato que vivía cerca. En esta última participó Guillermo y lograron su objetivo. En la otra acción, al pasar los combatientes por donde tenían que colocar el artefacto, vieron a dos mujeres que se encontraban cerca del lugar y continuaron el recorrido en el auto. La demora en soltar la bomba provocó su explosión entre los pies de uno de ellos, que casi le costó la vida, y fue necesario amputarle ambas piernas y un brazo.

El 10 de junio Guillermo cae preso con un grupo de compañeros y fueron trasladados a la prisión de Pinar del Río, donde iniciaron una huelga de hambre seis días después en dicho penal, la cual se extendió por 16 días. Participaron más de 100 revolucionarios de distintos penitenciarías del país, con el objetivo de pedir la sustitución de sus funciones como jefe Militar del Penal de Isla de Pinos del torturador Ugalde Carrillo. Como resultado de la huelga, el Presidente de la República aprobó del cambio de mando en la mencionada prisión.

Al finalizar la huelga, Guillermo tenía afectada su salud, por lo que fue trasladado al hospital Civil. Tres o cuatro días después es llevado nuevamente para la cárcel, lo que le salvó la vida, ya que se pudo conocer posteriormente, que en el hospital se pretendía eliminarlo físicamente.

Lo trasladaron para el Príncipe, recibiendo la indicación de uno de los guardias, que debía ir en el medio de los oficiales que lo conducían, y que al más mínimo gesto le aplicarían la Ley de Fuga. Durante el traslado la guagua se detuvo en Artemisa y le fue permitido ver a la familia.

En el presidio lo ubicaron en la Galera 15. Coincidiendo con su llegada se produjo una fuga de presos del centro penitenciario, la que puso en alerta al servicio de seguridad del mismo, produciéndose a su vez fuertes enfrentamientos entre prisioneros y guardias.

Semanas después de aquel incidente, entre finales de agosto y principios de septiembre de 1957, recibió en el presidio la visita de un amigo coterráneo y colega de luchas, quien además de conversar y actualizarlo en aspectos de la lucha revolucionaria, le enseñó fotos de la Masacre de Goicuría.

Luego fue trasladado a la prisión de Isla de Pinos en el barco “El Pinero” , durante la travesía compartió las esposas con un preso que había sido condenado a sesenta años. En la espera del barco, se le acercó una muchacha desconocida para él, aparentemente vendedora de naranjas. Uno de los guardias que lo conducía, le preguntó a la dama:

- “¿Por qué te le acercas?”

Ella le contestó:

- “Pobrecito, es tan jovencito”, y le dio unas naranjas.

Guillermo y la joven, de forma rápida y discreta, intercambiaron aparentes palabras de saludos y agradecimientos. Ella resultó ser la combatiente del Moncada Melba Hernández, quien en aquellos momentos era cercana colaboradora de Jesús Montané Oropesa.

En el penal se encontró con un grupo de antiguos compañeros revolucionarios ubicados en la “Circular 4”, donde se organizaron para apoyarse con los recursos y alimentos que les eran enviados por los familiares.

En la prisión conoció a un grupo de revolucionarios que se encontraban presos por ser los dirigentes de la Conspiración de los Puros, encabezados José Ramón Fernández.

Unos meses después, es trasladado a La Habana y luego convocado a juicio en Artemisa, donde permaneció en el Vivac por espacio de ocho días mientras se desarrollaba el proceso, finalmente fue enviado nuevamente al Príncipe y luego a Isla de Pinos. En esta ocasión compartió el vuelo junto a un grupo de pilotos de la Fuerza Aérea batistiana que iban conducidos a presidio por conspirar contra el régimen, protagonistas del Levantamiento del 5 de septiembre en Cienfuegos, dentro de ellos se encontraba Enrique Carreras.

En el Presidio Modelo, junto a los otros revolucionarios, cantaban el Himno del 26, escuchaban Radio Rebelde, recibían preparación militar con José Ramón Fernández, etc.

Guillermo es puesto en libertad el 10 de julio de 1958; al llegar a Batabanó, en presencia de su familia, se produjo un encuentro con tres oficiales del SIM que le pusieron las esposas y lo condujeron hasta Columbia, sede del SIM, introduciéndolo solo en una celda sin ropas.

Transcurridas unas horas, es presentado al coronel jefe de Columbia, el cual le dijo:

“Yo no te voy a interrogar, tu tiempo se acabó”.

En ese momento se abrió la mampara de la oficina del coronel, por donde entró un oficial vestido de civil, conocido en Artemisa como El Zurdo y dijo:

“Coronel, este se va ahora, porque no ha hecho nada y cumplió su condena.”

El coronel le contestó:

“Zurdo, no se puede hacer eso.”

El Zurdo le ripostó:

“Ni lo mido, ni lo peso, pero se va”. Seguidamente le dijo a Guillermo: - “¡Vístete que te vas!”.

Cuando estaban en el carro que lo sacaría de Columbia, el oficial le dijo a Guillermo:

“Tienes la vida garantizada hasta Artemisa, de ahí en adelante es un problema tuyo”.
Guillermo, con gorra, al centro, delante de Fidel. 17.01.1959. Artemisa

En Artemisa el Movimiento previó dos variantes: la primera, que saliera para el exilio a través de la Embajada de México, la cual no fue posible. La segunda, que permaneciera de forma clandestina en Caimito, como parte del Movimiento 26 de Julio, donde permaneció oculto hasta el 1ro de enero de 1959, de donde se trasladó su municipio.

El día 17 de enero de 1959, acompañó a Fidel en su recorrido por Artemisa y Pinar Río, durante la Caravana de la Libertad.

Posteriormente, se vinculó a las tareas de la Revolución hasta hoy, donde sigue viviendo y caminando por las calles de Artemisa.

Por los resultados obtenidos en cumplimiento de las tareas asignadas, ha recibido diversos reconocimientos y condecoraciones, entre ellos:

Fuentes

  • José A Villar Valdés. Pasajes de la Lucha Clandestina en la Villa Roja. Artemisa, 2021.
  • José Fernández. Breve Historia Combativa de Artemisa.
  • Rodolfo R. Valdés de Paula: Artículo Guillermo García Ponte, Artemisa, 2023. Inédito
  • Testimonio de Guillermo García Ponte a Rodolfo R. Valdés de Paula.
  • Testimonios de compañeros, familiares y amigos de Guillermo García Ponte.