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Cesar Andrade Cordero

Cesar
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Andrade Cordero, Dr. Cesar .jpg
NombreCesar Andrade Cordero
Nacimiento31 de octubre de 1904
Cuenca, Bandera de Ecuador Ecuador
NacionalidadEcuador
CónyugeMariana Corral
PremiosRosa de Oro Brillantes
Cesar Andrade Cordero. Fue un Poeta y escritor del Ecuador. Poeta modernista, ingenuo y melancólico, escritor y músico de valses, tangos y pasillos, nadie como él para recitar estrofas, dedicar serenos o lanzar requiebros, ni para describir el paisaje comarcano de suaves valles, onduladas montañas y cielos azules de eternidades. Sus composiciones fueron grabadas con la voz de Carlota Jaramillo y aún le producen dividendos que ocasionalmente hace retirar.

Nacimiento

Nació en Cuenca el 31 de Octubre de 1904. Le trajo al mundo el Dr. Paúl Rivet que asistió al alumbramiento por ser amigo personal de su padre.

Padres

Fueron sus padres legítimos Leoncio Andrade Chiriboga, agricultor, mecánico, deportista y el primer chofer brevetado que tuvo el Azuay y Clotilde Cordero y Bravo, propietaria de las haciendas El Carchi, Saracay, Chuquipata y Surampalti, nieta del ilustre Pio Bravo Vallejo y Cobos. Ambos cuencanos que formaron un hogar de exquisito gusto. Ella bordoneaba la guitarra y a todas horas su casa era un rinconcito o cajoncito de resonancias como después recordaría con amor su hijo.

Niñez

Desde niño estudió música y piano en su casa, la primaria en la escuela San José de los Hermanos Cristianos y la secundaria en el Benigno Malo, donde se graduó de Bachiller en 1922.

Juventud

Entonces contrajo la tifoidea y estuvo varias semanas gravísimo pero sanó y decidido a ganarse la vida entró de Policía raso con S/.33,30 mensuales de sueldo, pues su madre había perdido las propiedades y el austro vivía una gravísima crisis económica, de suerte que los jóvenes debían buscarse la vida como pudieren. Poco después le encontró su pariente el General Ángel Isaac Chiriboga de paso por Cuenca, y lo metió al Ejército con el grado de Sargento, S/.72 mensuales y rancho, con la condición que compusiera semanalmente una Marcha o cualquier otro tipo de música para la Banda del Batallón Imbabura acantonado en la capital azuaya.

Por aquella época incursionó en la bohemia con otros intelectuales como el popular Rapha y su hermano Remigio Romero y Cordero, Víctor Sarmiento, Rafael Arias, Alfonso Moreno Mora, Héctor Serrano, Carlos Ortiz, José María Astudillo Regalado y escribió poemas musicales, imaginativos, sensuales y sonoros, llenos de gracia y emoción, casi siempre sobre el austro rural.

En 1924 pidió la baja para aceptarle a Roberto Aguilar, hermano del célebre Canónigo y periodista Nicanor Aguilar, la Jefatura de Redacción del recién fundado diario El Mercurio donde trabajo de planta varios años y siguió colaborando asiduamente hasta su muerte.

Su Obra

Sus más recordados pasillos son Viajera y Sabor de lágrimas y en el Conservatorio de Cuenca se guardan 56 de sus composiciones.

En consecuencia con tal carácter, su poesía siguió una línea de superación, abierta a las nuevas tendencias. Tornose elegante, discreta, preciosista y hasta detallosa. Rica en hallazgos y vigorosos tonos y lo situó entre los más ilustres poetas postmodernista del país. Usaba la metáfora; pero, a decir verdad, jamás perteneció a grupos o escuelas, ni fue cartelista, porque su personalidad fuerte e independiente no se lo permitió. Escribió sobre un limpio y fresco sustrato rural, del qué no renegaría nunca y que un día se volvería hacia el mar. Fue, además, el prototipo del intelectual culto y rebelde, como han habido muy pocos en el país.

En 1927 inició sus estudios de Jurisprudencia y al año siguiente triunfó en la Fiesta de la Lira con su poema Sinfonía agreste alcanzando la Violeta de Oro. En 1949 concluyó su vínculo matrimonial por divorcio. Dado su carácter bohemio y su inveterado donjuanismo esto se veía venir desde hacia muchos años. Aún se recuerdan sus arrebatos románticos y sus públicos amoríos con dos guayaquileñas hermosas, la una poeta y la otra pintora. Esta última le engañó, pues habiéndole ofrecido casarse con él si se divorciaba, no le cumplió. También mantuvo un sonado romance y algo más con dos bellas cuencanas, una de ellas prosadora poética y la otra, hermana de un notable literato azuayo.

Matrimonio

En 1927 contrajo matrimonio con Mariana Corral y Jaramillo. En 1928 fundó La Mañana con Alfonso Moreno Mora y Luis Monsalve Pozo, revista de renovación, Ciencias, Historia, Filosofía, Critica, Literatura y Poesía.

Su trabajo

1929

En 1929 fue designado Profesor del Benigno Malo, dictando hasta 1945 las cátedras de Cultura Musical e Historia de la Cultura y tuvo entre sus discípulos a su querido pariente el gran poeta César Dávila Andrade.

1930

En 1930 fundó la Radiodifusora Cultural con Humberto Espinosa propietario de la Voz del Tomebamba, dirigiendo todos los programas por S/40 mensuales.

1932

En Octubre de 1932 editó Barro de Siglos libro con trece cuentos del Ande y de la tierra en 246 páginas, de personajes casi todos rurales de la zona del Cañar, que lo situó entre los precursores del indigenismo en el Ecuador. Allí anunciaba la aparición de otros cuentos y de una novela denominada Humareda (Novela), que no hizo realidad.

1933

El 13 de julio de 1933 se graduó de Doctor en Jurisprudencia exonerado del pago de derechos por ser pobre de solemnidad y viajo solo a Guayaquil, a trabajar en el estudio de sus amigos los Doctores José de la Cuadra y Pedro Pablo Pin Moreno, donde le fue bien, hizo dinero pero lo gasto en vivir y en ayudar a amigos y a parientes necesitados. Nunca fue ambicioso -no sentí ambición- diría después.

1929

De regreso a Cuenca en 1939 publicó Dos poemas de abril en 64 páginas, que anunciaba su madurez lírica. En 1942 Ventanas al Horizonte con poesías muy hermosas y amplia prosa que exalta la belleza comarcana en 237 y 31 páginas respectivamente. Ese fue el momento de mayor altura de su estro y su poema Ventana al Horizonte el mayor testimonio de perfección según opinión crítica de Hernán Rodríguez Castelo que ha dicho, Sostenida tensión lírica y entusiasmo vital que sacude incansablemente los versos y grupos estróficos."

1943

En 1943 escribió un guión radiofónico titulado "Los Libertadores del Azuay" publicado al año siguiente y reeditado en 1952.

1944

En 1944 heredó a su tía Eloísa Cordero de Cordero la casa grande de la Calle Bolívar pero los demás herederos le iniciaron reclamaciones y se trenzaron en juicio. Su carácter integro aunque conflictivo, enemigo de transigir con la mentira, hizo que la acción y el pleito se prolongara por espacio de muchos meses, perdiendo la tranquilidad. Ese año fue designado Miembro titular de la Casa de la Cultura Ecuatoriana con residencia en Quito.

1945

En 1945 aceptó la cátedra de Filosofía del Derecho en la Universidad de Cuenca que dictó hasta 1959, año en que se acogió a la Jubilación. En 1950 comenzó una colaboración en el diario "El Telégrafo" bajo el pseudónimo de Jacobo Dalevuelta y desde 1952 lo hizo en "El Universo" como Gaspar Sisalema. En ambos rotativos hizo famosos sus pseudónimos, usando la pluma con acritud y mordacidad pero también con justeza, haciendo alarde de una exquisita cultura poco común entre los periodistas ecuatorianos, que casi nunca tienen talento y solo gozan de palanca con los dueños. Entonces quedó en claro que era un Humanista, un Verdadero Maestro.

1949

El 1949 logró la "Rosa de Oro Brillantes" en los Juegos Florales del programa radial guayaquileño Vida Porteña.

1951

En 1951 abrió un amplio y medular estudio de la Poesía Ecuatoriana desde el Modernismo titulado "Ruta de la Poesía Ecuatoriana Contemporánea" en 128 páginas e índice. De ese año es "Estirpe de la Danza" en 32 páginas. En 1945 salió un variado registro de su prosa denominado "Hombre, destino y paisaje" en 432 páginas, cuya segunda edición data del 54 y en 1958 "Lo Genético y lo ambiental en el escritor azuayo", ensayo de 48 páginas, que lo ubicaron entre lo más importantes intelectuales de la República.

1952

En 1952 y luego de catorce años de incesante búsqueda de documentos editó "Vigencia de un Corregidor" en 214 págs, con la vida, ascendencia y descendencia de su antepasado el Sargento Mayor José de Andrade y Benavides, trabajo que en su tiempo fue el mejor esfuerzo realizado en el país en torno a la genealogía de una familia. Por esta obra ingresó como Miembro de Número del Instituto de Genealogía y Heráldica de Guayaquil.

1957

En 1957 publicó Figuras sobre el panel en 44 páginas, con artículos políticos aparecidos en la prensa nacional.

1959

En 1959 recibió de la Municipalidad de Cuenca la presea "Fray Vicente Solano" y editó "El país de la Gaviota", boceto e inventarios del mar, con hermosos cuentos.

1965

En 1965 el gobierno le otorgó la Orden Nacional al Mérito en el grado de Comendador. Se le reconocía el mérito de ser uno de los mayores postmodernistas del Ecuador por su hermosa poesía, crítica estética y literaria contemporánea, narrativa lúcida y nerviosa en el cuento de los años treinta, periodismo de análisis y evocación posterior y composiciones musicales. En fin, por su altísimo talento y cultura, exquisito y bello estilo -fuerte, apasionado y hasta intransigente- pero siempre humano y vital. Por eso se imponía una recopilación de sus artículos del Telégrafo, Universo y Mercurio.

1966

En 1966 fue designado Profesor de Filosofía del Derecho y de Enciclopedia Jurídica de la U. Católica de Cuenca.

1970

En 1970 ocupó por dos años el Decanato de la Facultad de Jurisprudencia pero empezó a sentir molestias y enfermó de poliartritis reumatoide, aunque siguió haciendo una vida aparentemente normal.

1977

En 1977 la Casa de la Cultura del Azuay editó una Antología de su obra poética con el título de Poesías, en el No. 5 de la Colección Libros para el Pueblo en 201 páginas.

1982

En 1982 el Consejo Provincial le otorgó un Homenaje con la edición de una selección de su narrativa tomada de Barro de Siglos, que apareció en el No. 6 de La Biblioteca del Azuay. Para recibir el homenaje hizo un esfuerzo y se levantó de la cama concurriendo como Decano de los periodistas del Azuay, pero ya no volvió a salir.

Últimos Días

Blanco, alto, grueso, corpulento, porte marcial, ojos café, pelo y bigotes negros que los años transformaron en blancos. Abuelo del periodismo azuayo que en su lecho de dolor, cerca de los molinos y en la periferia de Cuenca, me confesara una clara y radiante mañana de sol: "La frustraciones de la vida me tienen más adolorido que mi enfermedad". Sus últimos tiempos fueron penosos. Vivía en un chalet interior de su propiedad en la Ramírez Dávalos No. 750. con el cerebro abierto a las nuevas tendencias y el espíritu siempre alerta, leyendo y escribiendo como un joven, a pesar de su ancianidad. Poeta espléndido, genealogista y representante del Azuay comarcano, rural y eglógico que le tocó vivir, cubrió el panorama lírico de la Patria más de medio siglo y por eso decía con tristeza: “Tengo la desvergüenza de vivir mis primeros ochenta años, lo cual confieso con el rubor del caso".

Amigo de la autocrítica, eterno combatiente por los valores del espíritu, le visité muchas veces en su lecho donde yacía postrado aunque solícitamente cuidado por su último amor. Una hermosa dama cincuentona que también le servía de secretaria y le mimó hasta el final. En su casa de la Bolívar mantenía un Salón con hermosos óleos de sus mayores, obras de arte de la iconografía cuencana.

Falleció de vejez, casi con la pluma en la mano, en Cuenca, a consecuencia de la misma dolencia que le aquejó tanto. Su poesía formó el gran eslabón para unir a la obra de Miguel Moreno y Honorato Vásquez, con los primeros tonos vernaculares de César Dávila Andrade en el siglo XX.

Fuente