Félix Varela

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Félix Varela y Morales
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Sacerdote, maestro, escritor, filósofo y político cubano que tuvo un importante desempeño en la vida intelectual, política y religiosa en la Cuba de la primera mitad del siglo XIX. Es considerado uno de los forjadores de la nación cubana.
NombreFélix Francisco de la Concepción Varela y Morales
Nacimiento20 de noviembre de 1788
La Habana, Bandera de Cuba Cuba
Fallecimiento3 de marzo de 1853
Florida, Bandera de los Estados Unidos de América Estados Unidos
NacionalidadCubana
Otros nombresPadre Varela
CiudadaníaCubana
EducaciónUniversitario
Alma materUniversidad de La Habana
TítuloDr en Filosofía
PadresDon Francisco Varela y Doña Josefa Morales
FamiliaresMaría de Jesús y Cristina (Hermanas)
Obras destacadasMensajero Semanal (1821-1831)

Félix Varela y Morales. Educador y filósofo cubano. El primero que enseñó a los cubanos a pensar en el patriotismo. Estudió filosofía y teología en el Seminario de San Carlos y San Ambrosio y en la Universidad de La Habana. En 1811, ya sacerdote, ocupó la cátedra de filosofía de la primera de esas instituciones. Diputado a Cortes de Cádiz en 1821, en representación de Cuba, defendió el derecho a la autonomía de los territorios americanos, propuso la abolición de la esclavitud en la isla y la modernización de la enseñanza.

Síntesis biográfica

Félix Varela y Morales nació el 20 de Noviembre de 1788 en la casa de sus padres en la calle Obispo, entre Villegas y Aguacate en la Ciudad de la Habana.

Félix era el tercer hijo y sus dos hermanas se llamaban María de Jesús y Cristina. A la temprana edad de tres años muere la madre de Varela y el niño huérfano, con sus dos hermanas, queda al cuidado de su abuelo Don Bartolomé, quien pronto fue trasladado por sus trabajos como militar a San Agustín de la Florida, a donde se lleva a Félix, que apenas sabía hablar. Félix inicia sus estudios primarios con el Padre O´Reilly, que le enseña latín, gramática y violín. Cuando llegó el momento de empezar sus estudios secundarios, Félix regresa a La Habana. Su padre había muerto y el abuelo soñaba con hacer de él un valiente y honrado militar, según la tradición familiar. Cuando tenía 14 años su abuelo le propuso empezar la carrera de cadete en una escuela militar, pero Varela pide entrar a un seminario para hacerse sacerdote.

Estudios

Félix Varela comienza sus estudios para sacerdote en el Seminario "San Carlos" de La Habana. Varela estudia, a la vez, en la Universidad de La Habana, y es tan decidido y audaz su empeño que a los 19 años comienza a heredar las cátedras de sus propios profesores. A los 23 años, el 21 de diciembre de 1811, recibe la ordenación sacerdotal en la Catedral de La Habana.

Como educador

Con 24 años de edad el Padre Varela es nombrado por el Obispo Espada profesor de filosofía, física y ética en el seminario. Allí prepara el primer laboratorio de física y química que tiene el país: cajas galvánicas, tubos de ensayo, máquinas neumáticas, sistema planetario móvil y otros instrumentos para la enseñanza de las ciencias mediante la experimentación. El P. Varela enseña con los métodos pedagógicos más adelantados. Pese a que, según testimonio de José de la Luz y Caballero, dominaba el latín como su propia lengua, renovó la enseñanza de la época utilizando el español en sus clases y libros, en los que abandonó el escolasticismo imperante por la filosofía ecléctica e introdujo la experimentación en el estudio de las ciencias. Da mucha importancia a que sus alumnos aprendan a razonar con sus propias cabezas; lo importante es que aprendan a pensar y a decidir por sí mismos.

Mientras se piense en Cuba, se pensará con respeto y veneración en el primero que nos enseñó a pensar
José de la Luz y Caballero

Varela formó en las aulas del Seminario San Carlos a los mejores hombres de su época. Los frutos de su labor como maestro se muestran en aquellos patriotas como: José Antonio Saco, Domingo del Monte, literato y protector de escritores y artistas, y José de la Luz y Caballero. Heredero de las enseñanzas de estos hombres y a su vez alumno del Seminario fue también Rafael María de Mendive, el maestro de Martí. Varela abrió, el primero, el camino de la educación para todos cuando dijo:

La necesidad de instruir a un pueblo es como la de darle de comer, que no admite demora... . Quién puede negar que es más ilustrado un pueblo en que todos saben leer y escribir

En el tiempo en que el Padre Varela fue profesor en el Seminario realizó otras actividades para el fomento de la cultura de nuestro país: fundó la primera Sociedad Filarmónica de La Habana, ingresó y trabajó en la Sociedad Patriótica de Amigos del País, escribe obras de teatro que se presentan en escenarios habaneros y escribe libros de textos para estudiantes de filosofía. En 1817 es admitido como socio de número en la Real Sociedad Económica, que más tarde le confirió el título de Socio de Mérito. Por estos años aparecieron sus discursos en Diario del Gobierno, El Observador Habanero y Memorias de la Real Sociedad Económica de la Habana.

Cuando en 1820, a raíz del establecimiento en España de la constitución de 1812, fue agregada la cátedra de Constitución al Seminario de San Carlos, la obtuvo por oposición.

A los 32 años, el 18 de enero de 1821, el Padre Varela inaugura en el Seminario de San Carlos, lo que resultó ser la primera Cátedra de Derecho de América Latina. Los jóvenes de La Habana se apiñan en las puertas y ventanas donde Varela imparte las clases. Allí se enseña por primera vez en estas tierras la legalidad, la responsabilidad civil y el freno del poder absoluto. Allí se cultiva la semilla de liberación y dignidad humana que el P. Las Casas había sembrado siglos atrás. El mismo Varela llama a estas clases "la Cátedra de la Libertad y de los Derechos Humanos, la fuente de las Virtudes Cívicas y la base del gran edificio de nuestra felicidad". Aunque solo pudo ejercerla por tres meses, su contribución al desarrollo del derecho constitucional y su defensa de los derechos humanos frente al despotismo regio y la tiranía estatal tuvo una gran repercusión en la conciencia de la naciente nación cubana. En verdad, aquella Cátedra de Constitución fue donde el padre Varela proclamó por primera vez en Cuba el carácter inalienable y sagrado de los derechos humanos.

Allí fue donde defendió con claridad y valentía el derecho de los pueblos a tener su libertad y a elegir sus propios gobernantes. Allí fue en fin donde sembró las ideas políticas que más tarde habrían de conducir inevitablemente a la lucha por la independencia de Cuba.

Labor política

Fue elegido diputado ante las Cortes españolas, representando a Cuba, y partió para España con treinta y cuatro años, sin saber que no volvería a ver jamás su amada Cuba. En la metrópoli comienza una ardua labor parlamentaria organizando un grupo con los demás representantes de las provincias españolas de ultramar, Cuba, Puerto Rico y Filipinas, a fin de mejorar la defensa de los derechos comunes.

Forma parte también de varias delegaciones con el objetivo de presentarle al Rey iniciativas para mejorar la instrucción pública en las provincias de ultramar, redacta un proyecto de ley para abolir la esclavitud, a la cual se oponía rotundamente y consideraba totalmente opuesta a los valores cristianos. Propone el reconocimiento de la independencia de algunas naciones americanas ya liberadas y lanza un nuevo proyecto de ley para un gobierno autónomo en las provincias de ultramar, sobre ello escribió:

Las leyes se humedecen y debilitan atravesando el océano y a ellas las sustituye la voluntad del hombre

Sin embargo, sólo un año pasa en las Cortes representando a Cuba, ya que Napoleón invade España y Varela vota en contra del Rey por entregar el poder al invasor extranjero. Por esta razón es condenado a la pena de muerte junto con otros diputados que mantuvieron la misma convicción.

En el exilio

Escapa de España y parte hacia los Estados Unidos convencido de que no hay mejor salida para Cuba que la independencia de una metrópolis cuyo Rey abandona su pueblo y que mucho menos vela por sus provincias de ultramar. Desde la nación americana comienza a organizar y luego a presidir un movimiento independentista. Tiene 35 años e inicia una ardua labor propagandística en pos de la independencia, fundando el primer periódico independentista llamado "El Habanero" (1824-1826), donde escribe:

Desearía ver a Cuba tan isla en lo político como lo es en la

naturaleza, ( …) Cuba no debe esperar ya nada de España…ni de nadie,

debe liberarse por si sola(…)

Labor teológica

Abrió varias escuelas para niños y desplegó una amplia labor religiosa, lo cual le ganó rápido prestigio. En 1837 fue nombrado vicario general de Nueva York. En 1841 el claustro de Teología del Seminario de Santa María de Baltimore le confirió el grado de Doctor de la Facultad.

Sus obras

También publicó muchas obras. En colaboración con Justo Vélez escribió Máximas Morales y Sociales, Instrucciones sociales y morales para la juventud e Instrucciones morales y sociales para el uso de los niños. Con el seudónimo "Un paisano suyo" publicó la primera edición de las Poesías (Nueva York, 1929) de Manuel de Zequeira. Tradujo del inglés el Manual de práctica parlamentaria para uso del Senado de los Estados Unidos (Nueva York, Henrique Newton, 1826), y Elementos de Química Aplicada a la agricultura (Nueva York, Imp. De Juan Gray, 1826) de Humphrey Davy. Discursos suyos aparecieron en Revista de La Habana y El Kaleidoscopio.

Un hecho poco concocido: el Padre Varela, inventor

Fechada en agosto de 1831, la Oficina de Privilegios (patentes de invención) de Estados Unidos, otorgó a un inventor cubano el correspondiente reconocimiento por la creación de un nuevo dispositivo mecánico para amortiguar el ruido producido por la ruedas de los carruajes durante sus desplazamientos en las empedradas calles de la época. El autor padecía de alta sensibilidad a los ruidos, y deseaba ayudar a las personas que padecían el mismo mal.

Diez años más tarde, apareció publicado en el Repertorio Médico de La Habana la descripción de un novedoso sistema destinado al mejoramiento de la circulación del aire en los hospitales. Sabía el inventor, aquejado de asma, cuánto necesitaban de aire puro y filtrado quienes padecían la enfermedad.

Muerte

Habiéndose resentido su salud desde 1846, se vio en la necesidad de viajar tres veces, en busca de mejor clima, a La Florida. Murió en San Agustín, Florida, Estados Unidos el 25 de febrero de 1853.

Después de instaurada la república, sus restos fueron trasladados a La Habana, donde está enterrado en la Universidad.

Post mortem

Desde 1981 el gobierno de la República de Cuba crea la Orden Félix Varela, la más alta distinción otorgada a cubanos y extranjeros, además de colectivos culturales en reconocimiento a aportes extraordinarios realizados a favor de los valores imperecederos de la cultura nacional y universal.

Fuentes