Joseph Priestley

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Joseph Priestley
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Joseph Priestley, científico y filósofo materialista inglés
Fecha de nacimiento13 de marzo de 1733
Lugar de nacimientoBirstall, Reino de Bandera del Reino Unido Reino Unido
Fecha de fallecimiento6 de febrero de 1804
ResidenciaBandera de los Estados Unidos de América Estados Unidos
NacionalidadInglés

Joseph Priestley. Fue un destacado científico y teólogo del siglo XVIII, clérigo disidente, filósofo, educador y teórico político, que publicó numerosas obras. Considerado el descubridor del oxígeno, aunque este hecho también les ha sido atribuido, con cierto fundamento, a Carl Wilhelm Scheele y Antoine Lavoisier. En todo caso, fue uno de los primeros en aislarlo en forma gaseosa, y el primero en reconocer su papel fundamental para los organismos vivos.

Síntesis biográfica

Infancia y juventud

Nació en Hackney, Inglaterra, el 13 de marzo de 1733 de una familia de disidentes ingleses (es decir, protestantes que se habían separado de la Iglesia Anglicana, en este caso calvinistas en Hacnkey, en Yorkshire del Oeste. Fue el primero de los seis hijos nacidos de Maria Swift y Jonas Priestley, un comerciante de tejidos. Para aliviar los remordimientos de su madre, fue enviado a vivir con su abuelo cuando tenía un año, y luego de que su madre muriera cinco años más tarde, volvió a casa.

Cuando su padre se casó nuevamente, en 1741, Priestley pasó a vivir con su tío y su tía, Sarah y John Keighley, personas acaudaladas y sin hijos. Por ser un niño precoz, a los cuatro años podía recitar impecablemente las 107 preguntas y respuestas del Catecismo breve de Westminster (un popular catecismo anglicano de la época), su tía procuró la mejor educación para su sobrino, exigiendo que fuese ministro anglicano al llegar a la edad adulta. Durante su juventud Priestley estudió en las escuelas locales donde aprendió griego, latín y hebreo.

Otra etapa de su vida

Durante su vida, gozó de una considerable reputación científica, firmemente asentada en su invención del agua carbonatada, sus escritos sobre electricidad y su descubrimiento de varios "aires" (gases), siendo el más famoso el que Priestley llamó "aire desflogistizado" (y que Scheele había llamado aire ígneo, y Lavoisier oxígeno).

A raíz de su descubrimiento del oxígeno, elaboró la llamada teoría del flogisto, que pese a que fue rápidamente demostrada como errónea por Lavoisier y sus seguidores, Priestley siguió defendiendo con determinación durante toda su vida. Ello le llevó a rechazar, al menos implícitamente, lo que se convertiría en la revolución química de la mano de Lavoisier, lo cual, ligado a sus ideas políticas radicales, afectaría gravemente a su prestigio científico al final de su vida, y lo convertiría en blanco de grandes críticas.

La concepción de la ciencia que tenía Priestley fue una parte integrante de su teología y siempre trató de fusionar el racionalismo de la Ilustración con el teísmo cristiano. En sus textos de metafísica, trató de combinar el teísmo, el materialismo y el determinismo, un proyecto que ha sido calificado como "audaz y original".

Uno de los aspectos más destacados de Priestley fue su generosidad científica: creía firmemente en el intercambio libre y abierto de ideas, lo cual le llevó a desaprovechar la potencialidad comercial de muchos de sus descubrimientos, como el del agua carbonatada. Abogó incansablemente por la tolerancia religiosa, y reclamó la igualdad de derechos en Inglaterra para los religiosos disidentes. Sus concepciones teológicas lo llevaron a ayudar a fundar el unitarismo en Inglaterra.

El carácter polémico de sus publicaciones, combinado con su abierto apoyo a la Independencia de Estados Unidos primero y posteriormente, con una mayor fuerza, a la Revolución Francesa le originaron una desconfianza tanto pública y gubernamental. En 1791 una turba furiosa asaltó su residencia de Birmingham y la incendió, obligándolo a huir primero a Londres y luego a los Estados Unidos, a donde emigró en 1794 invitado por algunos de los padres fundadores del país.

Gran estudioso y maestro durante toda su vida, Priestley también hizo importantes contribuciones a la pedagogía, incluyendo la publicación de la obra fundacional de la gramática inglesa y la invención de la historiografía de la ciencia moderna.

Estos escritos educativos fueron algunas de las obras más populares de Priestley; su Historia de la Electricidad siguió usándose como manual sobre el tema cien años después de su fallecimiento.

Su obra de metafísica tuvo la influencia más duradera: eminentes filósofos como Jeremy Bentham, John Stuart Mill, y Herbert Spencer la tomaron como una de las principales fuentes del utilitarismo. La mayor parte de las experiencias químicas de Priestley están descriptas en su libro Experimentos y observaciones acerca de diferentes tipos de aire. De todos los experimentos relatados, el más importante es el descubrimiento del oxígeno, mediante el calentamiento del óxido de mercurio. Para ello utilizó una lupa que concentraba rayos de sol sobre un poco de óxido de mercurio encerrado en una campana de vidrio.

Experimentó con el nuevo gas, que aquel “aire” que había preparado con el óxido de mercurio era mejor que el aire común para la respiración. Lo hizo respirar por ratones y también lo probó él mismo. Priestley sabía por sus propios experimentos que un ratón adulto sobrevivía quince minutos en un recipiente sellado con aire en su interior. Cuando colocaba a otro animal en el mismo recipiente lleno con el nuevo “aire”, el ratón era capaz de resistir durante media hora. Luego de una serie de experimentos cuidadosamente realizados, dedujo que, en lo que se refería al mantenimiento de la respiración, el nuevo aire era entre cuatro y cinco veces mejor que el aire común. Esto es coherente con el hecho de que el aire contiene un veinte por ciento de oxígeno.

Identificó otros diez gases, entre los cuales figuran el amoníaco, el cloruro de hidrógeno, el óxido nitroso y el dióxido de azufre. Su descubrimiento más importante fue el oxígeno pero, a pesar de que poseía evidencias de que el oxígeno era un gas en sí mismo, explicó sus hallazgos dentro de los términos de la teoría del flogisto.

Muerte

Alrededor de 1749, Priestley enfermó gravemente y se llegó a temer por su vida. Recuperándose como devoto del calvinismo, pensó que una experiencia de conversión sería necesaria para su salvación, aún así duda que hubiese habido una. Esta angustia emocional lo llevó eventualmente a una cuestión sobre la educación teológica, lo que le causó el rechazo de las elecciones incondicionales y del Universalismo. Como resultado, los ancianos de la iglesia de su casa se negaron a aceptarlo como un miembro de pleno derecho.

Pasó los últimos diez años de su vida viviendo en Northumberland County, Pensilvania.

Murió en Northumberland, Estados Unidos, el 6 de febrero de 1804.

Fuentes