Saltar a: navegación, buscar

Absceso abdominal

Absceso abdominal
Información sobre la plantilla
AdscesoAd2.jpg
Un absceso situado en la cavidad abnominal, la cavidad corporal localizada entre el diafragma por arriba y la pelvis por debajo.
Región más común:Cavidad Abdominal

Absceso abdominal o Absceso intraabdominal son colecciones purulentas formadas en la cavidad peritoneal y limitados mediante adherencias de causa inflamatoria entre asas intestinales, mesenterio, epiplón, diafragma y otras vísceras abdominales.

Causas

Puede ser causado por una ruptura del apéndice, ruptura de divertículos intestinales, enfermedad intestinal inflamatoria, una infección parasitaria intestinal (Entamoeba histolítica) u otra afección.

Factores de riesgo

Entre los factores de riesgo se encuentran el hecho de tener antecedentes de apendicitis, diverticulitis, enfermedad de úlcera perforada o cualquier cirugía que pueda haber infectado la cavidad abdominal.

Síntomas

  • Dolor y distensión abdominal.
  • Escalofríos.
  • Diarrea.
  • Fiebre.
  • Inapetencia.
  • Náuseas.
  • Sensibilidad rectal y llenura.
  • Vómitos.
  • Debilidad.

Localización

Pueden hallarse acorde con los diferentes compartimientos del abdomen tales como:

  • Espacio supramesocólico denominado también subfrénico, y el espacio ramesocólico. El primero se divide en el lado derecho en espacio suprahepático e infrahepático. El espacio suprahepático se divide acorde a la relación con el ligamento falciforme del hígado en suprahepático derecho y suprahepático izquierdo. El espacio infrahepático o subhepático se divide en 2 zonas, las cuales los delimitan los ligamentos venosos y redondos y posteriormente por el hiato de Winslow que lo comunica con la transcavidad de los epiplones.
  • La zona izquierda del espacio supramesocólico es extensa, denominada espacio suprahepático izquierdo, celda esplénica o espacio subfrénico izquierdo. El espacio inframesocólico, delimitado lateralmente por el marco cólico se halla dividido por el mesenterio en: mesenteriocólico derecho y el mesenteriocólico izquierdo, de mayor tamaño y abierto hacia el espacio pélvico.
  • Lateralmente a las porciones ascendentes y descendentes del colon se hallan las gotieras parabólicas o parietocólicos derecho e izquierdo, sitios frecuentes de colección purulenta en procesos abdominales sépticos
  • El espacio pélvico es un fondo de saco que desciende en forma de repliegue rectovesical en el hombre y rectouterino en la mujer (fondo de saco de Douglas), el cual es accesible a la exploración digital y a la punción/drenaje, tanto por vía rectal como vaginal.

Acorde a estas divisiones anatómicas, la localización de los abscesos intraabdominales viene determinada por el lugar de la contaminación; es decir, por el punto en el que ocurre la perforación visceral; por la anatomía de los espacios intraperitoneales y por el flujo de los exudados dentro de la cavidad abdominal.

Valorando la posición que tiende a adoptar el paciente en su lecho de enfermo: decúbito supino, o posición Fowler o semisentado, se producirán 2 áreas de acumulación de líquidos: espacio subfrénico y pélvico.

Dado el ascenso del líquido pélvico por los parietocólicos hacia el espacio subfrénico no es de extrañar el desarrollo de abscesos a distancia del foco séptico inicial. Además, debido al obstáculo que supone el ligamento frenocólico en el ascenso de los exudados en el lado izquierdo, es de suponer que los abscesos subfrénicos derechos sean más frecuentes que los izquierdos. Claro está que esta localización ocurre tras cirugías gástrica, cólica o esplénica. Las colecciones purulentas localizadas en la transcavidad de los epiplones son infrecuentes, aunque se presentan enperforaciones de pared gástrica posterior y en la pancreatitis.

En correspondencia con la frecuencia de localización de los abscesos intraabdominales, series diferentes lo clasifican en el lado derecho en 64 % (espacio suprahepático derecho), en 28 % en el izquierdo y en ambos lados en 6 %. De los abscesos subfrénicos son intraperitoneales 90 %, extraperitoneales 6 % y el resto combinado.

De acuerdo a su patogenia, el desarrollo y formación de un absceso intraabdominal precisa de una serie de condiciones. Los gérmenes responsables de este proceso séptico actúan no solo proliferando e invadiendo el espacio peritoneal, sino a través de diversos mecanismos que contribuyen a crear condiciones necesarias para esta proliferación.

Ante estos mecanismos el organismo opone diversos sistemas defensivos, destruyendo el inóculo bacteriano o bien localizándolo para evitar su diseminación La clínica de los abscesos intraabdominales es variada y generalmente poco evidente. Depende del sitio del foco séptico, del tratamiento previo, del tipo de procedimiento quirúrgico y del uso o no de drenajes, de los antibióticos y de los fármacos que disminuyen la respuesta inflamatoria.

Su manifestación clínica consiste en un cuadro séptico, con fiebre, taquicardia, sudoración, pérdida de peso, anorexia, leucocitosis y anemia. Puede existir dolor en un área del abdomen, el cual puede ser espontáneo o a la palpación. El dolor en ocasiones puede ser localizado, otras veces vago, profundo o difuso y referido al abdomen, tórax, reborde costal o fosas lumbares. Por vecindad puede existir derrame pleural, atelectasia pulmonar, inmovilización diafragmática cuando es de localización subfrénica.

Pueden hallarse signos y síntomas de carácter digestivo, como cuadro suboclusivo, tenesmo rectal, diarreas o sintomatología urinaria baja cuando la colección purulenta es de localización pélvica.

Diagnóstico

Dada las escasas manifestaciones clínicas, sobre todo en fase precoz, es preciso la utilización de técnicas de diagnóstico para la detección de la colección del absceso.

Los rayos X con proyección lateral y posteroanterior, a nivel torácico, abdominal y centrado sobre el diafragma, puede aportar signos indirectos: elevación del hemidiafragma, pérdida de sus contornos y disminución de su movilidad, derrame pleural y efecto de masa a nivel abdominal. Los rayos X contrastados del tracto gastrointestinal, podrán confirmar desplazamiento o compresión de órganos o fuga responsable de la comunicación con el absceso. La gammagrafía se basa en demostrar una lesión expansiva que ocupa espacio en el hígado, bazo o a nivel de mesenterio.

El ultrasonido (US) ha marcado avances en la localización de los abscesos intraabdominales, especialmente aquellos de localización de vísceras macizas (hígado, riñón, páncreas y bazo), perihepáticos, en flancos, en parietocólicos y superficial. El aspecto que ofrece el US en los AIA es de colecciones redondeadas u ovaladas de carácter expansivo, irregular y confuso por la difusión de los ecos debido a la ecogenicidad del contenido.

Respecto a la ultrasonografía quirúrgica ésta evita algunos inconvenientes de la realizada por vía cutánea, algunos como la interposición del gas intestinal y del tejido graso y tiene gran utilidad en la ayuda a los cirujanos en la localización de los abscesos antes del inicio de la disección tisular y búsqueda.

La [[Tomografía axial computarizada|tomografía axial computarizada]] (TAC), es el método por excelencia para el diagnóstico de los AIA, y sus características se pueden centrar, en que es precisa, rápida y efectiva, ya que muestra una imagen anatómica útil, eliminando los inconvenientes del US. Este procedimiento puede realizarse también con contraste, tanto para el tracto gastrointestinal como por vía endovenosa para opacificar las vías urinarias.

Signos evidentes de sepsis localizada intraabdominal o colección más o menos difusa, es la presencia de niveles hidroaéreos en el interior del cúmulo séptico o de la existencia de cavidades gaseosas. Un signo útil es el engrosamiento del plano aponeurótico en contacto con el AIA.

El diagnóstico y tratamiento definitivo en las colecciones purulentas intraabdominales o AIA se basará en la punción y aspiración percutánea bajo guía del US o la TAC, estudio del líquido o de la colección intraabdominal por cultivo con la demostración del agente etiológico. El tratamiento quirúrgico a cielo abierto de un absceso intraabdominal no se considera como un recurso inicial, sino que se lleva a cabo siempre y cuando se fracase por medio de la punción y el empleo selectivo de la antibioticoterapia.

Exámenes

Un conteo sanguíneo completo puede mostrar un conteo de glóbulos blancos por encima de lo normal. Un grupo de pruebas metabólicas completas puede mostrar problemas hepáticos, renales y de química sanguínea.

Una tomografía computarizada del abdomen generalmente revela un absceso intraabdominal. Después de realizar la tomografía, se puede colocar una aguja a través de la piel dentro de la cavidad del absceso para confirmar su diagnóstico y tratarlo.

Otros exámenes pueden abarcar:

  • Radiografía abdominal.
  • Ecografía del abdomen.
  • Algunas veces, puede ser necesaria una cirugía llamada laparotomía para diagnosticar la afección.

Tratamiento

El mismo requiere terapia antibiótica intravenosa y drenaje. El drenaje implica introducir una aguja a través de la piel hasta el absceso, usualmente con la guía de rayos X. El tubo de drenaje se deja puesto por días o semanas hasta que se desaparezca el absceso.

En ocasiones, los abscesos no se pueden drenar en forma segura de esta manera. En tales casos, se debe realizar una cirugía bajo anestesia general (el paciente inconsciente y sin dolor). Se hace una incisión en el vientre (abdomen) y luego se drena y limpia el absceso. El tubo de drenaje se deja en la cavidad del absceso y permanece allí hasta que la infección desaparezca.

Complicaciones

  • Reaparición del absceso.
  • Ruptura de un absceso.
  • Diseminación de la infección al torrente sanguíneo.
  • Infección generalizada en el abdomen.

Fuentes