Michel de Nostradamus

Michel de Notredame,  o Nostradamus, como se hizo llamar al latinizar su apellido, fue un famoso médico francés, más conocido por sus dotes de pronosticar acontecimientos del mañana que por su doctorado.

Origen

Hijo de padres de origen judío, de la tribu de Isacar, sus abuelos eran médicos y buenos conocedores de las matemáticas, lo que hizo que se adentrara en la ciencia de entonces. La familia se había hecho cristiana por efecto del Decreto de Luis XI (1461-1483) que amenazaba a los judíos no bautizados con la confiscación de sus bienes.

Estudios

Su padre deseaba que siguiera sus pasos de notario, pero el muchacho prefirió acoger la profesión de sus abuelos, estudió medicina, fue herbario y creador de cosméticos y sustancias para conservar las frutas. Aprendió Latín, Griego y Hebreo, además de tener una inclinación especial por las Matemáticas. En sus ratos libres se dedicaba a las pretendidas ¨ciencias astrales¨, las que finalmente lo catapultaron a la fama por sus pronósticos de las peores catástrofes de la humanidad hasta el fin del mundo, que según sus profecías tendrá lugar en 3797. Como médico también tuvo prestigio. Durante la Francia del Renacimiento, cuando hubo un fuerte azote de peste bubónica, utilizó sus conocimientos científicos para salvar un gran número de vidas. Sin embargo no logró que sobrevivieran su esposa e hijos. Tras el duro golpe lo invadió una amargura total, que lo llevó a involucrarse cada vez más en su práctica adivinatoria y así disipar de su memoria el recuerdo de los seres queridos.

Una novedosa ocupación

Hacía el año 1550 se radicó en Salón de Provence (Francia), donde inició la escritura de sus profecías, redactó cerca de 942 cuartetas (predicciones cortas de cuatro líneas), que ordenó en libretos de a cien cada una, en diez volúmenes y que se conocen hoy en día como las Centurias. Además, se le atribuyen otros textos conocidos como Presagios y Predicciones algunos versados en la temática aseguran que ¨todos sus textos son lacónicos, oscuros y susceptibles de múltiples interpretaciones¨. Entre otras cosas por estar escritos en provenzal del siglo XVI y mechados por otras lenguas(latín, español. francés, hebreo). Además, para que tengan algún sentido, sus comentadores se ven obligados a trastocar las letras de muchas palabras de modo tal que estas puedan hacer referencia a cosas conocidas. Así por ejemplo, afirman que Rapis tendría que significar Paris, Nercaf significaría Francia, Henrye sería Chipre, etc. Los comentarios, por lo general, violentan el texto mismo del profeta o son tan arbitrarios que pueden ser sustituidos por otros igualmente válidos, para obligar a que algunos versos hagan referencia a un acontecimiento concreto los comentaristas se ven obligados a sacar y combinar versos de diversas Centurias El secreto principal de las Centurias es que no fueron escritas según las reglas gramaticales de la época ni tampoco usando como base un idioma definido, pues Nostradamus usaba su lengua materna, el hebreo, que mezcló con el francés antiguo o el de la época y el latín, dada esta combinación, un tanto llamativa de utilizar las palabras y de hacer uso de la permutación, cabe pensar que lo hizo por dos razones, la primera para evitar ser procesado por el Santo Oficio y la segunda, como él mismo dijo, para mantener alejados a los profanos y aficionados…. De manera que codificó las cuartetas en una forma tan singular que para saber lo que significan con exactitud se debe primero descifrarlas y no interpretarlas. Su libro fue condenado por la Iglesia Católica en 1781 e incluido en el índice de textos prohibidos. Pero para sus seguidores, hechos como la Revolución Francesa, la llegada al poder de Napoleón y las dos conflagraciones mundiales, entre otras, son parte de sus predicciones. Los escépticos, obviamente, dicen que no es cierto, porque las predicciones son tan vagas que la gente puede acomodárselas a su gusto. La publicación de su libro provocó las más dispares reacciones, sus colegas médicos lo tacharon de embaucador, en tanto que poetas y filósofos de su época no supieron como entender sus embrollados versos. A consultarlo como astrólogo acudieron los ricos y nobles de toda Europa, obtuvo gran fama y dinero que le permitieron vivir holgadamente, a la vez puso un negocio de cosméticos que lo mantenía ocupado por el día y por las noches se instalaba en el ático de su hogar rodeado de sus instrumentos para medir los astros, varillas de virtudes, espejos mágicos y el cuenco de latón para realizar sus oráculos. Nadie supo con certeza cuales eran las artes o técnicas que Nostradamus dominaba. Los poderosos de la época sintieron un gran respeto por su persona pues le atribuían poderes especiales, y le concedieron total crédito a sus predicciones, considerandolo como la ¨voz de Dios¨, en general gran parte de la nobleza de su tiempo sentían un gusto morboso por las ciencias ocultas, sufrían de profunda superstición y por eso llenaban sus cortes de adivinos, magos y astrólogos, que le sorbían los sesos y las arcas.

Cinco siglos después

Para algunos supersticiosos el desarrollo de ciertos acontecimientos coincide en buena medida con las profecías de Nostradamus, entre ellos los bombardeos atómicos norteamericanos contra Japón y el horrendo atentado en Nueva York y Washington, el 11 de septiembre del 2001, con quien regresó el personaje a la popularidad. Un supuesto pronóstico suyo que vaticinaba el episodio circuló por Internet, lo cierto es que el pánico a que acaecieron otros hechos similares suscitó la fiebre por saber de él y lo que había dicho. Un análisis de su obra firmada por Miguel Angel Fuentes expresa: ¨Nostradamus conocía la historia antigua, principalmente de Roma, y sabedor de que no hay nada nuevo bajo el sol, preanunció acontecimientos futuros indeterminados, calcados sobre la experiencia de los sucesos y monarcas del pasado, evidentemente que esto los hace adaptables de una manera u otra a los hechos principales de la historia, y no solo a un hecho sino a muchos, no hace falta ser profeta para preanunciar calamidades, traiciones, guerras, invasiones, grandes campañas militares, razas que extinguen a otras razas, etc….

Fallecimiento

Profeta o no, quizás el anuncio que más coincidió con la realidad fue el de su propia muerte, ocurrida el 2 de julio de 1566 y que en uno de sus escritos pormenorizaba: ´A su retorno de la embajada, el obsequio del Rey puesto es su sitio, nada más hará, irá a reunirse con dios, parientes cercanos, amigos, hermanos de sangre, le encontraran completamente muerto, cerca de la cama y del banco¨. Así lo hallaron.

Fuentes