Libro de Josué
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Libro de Josué. En hebreo, Yehósua’: יְהוֹשֻׁעַ Yhwh (salvación) es el gran personaje bíblico con el que está ligada la conquista hebrea de la tierra de Canaán, y del que toma su nombre este libro. Narrando las tácticas usadas y la distribución geográfica de la tierra.
Libro de Josué recibe su nombre del héroe israelita que continuó la misión de Moisés y organizó al pueblo para la conquista de la tierra prometida. Al principio del libro, Josué promete a los israelitas que conquistarían la tierra de Canaán y se apoderarían del territorio si eran fieles a la alianza. Ellos respondieron con entusiasmo: << Igual que obedecimos en todo a Moisés, te obedeceremos a ti>> (Jos 1,17). Bajo su guía, tomaron posesión de la tierra, se establecieron con sus familias y sus ganados, y trataron de seguir su alianza con Dios. Josué pertenece a los libros del Antiguo Testamento y el primero de los seis escritos que integran la serie de los Profetas anteriores (Nevi'im en hebreo). Destaca la intervención divina en circunstancias tales como el cruce del río Jordán, la conquista de Jericó y Hai, y la derrota de los amorreos.
Sumario
Autor
El autor del libro de Josué no puede ser identificado por medio de la Escritura. El uso de los pronombres nosotros y nos en 5.1, 6 respalda la teoría de que el autor puede haber sido un testigo presencial de algunos de los acontecimientos ocurridos durante este período. Josué 24.26 sugiere que el autor de algunas de las secciones más extensas de este libro fue el mismo Josué.
Otros pasajes, sin embargo, no pudieron ser escritos por Josué. Su muerte se recoge en el capítulo final (24.29–32). También se mencionan varios acontecimientos que ocurrieron después de su muerte: la conquista de Hebrón por Caleb (14.6–15); la victoria de Otoniel (15.13–17); y la migración de Dan (19.47). Pasajes paralelos en Jueces 1.10–16; 18, confirman que estos acontecimientos ocurrieron tras la muerte de Josué.
Lo más probable es que el libro haya sido compuesto en su forma final por un escriba o algún editor, apoyándose en relatos escritos por el propio Josué.
Fecha
El libro cubre unos veinticinco años de la historia de Israel bajo la dirección de Josué, asistente y sucesor de Moisés. El libro abarca el período de la historia israelita. Parece que los relatos que contiene fueron compilados algún tiempo después. La fecha para datar estos sucesos se basa en la cronología bíblica y en el pasaje de 1 reyes 6:1 que dice que desde la construcción del templo de Salomón en 1033 a.E.C. o 966 a.E.C. han pasado 480 años. Datando el Éxodo en el 1513 a.E.C. o el 1446 a.E.C. y el comienzo de las conquistas en el 1473 a.E.C o 1,406 a.E.C.
Sin embargo, tales fechas parecen ser insostenible al momento de analizar la historia. Unas tabillas de arcillas datadas del siglo XIV a.E.C. conocidas como Las cartas de Amarna[1], revelan la verdadera situación geopolítica de la región. Canaán parece estar bajo dominio egipcio y no hay indicios de presencia israelí en la región. Una fecha alternativa y más plausible a nivel histórico para los eventos de Josué sería en el siglo XIII a.E.C. Durante el reinado de Ramsés II. Esta teoría se basa en que números como el 40 generalmente son simbólicos y no tienen un propósito cronológico tan exacto; en este caso, el 480 no sería más que el 40 multiplicado por 12.[2]
Estructura Del Libro
Josué tiene una fluidez en su estructura que lo hace fácil de leer. En un breve prólogo, presenta al guerrero Josué como el líder capaz que Dios selecciona para conducir a su pueblo a la tierra prometida. Inmediatamente comienza a narrar las victorias militares de los hebreo al arrojar a los cananeos de la tierra que Dios les dio. Atacaron primero por el centro de Canaán y se apoderaron de la ciudad de Jericó y las regiones adyacentes. Después lanzaron ataques rápidos hacia el sur y hacia el norte. Esta estrategia les permitió consolidar posiciones. Después de debilitar a sus enemigos, realizaron diversos ataques de menor envergadura durante varios años.
Tras las crónicas de las campañas militares de Josué, se describe la división del territorio entre las doce tribus de Israel.
El libro termina con la muerte de Josué, después de exhortar este al pueblo a renovar el pacto y permanecer fieles a Dios.
Aporte a la teología
El libro contiene elementos de gran importancia para los cristianos. Los principales son la demostración inequívoca de la fidelidad de Dios con su pueblo al darle la tierra prometida, los detalles en cuanto al propósito de Dios con Israel, la obediencia y las bendiciones de Dios para aquellos que le escuchan y obedecen con fidelidad.
Ven el propósito de Dios al preparar el camino para la venida de Cristo por medio de Israel. Las varias referencias hechas a Josué en el Nuevo Testamento demuestran su importancia para los creyentes de la iglesia naciente y desde luego para los creyentes actuales. (Hch 7.45; Heb 4.8; 11.30; Stg 2.25).
Sol deteniéndose por un día
Segun Josué 10:12-14 el sol y la luna se habría detenido por un día, o la tierra. En ambos casos, esto es científicamente imposible, lo cual mete a La Biblia a una inconscistencia científica. No obstante, algunos estudiosos bíblicos sugieren otra interpretación que podría estar más adaptada al contexto cultural de la época. [3]
En las naciones de Canáan y en general en Mesopotamia las supersticiones eran muy importantes. En el Antiguo Oriente Próximo, los meses del año no estaban estandarizados con un número fijo de días como en nuestra cultura moderna, donde algunos meses tienen 30 días, otros 31, etc. Para los antiguos de esta región, la duración de los meses variaba según las fases de la luna. El principio de un mes se calculaba con la aparición de la Luna nueva, y la luna llena marcaba la mitad del mes. Se identificaba porque la luna se ocultaba minutos después de la salida del sol. El día en que aparecía la luna llena servía como indicador de la duración del mes. Era considerado una buena premonición si la luna llena aparecía el día 14 del mes, ya que eso significaba que todo estaba en armonía según sus creencias. Si en ese día se podían ver el sol y la luna llena al mismo tiempo en el cielo, este evento era llamado «oposición», porque ambos cuerpos celestes estaban opuestos en el horizonte, marcando un mes completo, como lo sería diciembre para nosotros con 31 días. Sin embargo, si la oposición ocurría el día 15, era vista como una premonición maligna que traía desastres, derrotas militares y destrucción de ciudades. Esta creencia está documentada en varias tabletas antiguas en Mesopotamia. En algunas de estas inscripciones se afirma que si la luna y el sol son vistos juntos el día 14, la tierra se volverá próspera y la región será alegre. En contraste, otra inscripción dice que si la luna y el sol son vistos juntos el día 15, un enemigo poderoso atacará y destruirá las ciudades. En el capítulo 10 del libro de Josué, podemos ver que Josué, en lugar de pedir un milagro astronómico o físico, está haciendo una petición de esperanza. Él sabía que ese día era el 15 y confiaba en que Dios escucharía su oración. En el versículo 12, Josué le dice al Yehová delante del pueblo: «Sol, detente en Gabaón; luna, párate sobre Ajalón». Importante dato; Gabaón quedaba al este y Ajalón al oeste, por lo que el sol y la luna estarían en oposición, cumpliendo la premonición. Al pedir esto frente al pueblo, Josué demostraba que conocía las supersticiones de la época y solo estaba pidiendo a Dios que esta se cumpliera en ese momento específico para desmoralizar al enemigo, asegurando así la victoria de Israel. En el versículo 13, se menciona que el sol se detuvo y la luna se paró hasta que Israel se vengó de sus adversarios. También se sabe que era de mañana, pues en el versículo 9 se dice que Josué marchó toda la noche hasta atacar por sorpresa. Después de pelear durante la madrugada, la mañana se acercaba y fue en ese momento cuando Josué pidió a Dios que se presentara la premonición maligna. Al final del versículo 13, se dice que el sol se detuvo casi un día entero. Esto no debe tomarse de manera literal, sino que el sol simplemente tardó más de lo normal en ponerse por la tarde; el versículo 14 también dice que Yehová obedeció la voz de un hombre, cosa que tampoco debe ser tomada literalmente así como tampoco debe ser tomado literal que el Sol se haya detenido. En cuando a que significa que no haya habido ningun otro día como otro, simplemente significa que ese día Yehová aceptó la estrategia de batalla de un humano, nada más.
Bosquejo del contenido
- La conquista de Canaán (1.1–12.24)
- Distribución del territorio entre las tribus de Israel (13.1–22.34)
- Últimas palabras de Josué. Renovación del Pacto (23.1–24.33)
Fuentes
- Biblia plenitud 2000,c 1994 (electronic ed.) . Editorial Caribe: Nashville
- Nelson, W. M., & Mayo, J. R. 2000, c1998. Nelson nuevo diccionario ilustrado de la Biblia (electronic ed.). Editorial Caribe: Nashville.
- Reina-Valera 1995—Edición de Estudio, (Estados Unidos de América: Sociedades Bíblicas Unidas) 1998.
- La Biblia de Referencia Thompson, Versión Reina-Valera 1960, Referencia Temática # 4212


