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Centurias

Centurias
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Se publicó en diez volúmenes y despertó las más dispares reacciones.
Título originalLes Prophéties
Autor(a)(es)(as)Michel de Nôtre-Dame
Editorial:Lyon
GéneroNarración
ImprentaPierrerigaud
Edición1566
Primera edición1555
PaísBandera de Francia

Centurias. Conocido como “El libro de las profecías”, es el más publicado y traducido de este médico y adivino francés. La primera edición contenía 7 centurias y fue publicado por el año 1555. Con el paso del tiempo Nostradamus agregó más centurias a su famoso libro y para 1558 había publicado una segunda edición, esta vez, con un total de 10 centurias, transformándose en la versión que conocemos actualmente.

Sinopsis

Es un libro con más de mil predicciones divididas en cien cuartetas donde se narran los acontecimientos relacionados con el futuro de la humanidad, desde los días en que se empezó a escribir hasta el fin de los tiempos en que vivió Nostradamus.

Argumento

Puede decirse en pocas palabras que como un libro está dividido en capítulos y un poema en cantos, de la misma manera las profecías del vidente de salón están divididas en Centurias, cada una de las cuales contiene un número variable de cuartetas (originariamente habían de ser cien por Centuria) en las que se da siempre una rima, forzada algunas veces, y en las que, en la mayor parte de los casos, no puede decirse que haya un nexo lógico de tiempo y de lugar y, sobre todo, una claridad de interpretación que las haga fácilmente inteligibles y nos dé a conocer exactamente el tiempo en que se realizarán los acontecimientos vaticinados.

Se dice hoy que son doce las Centurias, pero sólo las diez primeras son, sin lugar a dudas, de Nostradamus. La primera edición de estas diez Centurias vio la luz en 1555, por obra de un editor de Lyon. Después, las sucesivas ediciones que han aparecido en diversas épocas han presentado, añadidas a las diez Centurias, un cierto número de nuevas cuartetas proféticas y, concretamente, cuatro cuartetas añadidas a la Centuria VII, seis a la Centuria VIII y una a la Centuria X. Sólo dos cuartetas han formado la Centuria XI y once la Centuria XII.

No se sabe con certeza cuál es el origen de estas cuartetas, posteriormente insertas en la obra profética del mago de Salón. En esta cuestión, sólo podemos aventurar hipótesis. Así, algunos investigadores afirman que, al morir Nostradamus, se hallaron entre sus papeles un cierto número de profecías, escritas ciertamente por él y que, por tanto, podrán añadirse a las suyas propias. Otros, por el contrario, las han atribuido a quienes nada tenían que ver con el vidente y las consideran, por consiguiente, apócrifas.

Centurias y profecías

Profecías

La obra que dio fama a Nostradamus es una colección de enigmas y profecías en verso, publicadas en cuatro "centurias" o volúmenes de cien cuartetas cada uno. En 1558 la colección fue completada por otros seis volúmenes. En un lenguaje sibilino y hermético, sin orden cronológico, las cuartetas de las Centurias exponen profecías y pronósticos sobre una edad histórica que llega hasta el año 3797. Según ciertos comentadores, muchas de estas profecías se realizaron, de la muerte de Enrique II en un torneo, a la de Luis XVI, de la caída de Napoleón a la guerra de 1939.

Enigmáticas y sugerentes, las cuartetas proféticas reunidas por Nostradamus en sus Centurias brillan como las estrellas lejanas, cuya claridad es más misteriosa que la del sol. No obstante, Nostradamus no redactó sus profecías pretendiendo rigor, sino llevado por su olfato y su inspiración. En 1542 escribirá a su hijo César:
"estando a veces durante toda una semana penetrado de la inspiración que llenaba de suave olor mis estudios nocturnos, he compuesto, mediante largos cálculos, libros de profecías un poco oscuramente redactados y que son vaticinios perpetuos desde hoy hasta el año 3797. Es posible que algunas personas muevan con escepticismo la cabeza en razón de la extensión de mis profecías sobre tan largo período, y sin embargo todas ellas se realizarán y se comprenderán inteligiblemente en toda la Tierra."

Habida cuenta de la celeridad con la que evolucionan las sociedades, la osadía de su empeño merece admiración. Cosa bien distinta es estimar válidas sus predicciones, como siguen haciendo muchos. Éstas aparecen redactadas en un lenguaje ambiguo y en cuartetos rimados, lo cual dificulta aún más su interpretación. Cabe pensar que este carácter confuso fue desarrollado intencionadamente por Nostradamus a fin de que sus predicciones pudieran ser interpretadas por las futuras generaciones tanto en un sentido como en otro. De este modo son los acontecimientos los que se ajustan a las profecías y no al revés.

Imágenes realizadas por Nostradamus en el libro

Lo cierto es que muy pronto comenzaron a reconocérsele sus méritos como profeta. Ocho años después de que publicara sus Centurias, una de sus predicciones, aquella que hacía referencia a la muerte de Enrique II de Francia en un torneo, se cumplió. Tras este hecho comenzaron a propagarse los rumores sobre el carácter visionario de Nostradamus, lo que unido a sus éxitos como médico lo convirtió en una mezcla de terapeuta y mago a los ojos de la sociedad de la época, hasta el punto de que el rey Carlos IX lo nombró médico de la corte.

La admiración social se acrecentó aún más el 2 de julio de 1566, día en el que, como había predicho unos pocos años antes, aconteció su muerte. Desde entonces, década tras década, siglo tras siglo, muchos han sido los encargados de supervisar el cumplimiento de las profecías de Nostradamus y alertar sobre su eventual consumación. Tan sólo unos años después de muerto, nuevos acontecimientos vendrían a cimentar su fama. Así, la batalla de Lepanto (1571) fue predicha en los siguientes términos:

A las Españas llegará un rey muy poderoso
por mar y por tierra subyugando nuestro mediodía.
Este mal hará rebajando la Media Luna
bajar las alas a los del viernes.

Y, en efecto, Felipe II, que reinó entre 1555 y 1598, llegó a ocupar París (mediodía francés) y a enfrentarse militarmente a los sultanes otomanos (la Media Luna) por el control del Mediterráneo.

Predicción

El león joven al viejo someterá,
En campo bélico por singular duelo,
En jaula de oro los ojos le atravesará,
Dos heridas en una, después morir, muerte cruel.

Pues bien, ahora daremos lo que aconteció en el año 1559. El rey se aprestaba a participar en un torneo de duelos, en honor a los matrimonios de su hermana con el Duque de Saboya, y al mismo tiempo de su propia hija con el Rey de España. A la hora del duelo, se debía enfrentar al Conde de Montgomery, quien al igual que Enrique II, tenían labrado en sus escudos leones. El primer duelo culmina en empate, por lo que el rey insistió en una revancha, la cual le fue concedida, pero finalizó rápidamente. La lanza del conde se astilló y rompió, perforando la visera de Enrique II, quien sufrió múltiples heridas. Luego de una agonía de diez días falleció en sus aposentos.

Esta profecía fue publicada cuatro años antes de la muerte del rey Enrique II, por lo que muchos escépticos han abandonado la idea de dudar de ella, pero igualmente escogieron otras de las cientas existentes para dudar de su veracidad. Es más, los hombres de ciencia sostienen que las profecías no son tal, sino que los propios hombres las han traducido y las han acomodado para que sí lo parezcan, adaptándolas a los acontecimientos actuales.

Datos del autor

Nostradamus el más famoso vidente

Michel de Nôtre-Dame el vidente más renombrado y famoso de cuantos han sabido interpretar los astros, nació en Saint Rémy de Provence, sur de Francia, el 14 de diciembre de 1503 y murió el 2 de julio de 1566, a la edad de sesenta y dos años. Entre algunas de sus obras principales tenemos: Interpretation des Hyeroglyphes de Horapollo, Traité des Fardements et Confitures, Lyon 1556 y Les Vrayes Centuries et Propheties de Maistre, entre otras.

Fuentes