Saltar a: navegación, buscar

Aida Pelayo

(Redirigido desde «Aida Pelayo Pelayo»)
Aida Pelayo Pelayo
Información sobre la plantilla
Aida pelayo.jpeg
Destacada pedagoga cubana
NombreAida Pelayo Pelayo
Nacimiento9 de octubre de 1912
Cárdenas, Matanzas, Bandera de Cuba Cuba
Fallecimiento26 de marzo de 1998
La Habana, Bandera de Cuba Cuba
ResidenciaBandera de Cuba Cuba
NacionalidadCubana
CiudadaníaCubana
OcupaciónPedagoga

Aida Pelayo Pelayo. Destacada pedagoga y combatiente cubana. Luchó contra la tiranía machadista y participó en numerosas actividades revolucionarias frente a los gobiernos de turno de la república neocolonial. Sufrió persecusiones, arrestos y torturas a causa de su larga y fecunda actividad revolucionaria. Al triunfo de la Revolución cumplió tareas políticas y sociales. Trabajó en el Instituto Nacional de la Vivienda. Recibió numerosas condecoraciones por sus méritos extraordinarios y los servicios prestados a la patria y la Revolución.[1]

Síntesis biográfica

Nació el 9 de octubre de 1912 en el seno de una humilde familia cardenense. Sus primeros pasos serán en una escuela de monjas y otras privadas en la ciudad de Cárdenas. A los 7 años, la familia se traslada a vivir en La Habana ingresando en una escuela anexa a la Normal para Maestros, donde recibe con devoción las clases de Historia y comienza a descubrir a Martí.

Fue una niña intranquila, maldita, majadera y muy cariñosa, por lo que los maestros le tomaban afecto. Supo de niños tan inquietos como ella, por lo que escoge el camino del magisterio, alentó los sentimientos patrióticos y formó a muchos pequeños como hombres y mujeres de bien.

Trayectoria pedagógica

Se desempeñaba como maestra primaria en la capital.  Con verdadero fervor martiano desarrolló en la madurez de su concienciacon su labor profesional como maestra y educadora.

Aida presente en las tareas con disciplina

Contribuyó a superar adultos que no sabían leer ni escribir. La escuela para niños desamparados le dio una incuestionable razón para seguir luchando por los derechos del hombre. No solo  educó a muchos niños, sino también contribuyó a la superación de los revolucionarios que no sabían leer ni escribir, muestra una vez mas de su gran amor por la enseñanza educacional y de su capacidad para hacerle frentre a los objetivos propuestos en aquella época.

Ejemplo de su altruismo fue la fundación de la escuela Lino Figueredo para niños desamparados, primera de género en el país.

Por la resolución ministerial No. 05632 de fecha 29 de diciembre de 1953 se declara a Aida Pelayo Pelayo cesante en el cargo de maestra del aula tercera de la escuela No. 145, convirtiéndose de esta forma en la primera maestra cesanteada por la dictadura de Fulgencio Batista.

Labor revolucionaria

Durante 1930 integra las filas del Directorio Estudiantil Normalista, participando con esa pasión arrolladora que le caracterizó toda su vida en la lucha contra las dictaduras, contra las injusticias sociales.

Integra el Ala Izquierda Estudiantil y después de la caída del tirano Machado ingresa en la Liga Juvenil Comunista, participando en cuantas acciones populares se organizan en defensa de las más legítimas demandas del pueblo, tras la frustración del proceso revolucionario de los años treinta. No se detuvo solo a participar sino que motiva a la constitución del Frente Cívico de Mujeres Martianas que surgió y se movió en aquel contexto y contribuyó hasta donde fue posible, a la lucha que derrocó a la tiranía.

Su papel a veces fue propiciar encuentros; otras, distribuir propaganda propia o de otros sectores, principalmente del Movimiento 26 de Julio y del Directorio Revolucionario. Protegía combatientes de estas organizaciones sin dejar de tener contactos con otras. Asistía a los presos políticos sin distingo. Iba a la morgue a identificar mártires, sin dejar de atender a los familiares de estos, o de presos, protegiéndolos cuando era necesario y también ayudándolos moral y materialmente.
Juicio donde denuncia abusos contra el pueblo; (segunda de derecha a izquierda)
Trasladaba armas y explosivos, o los guardaba. Se preocupaba porque sus cuadros conocieran las raíces de los males de la República, divulgando boletines y análisis económicos como Bancarrota. Pensamientos de Martí presidían todos sus documentos y los actos en que participó los cuales eran propiciados por el propio frente o secundados por otro.

Estuvo vinculada con dedicación, entereza y entusiasmo a las luchas emancipadoras del pueblo cubano y demás causas internacionalistas y producirse el golpe de estado del 10 de marzo de 1952, tenía una acusación del gobierno derrotado de Carlos Prio Socarrás, a través del fiscal general de la república, por haber criticado el anuncio por el aumento del precio del café.

Durante las primeras acciones que desarrolla es detenida y quien la defiende en su condición de joven abogado es Fidel Castro Ruz, al que la unirá una estrecha amistad. Durante las acciones del asalto al Cuartel Moncada y Carlos Manuel de Céspedes el 26 de julio de 1953, es detenida por el SIM trasladada a la cárcel de Guanabacoa, después a Guanajay y por último a la cárcel de mujeres de Santiago de Cuba hasta que se termina la causa 37 por la que fue llevada porque según la dictadura integraba el grupo de "los intelectuales".

Participó en tres atentados a Esteban Ventura, estando  activa en importantes organizaciones como La Liga Antiimperialista, tabien tomó parte en numerosas campañas contra el fascismo, la repatriación de los excombatientes cubanos que pelearon en la guerra civil española y la liberación de presos políticos como Luís Carlos Prestes, de Brasil y el boricua Pedro Albizu Campos.

La ficha de detenida de Aida Pelayo confeccionada por el Servicio de Inteligencia Militar (SIM), declaraba:

Aida Pelayo Pelayo, ojos y pelo negro, 5,4 pies, 153 libras, maestra; se le cree complicada en los sucesos del Moncada, reiteradamente detenida por desacato a la autoridad. Cabecilla de un grupo de mujeres que se hacen llamar seguidoras de Martí y que frecuentan cárceles y participan en actos de calle y conspiraciones. La fichada ha desafiado 17 veces a la justicia y en 6 ocasiones ha sido enviada a prisión. Se sabe que es costumbre de la mencionada Pelayo oponerse a los gobiernos de la República, cosa que hizo entre 1930 y 1933.

Aida declararía después: “La cárcel es escuela, acicate. El peligro hace crecer al revolucionario. Recuerdo con tristeza los días de aislamiento e incomunicación; la resistencia frente a los verdugos policiacos. Pero lo que no se olvida jamás es a quienes compartieron con una esos días…”

Aida Pelayo fue una de las mujeres Martianas que estuvo presa junto a otras compañeras de diferentes organizaciones revolucionarias, en el Vivac de mujeres de Mantilla, en el actual municipio Arroyo Naranjo.

Frente Cívico de Mujeres Martianas

En homenaje al año del Centenario del natalicio de José Martí, funda el Frente Cívico de Mujeres Martianas, con el fin de unir a todas las mujeres, sin importar procedencia ni pensamiento político, para luchar por los derechos del pueblo

La idea

Uno de esos días inquietantes Aida Pelayo Pelayo localiza a Olga Román Sánchez y a Carmen Castro Porta y es en su casa hubicada en el edificio de la calle de Industria 260 , en el centro de la capital cubana donde les habla entusiasmada de la idea de aglutinar a un grupo de mujeres y constituir una organización para combatir a la dictadura. Sin importar procedencia, ni pensamiento político para luchar por los derechos del pueblo.

El grupo de mujeres empezó a reunirse en la vivienda; donde residía Aída Pelayo. Ellas tenían como objetivo principal  combatir los desmanes imperantes tras el cuartelazo y así contribuir a conquistar la ansiada libertad con sangre, esfuerzo y coraje, en aquel lugar se gestaron muchas de las actividades revolucionarias del Frente.

Acto que preside Aida

Al crecer la incorporación de mujeres a la organización recién constituida, sus integrantes aprovecharon la autonomía de que estaba investida la Universidad de La Habana, para empezar a congregarse en el Patio de los Laureles. La mayoría de ellas procedían de las capas más modestas de la clase media, obreras, amas de casa de humilde condición económica y también profesionales.

Meses después, el Salón de los Mártires de la casa de altos estudios, sirvió de sede a la constitución oficial del Frente Cívico de Mujeres Martianas. Se reunieron Aida Pelayo Pelayo, Olga Román Sánchez, Pastorita Núñez González, Alicia de Armas Menéndez, Eva Jiménez Ruiz, Mercedes Rodríguez Rodríguez, María Teresa. León Comensán, María Iglesias Tauler, Rosa Mier López, y Carmen Castro Porta, constituyéndose el núcleo central de lo que llegaría a ser el Frente Cívico de Mujeres del Centenario Martiano.

El sentimiento era preciso. Era necesario establecer contactos, organizaciones para luchar contra el represivo régimen que había comenzado aquel 10 de Marzo de 1952; el estudiantado, los hombres, las mujeres, todos precisaban, insistían en participar.

La organización

Después de un laborioso trabajo, se convocó en el mes de Noviembre de 1952 a la asamblea definitiva para fundar el organismo de lucha.

Tarja situada en Industria 260, donde se realizaron múltiples reuniones

La Federación Estudiantil Universitaria volvió a ceder al Salón de los Mártires. Las efigies de Mella, Trejo y Guiteras presidieron el acto. Alrededor de una larga mesa tomaron asiento más de 40 mujeres. Allí estaban entre tantas compañeras Carmen Castro Porta, María Catalina Cortina, Eva Jiménez Ruiz, Martínez, Rosa Mier Roque, Pastorita Núñez González, Olga Román Sánchez, la apertura del acto fue corta y precisa.

Esta reunión se realizó para dejar constancia de su decisión conjunta de luchar por el derrocamiento de la dictadura, y contribuir con su ayuda y esfuerzos, a instalar en el poder al pueblo con un gobierno de acuerdo a sus aspiraciones y voluntad soberana. La generación del Centenario se vistió también de trajes femeninos.

Después de luchar activamente contra la dictadura batistiana, el Frente Cívico de Mujeres Martianas se disolvió como organización el 28 de enero de 1959, junto a la tumba del Apóstol, en el Cementerio de Santa Ifigenia. Desde entonces, sus integrantes se dedicaron por entero a trabajar, para consolidar la Revolución triunfante.

Muerte

El 26 de marzo de 1998, después de haber cumplido bien la obra de la vida, falleció en La Habana

Referencias

  1. Hart Dávalos, Armando. Perfiles. Editorial Pueblo y Educación. Ciudad de La Habana, 2002. página 193. ISBN 959-13-0983-X

Bibliografía

  • Castro Porta, C. 1989. La Lección del maestro. Edición Ciencias Sociales. La Habana

Fuentes

  • Partido Comunista de Cuba. Sección de Historia de Ciudad de La Habana. Semillas de fuego II. La Habana: Editorial de Ciencias Sociales, 1990.
  • Revista mujeres
  • RODRÍGUEZ CALDERÓN, MIRTA. De estrellas en las frentes. –En Bohemia. –No. 34, ago. 1988.