Saltar a: navegación, buscar

Sangre

Sangre
Información sobre la plantilla
Circul5-1-1.jpg

La sangre es en realidad un tejido. Es espesa porque está compuesta de una variedad de células, cada una de las cuales tiene una función diferente. La sangre consiste en un 80 % de agua y un 20 % de sustancias sólidas.

La sangre

La sangre es un tejido líquido que recorre el organismo transportando células, y todos los elementos necesarios para realizar sus funciones vitales (respirar, formar sustancias, defenderse de agresiones) y todo un conjunto de funciones muy complejas y muy importantes para la vida.

La cantidad de sangre de una persona está en relación con su edad, peso, sexo y altura, una persona adulta se puede considerar que tiene entre 4,5 y 6 litros de sangre.

Todos los órganos del cuerpo humano funcionan gracias a la sangre que circula por arterias, venas y capilares.

Componentes de la sangre

Glóbulos Rojos o Hematíes

Son las células sanguíneas más numerosas y la hemoglobina que contienen es la responsable de su color rojo.

Se forman en la Médula ósea, que se halla dentro de los huesos del esqueleto, desde donde son liberados en el torrente sanguíneo.

Su función es transportar el oxígeno desde los pulmones a los diferentes tejidos del cuerpo para que las células respiren, y también eliminan los residuos producidos por la actividad celular (anhídrido carbónico).

Glóbulos Blancos o Leucocitos

Son células que no tienen color, tienen un tamaño mayor que los glóbulos rojos. Cumplen la función de defender al cuerpo de los microorganismos infecciosos ya que tienen ciertas características que hacen posible esta acción.

Los glóbulos blancos poseen la capacidad de responder frente a los órganos dañados; cuando captan la fuente infecciosa, pueden atravesar las paredes de los vasos sanguíneos y dirigirse al sitio de la infección. Esto lo hacen deformando su "cuerpo" y desplazándose, y al llegar a la infección envuelven al agente patógeno (o lo comen) y de esta manera lo destruyen. Se fabrican en la médula ósea.

Los glóbulos blancos de la sangre son de dos tipos principales:

1. Los granulosos, con núcleo multilobulado.

Los granulocitos (leucocitos granulosos) son las células con núcleo más abundantes en la sangre. Estas células fagocitan (ingieren) los antígenos que penetran en el cuerpo, sobre todo si estos antígenos han sido recubiertos en la sangre por inmunoglobulinas o por proteínas del sistema del complemento del Sistema inmunológico. Una vez ingeridos, los antígenos suelen ser destruidos por las potentes enzimas de los granulocitos.

Los granulocitos incluyen:

  • Neutrófilos, que fagocitan y destruyen bacterias;
  • Eosinófilos, que aumentan su número y se activan en presencia de ciertas infecciones y alergias
  • Basófilos, que segregan sustancias como la heparina, de propiedades anticoagulantes, y la histamina que estimula el proceso de la inflamación.

2. Los no granulosos, que tienen un núcleo redondeado.

Los leucocitos no granulosos están formados por linfocitos y un número más reducido de monocitos, asociados con el sistema inmunológico.

Los linfocitos desempeñan un papel importante en la producción de anticuerpos y en la inmunidad celular. En algunos aspectos, los linfocitos son las células más importantes del sistema inmunológico.

Existen dos tipos principales de linfocitos:

  • Los linfocitos B
    Son responsables de la inmunidad humoral o serológica; es decir, los linfocitos B y sus descendientes directos, que reciben el nombre de células plasmáticas, son las células responsables de la producción de unos componentes del suero de la sangre, denominados inmunoglobulinas.
  • Los linfocitos T.
    Los linfocitos T son responsables de la inmunidad celular; es decir, atacan y destruyen directamente a los antígenos. Estas células también amplifican o suprimen la respuesta inmunológica global, regulando a los otros componentes del sistema inmunológico, y segregan gran variedad de citoquinas.
    Los linfocitos T constituyen el 70% de todos los linfocitos.

Tanto los linfocitos T como los linfocitos B tienen la capacidad de recordar, desde el punto de vista bioquímico, una exposición previa a un antígeno específico, de manera que si la exposición es repetida puede producirse una destrucción más eficaz del antígeno.

Los monocitos constituyen un pequeño porcentaje de la totalidad de las células sanguíneas; cuando se encuentran localizados en los tejidos, fuera de la circulación sanguínea, experimentan cambios físicos y morfológicos, y reciben el nombre de macrófagos.

Al igual que los granulocitos, los monocitos también ingieren sustancias extrañas, interaccionan con las inmunoglobulinas y con las proteínas del complemento, y contienen enzimas potentes dentro de su citoplasma. Sin embargo, los monocitos alteran además los antígenos, haciendo que la respuesta inmune de los linfocitos, sea más fácil y más eficaz.

Plaquetas

Son las células sanguíneas más pequeñas. Se producen también en la médula ósea y viven unos 6-7 días. Las plaquetas intervienen cuando se produce una rotura en alguna de las conducciones de la sangre. Se adhieren rápidamente al lugar de ruptura para que cese la Hemorragia, dando tiempo a la formación del coágulo definitivo.

El Plasma

Es un líquido compuesto de agua, proteínas, sales minerales y otras sustancias necesarias para el funcionamiento normal del Organismo y en donde se encuentran "nadando" las células sanguíneas.

Entre las sustancias de importancia que transporta el plasma están las siguientes.

  • La Albúmina: Es una proteína que ayuda a mantener el agua del plasma en una proporción equilibrada.
  • Las Globulinas: Son los anticuerpos encargados de la defensa de nuestro organismo frente a las infecciones. Su disminución acarreará una bajada de defensas.
  • Factores de Coagulación: Son imprescindibles para evitar las hemorragias. La ausencia de algún factor de coagulación puede ocasionar trastornos hemorrágicos ya que se dificulta la formación del coágulo.
  • Otras proteínas: transportan sustancias necesarias para el normal funcionamiento de las células (grasas, azúcares, minerales, etc).

Función de la sangre

  • Función de transporte: la sangre transporta nutrientes (sustancias alimenticias que son distribuidas desde el intestino delgado a todas las células del cuerpo), oxígeno, dióxido de carbono y hormonas.
  • Función de defensa: la sangre tiene una función defensiva contra los microbios, y otras sustancias extrañas al organismo que puedan causar enfermedades. Esta función la realizan los glóbulos blancos.
  • Función de coagulación: la sangre es la encargada de taponar las heridas externas e internas que se producen en el cuerpo. Esta función la realizan las plaquetas.

Circulación sanguínea

La sangre, en su recorrido por el cuerpo humano, realiza dos circuitos diferentes: la Circulación Menor y la Circulación Mayor.

  1. Circulación Menor: es el circuito más sencillo. La sangre, cargada de dióxido de carbono, sale del ventrículo derecho por la arteria pulmonar rumbo a los pulmones. Allí deja el dióxido de carbono, toma el oxígeno y vuelve por la vena pulmonar a la aurícula izquierda. De la aurícula izquierda pasa al ventrículo izquierdo y comienza la Circulación Mayor.
  2. Circulación Mayor: la sangre oxigenada sale del ventrículo izquierdo por la arteria aorta, en dirección a todos los órganos del cuerpo. De los órganos, sale sangre cargada de dióxido de carbono, que las venas recogen y retorna al corazón, entrando en la aurícula derecha por la vena cava inferior y por la vena cava superior. De la aurícula derecha, la sangre pasa al ventrículo derecho comenzando de nuevo la Circulación Menor.

Los grupos sanguíneos

Grupo sangui.jpg

Cerca de tres siglos después di que William Harvey explicara la circulación de la sangre, el inmunólogo austríaco Karl Landsteiner se dio cuenta de que no toda la sangre era igual. Landsteiner, que aprendió patología realizando más de cuatro mil autopsias durante los diez años que estuvo en el Instituto Patológico de Viena, descubrió en 1900 que la sangre extraída de una persona a menudo se aglutinaba o coagulaba cuando se mezclaba con las células sanguíneas de otra. Al año siguiente, demostró que la coagulación era causada por los distintos anticuerpos contenidos en la sangre. Estos eran característicos de los diferentes grupos sanguíneos, que Landsteiner denominó A, B y O (más tarde añadió el AB). Su hallazgo rescató a la cirugía de la barbarie de las extracciones de sangre al azar, seguida a veces de letales transfusiones. Los cirujanos utilizaban sangre de todo tipo (de animales, e incluso leche) para las transfusiones, sin saber si las intervenciones salvarían o matarían al paciente.

Unos cuarenta años después, Landsteiner identificó el factor Rhesus en la sangre humana (antes hallado en el mono Rhesus), un avance que permitió a la medicina moderna buscar nuevos caminos para evitar la muerte de los embriones afectados por la falta del factor RH de sus madres.

El descubrimiento de Landsteiner tuvo poco eco hasta la Primera Guerra Mundial, cuando la carnicería general que se cernía sobre Europa creó una desesperada necesidad de sangre. Los masivos manejos de sangre de los años de la guerra se realizaron siguiendo el esquema de grupos sanguíneos que él confeccionó , abriendo así el camino a los modernos bancos de sangre.

Como las células dentro de los huesos producen sangre constantemente, el organismo típicamente puede reponer la sangre que se escapa a través de una herida pequeña. Pero cuando se pierde mucha sangre a través de heridas grandes, ésta debe reponerse por medio de una transfusión de sangre (sangre donada por otras personas). Para poder realizar una transfusión de sangre, es necesario que los grupos sanguíneos del donante y el receptor sean compatibles. Las personas del grupo sanguíneo O se denominan donantes universales, porque pueden donar sangre a cualquiera, pero sólo pueden recibir transfusiones de otras personas del grupo sanguíneo O.

El Sistema ABO

Se han descrito cuatro combinaciones esenciales de hematíes y plasma, que definen los cuatro grupos sanguíneos que se conocen con las letras O, A, B y AB. Los genes heredados de los padres (1 de la madre y 1 del padre) determinan el grupo sanguíneo de una persona.

En cada uno de los grupos descubiertos, los hematíes tienen en su superficie una sustancia (antígeno), que es diferente a cada grupo.

El grupo A tiene el antígeno A, el grupo B tiene el antígeno B, el grupo AB tiene los dos antígenos y el grupo O no tiene antígeno.

El Sistema Rh

En el año 1940, se detecta la existencia de un nuevo antígeno en la membrana de los hematíes de la mayoría de la población. Este antígeno es llamado Rh, ya que las primeras investigaciones se llevaron a cabo experimentando con un simio del tipo Macaccus Rhesus. Se observó que al inyectar hematíes humanos a estos simios, producían un anticuerpo que era capaz de reaccionar aglutinando los hematíes en el 85% de la población.

Se denominan Rh positivos los hematíes que son aglutinados por este anticuerpo y tienen, por tanto, el antígeno Rh en la superficie. Se denominan Rh negativos los que no son aglutinados y que, por tanto, no poseen el antígeno Rh en su superficie.

De la misma manera que en el sistema ABO, en el sistema Rh no se puede transfundir el antígeno Rh a las personas que no lo tienen, ya que podría originar la producción de anticuerpos Rh en el receptor. Los sujetos Rh negativos sólo podrán recibir sangre de donantes Rh negativos.

Este sistema explica la enfermedad hemolítica del recién nacido. Esta enfermedad, de aparición habitual en el segundo hijo, podía incluso llegar a provocar la muerte de éste. Cuando la madre es Rh negativa, el padre Rh positivo y el bebé Rh positivo, éste último puede estimular la producción de anticuerpos de la madre, ya que los glóbulos rojos del hijo pasarán por la placenta a la madre. Son los anticuerpos anti-Rh, que podrían reaccionar contra los hematíes del hijo.

Esta enfermedad, hoy en día, se puede prevenir mediante la vigilancia sistemática de las embarazadas Rh negativas y administrándolas adecuadamente la inmunoglobulina anti-Rh. En las transfusiones, tanto el donante como el receptor deben pertenecer al mismo grupo sanguíneo ABO y Rh. Sólo excepcionalmente, se puede transfundir sangre de otros grupos compatibles.

Otros grupos sanguíneos

Existen otros grupos sanguíneos, también clasificados por letras como, por ejemplo M, N, S y P y otros conocidos por el nombre de las personas en las que se identificaron los anticuerpos por primera vez (Kell, Duffy, etc.).

Frecuencias de los diferentes grupos ABO y Rh

Grupo A Rh +37%
Grupo A Rh - 9%
Grupo B Rh + 6%
Grupo B Rh - 1,5%
Grupo AB Rh + 3%
Grupo AB Rh - 0,5%
Grupo O Rh + 35%
Grupo O Rh - 8%

Compatibilidades sanguíneas

Esquematización de los grupos sanguíneos y posibilidades de transfusiones entre ellos.

Posible No posible
O O, A, B, AB AB A, B, O
A A, AB A B, O
B B, AB B A, O
AB AB

Esquematización del factor Rh y posibilidades de transfusiones entre ellos.

Posible No posible
RN (-) RN (+) RN (+) RN (-)
RN (-) RN (-)
RN (+) RN (+)

De estos esquemas podemos sacra las siguientes posibilidades de Donación y Recepción.

  • Posibilidades de Donación
Donante Receptor
O (-) Universal O (-),O (+),A (-), A (+), B (-), B (+), AB (-), AB (+)
O (+) O (+), A (+), B (+), AB (+)
A (-) A (-), A (+), AB (-), AB (+)
A (+) A (+), AB (+)
B (-) B (-), B (+), AB (-), AB (+)
B (+) B (+), AB (+)
AB (-) AB (-), AB (+)
AB (+) AB (+)

  • Posibilidades de Recepción
Donante Receptor
AB (+) Universal O (-),O (+),A (-), A (+), B (-), B (+), AB (-), AB (+)
AB (-) O (-), A (-), B (-), AB (-)
A (-) A (-), O (-)
A (+) A (+), A (-), O (+), O (-)
B (-) B (-), O (-)
B (+) B (+), B (-), O (+), O (-)
O (-) O (-)
O (+) O (+), O (-)

Análisis de sangre y enfermedades cardiovasculares

El hemograma completo o «cuadro hemático completo» es uno de los análisis de sangre más comunes. Por lo general, forma parte del chequeo médico corriente y puede servir para detectar varios trastornos de la sangre, como anemia, infecciones, problemas de coagulación, cánceres de la sangre y problemas del sistema inmunitario. En el Hemograma completo se determinan muchos componentes diferentes de la sangre, entre ellos las cifras de glóbulos rojos, de glóbulos blancos y de plaquetas. También se determinan las concentraciones de hemoglobina de la sangre (una proteína que contiene hierro) y el hematocrito, que es una medida del espacio que ocupan los glóbulos rojos en la sangre. Otra parte del hemograma completo es el volumen corpuscular medio, que es una medida del tamaño promedio de los glóbulos rojos.

Se pueden realizar análisis de sangre específicos para determinar si hay algún problema del corazón, los pulmones o los vasos sanguíneos.

  • Perfil enzimático cardíaco, que mide los niveles de enzimas cardíacas en la sangre. Ciertas enzimas estarán presentes si el músculo cardíaco (el miocardio) ha sido dañado por un ataque cardíaco, porque las células cardíacas dañadas vierten estas enzimas en la sangre. La enzima cardíaca más comúnmente segregada es la creatincinasa.
  • Análisis de troponina, que mide la cantidad de troponina (un tipo de proteína) en la sangre. La troponina interviene en la contracción del miocardio. Si hay niveles elevados de troponina en la sangre (troponina T o troponina I), es muy probable que el miocardio esté dañado. La cantidad de troponina vertida en la sangre está relacionada con el grado de daño miocárdico.
  • Gasometría arterial, que mide lo bien que los pulmones oxigenan la sangre.
  • Perfil lipoproteico (colesterol), que mide la cantidad de grasas o lípidos en la sangre.
  • Hemocultivo, que puede emplearse para determinar si hay microorganismos (tales como las bacterias que causan la endocarditis) en el organismo. Tras extraer la sangre, se la coloca en un medio de cultivo que favorece el crecimiento de bacterias. A continuación se analizan las bacterias para determinar de qué tipo son y qué medicamentos pueden emplearse para matarlas.
  • Estudio de coagulación, que mide la capacidad de coagulación de la sangre. La coagulación detiene el flujo de sangre fuera del cuerpo cuando se rompe una vena o una arteria.

Véase también

Fuentes