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Biedermeier

Biedermeier
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Concepto:Estilo desarrollado por alemanes y austríacos, quienes reflejaron los gustos de la burguesía de la época. Se caracteriza por su sobriedad y simpleza de líneas.
Biedermeier. Nombre de un gusto, de una literatura, de una corriente figurativa y de un estilo ornamental que se desarrollan en la época de la Restauración en el Imperio Austríaco y el resto de Europa Central.

Estilo Biedermeier

El estilo Biedermeier (del adjetivo bieder = sencillo) fue desarrollado por alemanes y austríacos, refleja un estilo de vida de la clase media; se caracteriza por una notable sencillez, sobriedad y practicidad, con cierta influencia de estilos neoclásicos.

Este estilo alcanzó difusión en la decoración, el arte, la pintura y la arquitectura. Al igual que en el resto de las manifestaciones, en la pintura el estilo Biedermeier refleja el ámbito burgués, sencillo, gozoso, afable y conformista.

A comienzos del siglo XIX la burguesía exigía algo que hasta entonces había estado reservado a un selecto círculo de consumidores: deseaba objetos con estilo propio, hechos de diversos materiales, lo que fue posible gracias a la mejora de los sistemas de producción. Así surgió una oferta de amplia gama, que abarcaba desde los costosos bienes de lujo hasta los sustitutos baratos.

El atractivo de numerosos objetos prácticos de aquella época está en sus formas sencillas y claras, abstractas y ornamentales, así como en sus materiales naturales, ya sea en la platería, porcelanas, textiles o tapices.

Historia

El estilo Biedermeier se originó en Europa occidental a principios del siglo XIX y, si bien predominó en Austria y en Alemania, hay muy buenos ejemplos escandinavos e italianos.

La pintura Biedermeier fue interesante y rica

Estilo desarrollado por alemanes y austríacos, quienes reflejaron los gustos de la burguesía de la época. El nombre Biedermeier no corresponde a ningún artista en especial, sino que fue tomado de un personaje de ficción y caricaturesco, que aparecía en un periódico alemán, donde reflejaba el estilo de vida de la próspera clase media. El estilo Biedermeier se caracteriza por su sobriedad y simpleza de líneas. Se basa en estilos franceses: Directorio e Imperio Napoleónico.

La denominación nació en forma casi peyorativa. Dos escritores alemanes que hacían gala de su pluma cómica en las primeras gacetillas humorísticas que se difundieron en la época, inventaron la expresión Biedermeier como seudónimo para firmar sus artículos. Bieder, palabra alemana que se traduce como simple, sencillo Meier, un apellido muy vulgar, que entonces ostentaban gran cantidad de familias burguesas germanas se unieron en un juego de palabras para componer un apellido nada casual.

Inspirado en líneas del Imperio, las depura, las simplifica, las populariza y establece nuevos cánones de belleza y elegancia ligados a la practicidad y a la economía. Los ebanistas propusieron una variada cantidad de muebles sencillos, prácticos pero elegantes, que respondían perfectamente a las nuevas exigencias del hogar.

De este modo se fue delineando este nuevo estilo que, a pesar de haber nacido bajo influencia neoclásica y del estilo Imperio, abandona rápidamente este carácter formal y fastuoso. Las características principales del estilo Biedermeier son la simplicidad, la sobria elegancia y las dimensiones reducidas.

Término Biedermeier

Sofá estilo Biedermeier

Término fue acuñado por dos escritores, Ludwig Eichrodt y Adolf Kussmaul en algunas poesías satíricas publicadas por un diario de Munich en 1855. En los inicios del siglo XIX se dio el nombre de Biedermeier a un sobrio estilo de muebles y de decoración típico de Alemania, y a continuación el término fue aplicado por extensión a cierta pintura y literatura del mismo período, caracterizadas por el sentimentalismo, el intimismo y por una bondadosa sátira del mundo pequeño-burgués.

Tomado de la historia del arte, que describía con él sobre todo la cultura de vivienda y moda burguesa de la primera mitad del siglo XIX. En la historia literaria se introdujo inicialmente como denominación genérica para la época, posteriormente se limitó a las corrientes conservadoras de la burguesía.

Es expresión del retiro de amplios círculos de la burguesía políticamente decepcionada y excluida de la colaboración responsable en el Estado a la cotidianidad privada de la familia. Es un retiro resignado a la inactividad política, compensado por una nueva cultura familiar sensibilista, por un apartarse hacia actividades económicas reforzadas, y el recurso a ordenaciones tradicionales de valores.

Es además la época del nacimiento del vodevil (Karl von Holtei, 1798-1880) y de la comedia burlesca en Viena (Nestroy), Berlín (Kalisch, Angely), Hamburgo (Jacob Heinrich) y otras ciudades.

Diseño

Silla labrada estilo Biedermeier
El diseño de los muebles es simétrico, con una tendencia a la geometría en las formas, con claras líneas continuas y curvas libres que contribuyen a disminuir la solemnidad propia del estilo Imperio.

Las maderas utilizadas son claras y se obtienen fácilmente: cerezo, arce, fresno, húngaro, nogal claro, abedul y raíz de abedul.

A veces las superficies están enriquecidas con delicados fileteados de madera oscura o con decoraciones de madera ebanizada destacando el material y perpetuando el bicromatismo ya típico de los muebles austriacos.

Sin embargo, al igual que el resto de las expresiones culturales del romanticismo, no termina de independizarse del gusto aristocrático y por este motivo es considerado históricamente un movimiento de transición. Es común que lleven detalles de ebanistería como columnas y pilastras teñidas en negro. Del mismo modo muchas veces las palmetas de las sillas se hacen en raíces y se repite también la forma de lira para delinear un sillón Cristina.

Secretaires, gabinetes de guardado, mesas, mesas bajas, espejos, sillas, sillones y consolas son fabricados en el taller de Amalio Russo con la misma técnica y nivel de terminaciones que deslumbraron a la clase media del siglo pasado.

Situación política

La situación política alemana no se puede equiparar ni siquiera comparar con el desarrollo político francés, pero así como tuvo repercusión la revolución francesa de 1789, también los sucesos de 1815, 1830 y 1848 influenciaron la política alemana. En 1814 los Borbones volvieron a ocupar el trono francés.

Luis XVIII dio al país una constitución que seguía el modelo inglés. La Charte constitutionelle preveía un sistema de dos cámaras, los diputados poseían el derecho a la aprobación de impuestos pero no iniciativa legislativa. La monarquía absoluta fue sustituida por una monarquía moderadamente constitucional. También en el Acta Confederal (Bundesakte) de la confederación alemana (1815) se preveía la posibilidad de constituciones parecidas, pero estas no se introdujeron realmente más que en muy pocos territorios.

Los príncipes alemanes mantuvieron el principio absolutista. El artículo 57 del Acta final de Viena (1820) ratificaba nuevamente las determinaciones del Acta Confederal de que “la totalidad del poder estatal debía quedar reunida en el cabeza de Estado”. Las esperanzas despertadas en las guerras de liberación no se cumplieron. La burguesía quedó excluida de la responsabilidad política; podía solamente encontrar una cierta justificación ante sí misma en el ámbito privado mediante posesiones particulares y formación.

Géneros y autores de este estilo

Prosperan el Unterhaltungsliteratur (literatura amena) y los géneros menores como los almanaques literarios, la novela corta, los relatos en verso, la Dorfgeschichte (historia lugareña), la balada y el cuento corto.

Pertenecientes a este estilo han sido los escritores alemanes Eduard Mörike, Friedrich Rückert, Karl Leberlecht Immermann y Annette Von Droste-Hülshoff, los austriacos Franz Grillparzer y Adalbert Stifter, y el suizo Jeremias Gotthelf.

Influencia de este movimiento en España

Este período coincide con los reinados en España de Fernando VII e Isabel II. El gobierno reaccionario de Fernando VII sumerge a España en una época de regresión hacia el despotismo y el absolutismo monárquico, y de retraso respecto del resto de Europa.

Durante el reinado de Isabel II se producen tímidos intentos de desarrollo frustrados en parte por las guerras carlistas. Como resultado de todo esto, se presenta una España muy poco propicia a dejarse influir por las tendencias literarias alemanas, más adecuadas para una burguesía conformista en un momento político estable, que para una sociedad pobre y subdesarrollada en comparación con otros países europeos, y mucho más activa políticamente hablando.

No obstante, podemos rastrear algunas similitudes: Larra y su romántico pistoletazo final (se suicidó pegándose un tiro en la sien) fue el introductor de las novelas por entregas y de los artículos periodísticos, muy del gusto de la burguesía de la época.

Fuente