Alfabeto español

Alfabeto español
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Concepto:Se llama alfabeto a todo conjunto de signos empleados en una escritura alfabética para anotar, en principio, los fonemas, o, a veces, las series de fonemas.

Alfabeto español. Está compuesto por veintisiete letras: a, e, i, o, u, son las llamadas vocales, mientras las restantes son consonantes, algunas tienen ciertas características distintivas que pueden ser de formación o por función. En su intención original, el abecedario o serie ordenada de las letras de un idioma constituye la representación gráfica de sus fonemas usuales, es decir; de los sonidos que de modo consciente y diferenciador emplean los hablantes.

Historia

El alfabeto español tiene su base en el alfabeto romano, el cual a su vez desciende del alfabeto griego. Los griegos adoptaron las letras del alfabeto fenicio, el cual tenía influencia hebreas y egipcias.

Grafemas

Los latinos desecharon cuatro grafemas del alfabeto griego, tomaron la F etrusca, que se pronunciaba como /w/, dándole el sonido /f/; también adoptaron la S etrusca. Para representar el sonido /g/ en griego y el sonido /k/ en etrusco, se usó inicialmente la letra Γ, que terminaría transformándose en la P. Estos cambios dieron origen al alfabeto latino arcaico, que inicialmente tenía 21 letras, pero que antes del siglo III a.n.e. perdió la Z.

Los romanos usaban la C, K y Q para escribir el sonido /k/, la C adoptó también el sonido /g/. Posteriormente inventaron la G, añadiéndole un palito a la C, y la insertaron entre la F y la H por razones desconocidas. Una vez que el imperio romano tomó Grecia se reintrodujo la Z y se adoptó la Y para transcribir las palabras griegas que se tomaban prestadas, colocándola al final del alfabeto. De esta forma, y tras desaparecer las efímeras letras que introdujo Claudio, el alfabeto latino quedó con 23 letras durante el resto de la antigüedad y la Edad Media.

Los pueblos germánicos una vez cristianizados adoptan el alfabeto latino. Los anglosajones introdujeron transitoriamente en su alfabeto dos runas, thorn «Þ» y wyn «ƿ», para transcribir dos sonidos de su idioma no representados por las letras latinas, /θ/ y /w/, respectivamente, pero terminaron desechándolas porque podían confundirse con la letra P. Wyn fue sustituida por dos uves consecutivas, que terminaron ligándose y originando una nueva letra: la W. A finales de la Edad Media se empezó a redondear la V para diferenciar cuando correspondía a su sonido vocálico originándose la U. J empezó a desarrollarse a partir de la I en el siglo XV.

La Ñ se originó en España debido a la costumbre de los copistas medievales de colocar una pequeña raya encima de una ene para indicar que era doble, ahorrando así espacio, cuando la «nn» cambió su sonido palatalizándose, /ɲ/, la eñe se adoptó como nueva letra en el alfabeto español.

Para los griegos la Z era una letra doble, ya que expresaba el sonido de la unión de delta y sigma. Los romanos sólo la usaban para transcribir algunas palabras griegas, pero dejaron de emplearla a fines del siglo IV a.n.e. Tres siglos más tarde fue nuevamente introducida en el alfabeto romano, junto con la Y, para transcribir palabras griegas como Zeus o Zodíaco y se la ubicó en el último lugar del alfabeto.

El alfabeto español quedó fijado, en 1803, en veintinueve grafemas (27 letras y dos dígrafos), cada una de las cuales puede adoptar la figura y tamaño de mayúscula o minúscula, tales como:

A a B b C c Ch ch D d E e F f G g H h I i J j K k L l Ll ll M m N n Ñ ñ O o P p Q q R r S s T t U u V v W w X x Y y Z z.

Desde la cuarta edición del Diccionario académico (1803), los dígrafos ch y ll, se consideraron convencionalmente letras: cuarta y decimocuarta, respectivamente, del abecedario español, por el hecho de que cada uno de ellos representa un solo fonema.

A petición de diversos organismos internacionales, la Asociación de Academias de la Lengua Española acordó en su X Congreso (Madrid, 1994) reordenar esos dígrafos en el lugar que el alfabeto latino universal les asigna. Así pues, en el Diccionario, las palabras que comienzan por ch se registrarán en la letra C y las que comienzan por ll, en la letra L, de manera que el alfabeto español consta de 27 letras para representar 24 fonemas.

Fonemas

En el proceso de la evolución histórica algunos fonemas del español antiguo han desparecido. Así sucedió en el caso de la oposición entre el fonema fricativo alveolar sordo y el correspondiente sonoro, representados en posición intervocálica con las grafías -ss- (passar) y -s- (casa), respectivamente. Durante la Edad Moderna se perdió esta diferencia fonética en favor de la pronunciación sorda, y la ortografía reflejó el cambio empleando la s única en todos los casos.

Antiguamente la h representó una aspiración, en el español moderno carece de valor fonológico y no representa sonido alguno.

En los textos antiguos se escribían las letras i, u, v sin distinguir si eran vocales o consonantes. Por ejemplo: iazía (yacía), io (yo), iunque (yunque), cuéuano (cuévano), uestir (vestir), vno (uno), vsar (usar).

Las letras g (ante e, i), j y x representaban en la ortografía medieval dos fonemas palatales distintos, sonoro el primero, como en muger y paja, y sordo el segundo, como en dixo. Ambos sonidos se identificaron primero en el sonido sordo y, a partir del siglo XVI evolucionaron hacia el fonema moderno correspondiente a j, fricativo velar y sordo; así se pronuncia y se escribe: mujer, paja y dijo.

Relación entre grafemas y fonemas

En el sistema gráfico del español se encuentran casos de fonemas representados por un dígrafo o grupo de dos letras, letras que pueden representar más de un fonema, fonemas que pueden ser representados por varias letras, una letra que representa un grupo de fonemas y otra que no representa ningún fonema.

Fonemas representados con un dígrafo

  • El fonema africado palatal sordo, por ejemplo, de chaleco, se representa con el dígrafo ch.
  • El fonema lateral palatal de llave, con el dígrafo ll. Actualmente, en la mayor parte de los territorios de habla española es frecuente la identificación de este fonema con el fricativo palatal sonoro representado en la escritura por y (identificación conocida con el nombre de yeísmo).
  • El fonema vibrante múltiple de corro, se representa con el dígrafo rr.
  • El fonema oclusivo velar sordo de queso y el fonema velar sonoro de guitarra se escriben con los grupos qu y gu (delante de las vocales e, i), respectivamente.

Fonemas que pueden ser representados por grafemas diferentes

  • El fonema labial sonoro puede ser representado por las letras b, v y w, como en barco, vela y wolframio.
  • El fonema oclusivo velar sordo se puede transcribir con las letras c y k y con el grupo qu, como en casa, kilómetro y quien.
  • El fonema fricativo velar sordo se puede representar con la letra j, o con la letra g ante e, i, como en jardín, jerez, jirafa, jota, judía, gente y girar.

Grafemas que pueden representar fonemas diferentes

  • La c ante a, o, u representa el fonema oclusivo velar sordo de casa, cómodo y cuñado. Ante e, i, como en cepa o cine, puede representar, de acuerdo con el origen geográfico de los hablantes, otros dos fonemas:
    • El fricativo interdental sordo, dominante en las variedades españolas habladas en el Norte, Centro y Este de la Península Ibérica; representado también mediante la letra z.
    • El fricativo sordo, de articulación mayoritariamente predorsal, representado también en la escritura mediante la letra s. Este fenómeno de identificación, conocido con el nombre de seseo, es general en el suroeste de la Península Ibérica; en las Islas Canarias y en toda la América hispana.
  • La z representa el fonema interdental fricativo sordo de zapato o azul. En zonas, de seseo representa también el fonema predorsal equivalente al de la letra s.
  • La ll representa el fonema lateral palatal de lleno o rollo. En zonas yeístas; corresponde también al fonema fricativo palatal sonoro representado en otros lugares mediante la letra y.
  • La g, tanto ante a, o, u y agrupada con otra consonante como en el grupo gu ante e, i, representa el fonema velar sonoro, como en gato, gorra, grande, glosa, Gutiérrez, guiso; mientras que ante e, i representa el fonema fricativo velar sordo de gemelos y gitano.
  • La r sencilla, tanto inicial de palabra como antecedida por una consonante que no pertenece a la misma sílaba, representa una vibrante múltiple (como en ratón y alrededor), mientras que en posición intervocálica y final de sílaba, así como en los grupos consonánticos br, cr, dr, fr, gr, kr, pr y tr, representa el fonema vibrante simple de caro y brisa.
  • La y puede tener un valor consonántico al representar el fonema palatal sonoro, como en yema, y un valor vocálico equivalente al representado por la letra i en palabras como y, rey, hoy
  • La w representa el fonema labial sonoro en palabras de origen visigodo o alemán, como Wamba, Witiza y wagneriano, y el fonema vocálico equivalente al representado por la letra u en palabras de origen inglés, como whisky y washingtomano.

Bibliografía