Células cancerosas

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Células cancerosas
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Células cancerosas. La célula normal se convierte en una célula cancerosa debido a un cambio o mutación en el ADN. Las células cancerosas tienen un aspecto diferente, bien porque su forma ha cambiado o porque contengan núcleos más grandes o más pequeños. Estas células son incapaces de realizar las funciones que corresponden a las células pertenecientes a ese tejido.

Célula

La célula es el elemento más simple, dotado de vida propia, que forma los tejidos organizados. El cuerpo humano está compuesto por muchos y múltiples tipos de células. Aunque todas tienen la misma información genética, esta se especializa para cumplir con las distintas funciones del organismo y da lugar a células de diferentes tamaños y formas que se agrupan para formar los diversos tejidos y órganos del cuerpo humano. Está compuesta por una masa rodeada de protoplasma que contiene un núcleo. Una pared celular rodea la célula y la separa de su ambiente. Dentro del núcleo está el ADN, que contiene la información que programa la vida celular. El hombre está compuesto de millones de células. En condiciones normales la célula se divide y al hacerlo sus estructuras se dividen también en otras exactamente iguales a las anteriores, con los mismos componentes y funciones que la originaria. Pero, en ocasiones, por una alteración de los genes responsables del crecimiento celular, las células se dividen más rápidamente y se acumulan en exceso. Este acumulo excesivo de células forma un bulto o tumor dentro del órgano, si es benigno, su extirpación evita que se reproduzcan y rara vez ponen en peligro la vida de la persona. Las células normales crecen a un ritmo limitado y permanecen dentro de sus zonas correspondientes. Las células musculares se forman y crecen en los músculos y no en los huesos; las de los riñones no crecen en los pulmones, etc. Mientras que las células malignas crecen desordenadamente y no respetan los límites de convivencia con las células benignas. La vida de cada grupo de células es distinta y funcionará según se lo dicte su ADN que es distinto para cada tipo de célula. Cada célula está bien diferenciada.

Célula cancerosa

La célula normal pasa a convertirse en una célula cancerosa debido a un cambio o mutación en el ADN. A veces esas células, cuya carga genética ha cambiado, mueren o son eliminadas en los ganglios linfáticos. Pero, otras veces, siguen con vida y se reproducen. Las células cancerosas tienen un aspecto diferente, bien porque su forma ha cambiado o porque contengan núcleos más grandes o más pequeños. Estas células son incapaces de realizar las funciones que corresponden a las células pertenecientes a ese tejido. Generalmente se multiplican muy rápidamente, porque les falta un mecanismo de control del crecimiento. Con frecuencia, son inmaduras debido a que se multiplican de una forma muy rápida y no tienen tiempo suficiente para crecer plenamente antes de dividirse. Al formarse un gran número de células cancerosas, se amontonan, presionan o bloquean a otros órganos y les impiden realizar su trabajo. Como no se limitan al espacio originario donde se forman, y se extienden a otras zonas, se dicen que son invasivas. Tienden a emigrar a otros lugares, a través de la sangre o de la linfa. Las células que se encargan de la defensa del organismo suelen destruirlas, así separadas, pero si sobreviven pueden producir un nuevo crecimiento en un lugar diferente, metástasis, y dañar a otros órganos.

El enigma del origen de la célula cancerosa

Entre los múltiples problemas no resueltos que se vinculan con el flagelo del cáncer, uno de los que más han interesado a médicos y a legos es el del origen de la célula cancerosa. El tejido sano es "tranquilo". Las innumerables células individuales del organismo viven en íntima armonía en­tre sí, cumplen en común las funciones de los respectivos órganos, como son la absorción de alimentos, la excreción, la respiración, la excitación y la gratificación sexual, etc. En una palabra, están subordinadas a las - funciones orgánicas, responsables de las funciones vitales del organismo en su totalidad. El tejido canceroso se desarrolla a partir de tejidos que previamente parecían sanos. Según el punto de vista tradicional, las prin­cipales características del cáncer derivan de un único hecho: una o varias células "tranquilas" comienzan a "intranquilizarse", se dividen con gran rapidez, proliferan en forma vigorosa, constituyen grandes acúmulos y dan origen así al "tumor canceroso". A diferencia de las células sanas, las células cancerosas son móviles. Penetran en los tejidos vecinos por un proceso de rápida división. No se detienen ante nada, lo invaden todo. Al penetrar en los tejidos, los destruyen. Por eso, su crecimiento se define, con toda razón, como infiltrante y destructivo. Lo más curioso de todo es que la célula cancerosa es una estructura extremadamente dé­bil que se desintegra con toda facilidad.

Características de las células cancerosas

Las células cancerosas presentan un set especí­fico de características que las distinguen de las células normales. Estas características le permiten a cada célula individual formar una masa de tumor y eventualmente metastatizarse a otras partes del cuerpo. Un gran rango de cambios ocurre durante la transformación de una célula normal a una célula capaz de formar un crecimiento canceroso. Todas las células cancerosas adquieren la habilidad de crecer y dividirse sin la necesidad de las señales apropiadas y/o en la presencia de señales inhibitorias. Existen también cambios detectables en las propiedades físicas de las células. Estos cambios incluyen lo siguiente:

  • Cambios en el citoesqueleto: La distribución y la actividad de los microfilamentos y microtúbulos pueden cambiar. Estas alteraciones cambian las maneras en las que la célula interactúa con sus vecinos, así­ como la apariencia de las células. Cambios en el citoesqueleto también pueden alterar la adhesión celular y su movimiento.
  • Adhesión/Mobilidad celular: La reducción de la adhesión entre dos células y la de entre célula y matriz extracelular permite la formación de grandes masas de células. Las células cancerosas no muestran inhibición por contacto, y así­ pueden continuar creciendo aún cuando están rodeadas por otras células. Estas alteraciones en la adhesión celular también tienen efecto en la habilidad de las células para moverse. Las células cancerosas deben tener la habilidad de poderse mover y migrar para así­ poder propagar, y la adhesión celular juega un rol muy importante en la regulación de la movilidad celular.
  • Cambios nucleares: La forma y la organización de los núcleos en las células cancerosas pueden ser muy diferentes a las que se encuentran en las células normales del mismo origen. Este cambio en apariencia puede ser útil en el diagnóstico y determinación de la etapa de los tumores.
  • Producción de las enzimas: Las células cancerosas frecuentemente secretan enzimas que les permite invadir los tejidos vecinos. Estas enzimas digieren las barreras de la migración y la propagación de las células tumorosas.

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